“¿Te gustaría ser mi novia?”
Adoraba esa sensación navideña. Adoraba caminar por el
centro iluminado por toda clase de luces. A pesar de bullicio, a
pesar del frío. Me encantaba coger mis grandes sudaderas, mis gorros
de lana y esos abrigos que te hacían tener 20 tallas mas. Me
encantaba ir al centro a comprar regalos, cosas graciosas y hacer
fotos. Sobre todo hacer fotos. Coger la cámara e ir a cualquier
parte. Hacer fotos a cosas grandes, pequeñas, delicadas, rudas, lo
que fuera. Hacer fotos a parejas, a solitarios, a familias.
Disfrutaba con el sonido del dulce 'clik' que hacía la cámara con
cada foto. Amaba capturar momentos, improvisados sobre todo. Cuando
la gente no sabe que realmente es hermosa. No me gustaban las fotos
con poses y caras. Esas no hacían los verdaderos recuerdos.
Estaba fotografiando a una pareja que se besaba debajo
del gran árbol que habían colocado en la plaza central. Danna
suspiró pesadamente cuando se fijó en ellos.
“Es en estos momentos, cuando quiero tener un novio.”
Clik. Miré la foto. Ambos sonreían contra los
labios del otro, mantenían sus ojos cerrados disfrutando de la
sensación. Había quedado bastante bonita.
“Eso lo provocan las grandes tiendas. No hace falta
tener novio para pasar estas fiestas.” Repliqué.
“No tía, no. Yo necesito a alguien en mi vida, un tío
buenorro de esos que te dejan sin aliento. De esos que se te cae la
baba al verlos.” Dijo con voz soñadora.
Solté unas cuantas carcajadas. Levanté la cámara
lista para hacerla una foto cuando levantó su dedo corazón. Yo
seguía riendo todavía.
“Tú ríete, pero lo mas parecido que tengo a un novio
es Eric, y juega en otra liga.” Dijo refunfuñona.
“Seguro que alguno se fijó en ti y no te diste
cuenta.” Me encogí de hombros.
“Si, claro. Si fuera como tú.” Respondió.
¿Cómo yo? Yo no querría ser como yo, ¿o sí? ¿Qué
tiene de bueno ser como yo? Nada. No tiene nada.
“Tú al menos tienes a Justin Bieber como novio, y
quieras o no eso son ventajas.”
Vale, ahora entendía el “si fuera como tú”.
“No es mi novio” solté. Porque era la verdad. “Sólo
somos... amigos, supongo.”
Danna empezó a reírse. Con ganas. No le veía la
gracia al asusto.
“No soy amigos” dijo limpiándose las lágrimas que
había soltado por la risa. “Si no le ponéis nombre es porque no
queréis. Pero está claro lo que sois.”
“Nunca hemos hablado de eso, la verdad...”
“Pues ya es hora. Que parecéis idiotas, el uno
buscando siempre al otro.” Soltó comenzando a caminar.
Justin:
Tenía el móvil en la mano mientras esperaba. Se estaba
demorando y eso no era propio de ella. Miré el reloj de nuevo. Las
21:33. Tampoco llevaba mucho tiempo, pero era tarde. Es decir, de
todas formas, el mensaje me lo había mando ella. ¿Estaba ansioso?
Creo que se notaba a kilómetros. Pero quería saber que era todo
aquello.
“Tengo que hablar contigo.” Había dicho el
mensaje. Y habíamos quedado en este sitio. En aquel banco donde la
vi por primera vez. ¿Estaba nervioso? Mucho. ¿Acojonado? Mas de la
cuenta. Normalmente cuando alguien te dice que tiene que hablar
contigo no es por algo agradable. Aun que claro, se trataba de ____.
Las cosas estaban bien entre nosotros, ¿no? No recordaba un momento
en que la cagara de nuevo. Tal vez el juego de ayer... No, no, joder.
Eso estuvo bien,muy bien. Y ojalá hubiera llegado a mas, mucho mas.
No pienses en eso, gilipollas. Tarde. Recordaba la forma en la
que su cuerpo se estremecía. Como su respiración se entrecortaba.
Como sus labios se unían a los míos. Como ayer me tuve que obligar
a no romper la puerta y entrar cuando estaba en la ducha. Como me
tuve que obligar todavía mas cuando la vi en toalla. Y como tuve que
parar a mi entrepierna cuando luego me dejaba acariciarla.
Maldito, pajero, deja de soñar. Centrate.
Adoraba lo que me hacía sentir. Y me juraba mil veces a
mi mismo no joderla, no hacerla daño otra vez. La quería para mí.
Sólo para mí. De aquí a una eternidad. Y aún así, no me parecía
suficiente. Supongo que debería pedirla salir, hacerlo oficial. Eso
es lo que les gusta a las tías, ¿no? Ponerle nombre. Ser algo para
un chico que no sea otra. Tenía que hacerlo si eso era importante
para ella. Pero, ¿cómo se hacía eso? Llevaba sin tener novia...
Desde primero. Era más fácil el polvo rápido. Las piernas
abiertas. No hacía falta nombrar nada. Se sabía donde acababa todo.
Pero ella no era así, y yo no era así con ella. Quería mucho más
que una cama. Quería mucho más que unos besos. Una puta vida con
ella. Porque era la indicada. Me lo gritaba el corazón.
Te estas haciendo un blando, Bieber. Callate.
