lunes, 31 de marzo de 2014

Capitulo 44

"¡Soy un jodido mierda que ni siquiera pude cuidar de su mejor amigo, joder!"




Me rompí. Me rompí completamente. Mi corazón no iba a volver a recomponerse. Me faltaba el aire, me faltaba el alma. Las palabras me atravesaban, los hechos dolían. Todo pasaba ante mis ojos y yo no lo creía. No respiraba. No veía. Solo estaba ahí. Quieta, inmóvil, ante el mayor horror que había expresado en toda mi vida. Las manos me temblaban, no podía articular palabra. Mi cuerpo parecía no corresponderme. Nunca debí salir. Nunca debí llegar aquí. Todo estaba mal. Todo estaba roto.
Matt continuaba en el suelo. Buscaba el aire para sus pulmones. Me obligué a reaccionar. A pesar del miedo, a pesar del aturdimiento. Me obligué a ir hasta él. Atrapé su cuerpo entre mis brazos acariciando su cara. No podía ver la herida de bala. No podía ni siquiera bajar mis ojos hasta su pecho. Matt gritaba en silencio hundiéndose en su dolor. Sufriendo. Quemándose por dentro. Me pedí a mi misma ser fuerte y presioné su herida con mi mano. La sangre salía a borbotones, así que apreté con mas fuerza impidiendo que la hemorragia siguiera saliendo. Matt parecía no mirar nada, pero de vez en cuando soltaba algun que otro quejido y cerraba los ojos con fuerza.
"¡Que alguien llame a una ambulancia!" Grité a pleno pulmón.
"___..." susurró Justin dando un paso hacia nosotros.
Levanté la mano con rapided. "¡NO!" Negué con la cabeza y le miré a los ojos. "No te acerques, no te acerques a mí. Aléjate."
"Yo no que-" Lamió sus labios.
MÁRCHATE!" Grité. Las lágrimas resbalaban con fuerza. No podía parar de llorar.
Tenía miedo de él. Tenía miedo de todo lo que había hecho. De lo que había sucedido. ¿Cómo iba a volver a mirarle? ¿Cómo podía querer a alguien así? No, no, esto estaba mal.
Justin dio otro paso hacia mí y yo me apreté al cuerpo de Matt que seguía agonizando. Me estremecí. Teníamos que llevarle al hospital lo antes posible. No podía morir. No iba hacerlo. No ahora. No de esta manera.
"Lo siento." Susurró por última vez Justin. Ni siquiera me miró. Ni siquiera mostró sentimiento alguno.
Tony les hizo un gesto a sus gorilas y a él para marcharse. Justin asintió y todos pasaron por mi lado sin apenas dirigirme una mirada. Ni siquiera a Matt. Justin pasó en último lugar, lo que me permitió pronunciar las palabras que más me han dolido.
"Tenías razón. Eres un monstruo." Murmuré.
Justin apretó su mandíbula y siguió caminando. Ni una palabra. Ni una mirada. Vacío. La puerta se cerró tras él una vez que hubo salido.
"¡RYAN! Oh dios mío, ¡Ryan, por favor!" Grité rompiendo mi garganta.
Mis manos estaban completamente llenas de sangre y Matt cada vez palidecía mas. Se nos acababa el tiempo. Había que actuar ya. 
Ryan salió por la puerta con una sonrisa. "¿Qué demonios...?" Su voz se apagó igual que su rostro al ver la estampa.
"Por favor..." Supliqué todavía llorando, aún mas incluso, si eso era posible.
Ryan sacó su móvil del bolsillo. Marcó el número de emergencias y habló con la persona del otro lado. La ambulancia venia de camino. Se acabó la fiesta. Se acabó el 'nosotros'.





Agarré su mano con fuerza, la acerqué a mis labios y besé cada uno de sus nudillos. Matt estaba tumbado en la cama del hospital. Inmóvil. Con los ojos cerrados. Totalmente pálido. Pero no me importaba. Respiraba. Estaba a salvo. La bala no había conseguido llegar a su corazón, pero había perdido una cantidad considerable de sangre. Los médicos habían dicho que debería estar en cuidados intensivos unas cuantas semanas hasta estabilizarlo completamente y que su cuerpo tuviera la cantidad adecuada de sangre para comenzar a curarse por si solo. Hasta entonces se quedaría aquí. 
Mi mente no dejaba de pensar: ¿por qué a él? ¿Por qué en ese momento? No quería pensar en Justin. No quería recordar nada que tuviera que ver con él. Ahora todo lo que me importaba estaba en esta habitación. ¿Qué les diría a sus padres cuando llegaran? ¿Cómo les explicaba que habían disparado a su hijo? ¿Cómo les contaba que había sido mi novio (o lo que en este momento fuera) quien lo hizo? 
Mi pecho dolía. Las lágrimas volvían a aparecer de vez en cuando para recordarme todo lo que había visto. Ryan tenía razón cuando me avisó. Y yo fui tan tonta de aplazar cualquier conversación lo máximo posible. Porque me decía a mi misma que estábamos bien. Que se superaría. Que sería capaz de hablar conmigo sobre eso. Pero jamás imaginé que estaba tan metido en todo eso como para disparar a alguien con la intención de matarlo.
Pero, después de todo él es un chico malo. Él está jodidamente quebrado.
No. Nunca lo ha estado. Él... él... él sólo... 
No sabes ni defenderle. Ha sido tu cruz desde el principio. Siempre supiste que no tenías que acercarte a él. Y mira ahora. Todo es culpa tuya.
¡No! Cállate.
Matt puede morir y todo es por tu culpa, por confiar en él cuando no valía la pena.
Siempre ha valido la pena.
¿Estas segura...?
"¿____?" Danna apareció a mi lado. Ni siquiera oí la puerta abrirse cuando entró. "¿Cómo estas?"
"Estoy." Susurré. Tragué saliva y me obligué a apartar la vista de Matt para mirarla.
"Ven aquí..." Danna me abrazó. 
Y lloré. Porque era lo único que me veía capaz de hacer en este momento. Porque me sentía inútil, vulnerable, rota. Y odiaba todo eso. 
"Shhh, tranquila, estamos aquí. Vamos a cuidar de Matt contigo, ¿de acuerdo?" Dijo una vez que nos separamos limpiando mis lágrimas con sus dedos. Asentí y mordí mi labio.
Aguanta joder, aguanta.
Danna besó mi frente. "Voy a traerte algo para comer, ¿esta bien? Le diré a Ryan que venga a hacerte compañía."
Agarré de nuevo la mano de Matt y entrelacé nuestros dedos. Danna volvió a salir permitiendole a Ryan entrar. Él se quedó parado en la puerta una vez que esta se cerró. Notaba sus ojos sobre mí pero no me volví. No quería dejar de cuidar a Matt ni un solo segundo.
Oí como se acercaba y se dejaba caer en una silla a mi lado. Durante unos segundos no dijimos nada. No había nada que hablar. Toda esta noche había sido una horrible pesadilla y no quería revivirla nunca. 
"Lo siento." Murmuró con la voz quebrada. "Lo siento mucho, ____" La voz se le quebró por completo mientras lloraba. Le miré y vi como apoyaba sus manos sobre sus rodillas y escondía la cara entre ellas.
"Tenía que haberle parado. Tenía que haberme enfrentado a él. Joder, lo siento muchísimo."
"Ryan, eh Ryan, shhh" pronuncié abrazando su cuerpo pero sin dejar de sostener la mano de Matt. 
Le dejé llorar sobre mi hombro. Mis lágrimas también querían salir. Pero ahora tenía que aliviarse él, no era mi turno. Acaricié su espalda y su pelo dándole el apoyo que en este momento todos necesitábamos. Le consolé porque eso era lo que había que hacer. Porque yo ya estaba lo suficientemente rota por todos. Él no tenía que cargar con el peso. No había sido su culpa.
"Ryan, Ryan." Le llamé en un susurro. "Nada de esto es tu culpa, ¿vale? No te culpes de no haberle parado. Nunca. Ha sido elección suya. Una horrible elección. Pero tu no tienes la culpa de que él disparara."
Aquí la culpable había sido sólo yo. Por haber dejado que todo esto fuera demasiado lejos.
"¡Pero debía haber hecho algo mas que sentarme y mirar!" Gritó sobresaltándome. "¡Soy un jodido mierda que ni siquiera pude cuidar de su mejor amigo, joder!"
"Ryan, tu no tenías ni idea de esto. No sabías nada de lo que estaba haciendo."
"Sabía lo suficiente como para hacer algo." Tragó saliva y me miró por primera vez. "Pero fui un cobarde. Como siempre he sido."
Negué con la cabeza. "Lo que ha sucedido esta noche no ha sido por tu culpa. Tony tomó una decisión y Justin decidió seguirla. Ni tú, ni yo, ni nada hubiéramos podido hacer nada al respecto. Vi su mirada cuando lo hizo, Ryan, y ni siquiera parpadeó. Ni siquiera mostró nada. Nosotros nunca hubiéramos podido salvarlo."
"Entonces, ¿por qué me siento así? ¿Por qué todo esto me duele como un puñetazo en el estomago?" Preguntó con una súplica en los ojos.

