“Entonces espero que sea increíble.”
Penúltimo día de clase. Estoy lista. O eso creía.
Había quedado con Danna en el aparcamiento. Estaba
ansiosa porque le contara los detalles de la noche anterior. Y la
verdad, es que yo también tenía ganas de contárselo. No para
presumir ni nada de eso, si no porque ella se preocupaba por mí y...
Vamos, las chicas siempre hacíamos este tipo de cosas. De todas
formas no era muy largo de contar. Emocionante sí, corto también.
Mi madre llamó en medio de todo eso. Cortó el rollo totalmente, por
así decirlo.
Cuando llegué me esperaba apoyada en la pared del muro
que separaba el aparcamiento de la zona del instituto. Fui hasta ella
corriendo con una gran sonrisa. Ella me lo devolvió.
“Buenos días” saludé.
“Buenos di... A quién quiero engañar, cuéntamelo
todo ya.” Dijo soltando un pequeño grito.
Me reí y la rodeé los hombros con mi brazo mientras
entrabamos en el edificio. Tocaba empezar hablar.
**
“Jake, callate. No parece Rudolf” dije conteniendo
una risa.
Él le señaló la nariz y afirmó lo evidente. “Se
parece a Rudolf. Bieber sabe como golpear.”
Matt le miró con cara de pocos amigos y le mandó una
buena peineta. “Como vuelvas a reírte de mí tu si que vas a
parecer Rudolf.”
Eso solo hizo que Jake sonriera. “Y así, ___, es como
se pierde el espíritu navideño.”
“Está de mal humor esta mañana, Jake. No se lo tomes
en cuenta.” Revolví el pelo de Matt. Él apartó su cabeza y
suspiró.
“Lo que vosotros digáis.” Resopló.
Jake cambió de tema. “¿Con quién vais al baile?”
Matt se encogió de hombros. “Con esta nariz no tengo
ganas de ir a ningún baile y menos hacerme fotos.” Se apoyó
contra su asiento.
Los tres estábamos en clase. Matt sentado sobre su
silla con un brazo apoyado sobre la mesa y el otro detrás de mí. Yo
me sentaba en la mesa de atrás. Y Jake estaba sobre la mesa de Matt.
Hacíamos un pequeño corro.
Ambos me miraron esperando a que hablara. Me encogí de
hombros.
“Supongo que iré con Danna. Ya sabéis, en plan
amigas.” Dije sin mucha importancia.
Jake pareció animarse. “Yo voy con Vanessa.”
Comentó orgulloso.
“Aw, te ha tenido que costar pedírselo” solté.
Jake llevaba pillado por Vanessa desde que le conocí. Y eso se
reduce al colegio.
“Por fin tuve los huevos hacerlo. Y me dijo que sí.”
“¿Te veremos en esmoquin, Jacob?” Rió Matt.
“Vete a la mierda, Matthew.”
La primera sirena de la mañana sonó y fui a sentarme a
mi sitio despidiéndome de ambos. Eché un vistazo rápido a la
puerta antes de poner mi culo en esa silla. ¿No iba a venir?
Harris entró la puerta pero fue adelantado por Justin
antes de que la puerta se cerrara. Se disculpó con la mirada y vino
a sentarse a mi lado. Sonrió colocando su mochila sobre la mesa.
Harris comenzó con su aburrido rollo sobre algo relacionado con la
Guerra Civil. Mi cerebro desconectó cuando esos ojos marrones me
miraron. Esto no debía ser sano.
“Buenos días, gatita.” Susurró bajito.
“Buenos días.” Respondí en el mismo tono. Mis
mejillas se sonrojaron con rapidez.
Ambos miramos al frente. Tenía que parecer que
atendíamos. No quería otro castigo, y menos el último día de
clase “normal”. Aunque si era con Justin...
Él se inclinó un poco hacia mí y susurró: “Tengo
algo que preguntarte.” Volvió a su posición anterior.
Le miré de reojo. Tenía su sonrisa sexy de orgullo en
la boca. Sabía que estas cosas me ponían nerviosa y disfrutaba con
ello.
“¿Qué es?”
“Paciencia gatita, cuando acabe la clase te lo diré.”
Dijo formando una sonrisa mas grande.
Suspiré con frustración lo que hizo que soltara una
pequeña risa. La clase iba a ser muy larga.
Una vez acabó la clase (y todos los apuntes y deberes
que debíamos hacer y tomar en Navidad). Salimos al pasillo. Y fuimos
directos a las taquillas. Yo me mordía el labio cada vez más
nerviosa por lo que tenía que decirme. Y él sólo sonreía, jugando
al juego de “yo sé algo que tú no”, y eso me molestaba un poco.
No tenía paciencia. Mi paciencia se reducía a mínima. Pero era muy
cabezota. Más que él.
