viernes, 31 de enero de 2014

Capitulo 36

Justin:

Otra vez el mismo sonido. Otra vez el mismo golpe. Mis nudillos contra la carne blanda de su mejilla. Pam, pam. Van de dos en dos, o tal vez de tres. No lo sé. La mente se me nubla en este momento. Tengo que concentrarme en lo que estoy haciendo. Tengo que fijarme en mi único objetivo. Y no es la persona que está sentada delante de mí, es otra. Otra que ahora estará en su cama, durmiendo, con sus preciosos ojos cerrados ajenos a toda esta sangre. Porque jamás debería ver algo así, porque no lo hará.
Mis manos empiezan a doler. Llevo golpeando fuerte bastante tiempo. El tipo sangra, gime, escupe lo que tiene dentro pero no habla. Nunca hablan. Y eso me cabrea mas todavía, porque quiero irme. Quiero salir de todo esto y protegerla. Protegerla de aquel que me causa esto. Y por eso tiene que hablar.
Mi puño golpea de nuevo en su rota nariz. La sangre le mancha la cara y toda la camiseta. Pero él sólo se ríe. Y maldita sea, yo no quiero esto. No quiero pegarle, no quiero estar aquí dentro por mas tiempo. Habla jodido inútil, habla.
El eco de su risa se extendió por la habitación. Había dicho esas palabras en alto. Escupió la sangre que le llenaba la boca hacia un lado. Estaba desecho. Su jefe le había metido en todo esto y él iba a aguantar. No iba a decir absolutamente nada.
Tu tiempo se acaba, Parker.” Amenazó Watson detrás de mí.
Estábamos en uno de sus almacenes. Todo estaba completamente vacío. La habitación la llenaba la lámpara sobre mi cabeza y la silla en el centro, justo de bajo. Parker estaba atado de manos y pies a la silla, destrozado por cada uno de mis golpes. Watson y Greg estaban justo detrás de mi. A dos metros de distancia de la acción. Tony estaba fumando un grueso puro y Greg mantenía los brazos cruzados mirando impasible la escena. Yo hacía todo el trabajo sucio.
No... no diré... nada.” Las palabras costaban. Parker tenía la boca inflamada y llena de sangre, y apostaba que había algún que otro diente roto.
Justin.” Llamó dándome pie.
Levanté el arma y lo apreté contra su sien. Le miraba fijamente a los ojos buscando algún rastro de miedo en su expresión. Nada. Iba a morir. Empujé el arma contra su cabeza.
Habla, ¿donde lo tenéis?” Grité.
Él sólo sonrió mostrando su dentadura ensangrentada. Esto no me gustaba, no me gustaba nada. Cargué la pistola y volví a pegarla con fuerza contra el lado izquierdo de su cabeza. Parker se puso serio al ver que no estaba jugando. Tragó saliva y me miró observando cada uno de mis movimientos. Intentaba relajar mi respiración, mi corazón en cambio, era diferente.
Dispara.” Ordenó Tony.
Asentí y tensé mi mandíbula. Si hacia esto me convertiría en un asesino. Si hacia esto cargaría este peso en mi consciencia toda la vida. Si lo hacía iba a perderme a mi mismo, a ella, todo. Pero si no lo hacía también.
Mi dedo rodeó el gatillo. Tragué saliva y miré a mi victima. Tal vez tendría familia, tal vez tendría a alguien quien le echaría de menos. Tal vez tenía un futuro que llevar a cabo. ¿Y yo iba a arrebatárselo? ¿Por ella? Dios, haría cualquier cosa por ella, cualquier cosa. Pero, ¿esto? Convertirme en un asesino...
El eco del disparo invadió el aire. El agujero de bala se veía perfectamente a esta distancia. En su cabeza. Limpio. Directo al cerebro. Había muerto al instante. Bajé el arma. Ardía en mi mano. Quemaba. Quería soltarla. Mis ojos estaban totalmente abiertos mirando el cuerpo sin vida de Parker. Mi respiración se había ido. Había un silencio total en la habitación. Apreté los dientes y aparté la mirada, Tony observaba totalmente serio.
Cuando se te ordena algo Bieber, espero que lo cumplas. Conoces el trato.”
Mi mano se aferró al arma descargándola. Greg bajó la suya, con una bala menos en el cartucho. Había tenido una puntería certera desde esa distancia. Si antes no le tenía miedo, ahora lo tenía.
Me giré encarandolo. “No iba a matarle.” Escupí.
Harás lo que yo diga y cuando diga, niñato.” Gritó con fuerza haciendo que mi cuerpo temblara. Nunca antes le había oído gritar así. Entendía porque todos le tenían miedo. Estaban chantajeados como yo o incluso de alguna manera peor.
Tiré la pistola a su pies y me di la vuelta queriendo salir. Encontré la puerta justo detrás de mí. Ni siquiera le eché un vistazo al cuerpo inerte de mi derecha. Necesitaba respirar. El trabajo por hoy había llegado a su fin y solo quería olvidarlo.
Escapé por la puerta recibiendo el frescor de la noche en la cara. Cerré de un portazo y me dirigí a mi moto. Necesitaba velocidad, necesitaba adrenalina. Olvidarme de todo. Fui directo hacia ella sacando las llaves del interior de mi chaqueta. Arranqué y le metí gas, una, dos, tres. Apreté el acelerador y dejé que mi pequeña me llevara a donde sabía que debía ir en este momento. Donde he ido cada noche después de esto.


No quedaba mucho para que llegara la primavera y el cielo estaba despejado. Desde aquí podía ver las estrellas infinitas, reflejadas en el agua, dibujadas en el cielo. Dejé escapar el humo despacio. Que bien sentaba esto. Ahora mismo sólo quería volar, irme lejos. Llevármela conmigo. Irnos a Canadá, sí, eso estaría bien.
Había vuelto a mi sitio secreto. Donde venía a recordar a mi abuelo, a donde venía cuando me sentía solo y perdido, donde la conté la verdad acerca de mi. Desde entonces habíamos seguido juntos y quería que fuera así siempre.
Eché mi cuerpo hacia atrás cerrando los ojos. El cigarrillo colgaba de mis labios. Amaba el sonido de las olas del mar golpeando las rocas. Siempre me imaginé con un futuro, lejos de aquí. Viajando por todo el mundo con una guitarra a cuestas. Incluso aunque fuera cantando en la calle para conseguir dinero. Me encantaría haber podido elegir una buena universidad, un buen trabajo. Pero ahora, con todo esto, el sueño se destruía mas y mas.
Tony me había llamado hace mas de un mes. Tenía un trabajo para mí. Lucharía de vez en cuando para ganar dinero para él y además haría su trabajo sucio. Mas o menos cada dos noches a la semana tenía un mensaje suyo con una dirección y un nombre. Yo tenía que prepararme para cualquier cosa y presentarme en seguida. No importara qué, no importara como. Me tocaba golpear y patear a quien fuere por mantenerla a salvo. Hubo una vez en la que no me fié, no pude. Y lo que obtení fue un mensaje amenazador y una foto de ____ en su habitación, tumbada, leyendo. Y la llamé, y se encontraba así. Y entonces supe que todo iba en serio. Que me tenían cogido por los huevos. Y haría y diría cualquier cosa. Pero hoy ha sido diferente, hoy me han pedido que matara a alguien y no pude. Me lo volverán a pedir y no podré, y joderé todo.
_____ no había vuelto a preguntarme sobre la nota ni sobre nada de aquel asunto. Pero sabía que había hablado con Ryan para intentar sonsacarle algo. Pero Ryan no sabía gran cosa, por lo que mi secreto seguía a salvo. Y así iba a continuar. Pero de todas formas, la había mentido. Las veces en las que he tenido que irme le dije que trabajaba, y en cierto modo era verdad. Tony me pagaba algo, no gran cosa, pero al menos así aparentaba ser un cabrón bueno. Y yo podría decir que tenía un trabajo. Le dije a _____ que trabajaba de mecánico. Aún mas mentiras a la lista.
Tomé una fuerte calada y tragué el humo lamiendo después mis labios. Quería que todo acabara.
Bip, bip. Mi móvil vibró dentro del bolsillo. Lo saqué y comprobé que era un mensaje.

De: _____

Te echo de menos. Odio tu trabajo :(

Mi corazón pegó un vuelco al saber quien era. Pero mi cuerpo se tensó al ver la clara mentira que siempre le decía.
Me levanté y tiré el cigarrillo lejos dejando que se apagara poco a poco con la brisa. Miré hacia el horizonte y cogí aire. Mañana empezaba un nuevo día, otra historia diferente, otras mentiras.
Respondí antes de marcharme. Era hora de volver a casa. Era hora de volver a mirarla y no decirla nada de todo esto. Era hora de protegerla, de ponerla por delante de todo. Sonreír cuando todo esta mal. Sonreír cuando no tienes ganas. Era hora de intentar ser un héroe, aunque no me sintiera como tal.

Para: _____

Yo también te echo de menos.

martes, 28 de enero de 2014

Capitulo 35

  ¿Vas dejar que te bese?”