"Porque a pesar de todo, Justin casi nos mata a los dos también."

lunes, 24 de marzo de 2014

Capitulo 43

 “Justin… por favor, no lo hagas…” 



Salí al pasillo cerrando la puerta tras de mí antes de que alguien pudiera percatarse de su presencia.
Le miré a los ojos con todo el odio que rebosaba de mi. Esto no estaba bien. ¿Qué coño hacían aquí? ¿Y por qué buscaban a Matt? ____ estaba al otro lado de la puerta, con mis amigos, tenían que largarse. Si buscaban a Matt podía ir a buscarlo y que se largaran de aquí. No quería mas problemas. Quería ser sincero con ella pero no iba hacer que todo esto le saltara a la cara.
“¿Por qué buscáis a Matt?”
“Eso no es asunto tuyo. Ve a buscarle.” Ordenó Tony con una sonrisa arrogante.
“Primero dímelo. No vas a atravesar la puerta a menos que sepa de que va todo esto.” Encaré.
“John” llamó Tony sin ni siquiera volverse al gorila de su izquierda.
Este levantó la pistola que tenía guardada en su bolsillo y apuntó directo al centro de mi frente. Tragué saliva. A veces me olvidaba de lo que eran capaces de hacer si te interponías entre ellos y su objetivo. Y ahora mismo ese objetivo estaba detrás de mi puerta, ajeno al peligro.
Watson soltó una fuerte risa. “¿Te han comido la lengua, Bieber?”
“Vete a la mierda, viejo.” Escupí con la mirada fija en el cañón del arma.
“Muestra algo de respeto, insolente. Puedo terminar tu estúpido juego en un momento si quisiera.” Murmuró apretando los dientes. Era fácil llevarle al límite.
“Entonces no tendrías quien hiciera tu trabajo sucio.” Le miré entonces justo a tiempo para ver como se abalanzaba sobre mí agarrando mi camiseta por el cuello, golpeando mi espalda contra la puerta de madera. Hice una mueca cuando el dolor atravesó mi espina dorsal.
“Entra ahí y tráemelo si no quieres que explote tus huevos con todos tiros, ¿entendido?”
Me soltó de un empujón y se apartó. Permitiéndome el espacio suficiente para que abriera la puerta y entrara sin dificultad.
¿Iba a vender a Matt? ¿Iba a salvar el culo de todos los demás y a entregarle? Demonios, sí. El chaval ni siquiera me caía bien. Iba a proteger a los demás. Y si eso significaba perder a uno por el camino que Ali sea. Este lío lo había montado él solo y solo iba a salir de esto.
“Tres minutos. O entramos y le volamos los sesos a todos los de la casa.” Apreté mi mandíbula y asentí de espaldas a él. Podía notarse la diversión en su voz.
Abrí la puerta y entré de nuevo en la casa. La gente no había notado mis diez minutos de ausencia, todos bailaban y reían. La fiesta continuaba tranquila. Y así debía de seguir.
Tenía que encontrar a Matt rápido. Tenían que largarse de aquí.
Le vi a lado de la cocina, con una cerveza en la mano mirando como bailaban los otros, entre ellos ____, que contoneaba su cintura al ritmo de la música. Matt parecía disfrutar de ello. Eso hizo que mi sangre hirviera y me obligué a apretar los puños para contenerme. El problema lo iba a tener fuera, no conmigo. Esto era otra batalla distinta.
Me acerqué a él serpenteando a la gente que se cruzaba en mi camino. Cuando llegué hasta él le agarré del brazo sin decir nada mas y tiré hacia la puerta. Soltó un quejido y dio un fuerte tirón que hizo que soltara mi agarre. Mierda.
“¿Qué coño haces, tío?” Preguntó irritado.
“Sal ahora mismo, están buscándote.” Solté haciendo un gesto hacia la puerta con la cabeza.
“¿Quién?”
“Creo que debes saberlo. Ahora sal antes de que entren. Porque te juro por Dios que si tocan a ___...”
“Si la tocan, ¿qué, eh? ¿Qué vas hacerme?” Se acercó dos pasos hacia mí. Quedando justo delante. Amenazante. Eso sólo hizo que se formara una sonrisa burlona en mi rostro. Gilipollas.
“Te romperé cada uno de tus malditos huesos, y hazme caso, querrás estar muerto.” Amenacé lo bastante bajo y peligroso para que solo él pudiera oírme. “Ahora sal. ¡YA!”
Tragó saliva y asintió, pasando por mi lado golpeando mi hombro con el suyo con dureza. Le seguí por detrás a paso ligero. Sin dejar mucho espacio entre nosotros.
Vi de reojo que ____ y Danna nos miraban con expresión interrogante. Forme una pequeña sonrisa en su dirección para que no se preocuparan y le hice un gesto diciendo que pronto volvería, que solo saldría un segundo. Ella asintió y le susurró algo a Danna que captó su atención.
Volví la vista hacia delante, hacia Matt y cogí aire. Esto iba a ser intenso. Saqué mi móvil y le mandé un mensaje con rapidez a Ryan. Pasara lo que pasara nadie tenía que salir en este momento. Y mas exactamente ____.
