miércoles, 30 de octubre de 2013

Capitulo 15

 “Estas preciosa. A Justin se le van a caer los pantalones”


Así que, tú y Justin...”
No, yo y Justin nada.”
Pero va a pasar...”
Danna, no me rayes mas la cabeza que ya tengo demasiado.” Danna comenzó a reir.
Las primeras horas del día habían pasado con mucha pesadez, pero al menos ya sólo nos quedaba una hora más para irnos. Y entonces...
¿Sabes que te vas a poner? Yo personalmente, te recomendaría ese vestido morado que tienes.” Hizo un gesto pasando su manos desde su pecho hasta su cintura lentamente. “Ya sabes, el ajustado” susurró guiñándome un ojo poco después. Reí negando con la cabeza.
Eso sería demasiado para una primera cita y yo no soy Katy.” Respondí sonriendo.
No, tú eres ___ y estás mas buena que esa zorra” puso cara de asco mientras hablaba de esa idiota y continuó después con una sonrisa. “Pero ese vestido, con unos taconazo, uf... Me pones hasta a mí, guapa.”
La dí un codazo mientras reíamos las dos. Desde el lunes, Justin no había vuelto a pisar el instituto y en cierto modo eso me preocupaba. Habíamos hablado unas cuantas veces por teléfono, con algún 'Hola, ¿qué tal?' y algunos otros 'Te echo de menos por aquí' pero nada mucho más allá. Desde el día de la pelea no habíamos vuelto a vernos. No sabía que hacía, con quien estaba o si volvería a parecer y eso me mataba por dentro. Es decir, después de los besos y las palabras, ¿desaparecería? Le echaba de menos, cierto, pero otra parte de mí tenía ganas de patearle el trasero por no aparecer por ninguna parte. Dios, hasta echaba de menos sus estúpidos 'gatita'. Agh.
Pero ayer llamó de nuevo. Ayer volví a escuchar su voz. Habíamos quedado para esta tarde. Los dos solos. Iríamos a Torna, la discoteca. Jamás había pisado un sitio así, pero según Danna no era mucho más distinto que las fiestas a las que habíamos ido. Asique solo habría humo, música, sudor y mucha, mucha gente. Pero estaba contenta. Se tomaba en serio eso de nuestra “cita”. Vendría a recogerme a las diez. Estaba nerviosa. Para ser sinceros, acojonada. Y por esa misma razón Danna se venía a casa conmigo.
El plan era el siguiente: yo le diría a mi madre que me quedaba con Danna a dormir, ya que Eric nos había invitado a una pequeña fiesta. Eso quitaría las sospechas de la ropa y me permitiría quedarme mas tarde con Justin. Pero al final iría a dormir a casa de Danna, ya que sus padres no estaban y ella me dejaría pasar. Chris y Monica se habían ido de fin de semana romántico, o alguna cosa así según me había dicho Danna. El plan no podía fallar. Pero aún así yo olía que algo no iba a cuadrar del todo y nos hundiríamos como el Titanic. Yo, ella y el resto de la tripulación. Mi madre al menos había dejado pasar el castigo de la otra noche. Hacer las tareas y ser mejor hija habían surtido efecto esta vez. Pero si me pillaba esta noche, no vería la luz del sol de nuevo.
Llegamos a mi casa. Mi madre ya estaba ahí con mi hermano. Esta noche tenía turno nocturno. En una media hora la tocaría irse. Pasillo libre. Se encontraba en la cocina arreglando unas cuantas cosas de su cena para esta noche. Ya vestía su traje habitual de enfermera. Siempre perfecta. Siempre dispuesta a ayudar a los demás.
Hola, mamá.” Sonreí dándola un pequeño beso en la mejilla. Ella me lo devolvió a la vez.
Hola, chicas. ¿Vais a ir a cambiaros?” Las dos asentimos. “Pasároslo bien y no lleguéis muy tarde, ¿de acuerdo?”
La tengo controlada, señora Sanders.” Danna sonrió como las niñas buenas de la televisión. Pero de las buenas de verdad, no de esas que cuando se dan la vuelta son un putón de las buenas.
Mas os vale a las dos...” Se giró volviéndose hacia la nevera, observando lo que había dentro. “Tendré que dejarle algo de dinero a tu hermano. ¡Jake!” Llamó. “¡Esta noch, pizza!”
Se oyó un 'siiiiiiiii' feliz por toda la casa. Esa fue nuestra señal y mi amiga y yo subimos a mi cuarto antes de que mi madre me entretuviera con algo más. Los nervios empezaban a afectarme de verdad. Abrí la puerta de mi cuarto y ambas dejamos caer las mochilas a un lado del escritorio. Danna fue veloz hacia el armario y comenzó a rebuscar en él. Me encantaba verla de esta manera. En mis anteriores citas con Matt había estado comportándose igual. Y cuando era ella la de la cita no os podéis imaginar el caos que montaba ella sola. Por esa razón veía como llevaba en la sangre lo de ser diseñadora. Le encantaba la moda, las ultimas tendencias y ,sobre todo, jugar a que todo el mundo eran sus modelos. Yo me senté en mi cama observando como sacaba todos aquellos vestidos que le parecían adecuados para la ocasión. Colocó uno a uno al lado mio, sobre la cama, y los miró. Su mirada iba de uno a otro y su expresión era igual de seria y concentrada. Sus ojos azules se deban cuenta de cada uno de los detalles. Cogió el blanco. El vestido palabra de honor con un pequeño cinturón marrón alrededor del pecho y que caía hasta las rodillas en una suave onda que lo hacía libre y ligero. Lo apoyó sobre mí frunciendo el ceño. La miré y puse una cara rara sacándola la lengua.
No es gracioso, ___. No sé que demonios ponerte.” Dijo mirándome de arriba a bajo de la misma forma seria con la que miraba los vestidos.
Oh vamos, el blanco está bien. Déjame probármelo.” Dije con una sonrisa. Ella negó con la cabeza y cogió el vestido morado. El ajustado. El que me llegaba por encima del muslo. El que dejaba ver gran parte de mi espalda con su caída en V y unas cuantas tiras negras en forma de X en la parte alta de ella. El que me dejaba el hombro al descubierto. El vestido que aún no me había puesto porque no tenía el valor suficiente como para poder hacerlo.
Este. Este es el perfecto.” Se formó una gran sonrisa en su cara.
¨No sé, yo...” Me cortó tapándome la boca con la mano.
Este. Es. Perfecto.” Su sonrisa no desaparecía. Mordí mis labios cuando quitó su mano de mi boca y asentí. Esperaba que al menos le gustara a Justin y no pensara que era una cualquiera. No quería ser como las otras, no lo era.
Vamos a ponerte más guapa aún.”
El resto de la tarde pasó rápida. Mi madre se despidió de nosotras con un simple 'pasároslo bien' y mi hermano se había ido a casa de un amigo a echar unas partidas a la Play. Mas tarde volvería a casa. Danna para entonces ya me había peinado y maquillado. Pero fue un maquillaje normal, es decir, solo me echó un poco de eyeliner, mascara y me había pintado los labios con un poco de brillo, no muy cantoso. Había echado espuma a mi pelo, dejándolo suelto y ondulado, más marcado que habitualmente. Me metió en el vestido y me puso los tacones negros. Me miré en el espejo. No iba nada mal. Sonreí. Sonreí ante mi reflejo. Sobraba maquillaje. Pero me veía guapa y eso no sucedía muy a menudo. Yo era de las típicas que llevan camisetas anchas dos tallas mas grandes que ellas, de las que siempre llevan calzado cómodo y pocas veces llevaba vestido o falda. Aunque tenía millones. A mi padre le encantaba que me las pusiera alguna vez. Por eso seguían en el armario. No tengo la autoestima por las nubes, nunca me ha gustado que me echen piropos, yo no me veo como ellos dicen. No me veo guapa o bonita. Pero esta vez me veía así. Me veía como siempre he pensado que se veían a si mismas las modelos. Como aquellas personas que sonríen ante su imagen, que aceptan cumplidos y realmente se lo creen. Por primera vez no me sentía agusto con mi ropa ancha. Esta del espejo era yo. Esta del espejo era cómo quería ser todos los días de mi vida.
Danna sonrió cuando yo lo hice.
Estas preciosa. A Justin se le van a caer los pantalones” comentó riendo y yo la seguí poco después. Pero aquel pensamiento hizo que un escalofrío recorriera toda mi espalda y me pusiera en situación. Nervios. Piel de gallina. La hora se acercaba poco a poco.
A las nueve y media Danna se fue, no sin antes decirme que la llamara si pasaba cualquier cosa y que me esperaba en su casa. También insinuó que acabaría acostada con Justin. Eso no iba a pasar. Mis nervios aumentaron. Quedaba media hora. Media hora para verle. Media hora para ver sus ojos, su sonrisa.
Me quité los zapatos y me acerqué al espejo. Pasé mi mano por mis mejillas quitando un poco de máscara y por mis labios después. No quería brillo. Eso no era para nada mi estilo. Me arreglé un poco más el pelo para que tuviera un poco mas de volumen. Lista. Ahora tocaba esperar y yo no podía mas.
Anduve de arriba abajo por todo mi cuarto pensando en una reacción buena para cuando le viera. ¿Debería abrazarle? ¿Besarle? ¿Pegarle un puñetazo? Suspiré y coloqué mis manos en jarras mirando hacia el techo. ¿Desde cuando me ponía tan nerviosa por un chico? ____ estas cambiando. Y no sé si empieza a gustarme. Miré el reloj. 15 minutos más. Un mensaje. Bip, bip. Fui hasta mi mesilla y agarré el móvil. Mi sonrisa iluminó mi cara al ver el nombre de la persona que me enviaba el mensaje. Pero cuando lo abrí, mi cara cambió a confusión.