Unos meses después:

Había pasado ya el suficiente tiempo para que todo fuera bien. Todo estaba bajo control. Tal vez alguna que otra cosa pudiera ir mal de vez en cuando. Peleas, piques, pequeños enfados. Daba igual, todo acababa con un beso de sus labios. Que podría caerse el mundo y yo seguía perdidamente enamorada de él. Durante estos meses todo había sido casi perfecto. Porque la verdad, ninguno de los dos queríamos una relación perfecta. Nada de cuentos fantásticos que no se cumplen. Nada de príncipes azules, ni princesas azules. Teníamos una historia real.
Una historial real de verdad. Una historia de esas que acaban las discusiones por teléfono con un 'te quiero' por muy enfadados que estemos. Una historia de esas en las que los silencios no son incómodos. Una historia real como la de los abuelos. Esos que van de la mano y todavía se dan besos. Teníamos una historia que no cambiaría por ninguna otra, y menos que sea de cuento. Porque, ¿para qué quería un príncipe encantador? Esos sólo terminan en sapo.
Los dos nos habíamos conocido mucho, mucho mas. No era sólo mi novio, era mi mejor amigo. Y dios, si eso no me encantaba. Me sabía cada una de sus manías, sus gustos y cómo le gustaba que estuviera cada cosa. Podría decir su comida favorita, la colonia que tanto se echa, que cosas le molestan y que otras no soporta. Y él me conocía a mi. De la misma forma o incluso mas.
Y tal vez fuéramos jóvenes para la palabra “amor”, pero a este punto de la historia, sabía que era lo que realmente había entre nosotros.
Sonreí como una completa idiota mientras acariciaba su pelo con una de mis manos mientras la otra descansaba sobre su pecho. Justin estaba tumbado, con la cabeza apoyada sobre mi regazo. Era viernes por la tarde, y nuestro mejor plan fue quedarnos en su casa viendo una película.
Me incliné hacia abajo y le di un pequeño beso en la mejilla. Él giró la cara, fijando sus ojos en los míos. Frunció las cejas.
¿Y esto...?”
¿Qué pasa? ¿No puedo darle un beso a mi novio?” Respondí con ironía.
Él soltó una carcajada que hizo que mi sonrisa se ensanchara.
Claro que puedes. Pero a mi me gustan de otro tipo.” Lamió sus labios y subió las cejas con expresión arrogante.
Lo siento, ese tipo de besos se han acabado, vuelva en unos días.” Anuncié con diversión cerca de su boca. Mordí mi labio para que no se me escapara una risa cuando vi la cara que se le había quedado.
Justin se levantó de encima mío, todavía sobre el sofá y se giro atrapando mis manos. Me tumbó con rapidez hacia atrás colocando mis manos sobre mi cabeza mientras él se cernía sobre mí. No tuve tiempo a responder. Su cara se acercó a la mía. Notaba su respiración golpear contra mis labios. Él sonrió con orgullo cuando me vio tragar saliva.
No te pongas nerviosa, gatita. Sólo voy a besarte.”
Dios, si, besos, besos.
¿Quién te ha dicho que esté nerviosa?” Tiré de mis manos intentando soltarme. Justin apretó su agarre.
Negó con la cabeza y sonrió con esa estúpida sonrisa de arrogancia. “¿No lo estas? ¿Seguro?”
Sujetó mis dos manos, todavía sobre mi cabeza, con una sola. La otra fue bajando poco a poco. Desde el nacimiento de mi pelo hasta mi muslo, dibujando el contorno de mi cuerpo con suma delicadeza. Cuando terminó su recorrido, sujetó mi pierna levantándola para poder abrir un hueco y colocarse entre ambas. Apretando su cuerpo al mio. Tuve que cerrar los ojos para no dejar escapar un gemido.
Gatita, mirame.” Ordenó. Abrí los ojos fijándome en sus gruesos labios. Joder, que ganas.
¿Vas dejar que te bese?” Susurró con voz dulce.
Negué con la cabeza siguiendo el juego. Eso le hizo sonreír. Pegó su parte baja a la mía, notándome, notándole. Mordí mi labio dejando escapar un suspiro. El cabrón sabía provocarme.
Bajó entonces su boca a la mía. Desde aquí podía notar lo preciosos que eran aquellos ojos marrones. Su respiración se mezclaba con la mía. Mis labios se abrieron desesperados por los suyos y él los rozó con muchísima sutiliza. Casi costó notar la caricia.
Una mano acariciaba mi tripa, dibujando pequeños círculos alrededor de mi ombligo. Justin giró la cabeza y volvió a rozar mis labios con los suyos de la misma manera, buscando la postura perfecta. Su cuerpo se apretó contra el mío, mas cerca, mas fuerte. Mis manos se intentaban liberar, pero maldita sea...
¿Cómo va mi beso...?” Susurró con voz ronca. Lamió sus labios haciendo que su lengua tocara mi labio inferior por la proximidad.
Moví mis manos con brusquedad liberándome y agarré ambas de sus mejillas y me incliné sobre él con fiereza. Le besé, y el me besó. Nuestros labios luchaban contra el dominio de la boca del otro, sin tener suficiente, queriendo mas. Mordí su labio inferior provocando que soltara un gemido, dándome la oportunidad de colar mi lengua dentro de su boca. Justin apretó mis caderas sin dejar que me separara ni un milímetro. Eras sólo bocas y lenguas. Chupó mi lengua a la vez que el beso se intensificaba mas y mas. Nos devorábamos, nos degustábamos. Y se sentía demasiado bien. Rompimos el beso durante unos segundos, los suficientes para que Justin se colocara debajo de mí y pudiéramos recuperar un poco el aliento.
Sus manos acariciaban mi cintura, colando algún que otro dedo por debajo de la cinturilla del pantalón. El ambiente se iba calentando. Nuestras pieles ardían con el roce de la otra. Y nuestros labios no querían despegarse, querían seguir jugando, seguir luchando en una pelea en la que ambos éramos vencedores.
Justin cogió el borde de mi camiseta y tiró de ella para sacarla. Me separé de su boca con recelo, soltando un pequeño gemido y saqué mi camiseta dejándola caer al suelo poco después. Mis manos acariciaban su pelo mientras volvía a inclinarme sobre él para besar su cuello. Y me apreté contra él, de esa forma que sabía que le volvía loco.
Gatita...” Gimió haciendo que mi piel se erizara.
Mi lengua repasó la pequeña marca del mordisco que acababa de hacerle. Su sabor era el paraíso. Sus manos acariciaron mi espalda de arriba a bajo, pasando sus dedos por debajo del enganche del sujetador impaciente por poder soltarlo. Sonreí en su cuello cuando soltó un gruñido de desesperación. Me incorporé un poco mirándole a través de la cortina que hacía mi pelo a un lado de los dos. Pasé mis manos hacia atrás lista para desabrochar el sujetador. Justin lamió sus labios y fijó su vista en mi pecho.
¡Justin, tío, ya estoy en casa!” La puerta principal acababa de abrirse mostrando a un Ryan todo rojo por la vergüenza. “No joder, mi sofá no”
Salté lejos del cuerpo de Justin a la vez que agarraba mi camiseta y me la colocaba con rapidez. Me crucé de brazos tapando mi pecho al otro lado del sofá. Mi cara debería estar pero que la de Ryan.
Justin se incorporó soltando una fuerte risa. Le miré fulmiándole con la mirada.
Justin carraspeó y miró a su amigo intentando mostrar una cara de enfado. Al gilipollas le parecía graciosa la situación. Agh.
¿Qué mierdas haces aquí, Ryan?” Preguntó colando un brazo sobre el respaldo del sofá, dándole así una mejor visión de su amigo.
¿Será que es mi casa también? Vete a tu cuarto a hacer lo que quieras con ____.”
Me hundí todavía mas en el sofá cuando oí eso. Justin agarró su zapatilla y se la tiró a Ryan quien la esquivó haciendo que golpeara la pared.
No te pases, bro.”
Lo que sea... Lo siento, ____.” Dijo colocando su abrigo y sus cosas sobre la percha y la mesa.
No... no importa.” Dije todavía mas ruborizada, sin mirarle.
Justin sonreía con diversión. Yo le pellizqué la pierna haciendo que soltara un 'ay' y la encogiera. Le saqué la lengua todavía cabreada y roja por la situación.
Os dejo solos” comentó Ryan mientras se dirigía a su habitación. “Pero apagar la tele si vais a seguir, es un desperdicio estar viendo Star Wars y que os pongáis a enrollaros.” Suspiró alto para que le oyéramos y cerró la puerta de su habitación.
Cuando se hubo ido, Justin comenzó a reírse con fuerza. Yo agarré un cojín y se lo tiré a la cara. Con puntería certera por cierto.
Justin me fulminó con la mirada y yo no pude contener la risa. A los pocos segundos ya volvía a tenerlo sobre mí haciéndome cosquillas y robándome besos.

Esperaba que estos momentos duraran siempre.

lunes, 20 de enero de 2014

Capitulo 34

 “No hago tratos contigo.”