Matt abrió la puerta con cuidado de que no se viera nada por detrás de él. Se quedó pálido ante la sorpresa que le aguardaba. Empujé su espalda con mi hombro saliendo detrás de él. Esperaba que en la sala no se hubiera visto nada de esto. Matt seguí totalmente quieto pegado a la puerta. Buscando cualquier salida posible con la mirada. Tony en cambio parecía divertido, y eso era exactamente cuando mas peligroso era. El otro hombre, a la izquierda de Tony, se crujió los nudillos echándole una ojeada de arriba a bajo a Matt. A pesar de su musculatura iba a poder acabar con él en menos de lo que cantaba un gallo y eso parecía emocionarle. Me coloqué a su lado, intentando… Intentando, ¿qué? No iba a poder con los tres yo solo. Y no creo que Matt hiciera mucho, tenía en este momento los huevos en la garganta. ¿Y tú eres un hombre? Por favor…
“La gallinita ha decidido salir a jugar” sonrió abriendo sus brazos como gesto de bienvenida. “Encantado de volver a verte, Johnson. Tendrás mi dinero por supuesto.” Al pronunciar esa última frase la expresión de su rostro se volvió completamente enfurecida.
“No-no, no he tenido… tiempo de… conseguirlo…” Tartamudeó.
Tony negó con la cabeza. “Ts, ts. Verás, chico, aquí las cosas se tienen cuando yo lo decido. ¿No te entregué yo la mercancía a tiempo?”
“Si-si…” Tartamudeó. Matt dio un paso hacia atrás chocando con la pared.
“Entonces espero lo mismo de mis clientes.”
“Matt, ¿Cuánto…?” Pregunté sin apartar la vista de los dos matones que nos miraban como cachos de carne.
Tragó saliva. “Cinco mil…”
“¡¿Cinco mil?! ¿Cómo…?”
“Sí, tú amigo nos lleva comprando coca durante bastante tiempo. Al principio era un buen cliente y nos pagaba, pero ahora…” Dijo Tony con una pena falsa.
“Te lo pagaré, lo juro, sólo… sólo necesito algo mas de tiempo. ¡Dame algo más de tiempo, por favor!” Suplicó Matt desesperado.
Esto iba a acabar mal, lo presentía. Maldito cabrón.
“Parece que no lo entiendes, o pagas ahora o te mato. Es muy fácil de entender creo yo, ¿no, chicos?” Les preguntó con una sonrisa a sus dos matones. Estos asintieron y murmuraron un: “si, señor.” “Tiene usted toda la razón.” Tony pareció complacido.
Matt cayó al suelo de rodillas, suplicando. “Sólo un día mas, sólo uno mas.” Lloraba y berreaba por su vida.
La puerta se abrió y ni si quiera me di cuenta por todo el jaleo que montaba Matt. Tony pareció sonreír con alegría. Alzó la cabeza hacia mí y John extendió su pistola en mi dirección.
“¿Qué…?” Pregunté aturdido. Yo no iba a participar en esto. Esto no tenía nada que ver conmigo. Yo ya había hecho mi parte, había traído a Matt. El resto era su problema.
“¿Justin?” Aquella voz hizo que mi corazón diera un vuelco.
Me di la vuelta viendo como ____ asomaba su cabeza por la puerta y contemplaba inexpresiva toda la escena.
“Vuelve dentro.” La pedí casi con una súplica.
“¿Qué esta pasando, Justin?” Preguntó mientras poco a poco salía de la casa.
“¡NO! Vuelve dentro, ahora.” Grité.
La risa de Tony retumbó por todo el pasillo. Dio dos zancadas y agarró el arma de John colocándolo en mi mano. Le miré suplicándole con la mirada que no hiciera esto. Que ahora no era el momento y no podía pedirme tal cosa. Trague saliva al ver como su sonrisa se ensanchaba y asentía.
“Dispárale. Dispárale y no daré la orden de que destrocen el cuerpo de tu preciosa novia. Dispárale y no tendrás que oír como ella grita hasta morir.” Susurró en mi oído lo bastante bajo para que sólo yo pudiera oírlo.
Apreté el arma en mi puño. Si lo hacía estropearía cualquier esperanza con ella. Y si no lo hacía la matarían a ella o quien sabe que otra cosa peor podría ocurrírsele. Ella no iba a pagar por los errores que me habían obligado a cumplir.
Mis dedos instintivamente se amoldaron a la pistola. La cargué el arma y aparté la vista de ella.
“Vuelve a casa, ____.” Pedí por última vez. Por favor, por favor, hazlo joder. HAZLO.
“No querida, quédate y contempla el espectáculo.” Pidió Tony.
Gruñí con ira y clavé la vista en Matt que me miraba atónito y con lágrimas en los ojos. ¿De verdad podía hacer esto? ¿Podía matarlo por mucho que le odiara? ¿Iba a disparar contra él?
____ dio un paso hacia mi. “Justin… por favor, no lo hagas…” Su voz llegó hasta mí, triste, suplicante, desesperada, como un rayo de luz que intenta apartar la oscuridad.

Pero mis dedos encontraron el gatillo y el cuerpo de Matt golpeó el suelo.