De: Justin
Gatita, abre la ventana.

¿La ventana? Espera, ¿iba a entrar por ahí? Pero si hay una puerta enorme en la entrada... Me dirigí con rapidez a la puerta y la abrí mirando hacia abajo. Nada. No había nadie. Me giré cogiendo mi móvil entre mis manos. Respondí con rapidez.

Para: Justin
Hay una puerta bien grande, ¿por qué no la usas?

Bip, bip. El sonido de otro móvil sonó detrás de mí.
¿Qué gracia tendría eso entonces?” Su voz sonó con un toque de diversión.
Me volteé viendo como Justin estaba en frente de mí. Con sus manos mentidas en sus bolsillos. Me miraba de arriba a bajo. Parecía inocente. Iba con unos vaqueros negros junto con sus supra del mismo color y llevaba camisa, camisa blanca por fuera de los pantalones, remangada hasta los codos dejando ver sus tatuajes. Dios, estaba increíble. El pelo, su sonrisa al verme, todo él. Mordí mi labio ruborizada bajo sus ojos que no se apartaban.
Idiota, esto no hacía falta.”
Me gusta sorprender” dijo encogiéndose de hombros. Dio un paso hacia mí. Nervios. Respiración agitada. “Estas increíble, ___”
Tú también lo estas” respondí con rapidez. Mi voz estaba nerviosa igual que el resto de mi cuerpo.
Sonrió al escucharme y sacó sus manos de sus bolsillos colocándolas esta vez sobre mis caderas. Otro paso.
¿Cuándo no me veo así?” Rió ante su comentario. Otro paso. Centímetros. Estaba paralizada. No podía moverme. Tenerle aquí, en mi cuarto, vestido así. Todo esto era por esta noche. Por mí. Mi cerebro no respondía. Sus labios se acercaron a mi oreja. “El morado es mi color preferido...” Susurró con voz ronca.
Me debilité. Las piernas me empezaban a fallar. Si hubiera estado con los tacones puestos me hubiera caído. Mordí mi labio e intenté seguirle el juego. Muy lentamente me acerqué y rocé mis labios contra mandíbula, arañando poco después con mis dientes esa parte, con cuidado. “Y a mi me gusta eso de que te hayas vestido así por una chica”
Una risa retumbó en su pecho. “Gatita, tu no eres una simple chica.”
Mis defensas comenzaban a caer y la noche no había hecho nada mas que empezar.

sábado, 26 de octubre de 2013

Capitulo 14

"Porque el amor no existe para toda la vida."


Quiero una cita. De verdad. Tú y yo.”
Me quedé quieta. No podía respirar. ¿De verdad estaba pidiendo esto? Le miré a los ojos y vi como sonreía esperando mi reacción. Pero yo estaba en completo shock. Me estaba pidiendo una cita, es decir, él y yo. Como la otra vez... Eso me echó un poco atrás.
Justin...”
Prometo que no será en Tony's. Será algo mejor, lo prometo.”
Sonreí y dije aquel si que tanto estábamos deseando escuchar. Justin rió y besó mi mejilla sin parar de sonreír, cosa que me contagió de la misma manera. Después se separó de mi y agarró su chaqueta de cuero y abrió la puerta mientras yo seguía en mi misma posición, sin creerme todavía lo que acababa de ocurrir. Entrelazó mi mano con la suya y tiró de mi para poder salir por la puerta. Cerró detrás de nosotros.
¿Que-qué haces?” Pregunté aturdida. Tenía que volver pronto a casa si no quería no volver a ver la luz del sol. Mi madre era bastante drástica a veces. Se encogió de hombros y fuimos caminando hasta su moto.
Voy a llevarte. ¿No pensarías que te iba a dejar sola a estas horas?” Me miró por encima del hombro como si aquello que había dicho fuera obvio.
Me crucé de brazos cuando se montó en la moto. “Puedo cuidarme sola, Drew.”
Él levantó una ceja y comenzó a reírse, bien fuerte. “Por favor, no mas chistes...” Puso su pie en el pedal y con un rápido movimiento la moto arrancó. Me miró esperando a que montara tras de él pero yo aún no iba hacerlo. “Oh, Dios ___. No seas imposible ahora. Sube.”
Sé cuidarme sola.” Repetí.
Rodó los ojos y se apoyó con una mano en el manillar mientras que con la otra tiraba de mi chaqueta hacia él. “Venga, sube que es tarde.”
Admite que lo soy o no me voy a ninguna parte contigo, nene.” Lamí mis labios mientras veía como pensaba que decir a continuación. Sonrió de lado cuando lo supo.
Tengo razón. Si supieras hacerlo no te habrías acercado nunca a mí.”
Eso es porque no te tengo miedo.” Le encaré, dando un paso más cerca suyo para demostrárselo. Eso pareció alegrarle. Porque su sonrisa se ensanchó. La sonrisa que me ponía nerviosa y agarró mi cintura con fuerza. Me sacudió un fuerte escalofrío cuando sus dedos tocaron parte de mi piel que mi camiseta dejaba al descubierto.
No tiembles, gatita, sólo soy yo. Y no me tienes ningún miedo...” Inclinó su cabeza para ir hacia mi cuello pero me aparté cuando noté su aliento contra él. Esta vez sonreí yo con ironía.
Me apoyé en sus hombros y subí a la moto bajo su mirada de confusión. “Y por esa razón, llevame a casa.” Me sujeté bien a su cintura a la vez que él giraba su cabeza hacia la carretera. Apretó el acelerador mientras su estómago temblaba producido por su risa.
Y con aquel sonido tan perfecto, nos machamos.