Sería mejor practicar. ¿Cómo se lo dijo? ¿Lo suelto
de pronto? ¿Me lo curro? Agh.
“____, yo... Bueno yo, quería, quería decirte
algo... No, eso es mierda.”
Medité dos segundos.
“¿Te gustaría ser mi novia?” Dejé que los grillos
me contestaran. “Demasiado tradicional.”
Suspiré y me pasé las manos por la cara con
frustración. Necesitaba un cigarro.
“Puede... Puede que no te hayas dado cuenta, pero te-”
No, no, no. ¿Quieres asustarla? No puedes decirla
que la quieres. Pero la quiero. La quiero de verdad. A toda ella.
La he querido desde el primer momento en que la vi. Porque entró
dentro, como una jodida flecha. Directa al corazón. Y no sale de
ahí, no quiero que salga. Pero no puedes decirla que la quieres
de repente. ¿Y si ella no te quiere a ti? Esperaré. ¿Esperarás?
Ja. Sí, esperaré. Esperaré hasta que ella pueda decirlo. Y si
no la querré el doble, el triple, lo que sea. La querré por los
dos.
Definitivamente me estaba volviendo un blando.
Abrí mi chaqueta y saqué el paquete de tabaco que
tenía en el bolsillo interior. Coloqué uno de los pitillos sobre
mis labios y lo encendí una vez que hube guardado el paquete de
nuevo. Aspiré el humo llenando los pulmones. Joder como necesitaba
esto. Eché el aire por la nariz y miré alrededor a ver si aparecía.
21:39. No creo que tardara mucho mas. Me estaba empezando a
preocupar. Cogí el cigarro entre mis dedos después de otra calada y
volví a ensayar.
“Gatita, tal vez el mundo vaya en contra, tal vez vaya
a favor. Pero quiero enfrentarlo contigo. Tu y yo. ¿Quieres salir
conmigo, oficialmente?”
_____:
Ir a casa de Matt me había retrasado. Al menos ya había
comprobado con mis propios ojos que estaba recuperándose. No iría a
los últimos tres días de clase que nos quedaban antes de las
vacaciones pero era entendible. En su situación yo tampoco iría. Y
tampoco era que estuviera horriblemente mal. La nariz se estaba
curando bastante bien y con rapidez.
Danna había querido que fuéramos a verlo después de
nuestro paseo por el centro y yo no me había opuesto. Aún a pesar
de nuestra conversación incómoda hace unos días todavía era mi
amigo y le quería como tal. No más allá. Nunca pude quererle más
allá. Espero que le cupiera en la cabeza porque no quería mas
problemas entre él y Justin. Acabaría perdiendo siempre.
Miré el reloj. Las 21:35. Mierda, mierda. Vamos. Caminé
mas deprisa. El banco no quedaba muy lejos. Tenía que llegar ya
mismo, cuando se preocupaba se ponía muy nervioso. Pero aún no
sabía como iba a decirle aquello. Preguntarle qué éramos no era
una buena cuestión. Podría sentirse presionado. Pero de todas
formas yo también lo estaba en este momento.
Maldita Danna. No vuelvas a meterme estas ideas en la
cabeza. Ser novios o no daba igual. Ambos sabíamos que éramos más
que amigos. Pero amigos con derecho a roce quedaba muy mal. Y lo que
sentía por él iba mucho mas allá de eso. No sabía si le quería
de verdad, pero sino eres así, estaba muy cerca de eso. ¿Me querría
él? No. No. Es Justin Bieber. Él no quiere. Sólo le importas. Le
importas mucho... Entonces, ¿él saldría conmigo?
Divisé el banco. Ya sólo me quedaban unos metros. Me
acerqué silenciosa. Sonreí ante la idea de poder darle un pequeño
susto. Estaba parado de espaldas a mí, fumando. Parecía pensar en
sus cosas. Me acerqué mas aún. Solo nos separaban unos pequeños
pasos. Iba hablar cuando le oí.
“Gatita, tal vez el mundo vaya en contra, tal vez vaya
a favor. Pero quiero enfrentarlo contigo. Tu y yo. ¿Quieres salir
conmigo, oficialmente?”
Me quedé quieta. Sin moverme. La sonrisa se esfumó de
mi cara. ¿Había oído bien? Me estaba pidiendo salir... Bueno,
estaba pidiéndoselo al aire. Pero sólo a mí me llamaba gatita.
Sólo era a mí. Seguía sorprendida. ¿Debería decir algo? ¿Un sí?
¿Un no? REACCIONA.
“Creo que debería quitar lo de 'oficialmente'...”
Susurró pasando sus manos por sus labios.
“Justin, si eso se lo dices al aire, no creo que te
responda...” Encontré mi voz en algún momento, pero no era muy
consciente de lo que decía.
Se giró sorprendido. Como si hubiera visto un fantasma.
Tragó saliva y tiró su cigarro lejos. Agachó la cabeza un poco.
¿Se estaba sonrojando? Sonreí.
“¿Me has oído?” Preguntó.
“Lo último que has dicho, solamente...” Respondí
nerviosa.
Levantó la vista. Yo mientras jugaba con mis dedos,
nerviosa, feliz por dentro. Me devolvió la sonrisa.
“Y... ¿qué respondes?” Susurró.
“Sí. Un montón de veces si-”
Y no pude decir nada más. En un movimiento rápido sus
labios se colocaron sobre los míos. Llenos de amor.
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