¿Dónde está?”
¿Dónde está qué, Justin?”
La nota, ___. Quiero verla ahora mismo.” Pronunció con voz dura.
Le entregué la carta después de haber cerrado la puerta de mi cuarto. Justin acababa de llegar y había subido por la ventana (parece ser que es su forma mas habitual de entrar en una casa ajena). Antes de si quiera darme un beso de bienvenida, o como quieras llamarlo, había venido pidiendo la nota. La estúpida nota que no sabía quien había podido escribir. Si Justin no había sido, ¿entonces quién? ¿Matt?
Justin inspeccionó la nota con mucha atención. La leyó, volvió a leer y releyó por infinita vez. La nota iba a ser la misma. Arrugó la nota en un puño y comenzó a pasearse de arriba a bajo por mi cuarto. Estaba nervioso y tenso. No tenía mucha idea de qué decir en este momento.
No puede ser...” Susurró lo suficientemente bajo para que me costara entenderlo. Estaba hablando para sí mismo.
¿Qué no puede ser?” Pregunté antes de darme cuenta. Bocazas.
¿Qué?” Respondió sin pisparse. Señalé la bola de papel entre sus manos y él bajó la mirada siguiendo mi señal. “Oh... No es nada, voy... Voy a llamar a Ryan. Ahora vengo.” Dijo sin expresión.
Justin tiró la bola de papel a la basura y se encaminó al baño sacando su iPhone del bolsillo. Marcó el número que se sabía de memoria, el de su mejor amigo y se puso al teléfono. Justo cuando estaba apunto de hablar cerró la puerta tras de él.
Me quedé sola en mi cuarto, perpleja y sin entender nada de la situación. ¿Habría reconocido la letra? ¿Sabría de quien podría ser? ¿Y por qué no me lo decía? Suspiré y fui a la papelera a recoger el cacho papel.
Una vez lo hube estirado en mis manos, volví a intentar ver si conocía la letra. Plan fracasado. Miré a contra luz, por si acaso tenía algo escrito con una tinta casi invisible o algo por el estilo. El plan volvió a fallar. ¿Quién demonios mandaba mensajes así? Todo esto estaba empezando a ponerme nerviosa y a asustarme.
Ryan, llámalo.”
La voz de Justin se colaba a través de la puerta. Hubo un silencio después de esa frase. Ryan estaría respondiendo, supuse.
No. Mira, entiende que... ¡Me importa una jodida mierda! ¡Llámalo!” Gritó lleno de enfado.
¿A quién mierdas tenía que llamar? Desearía poder estar escuchando que decía Ryan.
Joder, joder. Bien. Quedaré con él mas tarde.” Podía notarse que tenía la mandíbula apretada. “No, no vas a venir conmigo. Adiós, Ryan.”
La puerta se abrió de golpe antes de que pudiera procesar que la llamada había acabado. Pegué un pequeño salto debido al susto y a la expresión de ira que tenía Justin. Dejé caer mis manos, las cuales todavía sujetaban el dichoso papel y me acerqué con cautela. Él apretaba su teléfono en su mano izquierda. Estaba quieto, quieto e ido. Miraba al frente pero su vista estaba fija mas allá, mas allá de una pared. Fuera de aquí.
Justin, ¿es... estas bien?” Lamí mis labios y entrelacé una de sus manos con la mía.
Él pareció reaccionar y bajó la mirada. Su expresión cambió cuando vio la preocupación dibujada en mi cara.
Asintió. No dijo ni hizo nada mas. Me acerqué a su cuerpo y rodeé su cintura apoyando mi cabeza contra su pecho. Le abracé durante unos segundos antes de decir nada. Él poco a poco fue respondiéndome, hasta que finalmente los dos quedamos fuertemente abrazados el uno al otro.
Gatita, voy a arreglar esto, ¿de acuerdo? Confía en mi.” Susurró contra mi pelo antes de depositar ahí un beso.
¿Sabes quién-”
Shhhh” cortó. “Dejámelo a mi, ¿si? No te preocupes por nada mas.”
Levanté la vista encontrándome con sus ojos miel. Confiaba en él, claro que lo hacía. Pero estas palabras habían hecho que saltara la alerta por todo mi cuerpo. ¿No iba a decirme quién era? Eso no tenía sentido, sea quien fuere, era cosa mía. Cosa de los dos. No iba a dejarle sólo en esto. No iba a dejar que se ocupara de este asunto y me mantuviera al margen. Yo no era así.
Dime quién es, Justin.”
Besó mi frente y volvió a abrazarme con fuerza. “Debo irme.”
Su cuerpo se despegó del mío. El vacío invadió todo. La habitación, mi cuerpo, mi corazón. ¿Iba a irse tan normal después de todo? ¿No confiaba él en mí? Abrió la ventana sacando medio cuerpo fuera. Se quedó ahí parado un segundo antes de inclinarse y saltar hasta abajo.
Volví a quedarme sola. Y esta vez me sentía sola de verdad.
Justin, ¿por qué...?” Susurré cuando ya no había forma de que pudiera escucharme.

**
Mas tarde.
Justin:

Habíamos quedado en unos minutos. Pero me daba igual. Había estado todo el día deseando que llegara este momento. Toda la tarde pensando en ____. Toda la tarde pensando en que había hecho lo correcto en no haberle dicho quién había mandado la nota, porque en verdad, no era para ella. La nota iba para mí, a través de ella.
Abrí la puerta empujando con el hombro y pasé la recepción sin percatarme de cada uno de los gritos que pegaba la recepcionista. No me importaba no poder entrar, no me importaba una mierda nada en este instante. Mi mente estaba fija en un sólo hombre.
La recepcionista siguió detrás de mí hasta que me paré delante de la puerta que buscaba. Había un gran tipo custodiando la puerta. Un negro enorme y corpulento. Si hubiera sido Ryan en este momento hubiera dado la vuelta y estaría diciéndomelo con la recepcionista y esperando que fuera mi turno junto con un café. El hombre me miró de arriba abajo con arrogancia. Esperaba a que dijera algo. Me sacaba una cabeza pero era todo grasa y mal olor. Podría...
¿Qué miras? Sigue andando.” Ordenó.
Mi sonrisa arrogante surcó mi cara sin ni siquiera pretenderlo. “Voy a entrar.”
La risa se escapaba de su boca. “¿Qué te hace pensar eso?”
Mi puño voló hasta su estomago y en momento justo en el que se dobló para agarrarse la tripa mi codo encontró ese sitio detrás de la nuca. Con un fuerte impacto, sordo, hice que el grandullón cayera a mis pies. La técnica consistía en saber donde dar y no dejar que te diera. Aparté uno de mis pies que sujetaba parte de la cara del gorila y moví su cuerpo con ese mismo pie hacia un lado, para poder abrir la puerta y entrar.
Dentro había dos hombres. El que estaba buscando y otro tío clavado al que acababa de derribar, la diferencia era que este tenía mas cara de mala ostia. Tal vez en otro momento me encantaría encargarme de él también.
Apreté mi mandíbula y me acerqué con decisión hacía la mesa. Mis puños la golpearon con tanta fuerza que hizo retumbar cada una de las cosas que había encima. La ira estaba invadiéndome y yo solo quería dejarla salir. Que saliera y fluyera. No iba a detenerla, no iba a pararla. Podría romperle los huesos ahora mismo y ni me importaría.
El gorila dos pareció alterarse y se inclinó a modo de protección contra mi futura victima. ¿Tienen que defenderte de mí, Tony?
Tranquilo, Greg. Todo está bajo control.” Dijo dándole unas pequeñas palma ditas en la espalda a su guardaespaldas.
Si, Greg, ¿por qué no te largas?” Solté con ironía sin ni siquiera mirarle.
Soltó un gruñido y se cruzó de brazos colocándose detrás de su jefe. Así que tenían miedo de mí, eh.
¿En que puedo ayudarte, Bieber?” Preguntó con una sonrisa. Estuve apunto de arrancársela de la cara.
No te hagas el gilipollas. Sabes a que he venido.” Mis manos se apretaron. Todavía seguía inclinado sobre la mesa. Mi ceño continuaba fruncido y la ira seguía creciendo.
Mmmm, creo que era algo así como: Te echo de menos...” Se echó hacia atrás en su silla mientras contemplaba como cada una de sus palabras se clavaba en mi. Hijo de... “Que bien, que quieras negociar.”
Yo no he venido a negociar contigo.” Escupí.
Oh, pero yo si quiero negociar contigo.” Entrelazó sus dedos sonriendo. Estaba harto de su felicidad.
¿Qué coño quieres, Watson?” Golpeé con fuerza la mesa de nuevo con ambos brazos. El gorila volvió a intentar avanzar hasta mí pero Tony le paró levantando la mano. Él continuaba sonriendo. Y su grandullón no hacía mas que enfadarse.
Un trato” soltó cascando su cabeza de un lado a otro.
No hago tratos contigo.”
Pero este te interesa.” Se inclinó hacia delante. Cara a cara conmigo. “Verás, o trabajas para mí o tu novia muere. ¿Te gusta el trato?” Sonrió de manera peligrosa.
Un escalofrío recorrió toda mi espalda. ¿____? Joder, por eso le mandaron la nota a ella. Por eso toda esta estúpida patraña. Joder, no podía hacer nada. No podía decir nada. Si no aceptaba, si llamaba a la policía ambos moriríamos antes incluso de marcar el primer número.
La prometí no volver hacer esto. Me prometí a mi mismo no hacerlo. Pero ahora... La última vez intenté alejarla de mí y nada funcionó. ¿Qué haría ahora? ¿La mantendría conmigo? Esta mañana me había sentido terriblemente mal al no contarla nada. Pero no podía. No debía. Este cabrón es para mi. Sólo tiene que joderme a mí. Ella queda al margen. Al margen...
De acuerdo, ¿qué tengo que hacer?”
Eso querido amigo, vendrá después.” Su sonrisa oscura invadió la habitación. Mi cuerpo. Mi mente.
____, no iba a correr ningún peligro. Prometí cuidarla. Sea cual sea el precio.

viernes, 17 de enero de 2014

Capitulo 33

"Tenía pinta de dar bien duro."