_____:


Me dolían los pies y la boca de reír y bailar toda la noche. Pero Danna seguía el ritmo de la música y casi me obligaba a acompañarla. Los tacones martillaban el suelo y el sudor mojaba mi nuca.
“Danna, no puedo mas.” Suspiré todavía contoneando mis caderas.
Ella agarró mis brazos y los tiró al aire mientras reía.
“Mueve ese culo preciosa.” Reí con ella. Cuando había bebido no había quien la pudiera parar.
Negué con la cabeza. “Quiero buscar a Justin, quería hablar conmigo.” Grité por encima de la música para que pudiera oírme mejor.
“Está allí.” Dijo señalándolo.
Ambas miramos la escena. Matt había encarado a Justin pero este parecía relajado y supo que decir para que Matt se alejara, no sin antes golpearle hombro con hombro. Como un niño al que le quitan su juguete favorito porque es hora de dormir. Justin me devolvió entonces la mirada y le pregunté con los ojos de qué iba todo aquello. Él me sonrió y me hizo un gesto para que me relajara, diciéndome que no tardaría en volver.
“¿Tu te fías de esto?” Le pregunté a Danna. Ella los miró justo cuando Justin volvió a avanzar detrás de Matt y negó con la cabeza.
“Algo turbio traman.”
“¿Crees que debería ir a preguntar?”
“Cariño, yo directamente los frenaba a los dos.”
Levanté la vista pero ya no podía verles. Lo mas seguro es que se encontraran fuera de la casa.
Opte por seguir el consejo de Danna y atravesé la habitación directa a la puerta. ¿Para qué iban hablar Justin y Matt? A lo máximo que podían llegar era a no llegar a las manos cuando estaban en un mismo sitio. Todavía no sabía quien había tenido la fantástica idea de invitarle a la fiesta.
Agarré el picaporte y antes de poder girarlo una mano me agarró la muñeca y se coló entre mi cuerpo y la puerta.
“¿Vas a tomar el aire, ___?” Preguntó Ryan con una sonrisa.
“Si esto es uno de tus trucos de salvarle el culo a tu mejor amigo, olvídate Ryan.” Suspiré intentando esquivarle.
“Venga, vamos a bailar un poco, anda.” Cogió mis manos y tiró de mí hacia la pista improvisada.
Nos alejamos un poco de la puerta, pero yo seguía con la idea de salir ahí fuera y ver que ocurría exactamente.
“No tengo tiempo para esto, Ryan.” Dije mientras él bailaba delante de mí, agitando los brazos y las piernas casi como un loco.
“Solo un bailecito, no creo que eso haga daño.” Cogió una de mis manos haciendo que diera una vuelta sobre mí.
Negué con la cabeza y Ryan siguió bailando alrededor de mi. Divisé a Danna y la pedí ayuda gesticulando. Ella no tardo mucho en alcanzarlos. Tocó la espalda de Ryan obligándolo a darse la vuelta para ver quien era. Danna no perdió mucho mas el tiempo. Cogió a Ryan de las solapas de su camisa y tiró de él hacia ella colocando sus labios sobre los suyos. Ryan no pareció quejarse y eso me dio a mi el tiempo para llegar a la puerta y poder salir.
“¿Justin?” Pregunté sacando la cabeza por la puerta.
Delante de mi estaba Justin que no tardó ni un segundo en darse la vuelta para mirarme. A su lado estaba Matt, llorando y moqueando como si le fuera la vida en ello. Y estaba Tony, acompañado de dos de sus matones, uno de ellos le ofrecía una pistola a Justin. ¿Qué estaba pasando aquí? Dios, mio, ¿no iban hacerles nada a ellos no? No, no, no, Justin sabía como salir de esto. Él había terminado con las peleas, con todo esto. Me lo prometió. Sé que lo ha cumplido, sé que lo ha hecho. Pero, ¿y si esto era a lo que se refería Ryan el otro día…?
“Vuelve dentro.” Me pidió de inmediato. Quería salir pero mis piernas parecían no responder. En cambio, di varios pasos hacia delante. Cerrando la puerta tras de mi.
“¿Qué esta pasando, Justin?” Pregunté temblorosa.
“¡NO! Vuelve dentro, ahora.” Gritó haciendo que me parara en seco. Mi corazón se aceleró a la máxima velocidad.

Tony se rió. ¿Aquello le parecía divertido? Maldito enfermo.
Se acercó a Justin entregándole el arma que sujetaba uno de sus gorilas. Justin la agarró con fuerza. Esto no podía estar pasando, no, no era posible.
Miré a Matt que seguía en el suelo, agazapado protegiéndose de todos mientras miraba a Tony y Justin con temor. Quise acercarme hasta él pero los pies de nuevo no me respondían y me quedé quieta, asustada, aterrada, sin saber que hacer.
Justin me miró una vez mas a la vez que cargaba el arma. Pidiéndome algo con los ojos. ¿Perdón? ¿Por qué…?
“Vuelve a casa, ____.” Pidió de nuevo con mas fuerza.
“No querida, quédate y contempla el espectáculo.” Pidió Tony con diversión.
Las lágrimas estaban empezando a salir. Anduve solo un paso hacia Justin, suplicándole. Con miedo de que si le tocaba me apartara de un empujón.
 “Justin… por favor, no lo hagas…” Susurré con una última súplica.



Pero sus dedos encontraron el gatillo y el cuerpo de Matt golpeó el suelo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Capitulo 42

"Tengo uno de los mejores amigos que se puedan encontrar en el mundo."




Justin:

Sábado por la noche:

“Menudo partidazo, tío.”
“Ryan, lo has repetido desde que se ha acabado el partido. Ya lo sé, he estado ahí.”
“Cuando LeBron ha hecho ese pedazo de mate. Y y y y, cuando Andersen ha encestado ese impresionante triple.” Casi gritó entusiasmado. “Ha sido una jodida pasada.”
Yo solo pude reír mientras salíamos del coche y nos dirigíamos a la entrada de casa.
“Por cierto, felicidades de nuevo.” Dijo dándome un golpe amistoso en la espalda.
“¿Vas a decirlo muchas veces mas? Porque creo que con esta en la décima.” Comenté con una sonrisa.
Hoy era mi cumpleaños. Sí, por fin cumplía 20 años y la verdad es que los notaba diferente. No es que yo me sintiera así, sino que, había tenido la sensación de que algo malo iba a ocurrir este día. No me olía nada bien.
Ryan me levantó esta mañana gritando a los cuatro vientos mi regalo de cumpleaños. Unos pases para segunda fila en el partido de los Heats contra Houston Rockets en el que habíamos ganado por una diferencia de nueve puntos. El partido había estado bastante interesante y movido. La verdad es que habíamos disfrutados como niños los dos. Sobre todo Ryan cuando salieron las animadoras y el pobre creaba un río con su baba.
_____ sólo me había mandado un mensaje de ‘feliz cumpleaños’ a las doce de la noche. Había sido la primera en felicitarme pero no habíamos hablado mucho mas. Deseaba haber podido pasar este día con ella, pero yo tenía un partido al que asistir y ella la boda de su prima. La echaba de menos, mucho. Y algo dentro de mí decía que algo no andaba del todo bien entre nosotros. Esta semana a penas la había visto y joder, no aguantaba sin verla mucho mas tiempo. ¿Por qué coño celebraba su prima su boda en Marzo? ¿No se supone que la gente prefiere el buen tiempo? Que asco.
“Tío, no todos los días se cumplen 20 tacos, so viejo.” Respondió mientras metía la llave en la cerradura.
“Tu los cumples también este año.” Me defendí.
“Pero aún me quedan meses de juventud.” Abrió la puerta con una sonrisa. Después se inclinó e hizo una reverencia. “Adelante, su majestad.”
Levanté una ceja sin saber muy bien que era lo que estaba haciendo. Me encogí de hombros y entré por la puerta quitándome la chaqueta para poder dejarla en su sitio. Ryan entró justo detrás.
“Tío, necesitas que te miren la cabeza.”
Cuando la puerta se cerró, la luz se encendió casi a la vez.
“¡SORPRESA!”
Abrí los ojos totalmente sorprendido. Todos mis amigos estaban en el salón, detrás del sofá, saliendo de un armario, de la cocina, agachados bajo la mesa. ¿Habían hecho una fiesta para mi? ¿Qué co-?
“Felicidades, tigre.”
Su suave voz hizo que la buscara con la mirada mientras se acercaba a mí. Ahora era cuando realmente disfrutaba de mi cumpleaños. Me rodeó el cuello con ambos brazos y la acerqué a mí totalmente cuando mis manos apretaron su cintura. Sus labios encontraron los míos y fue como si el mundo exterior no existiera. Este era un buen regalo de cumpleaños, el mejor sin duda. Echaba de menos su piel, su olor, sus labios, sus caricias, su voz. Echaba de menos todo de ella y mas. Nuestras lenguas se rozaron, enviando calor por todo mi cuerpo. Quería mas, mas, mas de ella. De todo lo que hacíamos juntos. De todo lo que me daba. Quería mas.
Pero cuando los silbidos de los presentes en la habitación llegaron a nosotros, nos apartamos. Fruncí mi ceño lanzándoles una mirada a todos los presentes mientras ____ se sonrojaba y se medio escondía detrás de mí.
“¡Porno, porno, porno!” Cantaba Ryan con ánimo.
Yo le di una mirada todavía mas peligrosa seguido de mi mano estampada contra su nuca.
“¡AH! Tío, Justin, que duele.”
“Para con eso.” Amenacé.
“Bueno, bueno. ¡Que empiece la fiesta!” Gritó Danna. Apretó el play del aparato de música y un ruido constante llenó toda la casa.
Ryan se olvidó pronto del dolor y se dirigió al centro de la pista improvisada y empezó a bailar de esa forma tan suya. Esa en la que según él atraía a todas las chicas. Esa en la que según yo y el resto de la humanidad decía que parecía un pingüino. Sonreí al verle tan animado.
Eric y Danna fueron por el mismo camino, riendo y bailando al ritmo de la música. Todos los demás, Evan, John, Sally, Adrian, Julia, incluso el gilipollas de Matt, se fueron acercando a mi para felicitarme.
No aparté a ____ ni un segundo de mí. Mi brazo la rodeaba y no dejaba que se marchara. Después de casi una semana merecía tenerla un buen rato para mi. La miré sonriendo y eso hizo que se sonrojara y se mordiera el labio. Entrelacé sus dedos con los míos tirando suavemente de ella hacia el centro del salón. Ella negó con la cabeza y me dio un fuerte tirón hacia ella. Volvió a unir sus labios con los míos y estaba vez nos demoramos un poco mas. Disfrutando el uno del otro. Saboreando cada lugar. Deleitándonos con el aliento del otro.
Cuando nuestros pulmones necesitaron oxígeno con urgencia nos separamos. Lamí mis labios mientras observaba esos grandes ojos verdes. Se la veía feliz, pero algo en su mirada no estaba bien.
“____, ¿qué pa-“
“Ven, voy a darte tu regalo.” Dijo antes de que pudiera terminar.
Me llevó hasta mi cuarto cerrando la puerta tras de sí, no sin antes oírse las risas de Danna y Eric después de que este último gritara: “¡Usar precaución!”
____ me soltó la mano y sacó un pequeño sobre que había guardado en su abrigo, ahora perdido de nuevo entre el gran montón de ellos que había sobre mi cama. Era bueno saber que había usado tu cuarto de guardarropa.
Me extendió el sobre esta vez con algo mas de felicidad en los ojos. Estaba actuando y no sabía por qué. Tal vez, ella… No, no era posible que se hubiera enterado. Ryan no me haría eso. Podía contar con él, siempre. Nunca diría nada. Pero, ¿y sí…?
“Gatita, dime que-“
“Toma, ábrelo.” Susurró interrumpiéndome de nuevo.
Sonreí como pude y asentí, atrapando el sobre de sus manos. Lo abrí con cuidado temiendo romper lo que había dentro. El sobre no era pesado, por lo que debía de ser algo de papel, tal vez otras entradas, o…
Cuando lo abrí y vi el contenido, no pude aceptarlo. “____, esto… esto es demasiado, yo…”
“Sabía que querías ir a ver a tu familia. Además, no es nada, tenía suficiente ahorrado para poder comprar los billetes.”
Saqué los billetes como si al cualquier movimiento brusco pudieran romperse. Me había regalado unos billetes para ir a ver a mi familia, para viajar a Canadá, para ver a mi abuelo.
“No puedo, ___.”
“Si puedes, son tuyos. Es uno de mis regalos.” Se sonrojó y mordió su labio. “Sólo espero que me lleves a mí contigo. Tengo que conocer a tu abuelo.”
“Gracias.” Sonreí. Sonreí de verdad. Sonreí porque este era el mejor regalo que alguien pudiera haberme hecho. Claro que la llevaría conmigo, la llevaría conmigo siempre y a donde fuera. Lejos, cerca, a la Luna. “Gracias, gracias, gracias.” Solté riendo mientras iba hasta ella y la rodeaba con mis brazos haciéndola girar conmigo. Su risa era música para mis oídos.
Cuando la dejé en el suelo caí en la cuenta de algo.
“¿Y cuál es mi otro regalo?” Pregunté con voz ronca.
Ella mordió su labio y acercó sus labios a los míos. Rozándolos susurró unas palabras que hicieron que mi amigo cobrara vida. “Está debajo de la ropa. Y lo enseña, todo.”
Toc, toc, toc.
“Eh, tortolitos.” Ryan asomó su cabeza a través de la puerta. “Vamos a encender la tarta, necesito al cumpleañero.”
Suspiré luchando contra mis instintos de salir ahí fuera y echarles a todos para que ____ y yo pudiéramos quedarnos completamente solos.
“Me necesitan.”
“Te necesitan” susurró con una sonrisa.
Me acerqué a ella y besé su mejilla. Antes de separarme e irme con Ryan susurré en su oído: “Luego tengo que hablar contigo.” Creí que ya iba siendo hora de ser sinceros.