Cuando llegamos a las taquillas metí mis libros y saqué
los de la siguiente clase. Cerré la puerta con rapidez y le encaré.
“Suéltalo, Justin.”
Soltó una carcajada y cerró su taquilla. Se giró y se
apoyó sobre esta mirándome con su sonrisa vacilona. Al final
acababa pegándole. Agh,
Se inclinó hacia mí, cortando mi respiración.
Nuestras bocas estaban a 2 centímetros de separación.
“¿Qué tengo que decir?” Sus ojos atraparon mis
labios y lamió los suyos.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Capullo. No
iba a ceder. Me mantuve impasable.
“¿Qué me tenías que preguntar?” Animé.
“Antes otra cosa...”
Sus manos atraparon mi cara y me acercó a él dándome
un suave beso. Fue demasiado corto pero lo suficiente para poder
saborear su boca y dejarme sin aliento.
Se apartó poco después y a mí me costó abrir los
ojos. Tragué saliva y lamí mis labios. Él soltó una suave
carcajada. Mi favorita.
“¿Quieres ir al estúpido baile conmigo?” Preguntó
cuando nuestros ojos se encontraron.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro y asentí. Sus manos
fueron hasta mi cintura acercándome a él.
“No valen devoluciones, lo sabes, ¿no?” Dijo con
diversión apoyando su frente sobre la mía.
“Entonces espero que sea increíble.”
“Oh, gatita, será mas que eso...” Susurró
mordiendo mi labio.
**
“Eric, exijo que me pidas ir al baile contigo.”
Danna estaba intentando lo imposible.
“Cariño, o lo tomas o lo dejas. No voy a pedírtelo.”
Eric no la miró. Pinchó un poco de su ensalada y se lo metió en la
boca.
“¿No puedes hacer feliz a una de tus mejores amigas
por una vez?” Danna puso cara de perrito degollado. Pero ni eso le
hizo cambiar a Eric de idea.
“Si tuvieras pene, tal vez.” Eric la miró y sonrió.
“Hasta entonces, nada, pequeña.”
“Eres idiota.” Danna se cruzó de brazos resoplando.
Luego sonrió. “Pero iremos como amigos, ¿no?”
“Eso si que sí.” Ambos chocaron sus puños y
rieron. Yo me uní a sus risas.
“Espera. ¿No ibas con ___?” Preguntó Matt desde el
otro lado de la mesa.
Estábamos sentados todos juntos. Jake, Matt, Eric,
Danna y yo. La pregunta me molestó un poco.
“Sí, bueno... es que...” Danna se calló al ver a
Justin entrar en el comedor.
Katy le seguía por detrás. Como un jodido perro
faldero. Pero esta vez Justin no la miraba, ni le hacía caso. Pasaba
de ella. Hasta que ella se puso delante de él con sus manos sobre su
pecho, frenándole. Justin la miró levantando una ceja. No estaba
feliz con lo que acababa de hacer. Katy se acercó mas a su pecho,
trazaba círculos con el dedo sobre su pecho. Intentaba que Justin la
prestara atención pero él solo estaba ahí parado, molesto, muy
molesto.
“Vamos, Justin, pídemelo...” Susurró con voz
ronca.
Justin la miró con asco una vez que ella se hubo
apretado aún mas a él. Agarró sus muñecas y la separó.
“No, Katy. No. Esta mierda se ha acabado.” La soltó
echándola hacia un lado.
El comedor se había quedado en silencio. Todos les
mirábamos a él. Estábamos tensos esperando la reacción de Katy.
Que no iba a ser bonita.
“¿Estas cortando conmigo?” Preguntó casi como un
grito.
“Nena, nosotros nunca hemos estado juntos.” Justin
la miró de arriba a bajo y sonrió con asco. “Solo eras un jodido
polvo. Nada mas.”
“ERES... ERES... UN...” Justin le puso un dedo en la
boca antes de que dijera nada. Haciéndola callar. Estaba flipando.
Como el resto de la sala.
“No ensucies mas esa boca.”
“Te vas arrepentir, Bieber.” Gruñó Katy. La ira le
llegaba hasta los orificios de la nariz.
“Esperaré sentado...” Justin rodó sus ojos. No le
daba mayor importancia a las amenazas de Katy.
Entonces Justin se acercó a nuestras mesa. Yo sólo le
miraba a él aún sin creer las cosas que había dicho. Me sonrió de
esa manera tan suya y se inclinó sobre mí. Besó mis labios con
ganas, atrayéndome completamente. Sus manos rodearon mi cintura y
las mías su cuello. El beso duró mas de lo que ambos pretendíamos.
Y mientras nos besábamos oí el grito de ira de Katy. Y
como la silla de Matt se arrastraba y se largaba por el mismo sitio
que unos segundos antes había pisado Katy.
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