“Danna, tranquilízate” Supliqué.
“Explícame como se hace eso, porque mi mejor amiga ha perdido su virginidad y ¡aaaaaaaah!” Solté una risa apartando el teléfono de mi oreja. Sus gritos eran demasiado agudos para cualquier tímpano, ella ya lo sabía bien.
"Por favor no grites. Acabará enterándose el vecino." Dije bajando mi tono de voz.
"No vaciles, quiero saber todos y cada uno de los detalles" hubo una breve pausa. "¿La tiene grande?"
"¡DANNA!" Grité por sus palabras. Eso no se lo diría nunca, ni en un millón de años.
"¿Qué? Mi misión como mejor amiga es saber todos los detalles de la vida privada de mi mejor amiga y si ha recibido lo mejor." Comentó como si se lo supiera de memoria.
"No, eso es de ser una cotilla."
"Sabes que además lo soy."
Ambas reímos. Me senté sobre el retrete (la tapa estaba bajada, no vayamos a pensar mal). Me había encerrado aquí en cuanto vi el nombre de Danna en la pantalla de mi móvil. Sabía de que hablaríamos y sobre todo, sabía que la conversación no iba a ser exactamente corta. Así que mas le valía a mi culo y a mi meternos en el baño y que mi madre no se enterara de nada. No era un tema del que se pudiera explicar en una comida/cena familiar y menos con un hermano como el mío añadido al bote.
Cerré la puerta y respondí. Después de la música que tenía puesta de llamada, lo primero que oí fue un: 'cuenta', pero de esos que son una orden y se dicen a 50000 voltios.
"Fue... no sé, como siempre he querido que fuera..." Admití. "Fue incluso mejor."
"Mmmmm, ¿tenemos un Christian Grey en el instituto y yo no me he enterado?"
"Cállate. No me ha esposado, ni dado con la fusta, ni nada parecido."
"Lástima... Tenía pinta de dar bien duro."
"Yo no he dicho que no diera duro..." La piqué de esa forma que tanto me gustaba.
"¡Lo sabía! Eso no te lo puedes guardar para ti misma." Hizo otra pausa en la que se oía un 'mmmm', como si estuviera pensando o meditando. "Creo que deberíamos compartirlo, ya sabes."
"Ni en tus sueños mas profundos, amiga." Solté sin pensarlo.
"Los celos son los que mas hacen que las relaciones se rompan..."
"Eres una idiota" recalqué con diversión.
"Pero te gusta" dijo con una risa divertida en su voz. "Me alegro de que fuera especial. Es un buen tío, aunque con un carácter no tan simpático."
"Es increíble... Divertido, amable, cariñoso, caliente, protector, se-" Comencé a decir con voz soñadora antes de que Danna me interrumpiera desde el otro lado de la línea.
"Para, para, para y para. No me interesa nada de eso, embalada."
"Déjame." Rodé mis ojos y cambié de tema. "¿Qué fue lo que hiciste tú? Te se veía muy amigable con Nate, eh"
"Dios, no me lo recuerdes. Todo fue un caos."
"¿Qué pasó?”
“Eric estaba dando por saco, ¿no? Pues Nate y yo fuimos al baño de chicos.” Mi respiración se cortó. “No hicimos nada de lo que te estas pensando.”
“No estaba pensando en nada…” Dije para intentar disimular un poco. Misión totalmente fallida.
“Ya, bueno. Estuvimos morreándonos y tal, entonces aparece Katy-“ Interrumpí.
“¿Katy? ¿Qué Katy?” Fruncí mis cejas.
“Oh, a ver si lo adivinas. Una alta, rubia, muy guarra.”
“Me suena, continúa.”
“Bien, pues la golfa me apartó de Nate y se puso a besarle. ¡Delante de mí! Y el gilipollas ni se apartó ni nada, siguió ahí, disfrutando. Así que me encargué de ambos.” Pude notar como una sonrisa de orgullo se expandía por su rostro.
“Dime que les hiciste llorar…” Supliqué. Casi rezaba.
“Mas o menos. A Nate le di una buena patada en sus partes, y a la zorra (quiero bautizarla con ese nombre para siempre), la empapé entera con el agua del váter.”
“¿Del váter?” Las carcajadas salían por cualquier parte de mí. Estaba disfrutando con esta historia de lo lindo. “¿Cómo?”
“Había un vaso de mini por ahí” Soltó una carcajada. “Tenía que haber visto su cara, toda llena de rimel y su cara de zorra del infierno. Estaba que echaba humo.”
“Gracias por destruirla de esa forma” agradecí. Casi podía ponerme a pegar saltos de felicidad.
“De nada, se lo merecía.”
“Entonces, ¿dormiste donde Eric?” Pregunté.
“Sí, y debo decir que es un gay aburrido.” Suspiró con pesadez.
Una voz se oyó de fondo al otro lado del teléfono: “DANNA CUELGA Y BAJA A AYUDAR A TU MADRE”
“VALE, PAPÁ. Bueno, niña, tengo que ir colgando.”
“Eso he oído” dije con ironía.
“Boba. Te veo mas tarde, ¿no?”
“Claro, nos vemos esta tarde. Un beso.”
“Un beso, adios.” Y la llamada se colgó.
Guardé mi móvil en uno de los bolsillos de mi pantalón y salí fuera del baño. Llegaba un punto en el que estar ahí dentro asfixiaba un poco. Coloqué mi pelo hacia un lado. Esta tarde saldría con Danna y Eric tal y como había prometido. Tocaba una de nuestras tardes que tanto me gustaban. Un paseo por el centro seguido de un chocolate. Como hacíamos todos los años por estas fiesta. Supongo que podría volver a llevarme la cámara. Unas cuantas fotos navideñas mas nunca vienen mal.
Sin querer eché un vistazo a mi escritorio. Todos los deberes que tendría que hacer estas vacaciones estaban ahí encima. Dios, cuanto los odiaba. Pero debería intentar organizarme. Tendría que estudiar, leer y hacer comentarios de texto. Malditos deberes. Estamos de vacaciones, vosotros no deberíais ni existir.
Me dejé caer sobre la cama cuando noté que me había sentado sobre algo. Levanté un poco el cuerpo atrapando con una mano el pequeño papel sobre el que me había sentado. No me sonaba haber dejado nada ahí. El papel estaba doblado por la mitad y parecía tener algo escrito. Lo abrí y lo leí. La letra no me resultaba familiar.

Te echo de menos, preciosa. Nos volveremos a ver pronto.

¿Justin? Tal vez había venido cuando estaba encerrada en el baño. ¿Habría entrado por la ventana? Supongo que sí, ya lo hizo una vez. Pero, debería haberse quedado, así no me echaría de menos. Porque yo también le echaba de menos. Tal vez sólo había entrado a dejarme la nota, por muy romántico y cursi que quedara. Tal vez no me había oído y pensaba que no estaba, y por esa razón se había ido.
Sonreí como una tonta al pensar que había estado aquí sólo para dejarme este trozo de papel. Creo que debería de llamarle. Si se hubiera ido no creo que estuviera muy lejos y podría volver de nuevo.
Saqué de nuevo el móvil y marqué el número. Un tono. Dos. Tres…
“Buenos días, gatita.” Saludó al instante.
“Buenos días, ¿dónde estas?” La sonrisa idiota volvía a adornar mi cara.
“¿Dónde estoy…? En mi casa, ¿por qué?” Preguntó extrañado.
“¿Ya has llegado?” Soné sorprendida. La verdad es que lo estaba. Me resultaba muy raro que hubiera llegado tan rápido a su casa desde aquí. “Caray, debo de haber estado hablando bastante…”
“Gatita, te juro que estoy un poco perdido.”
“Tú, tú acabas de venir y me has dejado una nota, ¿no?”
“¿Una nota?”
“Si” me expliqué. “Había una nota sobre mi cama, dice: ‘te echo de menos, preciosa. Nos volveremos a ver pronto.’ ¿No has sido tú?”
“No.” Su voz se tensó y su respuesta provocó lo mismo por todo mi cuerpo. ¿Si él no había sido, quién demonios…? “Voy a tu casa.”
“Justin…”
“____, espérame, ¿de acuerdo? No tardo.”
“Pero-“ No pude terminar la frase, la llamada se había cortado.

¿Quién había mandado la nota?