**

La moto paró al fin. Le pedí que me dejara una calle mas atrás. Imaginaba la cara de mi madre al verme llegar así y podía asegurar un paro cardíaco en ese instante. Se llevaría las manos a las caderas y empezaría a soltar cualquier cosa por la boca. Desde que estaba completamente loca hasta por qué pensaba suicidarme. Y después empezarían las preguntas sobre Justin. Y eso me daba aún mas miedo, porque no sabía que pensaría de él. Es decir, no es que me avergonzara de él, sólo que no era el típico chico al que presentas a tu madre y va vestido como para ir a la iglesia. Él era todo cuero, humo y adrenalina. Aquella adrenalina que necesitaba pero que mi madre pensaba que era peligrosa. Y en cierto modo Justin lo era. Era adrenalina en mi piel, en mis sentidos, en su mirada. Y yo simplemente era una adicta. Joder, te está calando hondo.
Me bajé de la moto cuando Justin la aparcó. Él lo hizo poco después apoyándose sobre la moto con cuidado. Antes de que pudiera despedirme o hacer, incluso, el amago de irme, el susurró algo que hizo que mi corazón diera un vuelco.
Sé que puedes cuidarte por ti misma. Lo he visto.” No me miraba. Simplemente cerró los ojos y cogió aire para poder volver la vista hacia mi. Sus ojos con los míos. Lamió sus labios y continuó. “Una chica que no supiera hacerlo no se hubiera comportado como tú en medio de la Mafia.”
Hice una mueca con mi boca intentando formar una sonrisa.
Eres valiente, ___. Y es algo que me gusta de ti.” Aquella afirmación fue lo que hizo que mi piel se erizara. Me consideraba valiente. Valiente... Eso era algo que yo no era, es decir, jamás me había considerado eso. Pensaba que sólo los caballeros y los héroes podían serlo. Yo no era valiente, yo me enfrentaba a mis miedos. Pero no salvaba a nadie... ¿Era eso ser valiente? ¿Era enfrentarte a todo lo que te de miedo o tener el coraje de hacerlo? Yo tenía miedo allí. Yo no me sentía segura en aquel lugar. Pero, ¿era valiente por no irme corriendo? ¿Por esperar y aguantar?
Gra-”
No me las des” interrumpió antes de que terminara la palabra. “Vete a casa, mañana hablaremos.”
Asentí. Y antes de que mi cerebro dijera que no, antes de que mi cuerpo se avergonzara, le hice caso al corazón. Me acerqué a él y le besé. Un toque suave de labios. Él se echó hacia atrás un poco antes de que nuestros labios se juntaran por la sorpresa. Pero al final se dejó llevar de la misma forma que yo. Rodeé su cuello con mis manos acariciando su nuca con mis uñas. Él me rodeó con sus brazos y me pegó a él. Había querido volver a besarle desde la última vez. Labios contra labios, piel con piel. Su respiración acompañada de la mía. Fue un beso lento, suave, de los que no tienen prisa por acabar. De los que te suben a la quinta, décima o centésima nube y no quieres que acabe. Su lengua rozó con cuidado mi labio inferior pidiéndome más acceso a mi boca. Se lo dí con ganas. Nuestras lenguas comenzaron a acompañar a nuestros labios. Mis manos tiraron de su pelo haciendo que soltara un dulce gemido en mi boca. Sonreí ante eso y el imitó mi sonrisa. Reímos y nos separamos poco a poco.
Buenas noches” susurré mezclando mi aliento con el suyo. Su pecho subía y bajaba a la misma velocidad que el mío.
Buenas noches, gatita...” Mordí mi labio y me separé despacio. No quería irme, pero tenía que hacerlo. Justin deslizó sus manos de mi cintura poco a poco hacia abajo, dejándolas caer a ambos lado de él.
Metí un mechón de mi pelo detrás de mi oreja y sonreí hacía él con las mejillas sonrojadas. Me devolvió la sonrisa con diversión. Agaché mi cabeza y anduve los pocos pasos que quedaban hasta mi casa. Atravesé el jardín intentando no hacer mucho ruido. Tal vez mi madre no había mirado aún en mi habitación. Tal vez aún no había notado que me había ido... Eché un vistazo a mi espalda cuando una moto pasó por delante de mi. Sonreí. Dios, parecía una idiota enamorada. No quería ser así. No quería tener que recordar una fecha cada mes, cada año. Dios, esto era ridículo, ni siquiera era mi novio. No sabía ni que eramos. Algo mas que amigos, eso estaba claro. Pero no había un nombre... Tal vez deberían buscar alguno. “Posible pretendiente a novio formal” quedaba bastante raro. Pero que digo, con Justin eso no existía. Ni siquiera sabía que podía pasar más allá de la cita. La anterior no fue como esperaba, aun que tampoco tenía ni idea de que era una. Pero tal vez todo esto sólo era para llevarme a su estúpida cama. Le gustas, creele por una vez. Pero me era difícil. En el fondo aún desconfiaba.
Matt también me dijo eso. Matt me dijo que seríamos felices, como los abuelitos, que viviríamos muchos años juntos. Él y yo. Me prometió que el amor existía para siempre. Que los finales felices no solo están en los cuentos. Y le creí. Le creí como una estúpida y mira lo que pasó. Pero tal vez con Justin no sea así. O tal vez sea peor. Podía ser peor por muchas razones. Porque el amor no existe para toda la vida. No creo que puedas querer de la misma forma para siempre. Todo acaba. Todo acaba en desastre, sufrimiento y llanto. Todo tiene un final que nadie espera. Y con Justin jamás me espero nada... Todo me sorprende. Todo hace que el corazón me de un vuelvo, que mi respiración se agite o se pare, que se me erice la piel por cada palabra que dice o cuando me toca. Eso no lo había sentido nunca por nadie, ni siquiera por Matt. Y eso era lo que me daba miedo. Que Justin pudiera tener el suficiente poder como para romperme. Como mi padre.
Suspiré librando mis pensamientos. Abrí la puerta cuando pude encajar la llave y entré con total sigilo. Eran casi las once de la noche y podía darme por muerta si mi madre se enteraba. Me quité los zapatos con cuidado para no hacer ruido y caminé con total silencio hacia la escalera. Que no estuviera despierta, que no estuviera despierta... La luz se encendió entonces. Mierda.
Ejem.” Mi madre se encontraba apoyada en el marco de la puerta que conducía al salón. “¿Qué son estas horas, señorita?” Mi madre cruzó sus brazos sobre su pecho y me echó su mirada de “madre enfadada”. Creo que todas sabéis a cual me refiero. Exacto, esa que realmente acojona.
Yo... Estaba en casa de Danna haciendo un trabajo y a lo tonto nos quedamos dormidas las dos” respondí en medio segundo. Que suene convincente, por favor.
Danna... Claro, ¿y no pudiste llamar?” Levantó una ceja empezando a acercarse a mi.
Saqué mi móvil y se lo enseñé. “Apagado, ¿ves?” Menos mal que eso era cierto...
Vete a la cama. Hablaremos de tu castigo mañana.”
Pero ma-”
A la cama, ___.”
Apreté los dientes y subí las escaleras sin decir ni una sola palabra. Sabía que me lo merecía. Al menos no tendría un castigo muy severo. Si supiera donde realmente estuve... Suspiré abriendo la puerta de mi cuarto y saqué la chaqueta por mis hombros colocándola sobre la silla. Cerré la puerta con el pie sin que hiciera mucho ruido. No quería despertar también a Jake.
Me quité el resto de mi ropa y agarré una camiseta ancha que tenía guardada en el armario. La azul. La camiseta favorita de mi padre. Me llegaba por la mitad del muslo. Me encantaba. Todavía olía a él. Cerré los ojos intentando no imaginarle aquí. Ahora sería el momento en el que entraría en mi cuarto con una taza caliente de colacao y me diría que todo estaba bien, que a mamá se le pasaría el enfado en seguida y que hablaría con ella para que no me castigara. Sonreí cuando las lágrimas comenzaron a formase.
Me acerqué a la cama y enchufé el móvil para que se cargara antes de meterme en la cama. Bip, bip. Mensaje. Tenía unos cuantos de Danna. Y otros tantos de Eric preguntándome que a donde había ido con Justin. Que respondiera en seguida, que mas me valía contarles todo y... Bueno el último de Eric no es muy agradable. Pero el mensaje que había llegado fue el que de verdad me hizo sonreír. Respondí a toda prisa y dejé el móvil sobre la cómoda antes de taparme hasta arriba y dejar que Morfeo se ocupara del resto.