Salí con Ryan para encontrarme todos alrededor de la pequeña mesa del salón. Había una tarta justo en medio con dos velas, un 0 y un 20. Me reí cuando Ryan fue abriendo paso hasta ella gritando cosas como: aquí está el cumpleañero, dejad paso al viejuno, y cosas por el estilo.
“Atención, antes de que este chico sople las velas y pida un deseo voy a decir unas palabras.” Proclamó Ryan sacando pecho.
Un ‘buuuh’ general se oyó por parte de todos.
“Hace ya muchos años desde que conozco a este retrasado de aquí.”
“Eh” Me quejé con una sonrisa.
Ryan me guiñó un ojo y siguió con su discurso. “Puede que a veces sea un vago, se le olviden las cosas, se tire mas tiempo en el baño que una tía y que se pasee medio desnudo por la casa. Pero es el tío mas increíble que he conocido. Es un hermano para mí, siempre lo he dicho. Creo que nos separaron al nacer.” Soltó una risa y continuó. “A veces me saca de quicio, no sabe hasta donde llegar. Pero nunca me ha fallado, siempre ha estado conmigo en lo bueno y en lo peor. Tengo uno de los mejores amigos que se puedan encontrar en el mundo. Y sí, me estoy volviendo muy amariconado.” Levantó la copa en dirección de Eric. “Perdona por la expresión, tío. Pero nunca, nunca, voy a poder agradecerle todo lo que ha hecho por mi. Felicidades, Justin.” Me sonrió y me levanté dándole un fuerte abrazo.
No sabía que el que de verdad tenía suerte en tener a alguien como él era yo. Era mi hermano, no un simple amigo. Había sido así desde la guardería.
“Sopla las velas ahora antes de que se derritan y no haya quien se coma la tarta.”
“Ya voy, plasta.”
Me incliné y cerré los ojos. Pensé en el deseo que mas quería. Y soplé las velas.


Eran casi las 3:30 de la mañana. Habíamos estado toda la noche bebiendo, riendo y bailando como críos. Pero era lo que todavía éramos, unos simples chavales. Había bailado con Danna, con ____, hasta con Eric. Y no había dejado de hacer bromas con Ryan y los demás. ____ estaba mas relajada que antes, y se la veía empezar a disfrutar de la fiesta. Pero yo todavía quería hablar con ella y dejar todo claro. Soltar la verdad antes de que me explotara en la cara. Y quería saber qué era aquello que de verdad la preocupa.
La música estaba tan alta que casi me costó oír el sonido del timbre. Fui hasta la puerta para encontrarme con aquello que jamás esperaba. Recé porque todo fuera una alucinación. Esto debía de ser el alcohol.
“Hola, Justin. Tenemos trabajo. ¿Está el señor Johnson por aquí?”
Tony estaba en la puerta, junto con dos gorilas que impedían la visión de la calle mas allá.


Estaba jodido. Muy jodido.

lunes, 10 de marzo de 2014

Capitulo 41

"Va acumplir 20 años y tiene pene. Joder, si le gustará."


Justin:

Viernes por la noche

Apreté la pistola en mi puño. Arwin y yo habíamos llegado demasiado pronto. Nos tocaba esperar. Esperaba que todo acabara lo mas rápido posible. Era la segunda vez que hacía algo como esto y la primera no salió especialmente bien. Evan salió herido. Y por mi culpa.
Arwin hizo un gesto con la cabeza y le seguí con rapidez. Nuestro plan consistía en entrar y salir. No teníamos tiempo para entretenernos con nada. Debíamos encontrar lo que andábamos buscando a la primera y salir a toda leche. No podían cogernos. Arwin hizo palanca en la puerta y la abrió de un golpe. Metió la cabeza echando un vistazo al interior. Me miró y asintió. Despejado. Era la hora de entrar. 
Arwin avanzó con paso decidido por el almacén. Las cajas se apilaban una encima de otra a nuestro alrededor, por todas partes, sin dejar casi suelo por el que caminar. Avanzamos pegados, pero protegiéndonos el uno al otro. Arwin buscaba de un lado a otro aquello que veníamos a encontrar. Yo nunca sabía que era. Yo solo servía para proteger y de anzuelo. Nunca me contaban el plan. Nunca me decían por qué ese sitio, por qué esa persona, por qué aquella situación. Iba a ciegas. Siempre. Y eso es lo que mas me acojonaba.
Arwin encontró lo que veníamos a buscar y me lo señaló. Asentí al comprenderlo. Como siempre, droga. Unos cuantos montones de droga que le habían robado a Tony o que él (nosotros) se encargaba de robar. Nos acercamos en una carrera guardando nuestras armas en los pantalones para poder meter las bolsas dentro de las mochilas. No había nadie a la vista. Esto no pintaba nada bien. Metimos cuatro bolsas dentro. Dos por cada mochila y nos preparamos para salir. Esto estaba resultando demasiado fácil. Incluso un simple aprendiz se hubiera dado cuenta. Cuando me colgué la mochila me fije en el montón. En un pequeño hueco había una cuenta atrás. Quedaban 30 segundos para que llegara a cero. Mi cuerpo se quedó rígido y completamente frío.
"Una bomba." Tragué saliva.
"Bieber, corre."
Ninguno esperó a nada mas. Salimos corriendo lo máximo posible. Las piernas dolían por la fuerza con la que mis pies se impulsaban contra el suelo. Cada vez que miraba a la salida la veía mas y mas lejos. Fuimos apartando cajas de nuestro camino. Teníamos que salir. Tengo que salir. Vamos, joder. 
Alguien gritó al fondo, pero no nos detuvimos. Ni tampoco lo hicimos cuando las balas casi nos rozaban. Se nos acercaban, pero ¿y la bomba? Creo que ni sus secuaces tenían ni idea de lo que había allí dentro. 
La puerta quedaba a solo dos metros. Acortamos la distancia y en el instante en el que la puerta volvió a cerrarse el almacén salió por los aires. El impacto de la bomba nos tiró hacia delante. Caí al suelo sobre mi costado. Mis oídos me pitaban y estaba totalmente desorientado. El fuego nos podría alcanzar en cualquier momento.
Arwin fue el primero en ponerse de pie. Se acercó a mi y tiró de mi brazo para que pudiera levantarme. Ni siquiera esperó a que me estabilizara. Salió corriendo indicándome el camino hacia el coche. Había que salir de allí.