----------------------------------------------------------------------------------------------------
Siento que el capitulo no haya sido muy largo, la verdad es que ahora mismo mi imaginación esta en fase nula y descendiendo. Perdón de nuevo.
De todas formas empiezo ya a meter poco a poco toda la trama que va a aparecer... Chan, chan.
Lo que sí me gustaría es que dierais vuestra opinión y qué cosas os gustan y que no, además de que querríais que sucediera. Así que pasaros por aqui: ask.fm/bedftmaddox
Muchas gracias a todos por leerla y a las nuevas, bienvenidas.

miércoles, 15 de enero de 2014

Capitulo 32

"Con los gritos que pega ____ no hay quien duerma."




Sentí como unos brazos me apretaban con fuerza. Abrí los ojos lentamente. No me encontraba en mi cuarto, pero este me resultaba muy familiar. La ventana dejaba escapar unos cuantos rayos de luz que invadían la habitación con fuerza. Las sábanas estaban por todos lados, revueltas, con olor a perfume. La ropa estaba en cualquier parte, encima de la silla, sobre el escritorio, en el suelo... Mis mejillas se tiñeron de rojo cuando vi mi ropa interior a los pies de la cama.
Giré la vista encontrándome con Justin todavía dormido. Sus brazos envolvían mi cintura con fuerza. Estábamos frente a frente. Él profundamente dormido. La imagen de él, con el pecho descubierto, con la cintura tapada con la sábana, con el pelo revuelto, me hizo sonreír. No quería despertarlo y menos después de aquella noche.
Tal vez había sido precipitado (y de hecho, lo era), pero no me importaba. Había disfrutado, había sido feliz y dios mío, volvería a repetirlo siempre. La verdad es que siempre había imaginado mi primera vez de forma distinta. Ya sabes, en plan película total de amor pasteloso. En la que el chico lo planea todo, te sorprende con un pic-nic en la playa o en cualquier otra parte. Una primera vez de esas en las que el agua está rozando los dedos de tus pies, el aire mueve tu cabello y tu solo tienes arena en tu ropa interior. Vale, no es un buen ejemplo pensándolo así, y más si no te gusta la arena de la playa como a mí, pero yo me imagina mi primera vez en plan princesa. Creo que cualquier chica se lo imagina así. A pesar de eso, no cambiaría nada de esa noche. Ni las palabras, ni los gestos, ni las caricias. Nada. Yo sólo pondría un bucle infinito en ese instante y lo repetiría una y otra vez. Sin cansarme.
Dejo salir una mano de entre las sábanas y acaricio su pelo con mucha suavidad. Él sigue todavía dormido, soñando. Y yo puedo mirarle mejor. Puedo ver cada uno de sus lunares, cada uno de sus pequeños granitos, la pequeña cicatriz que tiene en un lado. Sus cejas pobladas, su nariz pequeña y esos labios que estoy deseando volver a besar.
Suspiro. Deberías dejar de pensar estas cosas
Pero no puedo. No puedo después de todo. Después de hacer esto con él. Después de lo que me dijo.
"Te quiero, ___."
Esas palabras se habían repetido una y otra vez en mi cabeza toda la noche. Había dicho esas palabras que yo había tenido tanto miedo a pronunciar. Esas palabras que ya superan los sentimientos de "gustar". Porque ya no es eso, ya es "querer". Y querer a alguien implica todo. No son unas palabras que se digan a la ligera, no es algo que se dice un día y al otro no se cumple. No, eso dura. Eso dura y duele. Duele como el infierno si no se cumple. Porque querer a alguien ya es algo mas grande, mas bonito. Era algo que siempre había querido oír de su boca. 
Pero, ¿yo le quería? ¿Las mariposas que sentía cada vez que le veía era "amor"? Aun que mas que mariposas, eso eran águilas. ¿Me atrevía a decirle yo lo mismo? ¿A dejar que de verdad entrara dentro y privarle de la oportunidad de romperme? ¿Confiaba tanto en él como para todo esto? Veía mi futuro. Cercano, lejano, infinito. Y él estaba en todas y cada una de las imágenes.
Y respondí: "Yo también te quiero."
Y bueno, diría que en ese momento saltaron fuegos artificiales, pero fueron mas que eso. Fueron explosiones, bombas nucleares. Y hubo besos, caricias, palabras. Y volvimos a fundirnos en uno. Y me dejé hacer. Y él se dejó llevar. Y todo fue aún mas lento y dulce que la primera vez.
Sonreí como una completa imbécil mientras recordaba la noche anterior. Justin todavía dormía, ajeno a los pensamientos que empezaba a tener sobre su cuerpo sobre el mío.
Deja de hacer eso. Cállate.
Agarré sus manos y las aparté de mi cuerpo con el máximo cuidado posible para no despertarle. Miré el reloj de la mesilla. 9:47 am. Era pronto todavía.
Salí de la cama agarrando la parte inferior de mi ropa interior y me la puse, seguida de la camisa que Justin había usado para el baile. Olía a él, a mi perfume favorito. Otra vez los putos pensamientos sobre su cuerpo, agh.
Abroché los botones uno tras otro mientras salía de la habitación. Dejé la puerta entre abierta después de echarle un rápido vistazo a la cama. Sonreí y me dirigí a la cocina cuando vi un abrigo que antes no estaba ahí.
“¿Qué demonios- oh, oh…”
Además del abrigo sobre el sofá, en la mesa de la cocina había una nota. La cogí y cuando terminé de leerla mi cara era un completo poema.

“Tíos, me voy a dormir a casa de Nate. Con los gritos que pega ____ no hay quien duerma.
Disfruta del polvo, campeón.
Ryan.”

Iba a matar a Ryan. Estaba asegurado. Iba a matarlo lenta y dolorosamente. Además, yo no he gritado tanto como para que se fuera a dormir a otra parte. ¿O sí…? Mierda, mierda.
Cuando la vergüenza de la situación se me pasó y me dije a mi misma que ya no había mucho mas que hacer (a parte de pegarle un balazo en la cabeza), debía hacer lo que quería hacer desde un principio. Que era el desayuno.
Cogí la tostadora después de un rato buscando e hice un par de tostadas mientras se preparaba el café de Justin en la cafetera. Saqué un par de vasos y coloqué las tostadas en un plato. Serví el café en un vaso cuando este estuvo hecho seguido de un poco de leche en ambos vasos.
“¿Dónde está el maldito colacao en esta casa…?” Me pregunté a mi misma después de abrir el tercer armario sin éxito.
Unas manos rodearon mi cintura haciendo que diera un pequeño bote debido a la sorpresa.
“Buenos días, gatita… ¿Qué haces?” Preguntó Justin con voz ronca de recién levantado. Hasta así era sexy, esto era imposible.
“Buenos días” dije con una sonrisa. “Hice el desayuno, ¡sorpresa!”
Soltó una suave risa contra mi odio cuando apoyó su barbilla en mi hombro, observando las cosas que había hecho.
“¿Qué buscas?”
“Colacao, pero creo que en esta casa no hay…” Dejé caer mis manos en los costados. El cuarto armario tampoco tenía.
“Aquí no hay, esta casa es de hombres. Los hombres toman café.” Explicó.
“Una casa sin colacao, no es una casa…”
“Esta en aquel armario” susurró señalando con la cabeza. Sus brazos me dejaron libre mientras él iba a sentarse en la mesa de la cocina. Abrí el armario y bingo.
Eché unas cuantas cucharadas y removí el líquido con la cuchara. Cuando el color me gustó coloqué el desayuno sobre la mesa mientras Justin me miraba con una sonrisa divertida.
“¿Qué? ¿Tengo algo en la cara?” Dije mirándole mientras me sentaba enfrente de él.
Negó con la cabeza y su sonrisa se ensanchó.
“Anoche tuvimos público…” Señaló.
“¿Público?”
Asintió y sacó la nota que Ryan había dejado. Mierda, tuve que haberla tirado a la basura cuando la había leído.
Carraspeó y leyó una frase. “Con los gritos que pega ____ no hay quien duerma” Lamió sus labios y me miró con una sonrisa arrogante. “A mi me parecieron increíblemente sexys”
“Cállate.” Solté enfadada con el rubor en mis mejillas.
“Oh Justin, vamos, sigue, sigue…” Dijo imitando mi voz.
Cogí una tostada y se la tiré al pecho. Esta estampó de lleno cayendo después al suelo. Justin me miraba atónito.
“No. Has. Hecho. Eso” dijo haciendo hincapié en cada palabra.
“Oh ___, que bien te sientes…” Contraataque imitándole.
Soltó una risa levantándose. Eso hizo que me levantara con él. “Oh gatita, ya puedes correr.”
“Oh tigre, no te tengo miedo.” Mi sonrisa ahora era igual de arrogante que la suya.
“En cuanto te coja no solo va a oírte Ryan” Iba avanzando poco a poco hacia a mí. Mis pasos eran contrarios, escapando de él. Lista para huir. “Van a oírte todos y cada uno de los vecinos de este edificio.”
“Mmm… ¿Un tercer asalto? ¿Crees que podrás aguantar?” Dije a modo de desafío.
“Nena, puedo estar todo el día entre tus piernas si quisiera.” Mas pasos en mi dirección. Mas pasos hacia atrás.
Mi cerebro empezó a contar mentalmente hasta 3, lista para salir corriendo. Mi corazón y mi cuerpo en cambio me pedían que me rindiera, que aceptara la oferta. Pero mi orgullo no iba a dejárselo tan fácil.
Mi cuerpo chocó contra el gran sillón de la sala de estar. Mierda. Si corría hacia la izquierda podría tener una oportunidad.
“Eso será si me coges, ¿no?”
“Tú tienes mas ganas de que lo haga que yo. Y mira que ahora mismo te follaría en el suelo.” Admitió con voz ronca y mirada lasciva.
Joder. Ríndete. RÍNDETE.
“Macharías tu preciosa camisa…” Mi cuerpo se movía poco a poco a la izquierda. Tres…
“Tengo mas. Y espero que te las pongas. Te ves malditamente caliente con ellas puestas”
Creo que podría encerrarme en la habitación de Ryan. No, no, no, no y no. Dos…
“No juegues con fuego, Justin” advertí.
“Oh gatita, la que está jugando eres tú y te vas a quemar.”