De: Justin
Pasa una buena noche, gatita.
Ya echo de menos que me beses como antes.
Y que admitas que te tengo totalmente enamorada.

Para: Justin
Buenas noches.
Yo también echo de menos esos besos.
Y que admitas que te tengo totalmente loco.

----------------------------------------------------------------------------------------------
Muchas gracias por seguir conmigo. Ayudadme y contarme que os gustaría que pasara en los siguientes capitulos por Twitter o en Ask:

martes, 22 de octubre de 2013

Capitulo 13

"...aunque el Justin que me ponía de los nervios me atraía infinitamente."


Otra vez en ese horrible lugar. Otra vez el humo contaminaba mis pulmones. Tenía el corazón en un puño y no podían culparme. Me había ido con él. Supongo que eso estaba bien, que era lo correcto, porque había deseado irme con él desde el momento en el que le vi. Pero este sitio me daba escalofríos. Incluso con Ryan al lado no me sentía segura, y mucho menos con Justin en medio del círculo dándole puñetazos y patadas a su contrincante.
Ryan me había asegurado que todo iba a estar bien. Que era una pelea fácil y que Justin tenía todo bajo control. Según él ya se había enfrentado a este chico. Pero yo tenía miedo. Tenía miedo de que volvieran a hacerle daño como la otra vez, aunque sólo fueran unos pequeños golpes y cortes. No quería volver a tener que llevarle apoyado en mí. Ni tener que curarle las heridas, aunque después de eso llegó el be... No, no, centrate ___, mira donde estas.
Esta vez el contrincante de Justin era de su mismo tamaño. Tenían cuerpos similares aunque Justin estaba mucho más fuerte. Sus abdominales se marcaban en cada golpe acertado. Pero el chico, por lo que oí comentar a Ryan con otros hombres de alrededor, parecía poca cosa, pero podía aplastarte en 5 minutos si te descuidabas. Me mordí el labio mientras contemplaba la escena. Justin y su oponente (llamado Max, por cierto), se miraban el uno al otro. Era electricidad. Pero electricidad del tipo que asusta, de esas miradas que lo dicen todo. Vamos, que sales corriendo. Max se movió rápido pero no lo suficiente. Justin consiguió esquivar su gancho y le atacó a la espalda con el codo. Un golpe seco.
Esto hizo que Max se desestabilizara por unos segundos, lo que le permitió a Justin girar totalmente y darle una fuerte patada en las rodillas haciendo que cayera al suelo. Max no se esperaba aquello por lo que se vio atrapado cuando su oponente se agachó al suelo junto a él y comenzara a pegar unos buenos golpes.
“¡VAMOS JUSTIN, TERMINA CON ÉL!” Gritó Ryan como pudo en medio de todo el bullicio.
Yo ahora casi no podía ver. Todos los hombres comenzaron a enderezarse y ponerse de puntillas para ver como “la bestia” Justin terminaba lo que había empezado. Intenté encontrar algún hueco para verle. Pero no conseguía nada.
“Que bueno puñetazos pega...”
“Que gran entrenador ha tenido que tener, joder, que chico.”
“ES UNA BESTIA”
“Pagarían un buen pastón por él.”
Los hombres murmuraban a mi alrededor, gritándose unos a los otros desde extremos opuestos de la sala. Finalmente se hizo el silencio. Silencio que desapareció con los gritos y vítores que aparecieron una vez que Justin se puso de pie. Ahora si le podía ver bien. Suspiré aliviada al darme cuenta de que solo tenía una pequeña herida visible en la mejilla. Luego sentí una mano alrededor de mi brazo y un ligero tirón colocándome al lado de Ryan.
“Vamos, ___. Tenemos que salir de aquí antes de que empiece a pasar el dinero de mano en mano.”
Asentí. Y agarrándome a la parte de atrás de su camiseta le seguí. Poco a poco esquivamos a todo el mogollón de hombres que deseaban obtener el dinero de sus apuestas. Gritos, gritos e insultos. No oías mucho más. Me apreté mas a la espalda de Ryan que me marcaba el camino. Al final llegamos a la misma habitación oscura en la que estuve la última vez. Me separé de él y miré a través de la puerta a las personas que había en aquel horrible lugar.
“¿En todo esto solo vale el dinero?” Pregunté abrazándome a mi misma. Escalofrío.
“Si.” Asintió y miró en la misma dirección que yo. “Justin sólo está aquí para conseguir dinero para su abuelo, ¿lo sabes verdad?”
“Me dijo que estaba enfermo, pero no de qué...”
“Cáncer” carraspeó. De nuevo, escalofríos.
Eso me dolió. Me dolió que con sólo 19 años tenga que hacer esto. Me dolió que con sólo 19 años tenga que hacerse cargo de su abuelo. Cáncer... Eso explicaría la gran cantidad de dinero que tiene que reunir.
“Lo, lo siento... No sé que decir...” Respondí después de unos segundos.
“No digas nada. A él menos.” Se acercó unos pasos a mi mientras continuaba mirando a la multitud buscando a Justin. “No quiere que nadie sienta lástima. Su abuelo sigue manteniéndose fuerte y eso es lo que importa. Él le cuida bien. Sabe lo que hace.”
Asentí de nuevo, pero aquellas palabras no quitaban el nudo de mi estómago. Era un gran chico. Muy valiente además, y Ryan tenía razón. No hay que sentir lástima. Su abuelo sigue con él y no se va a ir a ninguna parte porque le van a curar. Se va a poner bien.
“Hola, chicos.” Justin acababa de aparecer por la puerta. Iba vestido de su forma habitual, como si nada hubiera pasado. Camiseta azul de cuello en V, pantalones negros caídos y sus supras. Esta vez azules y negras. Sonrió. “¿Qué tal he estado?”
“Podías haber acabado con él antes de lo que lo has hecho...” Comentó Ryan.
“Tenía que darme cancha si quería que apostaran un buen montón.” Me miró entonces a mí sonriendo aún. “¿Como estas, ___? ¿Te ha cuidado bien el capullo este?” Hizo un gesto con la cabeza en dirección a Ryan.
Las lágrimas de preocupación y orgullo empezaron a llenar mis ojos. No iba a llorar, no... Fui hasta él y lo abracé con fuerza. Dios, olía aún a él. Sus brazos me rodearon la cintura y me acercaron aún mas. No quería irme de allí. Su calor se sentía demasiado bien.
Carraspeo.
“Me parece genial que os llevéis tan bien, pero cortaros un poco.” Dijo Ryan. Solté una pequeña risa y me aparté un poco de Justin. Levanté la mirada a sus ojos. Él miraba a su amigo con el ceño fruncido.
“Te voy a dar una paliza al final por corta rollos, gilipollas.”
“Esa boquita, Bieber” sonrió con diversión. “¿O quieres que te lave la boca con jabón?”
“Que amariconado te estas quedando, bro...” Los tres nos reímos.
Hace unas horas estaba enfadada con él, dolida y ahora nos reíamos juntos. Nos abrazábamos. Sonreíamos y lo demás nos daba igual. Me apreté un poco más contra él y suspiré sonriendo. Noté una mano acariciarme el pelo con suavidad.
“Bueno, mejor vayámonos. Creo que con lo que he ganado os puedo invitar una pizza.” El pecho de Justin retumbó cuando habló. Yo me aparté entonces completamente y Ryan asintió.
Supongo que esta noche tocaba pizza.
“Disculpa, ¿señor Bieber?” Un hombre trajeado detrás de la puerta habló. Su voz era grave y hacía que mi cabello se erizara. Era más bajo que Justin y bastante mas gordo. Una abundante barba rodeaba su boca y el pelo moreno de su cabeza estaba peinado hacia atrás. Dos enormes gorilas aparecieron entonces detrás de él. Mafia.
“Soy yo.” Justin rápidamente se puso recto y totalmente serio. Esto no era bueno.
“Tony Watson.” Aquel hombre extendió su mano hacia él. Justin la apretó con la suya a modo de saludo y el hombre sonrió con malicia. “He visto como peleas. Mi enhorabuena.”
“Gra-gracias.” Podías oler su nerviosismo desde aquí.
“Querría poder hacerte una buena oferta, tal vez noso-”
“No me interesa.” Respondió cortante. Justin comenzaba a estar bastante tenso en esta situación. Miré a Ryan. Sus ojos solo mostraban terror. Oh, dios mio.
“Creo que no me has escuchado bien... Es una oferta que no puedes rechazar, niño.” Sonrió de nuevo juntando sus manos llenas de anillos bajo su pecho.
“Creo que sí le oí y no, no voy a escuchar su oferta ni a aceptarla.” Me miró después y estiró una mano hacia mi que no dudé en agarrar ni por un segundo. “Nos vemos, caballeros.” Agarrando mi mano, Justin inclinó un poco la cabeza a modo de despedida y tiró de mi para salir por la puerta entre esos dos gorilas. Nos lo permitieron. Nos dejaron salir. Ryan iba detrás de nosotros.
“¿Que cojones, bro?” Preguntó Ryan a la vez que acelerábamos el paso.
“Aquí no.” Comentó Justin entre dientes. Yo apreté su mano. Los tres salimos de allí con bastante prisa. Supongo que la Mafia no suele ser tan amable.