_____;

"_____, por favor, deja de hacer el tonto. Estas increíble." Gritó Danna con alegría.
"¿Tu crees que le gustará?" Mordí mi labio mirándome en el espejo. 
Estábamos en la tienda de Victoria's Secret. Danna había conseguido convencerme de que era un buen regalo comprarme algo de ropa 'especial' para el cumpleaños de Justin. Y aquí estaba, como una idiota delante del espejo con uno de esos modelitos que no dejaban nada a la imaginación pero eran increíblemente sexys. El que llevaba era morado oscuro. El sujetador casi hacía que se viera mi pecho entero y la parte de abajo digamos que era demasiado trasparente. Mi cuerpo entero estaba teñido de rojo por la vergüenza. Todavía no sabía como había acabo aquí.
"Va acumplir 20 años y tiene pene. Joder, si le gustará."
Reí por su comentario y la eché fuera del probador. "Ale, ale, me lo llevo, pesada."
Levantó los pulgares y sonrió con gesto de aprobación mientras salía y me permitía volver a mi ropa. La verdad es que la echaba de menos.
"Por cierto, yo ya tengo elegido unos cuantos modelos."
Saqué la cabeza del probador y miré las 6 prendas que sujetaba en sus manos. Fruncí el ceño.
"Danna, eso no esconde nada."
"Es de lo que se trata." Me guiñó un ojo de manera seductora y reí metiendo de nuevo la cabeza.
Una vez me hube cambiado y pagamos volvimos al frío invierno de Marzo. Menos mal que para la noche de mañana predecían una buena noche.
"¿Tienes todo listo para mañana?"
Asentí. "Ryan se llevará a Justin a un partido de los Heats y mientras nosotras preparemos las cosas en su casa."
"Me refería a los regalos..." Danna rodó los ojos.
"Oh, eso, si, también lo tengo previsto."
"No vas a decirme que es, ¿verdad?"
Sonreí con malicia. "Ni loca."
Me sacó la lengua. "Eres una pésima amiga, que sepas que el sexo no superará mi regalo."
Reí por aquella afirmación. "¿Y qué se supone que es?"
"Ryan y yo le vamos a regalar unos patines de hockey. Ya sabes, ultra deslizantes."
"Danna, tú no sabes nada de hockey y menos de patines..."
"Pero por suerte, Ryan sí así que todo arreglado."
Bip, bip.
Saqué el móvil del bolsillo. Número desconocido. Fruncí el ceño y me quedé quieta. ¿Quién demonios...?
"¿Quién es?"
"No lo sé."
"A ver... A lo mejor es una de estas líneas calientes" Dijo con una sonrisa.
"¡Danna!" Me quitó el móvil antes de que yo pudiera decir o hacer cualquier cosa. 
Abrió el menú y se dirigió a la zona de mensajes. Se echó el móvil hacia atrás para que yo no pudiera leerlo haciéndome de rabiar. Pero su sonrisa se apagó cuando leyó el mensaje.
"¿Qué pasa?"
"____..."
Cogí el teléfono de entre sus manos y leí aquel mensaje. Mi respiración se cortó cuando esas líneas acabaron. Y mi corazón se paró cuando vi todo lo que contenía.

De: Desconocido.
Deberías saber qué hace tú novio cuando no estas con él, gatita.

Había una imagen adjunta. Un edificio en llamas.

Capitulo 40

 “Justin está en algo muy malo ____. Está metido hasta el fondo.”



Abrí los ojos cuando el rayo de luz incidió de lleno contra nosotros. Justin soltó un gruñido y metió la cabeza bajo la almohada, tapándose. Sonreí cuando le vi hacer aquello y salí de la cama con cuidado. Me acerqué a la ventana y corrí las cortinas apagando la luz que había entrado en la habitación.
Miré el reloj. Eran las 10 de la mañana del domingo y no tenía muchas ganas de volver a la cama. Justin todavía seguía bajo la almohada cubriéndose de todo aquello que pudiera molestarle. Fui hasta el armario y saqué unos pantalones cortos de basket que le había visto alguna vez y me los puse. Había dormido con una de sus camisetas anchas y la verdad, me encantaba.
Salí en silencio de la habitación y me dirigí a la cocina. Mi intención era hacer un buen desayuno para los dos, pero no sabía que era exactamente lo que te apetecía teniendo encima una buena resaca. Y la de Justin pintaba bastante fea. Abrí los armarios buscando qué poder hacer. Tenía suficiente para unas cuantas tortitas, y además, esperaba que no se me quemaran. Demasiado al menos. Agarré los ingredientes. Harina, sal, huevo… Uno a uno los fui sacando. Acerqué el bol de encima de la mesa y me puse a ello. Espera que al menos le gustaran.
Casqué los huevos, mezclé la masa e hice unas cuantas tortitas. La mayoría habían sobrevivido y no estaban negras. Bueno, mejor, no muy negras. Podían comerse. Preparé una bandeja con un par de vasos (un café y un colacao) y los siropes. Tal vez un desayuno en la cama no estaría nada mal…
Eché el último poco que quedaba de masa y preparé la última tortita. Esta iba a salirme perfecta. Le di la vuelta cuando ya estaba hecha y justo cuando iba a sacarla una voz me sobresaltó, haciendo que la tortita cayera sobre un lado de la sartén y se desmoronara.
“¿Tenemos tortitas para desayunar?”
Casi pegué un grito cuando oí su voz. Me alegré de haberme puesto los pantalones.
“Aun que la verdad… Están un poco quemadas, creo que mejor paso.”
Recogí la tortita que se había roto y la tiré a la basura. Algunos cachos habían caído sobre la encimera y no era plan de comérsela. Una vez todo limpio me giré y le miré a los ojos con una ceja levantada.
“¿Quién ha dicho que vaya a compartir contigo, Ryan?” Pregunté cruzándome de brazos.
Él levantó los brazos sonriendo.
“¿Nos hemos levantado con el pie izquierdo?”
“Estoy bien, gracias.” Sonreí irónicamente y cogí el plato donde había colocado todas las tortitas y lo puse sobre la bandeja.
“Deberías mejorar tus dotes culinarias…” Dijo a la vez que agarraba un tenedor.
Ryan estiró el brazo dispuesto a coger la tortita mas alta del montón. Levanté la bandeja antes de que pudiera llegar a ella y le guiñé un ojo.
“Oh vamos, ____. Tengo una resaca que no me aguanto en pie.” Suspiró dejándose caer sobre una de las sillas de la cocina.
“Tienes razón, no te gustaría mi comida medio quemada.” Solté sacándole la lengua.
Él intentó poner cara de niño bueno, pero al ver que no funcionaba y solo me hacía reír, se rindió y se levantó de la mesa hasta la nevera, de donde sacó una cerveza.
“¿Te apetece eso a esta hora?” Pregunté perpleja.
“La verdad es que no, pero es lo que realmente quita la resaca, así que…” Abrió la lata y tomó un largo trago.
Negué con la cabeza. “Bueno, voy a ver si tu amigo se despierta…”
“Espera.” Me detuvo unos pasos antes de llegar al salón. Dejó la cerveza sobre la mesa y me miró serio. “Tengo que hablar contigo de una cosa.”
Fruncí el ceño con curiosidad y algo de miedo. Ryan no era del tipo serio. Es mas, incluso las cosas serias se las tomaba a cachondeo. Y que ahora estuviera así me ponía los pelos de punta.
“Dime” incité.
“Verás…” Se rascó la nuca buscando las palabras adecuadas. “No es asunto mío, ¿vale? Y no puedo contarte todo, pero creo que necesitas saberlo.”
Tragué saliva. “¿Qué pasa, Ryan?”
Cogió aire y lo soltó. “Justin está en algo muy malo ____. Está metido hasta el fondo.”
“¿Cómo de malo?”
Ryan miró hacia la puerta de la habitación de Justin y se acercó a mí.
“La clase de malo que no le gusta a nadie. Y es peligroso. Necesito que me ayudes a sacarle de ello.” Susurró. Su cara mostraba preocupación y ¿miedo? Oh Dios mío.
“¿Qué es?”
“No puedo decírtelo, no puedo.” Agachó la cabeza desviando la mirada de mí. “Sólo prométeme que esto quedará entre nosotros. Cuando pueda decirte mas te lo diré, confía en mí.” Levantó la vista encontrándose con mis ojos. Me agarró por los hombros. “¿Prometido?”
Asentí. No era capaz de decir nada. ¿En qué estaba metido Justin? ¿Por qué no me había dicho nada? ¿Por qué Ryan decía que era peligroso? ¿Le hacían daño? No, no… Justin es fuerte. Es el chico mas fuerte que conozco y no dejarían que le hicieran nada. Nadie. Si él no le había dicho nada seguro que podía solucionarlo. Pero, entonces, ¿por qué Ryan me lo cuenta de esta forma? ¿Por qué siente miedo por su amigo? Él sabe como es Justin. Yo también lo sé. Y ambos sabemos que no es invencible.
Ryan me soltó y volvió a la cocina, tragando esa cerveza de una sola vez. Yo tomé tres profundas respiraciones antes de volver a la habitación.