Uno…

jueves, 9 de enero de 2014

Capitulo 31

 "Voy hacerte sentir bien, ____. Te lo prometo."


______:


"Quiero hacerlo. Contigo. Sólo contigo porque confío en ti. En nosotros." Susurré contra sus labios. 
Justin tragó saliva. Sus manos se apretaron en torno a mis caderas, acariciándolas suavemente con las yemas de los dedos. 
"Sabes que puedo esperar, ¿no? Que no hace falta hacer esto." Dijo con toda la caballerosidad del mundo.
Pero yo quería. Quería demostrarle lo mucho que me importaba, lo mucho que significaba para mí. No íbamos simplemente ha hacerlo y ya está, yo quería algo mas después de eso. Yo quería amor, quería a alguien como él. Conmigo. Siempre. Y la gente demuestra así lo que sienten. Demuestran así que confían en esa persona. Que entre los siete mil millones de personas en la Tierra, le quiero a él, y solo a él. Que estaba lista como ninguna otra vez. Porque le conocía bien, porque le deseaba, porque le quería. Y quería que fuera él. Y nadie más.
Atraje hacia mí sus labios empujando desde su nuca con mis manos. Hablaba demasiado cuando se ponía nervioso.
"Calla y bésame." Y dicho y hecho.
Nuestros labios se volvieron a juntar como tantas veces antes. Pero el beso fue lento, muy lento. De ese tipo de beso que te hace derretirte. La lengua de Justin rozó mi labio inferior con suavidad. Pronto mi lengua se encontró con la suya inundando mi boca, la suya. El beso se volvia mas feroz, mas necesitado. Mis manos acariciaban las puntas de su pelo. Dios, como lo necesitaba.
El beso crecía junto con el calor que ambos desprendíamos. Justin giró sobre él mismo llevándome con él, apoyándo esta vez mi espalda sobre la pared en vez de la suya. Nos devorábamos el uno al otro. Con prisa, sin ella, con amor, con deseo. 
Él mordió mi labio inferior tirándo suavemente de él mientras recuperábamos el aliento. Yo todavia mantenía los ojos cerrados disfrutando de la sensación, quería mas besos así. Oí una suave risa proveniente de su boca y poco después la sentí contra mi cuello. Depositava dulces besos por todo mi cuello, por la clavícula, mientras sus manos me abrazaban más a él si eso era posible. Sus dientes arañaron mi piel seguidos por su lengua. Solté un gemido. Justin fue iluminado por una sonrisa.
"Tranquila gatita, acabamos de empezar" susurró contra mi oído. La piel se me erizó. 
Sus manos acariciaban mi cintura, de arriba a bajo, abrasando mi piel en cada toque. Mi camiseta subía cada vez que lo hacían sus manos. Mi piel se derretía por donde la tocaba. Sólo él. Nadie más. Como tanto me gustaba.
Sus labios volvieron a pegarse a los mios con fuerza, con ganas. Nos besábamos respirando el aliento del otro. Con efusividad, sin dejar nada del otro. Mi lengua caminó sobre la suya. Mis manos se revolvieron en su pelo apretándo mi cintura a la suya sin darme cuenta. El beso estaba llegando muy lejos. Justin soltó un gruñido cuando mi cuerpo se pegó al suyo. Sus manos bajaron a toda prisa hasta mi culo y lo apretarón contra él haciendo que soltara un sonoro jadeo. 
"Joder, ___." Agarró mis muslos haciendo que me impulsara. Con un salto ya me tenía sujeta, apretada. 
Él me llevó con cuidado hasta la encimera, sentándome sobre ella mientras nuestros alientos volvían a juntarse. Mis manos bajaron lentamente desde su nuca hasta su pecho. Quería acaricar esos tatuajes. Joder.
Justin separó sus labios de los míos cuando mis manos encontraron el dobladillo de su camisa. Me miró a los ojos y formó su sonrisa arrogante. El ambienta había como subido 200º.
"¿Te ayudo, gatita?" Preguntó.
"Puedo hacerlo y-" antes de que acabara él ya se había quitado la camisa. "Le quitas la emoción así..." solté con un bufido.
Su sonrisa se intensificó mas. Sus manos acariciaban mis muslos con suma delicadeza. Tentándome.
"No te preocupes, gatita, aún me quedan los pantalones..." Susurró con esa voz ronca tan perfecta.
El color subió a mis mejillas cuando mordí mi labio y no pude evitar echar una mirada hacia abajo. El bulto de sus pantalones era bastante notable. Levanté la vista con rapidez como si hubiera roto algo y me hubieran pillado.
Justin pegó su frente a la mía. Adoraba el color de sus ojos. "No sabes lo sexy que estas ahora mismo."
Mis manos se apoyaron sobre sus obros y lo atraje hasta mi. Ahora tenía el suficiente espacio para besar su cuello. Mi lengua trazó su yugular antes de colocar un camino de besos. Los brazos de Justin estaban a ambos lados de mi cabeza, apoyándo sus manos contra la pared. Finalmente mordí y chupé su piel deleitándome con su sabor. Levanté la cabeza rozando su mandíbula con mis labios, delineándola.
"¿Y si los sacamos de aquí?" Susurré casi como un gemido. Quería provocarle, como él hacía conmigo.
Soltó un gruñido que me hizo sonreír. Lamí mis labios cuando sus manos tiraron de mis pies haciendo que le rodeara con mis piernas. Rodeé su cuello con mis manos antes de que volviera a cogerme. 
"Tranquilo, tigre, si acabamos de empezar" imité con una suave risa. 
Él me sonrió antes de volver a colocar sus labios sobre los míos. Podría tener esta droga cada día, cada hora, cada segundo que no me cansaría. Nos dirigió a los dos hasta su habitación no sin antes algun que otro golpe que nos hizo reir. 
La puerta fue empujada con su pie. Mis dientes mordían su cuello y mi lengua jugaba contra su piel haciendo que soltara alguna que otra maldición antes de dejarme de pie a los pies de la cama. Se separó de mi unos centímetros. Sus labios estaban inchando, su mirada llena de deseo y lujuria, y sus ojos sólo buscaban los míos. Cuando entendí porque estabamos ahí una de mis manos fue hasta la cremallera de mi vestido. Cogí aire. Justin iba a ser la primera persona que me viera así. Que me viera vulnerable ante él. ¿Era verdad que estaba lista? ¿Iba a enseñarle realmente mi horrible cuerpo? ¿Mis inseguridades? Quería que me amara, que me deseara, que me hiciera feliz. ¿Y si era él el que no quería nada de esto? ¿Y si iba a ser como Katy? Mi mano se paró antes de deslizar la cremallera por su camino. Ahora tenía miedo. Y no de esto, si no del día siguiente.
Creo que Justin vio el miedo en mí porque se acercó. Se acercó y acarició lentamente mi brazo de arriba a bajo, hasta la cremallera.
"¿Me permites?" Pidió además con la mirada. No podía decirle que no, era imposible. Hice un pequeño asentimiento. Casi imperceptible, pero fue suficiente.
Dejé ir mi mano y Justin sujetó la cremallera, deslizándola poco a poco hasta el final de mi espalda. El vestido cayó a mis pies cuando dejó ir la cremallera. Sus ojos sólo miraban los mios. Y yo solo podía mirar a él. No buscaba imperfecciones, no buscaba nada malo en mí. Su mirada estaba fija en la mía. Mieles contra verdes. Volvió a acercarse con cuidado.
"Eres hermosa, ____. Muy hermosa..." Su voz llenó la habitación, disparando mi corazón.
Esta delante de él en ropa interior y no me importaba.
"Acercate..." susurré una vez que volvió mi voz. Avanzó un paso, dos. Buscó sus labios con los míos. Un roce, tal vez dos. Yo me derretía por dentro.
"Voy hacerte sentir bien, ____. Te lo prometo." Y la promesa en sus ojos me hizo saber que era verdad.
Sus manos fueron hasta mis espalda recorriendola con pequeñas caricias. Quería esto. De corazón. Mis manos fueron hasta su nuca, abrazándole a mí, mientras mis pies hacian camino en la cama. Nos tumbamos despacio, no había prisa. Mi piel tocó el blando colchón. Justin se situó sobre mí apoyando una mano y las rodillas para no dejar caer todo su peso sobre mi. Sonreí. Él correspondió mi sonrisa y nuestros labios se encontraron. Como tantas veces aquella noche.
Nos besamos lentamente, avivando mas y mas el fuego. Cuando nos faltó el aire su boca bajó hasta mi cuello. Besó y chupó mi piel haciendo que soltara pequeños jadeos mientras su mano libre poco a poco viajaba por mi espalda. Sus dedos chocaron contra el broche de mi sujetador. Yo estaba perdida en emociones, en sentimientos. Lamió sus labios y me pidió permiso con la mirada. Asentí, asentí con un rubor en mis mejillas. Él sonrió y liberó el cierre. Sus labios vijaron hasta mi hombro regalando dulces besos por el camino. Saqué el sujetador con mis manos y lo tiré lejos de nosotros, volviéndo a mirarle. Justin respiró con dureza y levantó la mirada. Rozó su nariz con la mia.
"Como dije, hermosa." Y esta vez fui yo quien apretó sus labios contra los mios con fuerza.
Su mano se apretó contra mi cintura. Buscábamos el aire del otro. El sabor de la boca del otro. Lo quería todo de él. Mis manos bajaron por sus brazos poco a poco. Fueron dibujando su pecho, su abdomen. Las yemas de mis dedos ardían y se sentía demasiado bien. Toqué el borde de sus calzoncillós y él soltó una risa contra mi boca. Seguí bajando con mis manos hasta poder desabrochar por completo su pantalón. Cuando abrió los ojos yo le miraba con una sonrisa de orgullo.
"Impaciente" murmuró contra mi boca, provocando.
"Deseosa" contradije. Justin soltó una carcajada.
Sus pantalones desaparecieron por el mismo sitio por el que lo había hecho minutos antes mi sujetador. Justin mordió su labio y pegó su cadera a la mía. Pude sentirle entonces. Joder. Esto iba a un nivel muy superior a mi. Cerré los ojos soltando un pequeño gemido contra el oído de Justin mientras el besaba mi clavica. Él se tensó al oirme. Mis manos volvieron a hundirse en su pelo, alborotándolo. Justin volvió a pegar su cadera a la mia esta vez mas tiempo. Nos sentíamos, nos pedíamos mas. Y maldita sea, lo quería. Solté otro pequeño gemido que hizo que Justin gruñiera. Sus manos bajaron hasta mis muslos. Sus manos rozaban mi piel con cariño, subiendo despacio. Y yo me dejaba hacer, disfrutando de la sensación. Acariciaron la parte interna de estos antes de rozar mi ropa interior. El aire se cortó en ese momento.
"Estas mojada, gatita..." Dijo con ojos lujuriosos. Sus manos agarraron los lados de mis braguitas y tiraron hacia abajo. Dejándolas caer a un lado.
Lamió sus labios cuando me miró de arriba a bajo. "Joder..." Voz ronca. 
Justin hizo un recorrido de besos desde mi estomago hasta mi pecho. Su lengua se junto con mi pecho izquierdo haciendo que mi cuerpo se arqueara. Mi cintura se chocó contra la suya haciendo que ambos soltaramos un gemido. Justin siguió chupando y lamiendo mi pecho cuando una de sus manos viajó hasta la parte baja de su cintura, bajando sus boxer como antes habían bajado mis bragas.
Mis manos tiraban de su pelo mientras él creaba poco a poco mi camino hasta el cielo. Lamió mi pezón antes de volver la vista a la mía.
"¿Estas lista?" Preguntó en un susurro. "Podemos parar si quieres..."
Negué con la cabeza y le atraje hasta a mi robándole un pequeño beso. "Quiero esto."
Asintió y mostró una pequeña sonrisa que me contagió. Estiró su mano hasta la mesilla y sacó un pequeño envoltorio que rompió dejando escapar el condón para colocarlo despuésn en su longitud.
Volvió la vista a mis ojos y lamió sus labios. Se colocó entre mis piernas y poco a poco entró en mí. Ambos dejamos escapar un pequeño gemido. La sensación era increíble, aún a pesar de la pequeña punzada que había en mi interior.
"Se siente tan bien..." Dejó escapar con un gemido. Sus labios fueron de nuevo a los míos. "¿Te duele, gatita?"
"Es-estoy bien..." Aseguré. Él asintió y volvió a fundir sus labios con los mios. 
Justin salió de mi con cuidado y volvió a entrar haciendo que se me escapara un jadeo de dolor.
"Eres exquisita, ____." Gruñó. 
Justin empezó a moverse lentamente dentro y fuera de mi, sus movimientos era continuos.
"Justin..." Gemí invadida por la sensación. Mis manos arañaron sus hombros. Necesitaba mas. No me cansaba de él. Dios, mio...
"Te sientes tan bien, ____" jadeó. Mordió mi labio haciendo que mi boca se abriera permitiendo el acceso de su lengua. La mia la encontró rápido. El deseo nos llevaba a los dos. Seguía entrando dentro y fuera de mí, aumentando la velocidad poco a poco.
"Joder, gatita. Estas apretada" Gimió Justin. Golpeaba dentro de mi sin descanso y yo quería mas.
"¡Justin, dios!" Grité en un fuerte gemido. Estaba llegando a lo máximo. A la octava, a la infinita nube. "Mas rapido" pedí.
El ritmo se aumentó sin rechistar. Mis manos apretaban sus hombros mientras las suyas agarraban con fuerza el colchón. Se balanceaba sobre mi con mas rapidez, con mas fuerza. Iba a llegar. Iba a liberarme en lo máximo posible.
"Gatita, vamos, un poco mas" gruñó contra mi cuello. Nuestros cuerpos sudaban a la par. Mi cadera acompañaba a la suya.
"¡Justin!" Grité con un gemido cuando me dejé ir. Mi corazón seguía a miles de kilómetros por hora y no estaba dispuesta a parar. Había llegado al climax, a lo mas alto y joder era completamente feliz.
"____, oh..." Con un par de embestidas mas Justin se dejó caer sobre mí. 
Ambos respirabamos con dificultad. Había sido totalmente increíble y joder, no mentiría si dijera que quería volver a repetirlo. Justin salió lentamente de mi y se colocó a un lado de la cama. Nuestras respiraciónes se iban calmando poco a poco.
"Eso... eso ha sido intenso." Admití mirándo hacia el techo. Todavía me encontraba allí arriba y la verdad es que no quería bajar. Podría quedarme toda la vida allí arriba, pero con Justin.
"Te quiero, ____" Susurró una voz a mi lado.