**

La tarde finalmente había sido divertida. Si dejamos de lado el momento “mafioso” que tuvimos y el silencio incómodo que hubo después en el coche de Ryan.
Nos fuimos a casa de ambos. Seguía tal cual la vi la última vez. Después de entrar Justin tuvo un cambio de carácter bastante repentino y de pronto todo parecía normal. Encargamos unas pizzas y estuvimos haciendo bromas entre nosotros. Ryan era un tipo muy agradable y divertido, además no dudaba en vacilar a Justin cuanto quisiera. Le había visto en mi clase de Literatura pero no habíamos hablado nunca, así que me sorprendió que fuera amigo de Justin. Se conocían desde que eran pequeños y ambos habían venido de Canadá aquí. No pregunté el motivo. Notaba que era demasiado personal. Los dos hablaron de sus partidos de hockey al salir del colegio, de todos los castigos que les habían puesto y las acampadas que hacían en verano con el abuelo de Justin. Sonreí. Sonreí viéndoles contentos y animados. De vez en cuando también contaba algo de las cosas que Danna y yo hacíamos cuando éramos niñas. Les conté como conocí a Eric y las millones de bromas que nos hacíamos mi hermano y yo (si es que bromas podían llamarse). Nos reímos mucho, y comimos otro tanto. Sobre las 8 Ryan se despidió y se fue a trabajar. Tenía un trabajo a media jornada en un bar de aquí cerca. De alguna forma tenía que pagar el alquiler.
Justin y yo nos quedamos solos y no fue raro ni incómodo. Estaba agusto. Estaba contenta. Me gustaba este Justin. Vimos una película tumbados en su sofá. Él a un lado y yo al otro. Mientras el televisor mostraba “Recuérdame”, Justin comenzó a bostezar. Lo que me hizo coger un puñado de palomitas que habíamos cocinado antes y tirárselo a la boca para ver si encestaba. Me miró con el ceño fruncido cuando le golpearon en la nariz mientras que masticaba ya que alguna si había entrado. Me tapé la cara de la risa pero no pude aguantar mucho y solté una fuerte carcajada que hizo que Justin riera conmigo. Después de eso él se tiró sobre mi y nos hicimos cosquillas, caricias, nos abrazamos y miramos juntos la película. De vez en cuando él acariciaba mi pelo y dejaba pequeños besos en mi cabeza. Me sentía bien, muy, muy bien. No quería que este momento terminara. Este era el Justin que me gustaba, aunque el Justin que me ponía de los nervios me atraía infinitamente.
Apoyada en su pecho miré la hora. Mis ojos se abrieron como platos. Las 10 de la noche. Mi madre iba a matarme. Me levanté corriendo quitando los restos de palomitas que quedaban por mi camiseta y mis pantalones y busqué rápidamente mis botas. Un pie, otro. Justin me miraba con las cejas levantadas sin saber exactamente que es lo que estaba haciendo.
“___, ¿que haces?” Su risa comenzó a sonar por toda la casa haciendo que sonriera.
“Tengo que irme, van a matarme como no llegue ya.” Fui corriendo al sillón del otro lado y agarré mi chaqueta. Me la coloqué y justo antes de darme la vuelta los brazos de Justin rodearon mi cintura.
“Quédate...” Dijo apoyando su barbilla sobre mi hombro.
Solté sus manos de mí. “No puedo...” En este momento me daba mas miedo mi madre que cualquier otra cosa. Me di la vuelta y agarré mi teléfono para después dirigirme a la puerta.
Pero él ya estaba ahí para impedirme el paso. “No voy a dejarte ir.” Dijo con su sonrisa irónica.
“Justin, me van a matar, llego como 2 horas tarde y es entre diario. Voy a morir.” Suspiré y me acerqué tocando el picaporte. Él apartó mi mano y la sujetó. Tiró de mi hacia él.
“Te iras, pero con una condición...” Sonrió con esa sonrisa que me ponía nerviosa. Mierda.
Le miré con una ceja levantada. ¿Estaba de broma? “No voy a besar-”
“Quiero una cita. De verdad. Tú y yo.”

---------------------------------------------------------------------------------------------
jdkfvdsgsfrigsrt no me pegueis. Quería subir capitulo porque estas dos semanas que vienen voy a estar hasta arriba de exámenes y me va a costar mas escribir pero encontraré algún huequin.
Estoy que no me lo creo porque cada vez mas gente lee mi novela y os lo quería agradecer a vosotros por ayudarme dando RT y recomendándola, asique muchas gracias de verdad. Me gustaría que me contarais en comentarios o por TW que pensáis que va a ir pasando... Y además me dijerais si quereis que os avise o no. Para eso dar RT AQUÍ  Muchas gracias a todos.

domingo, 20 de octubre de 2013

Capitulo 12

  Tú eres mi problema.”


El pecho dolió todo el fin de semana. Las horas se pasaron lentas y yo no tenía ganas de hacer nada. Danna me llamó para quedar pero ni siquiera respondí. Mis planes de finde eran quedarme en la cama el máximo tiempo posible, escuchando música y olvidando el viernes. Él me llamó también, me envió mensajes incluso pero tampoco respondí. No tenía fuerzas. Todo lo que dijimos, aquellas cosas... Sabía que la había cagado, sabía que era una estúpida por no darme cuenta de que Justin realmente me gustaba, por que lo hacía. Me gustaba mucho. Y eso no era posible en tan poco tiempo.
Matt también llamó y respondí. Hablamos de todo lo que había sucedido. De que llevaba una semana entera sin hablar con él y estaba acostumbrada ha hacerlo a cada minuto. Me pidió vernos el lunes a la hora del almuerzo. Pero que le perdonara si se acercaba antes de esa hora a hablar conmigo. No tengo ni idea de por qué le di una oportunidad. No tengo ni idea de por qué hablé con él, pero creo que le echaba de menos. Pero aún le veía con las manos en la rubia, así que no iba a ver nada de reconciliación, como mucho amistad. Porque supongo que un amigo no hace nada malo.
Pero a Justin no le di esa oportunidad, no le dejé ser mi amigo. Porque quería ser algo más para él. Y él también quería o eso dijo antes de volver a su verdadero yo y sacar sus verdaderas intenciones. Yo solo tenía miedo. Tenía miedo a que volvieran a romperme el corazón, a que me fallaran de nuevo después de tantas veces. Tal vez sea una exagerada pero para mi es importante. No quiero una relación basada en mentiras. No quiero volver a sentirme sola, no quiero volver a tener que llorar por nadie. Esa no soy yo. Esa es la que me hace ser mi corazón y no me gusta porque duele, realmente duele. Y por eso no muestro mis sentimientos. Es signo de debilidad. De que puedes romperte. Y Justin me hace eso. Me hace débil.