“¿Justin?” Susurré cerrando  la puerta detrás de mi con el pie, con cuidado de que nada de la bandeja se derramara. Mi cuerpo temblaba todavía. La conversación anterior no había sido demasiado buena para un domingo por la mañana. Hice caso a lo que mi corazón me decía. Olvídate de eso en este momento, disfruta. Estas con él, lo demás importará luego. Y además, el único que puede contarte algo de verdad es Justin. Tiene que decírtelo él.
Por lo tanto, dejé la bandeja sobre la mesilla y me subí a la cama. “¿Justin?”
Al no recibir respuesta no me quedó alternativa. Me coloqué en mi lado y empecé a pegar saltos sobre la cama intentando no pisarle.
“¡Buenos días!” Grité mientras no dejaba de saltar y reír. En este momento me sentía como una niña el día de navidad. Sabía que me la estaba jugando pero no me importaba. Me lo debía por la noche anterior.
Seguí saltando oyendo de vez en cuando los muelles aguantar mi peso.
“Es hora de levantarse.”
Entonces pasó muy rápido. Una mano agarró mi pie tirando hacia abajo haciendo que tropezara y cayera sobre la cama al tiempo que un cuerpo se colocaba poco después sobre mí, con una sonrisa sumamente seductora.
“¿Te parece una buena idea despertar así a tu novio?” Preguntó con una sonrisa.
“Bueno, si le llamo varias veces y no responde, ¿qué podía hacer?”
“¿Tal vez un beso de ‘buenos días’?” Dijo inclinándose sobre mí para unir nuestros labios. Pero yo fui mas rápida y giré mi cara haciendo que besara mi mejilla. Cuando se hubo dado cuenta se apartó y frunció el ceño pero todavía había diversión en su rostro.
Negué con la cabeza. “Eso sería demasiado común. Mejor saltar.”
“¿Esto es una venganza o algo así?” Se inclinó de nuevo esta vez mordiendo mi mejilla.
“Debería serlo por todo lo de anoche.”
Soltó un gruñido y dejó caer su cabeza sobre mi hombro. “Dios, no me acuerdo de nada.”
“¿De nada?” Mordí mi labio con nerviosismo.
“Bueno… Recuerdo beber, beber mucho. Y a una chica… Se acercó y quiso que la invitara a algunos tragos pero yo solo quería ir al baño a mear.” Esa parte me hizo sonreír. Me imagina a Cath arrascándose por una invitación mientras él intentaba librarse de ella. Luego viniste tu… Y nos besamos. Tenías los pezones duros, por cierto.”
Abrí los ojos de par en par y le golpeé el pecho varias veces. “Eres. Un. Idiota.” Dije separando bien las palabras mientras mi rostro se volvía completamente rojo.
Justin rió con ganas y atrapó mis manos colocándolas encima de mi cabeza. Lamió sus labios y sonrió de manera lasciva.
“No me niegues que no estuviste dispuesta a mas.”
“No Justin, el beso fue horrible, estabas completamente borracho.”
“Solo un poco… Además tu me cuidaste, estaba en buenas manos.” Susurró inclinándose sobre mi para besar mi cuello. Lento, dulce, derritiéndome. Joder.
“Para, Justin… He traído el desayuno.” Comenté como pude.
Levantó la cabeza y rió. “Primero mi beso de ‘buenos días’”
“¿Y si no quiero?” Levanté las cejas haciéndome la rebelde. La verdad es que tenía muchas ganas de besarle. Lento, rápido, fuerte, suave. Como fuera. Pero quería besarle.
“Eres una pésima mentirosa, gatita.” Mierda. “Quiero mi beso, o sino no te levantarás de aquí nunca.”
No era tan mala idea. “¿Es un chantaje?” Me moví intentando librar mis manos de su agarre. Misión fallida.
“Es una amenaza.” Susurró contra mis labios. “Ahora bésame.”
“Idiota.”
“Fea.”
“Pesado.”
“Orgullosa.”
“Yo no so-“ Sus labios se unieron a los míos antes de que pudiera murmurar algún otro insulto.

Este fue del tipo de beso que sólo existen en los cuentos.