domingo, 5 de enero de 2014

Capitulo 30

"Quiero hacerlo. Contigo. Sólo contigo porque confío en ti. En nosotros."


Justin:

Tragué saliva con dureza. ___ se mantenía en completo silencio después de mi pregunta. Pasé una de mis manos por mi pelo con nerviosismo, tirando un poco de las puntas. Coloqué las manos en la parte baja del volante. Lo que mas quería en este momento era que se viniera conmigo. No estaba pensando en el modo "guarro" cuando la ofrecí venir. Solo quería abrazarla y besarla toda la noche. No pretendía llevar nada mas lejos de lo que ella quisiera. ¿Qué si me moría de ganas? Diablos, sí. He querido arrancarla el vestido y follarla desde el momento en el que mis ojos se encontraron con ella. ¿Esperaría? Lo que fuera necesario.
____ lamió sus labios. Mis dedos toqueteaban el volante mientras conducíamos por una de las avenidas principales. Dentro de poco tendría que elegir un camino. Su casa o la mía. No quería que pensara cosas que no eran, no quería meterla prisa. Y sólo... Maldita sea, yo sólo la quería a ella.
¿La quería de verdad? Es decir, ¿con sentimientos y todo? Ya sabes, ese tipo de promesa no escrita que dura siempre. No la promesa que dura semanas, meses o sólo años. La promesa de verdad. De cuento. De historias sin final. ¿La quería? ¿Podría articular un 'te quiero' y que de verdad significara algo? Justin, eres un jodido blando.
Ella todavía no respondía y las pulsaciones iban aumentando en mi cuerpo. Intenté hablar para tranquilizar las cosas.
"Gatita, si no quieres no pasa nada, yo sólo-"
"No, no. Iré. Me apetece y de todas formas no puedo pasar la noche en casa de Danna. Ella tiene...um, otros planes." Me mostró una sonrisa.
Asentí y sonreí con ella. "Gracias Danna, gracias" dije para mí mismo. Coloqué mis manos en mejor posición sobre el volante y giré por la calle adecuada. Pisé un poco mas fuerte el acelerador deseando poder llegar ya a casa. ____ tenía las manos sobre su regazo y entrelazaba sus dedos jugando con ellos. Estiré mi mano dándola un pequeño vistazo antes de volver mis ojos a la carretera y agarré su mano, entrelazando sus dedos. Le di un pequeño apretón que la hizo reír.