El lunes no empezó con buen pie. Tuve que salir de casa corriendo ya que mi hermano me había parado el despertador. Es así de majo. Mi madre como siempre, defendiéndolo: “Son cosas de niños, ___”. Espero que cuando él se encuentre sin su mando de la Xbox también diga que “solo son cosas de niños”. Llegué a clase antes de que la directora me cerrara la puerta en las narices. Entré dando grandes bocanadas de aire y me disculpé por mi retraso. La primera clase al menos fue entretenida. Adoraba a mi profesor de filosofía. De verdad. Era el único que podía hacer que Platón me gustara. Y eso ya es decir.
La segunda clase por el contrario... Cuando crucé la puerta Katy estaba sentada sobre las piernas de Justin. Volviendo a tu yo habitual. Yo pasé por su lado sin darles demasiada importancia y dejé caer mi mochila sobre mi mesa. Me giré intentando encontrar a esa persona. Allí estaba. Tal vez sería divertido. Vas a meterte en un lío. No, sólo vamos a jugar a su mismo juego. Matt no lo sabrá... Esa es la cosa. Me acerqué a Matt que hablaba animadamente con Jake, su mejor amigo, y con mi mejor sonrisa me senté sobre sus piernas y le di un beso en la mejilla. Tampoco íbamos a excedernos.
Buenos días.” Sonreí.
Bueno días, princesa. ¿Qué ha pasado hoy?” Rió.
Me encogí de hombros y rodeé su cuello con mis manos. “Nada, ¿no puedo venir a abrazarte ahora o qué?” Él soltó una fuerte risota y asintió sin dejar de sonreír.
Claro, las veces que quieras” dijo sonriendo y devolviéndome el beso en la mejilla que yo antes le había dado.
Jake carraspeó. “Creo que no me habéis contado algo...” Yo reí junto con Matt.
Me levanté no sin antes volver a darle un beso, esta vez en la barbilla. “Mejor me voy, que el señor Harris ya está aquí, hablamos a la hora de comer.” Me giré hacia Jake y le dí un puñetazo juguetón en el hombro.
Cuando volví a mi sitio la arpía aún seguía allí intentando llamar la atención de Justin como podía. Él en cambio no dejaba de mirarme con el ceño fruncido.
Me senté en mi mesa y comencé a sacar las cosas de la mochila cuando escuché una voz chillona.
¿Has vuelto con Matt?” Preguntó Katy después de separarse unos instantes del cuello de Justin.
Eso no te incumbe a ti.” Respondí sin mirarla.
Ella se encogió de hombros y sonrió. “La que queda mal eres tú, que vuelves con él después de que estuviera con otra.” Comenzó a reír lo que me hizo apretar los puños.
Esa historia solo los concierne a él y a mí. Tal vez a mi realmente me guste y no sea como tú.” Ahora si la miré. “Que vas de polla en polla.”
Maldita zorra.”
Katy hizo el amago de levantarse antes de que Justin agarrara fuertemente su cadera y la hiciera volverse a sentar susurrando cosas a su asqueroso oído. Ella asintió roja como un tomate. No pude escuchar nada mas antes de que cogiera y se levantara cuando el Sr. Harris abrió la puerta.

La mitad de la clase pasó mas o menos bien. Justin estuvo con la mandíbula apretada todo ese tiempo y yo no podía concentrarme en nada más que no fuera él. Le miraba de reojo de vez en cuando y notaba que él lo veía, porque apretaba sus manos en puños cada vez que lo hacía. Tragué una vez cuando su mirada se juntó con la mía. Rápidamente el se acercó a mi oído y con la vista fija hacia delante susurró.
¿Has vuelto con el gilipollas que te hizo llorar? Porque a mi no me mientes, sé que fue por él por el que lloraste la noche en la que nos conocimos.” Después de eso se volvió a su posición.
Me giré hacia él y susurré: “Ese no es tu problema.”
Tú eres mi problema.”
La otra noche no lo era.” Y se calló. Se calló durante 5 minutos antes de responderme.
Te va a lastimar de nuevo, ___” dijo con voz dura.
No me importa. Tú lo has hecho ya igual que él.” Le miré y pude ver como sus ojos se volvieron oscuros. Su mandíbula se tensó y con rapidez agarró todas sus cosas, se levantó de un solo golpe y se largó de la clase. El profesor intentó llamarle pero, aún a pesar de los gritos, Justin se fue. Sin mirarme ni una sola vez.
¿Realmente esto iba a servir de algo?

**

Justin:

No podía ser tan jodidamente gilipollas. No podía volver con ese patán. Solo servía para jugar al puñetero fútbol y eso sabía hacerlo cualquiera. No podía ser tan tonta de mirarle de esa manera. No cuando a mi me miraba así, ¿o lo hacía diferente? ¿Y qué era eso de que le había hecho daño? ___ era fuerte, no se dejaba ablandar por nadie. Ni siquiera por mí. ¿Y si realmente entré dentro? ¿Y si...? Deja de pensar de una puta vez, Drew. Que haga lo que quiera con su vida. Que haga lo que le de la real gana porque a ti no te importa. A ti te da igual con quien se va o con quien no.
Agarré la puerta de salida y anduve camino al aparcamiento. Dejé la mochila caer al lado de mi moto y saqué un cigarrillo de mi chaqueta. Lo prendí y dejé que el humo invadiera mi entorno. Dios, como lo necesitaba. Me apoyé sobre mi moto y tomé una fuerte calada. Aguante el humo unos segundos y dejé que saliera lentamente de mi boca. Esta chica iba a llevarme al límite. No iba a dejar que volviera con ese. No iba a dejar que volvieran hacerla daño. Ni siquiera yo. ¿Y si la había hecho llorar? Joder, tal vez por eso no respondía a mis mensajes. Maldito gilipollas. No puedes cagarla mas, ¿o qué? No, no. Yo no podía haberla hecho llorar. Ella no haría tal cosa por mí. No le importo, no quiere volver a verme, ni hablar conmigo.
Mi mano va a mi nuca y la rasca intentado aliviar la frustración. La sirena sonaba. No iba a volver a clases. Pero si al comedor. Tenía que verla otra vez. La había oído quedar con él a esa hora. Iba a volarle la cabeza como sus manos o su boca rozaran cualquier parte de ___. Eres un puto celoso, Bieber. Que te den.

**

La hora del almuerzo había llegado. Ryan se había sentado conmigo e intentaba que le contara algo de por qué estaba así. Pero no quería hablar. Ahora mismo mi mirada estaba justo en la mesa de enfrente, dos mesas mas allá de la mía, donde Matt (había descubierto que se llamaba así gracias a Katy) y ___ hablaban. El chico tenía un brazo por detrás de ella pegado a su silla. Reían, sonreían y a mi no me hacía ni puta gracia. Ryan acabó por descubrir sólo que me pasaba ya que yo no apartaba la vista de los dos.
Bro, parece que vas a matar a alguien.”
No respondí. Pero no diré que no se me pasó por la mente las infinitas cosas que podía hacer para que Matt sufriera.
Si esa chica realmente te gusta, lucha por ella.”
Matt se inclinó sobre ___ y la dio un beso en la mejilla que hizo que ella se ruborizara. La sangre hervía dentro de mí. Estaba a punto de levantarme cuando mi teléfono sonó.
Intento luchar por ella.” Le respondí a Ryan mientras saca mi móvil del bolsillo.
Se nota...” dijo con ironía. “¿Es Grey?”
Asentí y le mostré el mensaje. “Pelea en 1 hora, vayámonos.” Nos levantamos los dos. Ya sabíamos como escaparnos. Estábamos listos para esto. Desde que empecé estas peleas Ryan siempre había estado contigo, menos la última noche en la que ___ había venido. Caminamos a paso ligero cuando quise intentar una cosa.
Ryan, adelántate, en seguida voy.” Ryan frunció su ceño y me vio alejarme mientras yo me acercaba cada vez mas a la mesa de ___ y el tipo gilipollas.
Cuando estuve a unos pies de ellos dejaron de hablar y me miraron. El tipo sorprendido, ___ cabreada. Genial. Me apoyé con ambas manos sobre la mesa acercándome a ella.
Tengo una pelea en una hora, te necesito allí conmigo.”
Entonces su enfado se cambió a sorpresa. Negó con la cabeza. “Estoy hablando, Justin. No tengo tiempo para ir a ningún lado contigo.”
Por favor, eres mi amuleto de la suerte, por favor...” Casi supliqué. Pero era una forma de tenerla conmigo y alejada de Matt. Tenía que intentarlo. Tenía que ver quién le importaba más. Con quién prefería estar realmente.
No dijo nada. Solo me miraba. Yo asentí y me incorporé. Supongo que estaba con él. Ella agachó la cabeza y yo estaba a punto de irme cuando la oí.
Lo siento, Matt. Me necesita...” Entonces se incorporó y yo casi no lo pude creer. Sonreí. Y ella me devolvió la sonrisa. Agarró su chaqueta y se colocó enfrente de mí.
¿Nos vamos, entonces?” Dijo sonriendo. Asentí sin dejar de mirarla y cogí su mano entrelazando sus dedos con los míos.
Después de todo. La batalla aún no la tenía perdida.

jueves, 17 de octubre de 2013

Capitulo 11

"Soy un hijo de puta y voy a serlo el resto de mi vida."


“No podemos ser amigos. Quiero ser más que eso para tí.” Concluyó.
Sus labios aun rozaban los míos y no era difícil separarnos. Estaba agusto, estaba feliz. Estaba donde quería estar. Sonreí cuando oí sus palabras pero entonces me vino a la mente todo lo que había pasado en menos de una semana. Esto no estaba bien. Justin no iba a ser diferente conmigo. La gente no cambia de la noche a la mañana. Seguramente todo esto se le olvidaría y volvería a tratarme como si nada, como una más. Una de su montón. ¿Eso es lo que estaba haciendo? ¿Iba a ser una mas en su lista de ligues? Me sonrisa desapareció poco a poco de mí y me alejé de él. Un paso, dos. Tenía que mantener la distancia. Agaché la cabeza. No iba a poder mirarle después de esto. Si lo hacía caería, creería todas sus promesas y no podía. No era así. Todo iba muy rápido.
"Justin, yo... No sé."
"¿No sabes?" Sus manos se apartaron de mi cintura dejándolas caer. "¿Y el beso?"
Cojí todo el aire que pude obtener. "Todo va muy rápido. Me dices que te gusto pero luego te vas con Katy y las otras. Luego vuelves a decírmelo, nos besamos y después todo empieza de nuevo." Negué con la cabeza soltando el aire en un suspiro. 
"Pero tu me gustas."
"Eso no me da garantías de que mañana tal vez sea otra" mordí mi labio cuando lo solté.
"___, miráme." Su voz comenzaba a sonar enfadada. Esto no nos llevaba a un buen camino. Levanté la cabeza después de repetirme 20 veces que no caería en su juego, que no dejaría que me convenciera. "¿Confías en mi? Dime la verdad"
Tragué saliva y dije la verdad. "Me gustaría poder hacerlo."
Apretó la mandíbula dándose la vuelta en un momento. "Joder." Colocó sus manos sobre su cintura en jarras.
"¿Para que has venido,___?"
"Porque mis amigos me llamaron, no por tí. No he hecho esto para verte..." Había prometido no mas Justin, tenía que cumplirlo. Tenía que ser fuerte en esto.
Pasó una de sus manos por su pelo agarrándo las puntas, tirándo un poco de ellas al final. Soltó el aire y volvió a mirarme. Sus ojos eran oscuros. "Entonces, ¿qué mierdas haces conmigo?"
"Yo... No lo sé..."
"No lo sabes. Genial." Dio un paso mas cerca de mí. "Explicáme entonces por qué coño pierdo el tiempo contigo."
"Hace un momento eras tú el que quería ser más que un amigo." Respondí. La sangre comenzaba a hervir.
Soltó una fuerte carcajada. "JA. Eso solo era una forma de que te vinieras conmigo a casa, gatita." Comenzó a reirse. "¿De verdad has pensado que me gustabas?" Pegó su cara a la mia, mirándo mis ojos fijamente. Su marrón caramelo había sido sustituido por uno mas oscuro, mucho más. "Solo eres una diversión más."
"Eres un jodido gilipollas." Escupí.
"Y tú una niña estúpida que no sabe lo que quiere." Sonrió de lado.
"Para ser algo más que amigos primero habría que serlo. Y tú y no no somos nada." Dije entre dientes lo suficientemente fuerte para que él me oyera.
"Eso es lo que te gustaría, nena, que no fueramos nada." Levantó una ceja desafiante. "Y lo que mas pena me da es que en verdad te gusto y ni siquiera eres capaz de decírtelo a ti misma."
"Gilipollas, no sabes nada de mí." Gruñí. Mis manos se apretaron en puños. Podía golpearle en su bonita cara ahora mismo. 
"Sé lo suficiente como para saber que he sido él único en traspasar tu muro. Y eso, gatita, te jode." Metió las manos en sus bolsillos sacando un cigarro y el mechero. Se alejó de mi unos segundos para encenderselo. Tomo una bocanada y volvió a acercarse, echándo el humo sobre mi. "Estoy en lo cierto, ¿verdad?" Rió con el cigarro entre los labios. 
Las lágrimas comenzaban a pinchar. Mi mano fue hasta el manillar de la puerta del coche y la abrí, golpeando un poco a Justin al hacerlo. Mierda, tenía que haber tirado más fuerte. Aparté la mirada de él y me metí dentro cerrándo de un portazo. Cogí mis llaves del bolsillo y las introduje, girándolas en el momento justo para que el coche arrancara. Agarré fuertemente el volante. Mis nudillos blancos. Apreté el acelerador y metí primera. No iba a llorar delante de él. No iba a derrumbarme a la primera. No iba a caer como todos esperaban. No lloraría por un idiota que ha entrado dentro. No, no. Papá, te necesito, te necesito mucho. Aquí, ahora.
Me fui de allí. Pero no sin antes hacerle una bonita peineta a Justin y oir su risa por toda la calle.