**

Quité el abrigo de sus hombros dándole un suave beso sobre el hombro cuando quedó al descubierto. Cerré la puerta tras de mí con el pie. Coloqué su abrigo y el mio sobre el perchero al lado de la puerta. Me acerqué de nuevo a ella por detrás, rodeándola con mis manos. Susurré cerca de su oído haciendo que su bello se erizara. Derritiéndose bajo mis manos.
"¿Te apetece una peli?"
Ella soltó un suave risa y giró su cara para que sus labios estuvieran cerca de los míos. Sonrió cuando vio lo cerca que estábamos.
"¿Ahora eres un romántico?" Ella picoteó mis labios dejándome con ganas de mas.
"Tengo muchas facetas, gatita. Elije una, anda." Señalé con la cabeza en dirección a la televisión.
Ella puso sus manos sobre las mías para poder separarlas de ella e ir en busca de una película para ver, pero no la dejé. Antes de que pudiera escapar volví a pegarla a mí girándola sobre sus pies. Ahora tenía una vista perfecta de sus labios. Me incliné y la besé antes de que pudiera protestar. Sus labios se resistieron al principio pero no tardaron mucho en ir al compás de los míos devolviéndome el beso con tantas ganas como yo la besaba. Sus manos rodearon mi cuello acercándome todavía más. Mi lengua repasó su labio inferior pidiendo acceso a su boca. Ella negó divertida y mis manos bajaron hasta su culo dando un ligero apretón que la hizo jadear. Esa fue mi oportunidad. Mi lengua se coló en su boca y acarició la suya. Sus dientes arañaron mi lengua lo que me hizo reír. El beso se estaba profundizando y el aire comenzaba a escasear. Su lengua y labios invadieron mi boca. Mis dedos acariciaban mi nuca mandando escalofríos por todo mi cuerpo mientras nos saboreábamos. El beso se hacía mas caliente, mas necesitado. Devoraba su boca y ella la mía. Pronto nos alejamos, buscando aire en el otro. Nuestros rostros continuaban a pocos centímetros.
"Eso si ha sido un beso." Dije sonriendo con orgullo.
Ella negó con las mejillas sonrojadas y empujó mi pecho separándose de mí. Esta vez la dejé ir. Yo me dirigí al sillón dejándome caer sobre él mientras ____ iba hasta la televisión y buscaba una película que le gustara. Se agachó cuando la encontró y la cogió introduciendo el cd dentro del dvd. La verdad es que yo no dejé de mirarla el culo mientras hacía todo eso. ¿Qué? Tenía buenas vistas y había que aprovechar. La tele se encendió enseñando la pantalla del dvd. Ella apretó al play y se acercó a mi sentándose a mi lado en el sillón. Golpeó mi pecho con la caratula haciendo que soltara un pequeño 'ay' por la sorpresa.
"Deja de mirarme el trasero y morderte el labio." Dijo con la mirada fija en la pantalla.
Vale, me había pillado y yo ni siquiera me había dado cuenta de que me mordía el labio.
"Déjame mirar los buenos atributos de mi novia." Solté una carcajada y agarré la caratula de la película. Levanté una ceja al ver la película que era. "Vaya, pensaba que íbamos a ver una peli pastelosa."
"Tienes que dejar de ser tan tópico. De todas formas no hay peliculas románticas y esta me gusta, asique..." Se encogió de hombros echándome y rodó sus ojos.
La dí un pequeño empujón jugando y sonreí. "Los Juegos del Hambre me gusta. Soy tributo 100%" dije con una risa.
La película acababa de comenzar. Katniss y Gale estaban cazando. Estaban en el bosque a las afueras del distrito 12.
"¿Te has leído los libros?" Preguntó con sorpresa y curiosidad.
"Gatita, que Sae la Grasienta no salga en la película no significa que yo no la conozca" solté con una risa.
Ella se mordió el labio aguantando una risa y se echó hacia atrás, apoyando su espalda completamente en el respaldo.
La película estaba bastante interesante, aunque yo ya la había visto un número de veces que no admitiría. Había veces en las que me sentía identificado con Katniss y con Gale. Por la fuerza que ambos tienen, por como ponen siempre su familia y aquellos quienes les importan por delante de todo. Aunque Gale fuera un pardillo y no se diera cuenta de que realmente Katniss no le veía más allá de como un hermano. Supongo que es lo que tiene estar enamorado, no ves mas allá.
Los juegos habían comenzado y Katniss se dirigió a la cornicopia. Justo como le habían dicho que no hiciera. Rompiendo las reglas por salvarse. En ese momento alguien tapó mi campo de visión y se sentó sobre a horcajadas sobre mis piernas. Se inclinó y comenzó a besar mi cuello, utilizando lengua y dientes que después dejarían marca. No supe como reaccionar en un primer momento. Mis manos se apretaron en torno a la tela del sillón mientras ___ hacía su magia en mi cuello y su zona se rozaba contra mi entrepierna.
"Gatita, ¿qué...?" Casi sonó como un gemido. Su boca chupaba y succionaba mi cuello. Mi piel sensible.
"Shhh" dijo con un susurro contra mi cuello. Noté una sonrisa cuando sus labios hicieron un recorrido desde mi cuello hasta mi oreja. Mordiendo mi lóbulo al tiempo que su cadera se rozaba con la mía. Solté un gruñido y puse mis manos sobre su culo apretándola mas a mi. Ella soltó un jadeo, lo que me hizo poder buscar su boca y besarla. Besarla como antes, besarla incluso mas. Nuestros labios chocaron con fiereza, nuestras lenguas se juntaron por necesidad y nuestros alientos se unieron respirando el uno del otro. Mis manos acariciaron sus muslos por debajo del vestido. Ella gimió contra mis labios haciendo que mi amigo despertara. Esto estaba alejándose de mi plan inicial y yo no iba a quejarme. Pero no quería que ella se echara hacia atrás.
"___. ___, mírame." Susurré llamando su atención una vez que nuestro beso se terminó. "No hay que hacer esto, lo sabes, ¿no?"
"Si, pero yo-"
Una música demasiado aguda empezó a sonar. ___ miró hacia la mesilla de la izquierda donde había dejado su bolso antes. Volvió la vista a mí y la miré pidiéndola que no lo cogiera.
"Podría ser mi madre..." Asentí y quité mis manos de ella. Se levantó y cogió el teléfono dejando el bolso abierto mientras se dirigía a la cocina para poder hablar.
Eché un vistazo rápido al bolso, después de cagarme en quien llamó y en su madre por cortar el momento que estaba compartiendo con  ____, cuando vi un envoltorio que yo conocía bien. Me acerqué hasta el bolso y saqué el envoltorio mirándolo con una sonrisa perversa en mi rostro. ¿Esto era de verdad? Ella no era del tipo de chica que lleva esto en el bolso. No parece del tipo que se abalanza sobre un chico. Pero, ¿qué mierda? Ella lo había hecho hace solo unos minutos y me había puesto a cien, a mil. Y joder, ella tiene todo lo que me gusta.Todo lo que quiero.
Me levanté guardando el condón en uno de mis bolsillos traseros y fui a buscarla. Seguía en la cocina andando de un lado a otro mientras hablaba por teléfono. La verdad es que no tenía intención en saber quien era. Me apoyé sobre el marco de la muerta y esperé hasta que la llamada finalizó. Cuando me miró volví a sonreír. Ella no tenía ni idea de lo que yo había descubierto. Y la verdad, tenía pensado sonrojarla un poco.
"Vamos a ver la peli, ¿no?" Dejó el móvil sobre la mesa de la cocina y fue a pasar por mi lado para ir al salón cuando agarré su cintura soltando una carcajada.
"Espera, espera, gatita." Eché la mano a mi bolsillo trasero mientras ella me miraba curiosa. Saqué entonces el envoltorio de mi bolsillo trasero y se lo mostré haciendo que abriera los ojos y se ruborizara. "¿Me explicas esto?" Solté con una risa.
Lo arrancó de mi mano y lo escondió en su mano tras su espalda. Echó a caminar pero mis brazos impidieron que escapara.
"No, no, nena. Cuéntame." Dije inclinándome hasta ella. Mis labios pronto rozaron los suyos incitándola a hablar. Lamió sus labios haciendo que su lengua tocara mi labio inferior sin pretenderlo.
"Fue idea...de Danna..." Susurró con sus ojos fijos en mis labios.
La decepción cayó un poco sobre mí. "Entonces, tu no quieres esto..." dije pegando su cadera a la mía. Mi amigo todavía seguía despierto. ___ cerró los ojos y cogió aire.
"Si lo quiero..." Dejó salir un hilo de voz.
Mi boca seguía tentando a la suya. Ella intentaba inclinarse para juntar nuestros labios pero mis manos lo impedían echándola hacia atrás.
"¿Estas segura?" Abrió los ojos cuando pronuncié esas palabras. Verde contra marrón. La mejor mezcla.
Agachó la mirada y colocó sus brazos sobre los míos mirando el pequeño paquete que tenía entre sus dedos. Mordió su labios y asintió sin mirarme.
Mi boca viajó a su mejilla colocando un suave beso. "Necesito oírlo..."
Levantó su mirada conectando conmigo. Rodeó mi cuello y se acercó a mí. Mi espalda chocaba contra la pared. Mis ojos se perdían en ella.

"Quiero hacerlo. Contigo. Sólo contigo porque confío en ti. En nosotros." Susurró contra mis labios.


------------------------------------------------------------------------------------------------------------
No me matéis. Tengo que cortarla porque esta tarde me toca estudiar y luego hay familia y mas familia. Intentaré subir pronto pero no creo que hasta el viernes pueda. Me toca estudiar biología. Gracias por leerla y entender esto. Y bienvenidas a las nuevas lectoras.