***

Justin:

Me reí. Me reí de que fuera tan infantil. Joder.
La vi alejarse sin poder hacer nada más. Había dicho todo lo que no quería decir esta noche. La había cagado bien y no iba a poder arreglarlo con tanta facilidad como la vez anterior. Pero es que dolía. Dolía que no confiara en mi. Dolía que esta chica me gustara como nunca otra sin apenas conocerla. Dolía que por las noches recordara el primer beso y que ahora recordara el segundo. La había jodido bien.
Cogí el cigarro entre mis dedos y solté el humo. Casi estaba terminado. Comencé a caminar sin fijarme mucho en la dirección. A algún lado llegaría. Pero no sería a donde estuviera ella. Justin joder, deja de pensar en ___. Se ha ido, la has cagado, no hay mas. Pero la quería cerca. La quería cerca a pesar de que no podía. A pesar de las peleas y mi vida, quería protegerla, quería ser yo al que llamara, quería ser yo al que ella le susurrare. Quería oír mi nombre en sus suspiros, en sus gemidos, en su risa. Tal vez no debería haberla dicho todo eso, tal vez debería haberme callado. Haberla besado y ya está. 
Negué con la cabeza. Me arrepiento. Me arrepiento de haberla conocido aquella noche.
Levanté la mirada fijándome ahora por donde iba. Calle Morris. Ahí estaba aparcada mi moto. Tomé la última bocanada de mi cigarró y lo tiré al suelo mientras soltaba el humo. Ahí estaba. Cuando estube a su altura agarré el manillar subiéndome en un solo movimiento. Me ajusté y saqué el móvil de mis pantalones antes de arrancar. Mensajes. Ryan. Enviar. Giré el acelerador. Una, dos, tres, amaba ese sonido. Pisé a toda ostia. Adios preocupaciones, es hora de conducir. Aire, adrenalina. ¿Quién necesita a una mujer teniendo libertad? 

***

"Tío, ¿qué cojones pasa ahora?" Estiró la mano hacia mi. La estreché con la mía y ambos nos acercámos a la barra del bar. "Estaba durmiendo, maldita sea."
Como siempre Ryan durmiendo, qué novedad.
Me encogí de hombros y golpeé su espalda con la mano. Sonreí. "¿Qué pasa? Ahora no quedo quedar con mi mejor amigo, ¿o qué?"
"Tú sueles quedar de esta forma si: a) necesitas pasta o b) hay una tía en medio. Pero como sé que eres del de usar y tirar supongo que necesitas pasta." Suspiró y metió su mano en su chaqueta sacándo la cartera. "¿Cuánto esta vez? ¿100, 300, 800?"
"Bro, no voy a robarte cada vez que te vea." Negué con la cabeza y levanté la vista buscando a la camarera. Cuando la encontré ella ya me miraba, sonreí y se acercó a toda prisa. No voy a decir que no me encantaba tener este poder con las mujeres. 
"Hola preciosos, ¿qué os pongo?" Sus tetas de silicona rebosaban por su camiseta. Su pelo negro liso llegaba por debajo de estos. Tenía un cuerpo de matar, un perfecto reloj de arena. Y esos labios gruesos, ojos negros. Demasiado maquillaje.
Joder, que de cosas haría con este cuerpo. 
"Un JB con Coca-Cola por favor." Soltó Ryan. Había olvidado su presencia por un momento.
"¿Y para tí?" Dijo en voz juguetona mirándome. 
Mis ojos se levantaron de su canalillo y sonreí de lado. Iba a ser una noche intersante. "Un whisky sólo. El mas fuerte." La chica asintió y se fue mordíendose el labio.
Mi amigo de abajo ya empezaba a gritar de felicidad.
"Bro, deja de ligar po una noche." Miré a Ryan que me miraba con las cejas levantadas.
"Mi sex-appel no se va de la noche a la mañana. ¿Tú también quieres que te de amor?" Me acerqué a él jugando, haciendo como que iba a besarle, sacándo morros. 
Él puso cara de asco y se echó para atrás. "Si las besas así creo que no entiendo porque se acercan. Ag..."
Reí al ver su cara y oír su comentario.
"Pero ahora en serio, ¿quién es la chica?" Preguntó pillándome desprevenido.
"¿Qué chica?" Giré mi cabeza buscando a la camarera que volvía a estar mirándome. La guiñé un ojo y me volví hacia Ryan. Colocándo mis codos sobre la barra.
"No te hagas el listo conmigo Bieber, que nos conocemos."
"Si hubiera una chica sabría de quien estas hablando."
"Bro, la ví salir el otro día del apartamento. Tú no llevas a nadie allí."
Eso era verdad. Ninguna chica había pisado nunca ese sitio. Sólo mi madre y ___. Nunca llevo a nadie allí, ese es mi sitio, mi escondite. Mi lugar para pensar. Nadie entra en mi cuarto y yo la dejé entrar. Esto no iba bien. 
"No es nadie importante." Apreté mi mandíbula no dispuesto a hablar más.
"A mi no me digas eso. Es la primera chica que viene. Es importante para tí-"
"Tal vez lo sea pero ya no importa, ¿de acuerdo?" Gruñí. Él levantó las manos en rendición.
"Hey, sólo preguntaba, joder." Las bajó cuando la camarera trajo nuestras bebidas. Ni siquiera la miré esta vez. Demasiada atención no sería bueno. Asi no es como caían.
"Sólo quiero saber quién es." Animó.
"___" agarré el vaso y tomé un buen trago. La noche iba para largo. 
"___... Bonito nombre, ¿cómo es? Ya sabes, en la..." Él sonrió con su forma prevertida. Ya sabía que pensaba, pero ___ no era así, ella era diferente.
"No ha habido sexo. Ni lo va haber." Remarqué.
"No jodas, ¿ya la has cagado?" Empezó a reíse con fuerza. "La primera chica que te mola y la cagas, pierdes facultades, bro."
"Ellas es confusa, joder. Me grita, me echa las cosas en cara, me cabrea, me dice las cosas como son, es divertida, es lista. Es la primera chica que no viene detrás de mi culo todo el tiempo. Y joder, es malditamente sexy." Tomé todo lo que había dejado en el vaso y suspiré. "Pero la cago, la cago porque me sale es gilipollas que soy en verdad y estoy hasta los huevos de su actitud. No escucha, no confía en mí y no se comporta como quiero." Levanté la mano pidiéndo otro.
"Waoh, mucha información. No es fácil entonces..."
"Es imposible." Cuando el nuevo vaso llegó a mi volví a bebermelo de un solo trago esta vez. No quería pensar en ella y Ryan no ayudaba mucho. 
"Y la cosa es que no me la saco de la cabeza." 
Ryan sonrió ante mi confesión y levantó su vaso hacia mi. "La chica está llegando hondo, amigo mio."
"No va a llegar mucho más."
"Bro, dejála entrar. Necesitas que entre."
"No necesito una mierda. Yo no soy así, no soy de novias, no soy de los de flores y citas." Apreté mis dientes. Me estaba amariconando por una tia, genial.
"Tranquilizate, Justin. Tal vez sea bueno cambiar al menos por una vez." Dijo Ryan bebiéndose el último trago que le quedaba.
"Soy un hijo de puta y voy a serlo el resto de mi vida."
Después de eso llamé a la camarera para que se acercara. Volvió a morderse el labio cuando estuvo delante de mí. Joder. Se apoyó sobre el mostrador acercándose más. Sus tetas tenían ahora mejor perspectiva. Me incliné y la susurré tres simples palabras. Tres simples palabras que hicieron que se ruborizara y asintiera. Ya estaba echo. Sonreí de lado y me aparté de la barra a la vez que ella se alejaba de su lugar de trabajo para dirigirse al baño. Comencé a irme en su dirección cuando Ryan me llamó.
"¿Qué haces tio? No vas a follártela ahora."
"Cierto, voy a follármela hasta que todo el bar se aprenda mi nombre." Le guiñé un ojo. "Soy un cabrón, es mi trabajo." Me alejé de él sin volver la vista atrás.
Ryan lo superaría, no es la primera vez que le planto por un buen polvo. Porque todos son buenos. O casi todos, con la italiana no me fue muy bien. Demasiadas babas.
Abrí la puerta del baño de mujeres de un empujón. Cuando entré unas manos agarraron mi camisa colándome en un baño. La chica cerró con pestillo y se volvió hacia mí. Esto iba a ser divertido. Mi amigo ya empezaba a dolerme en los pantalones. La camarera se mordió el labio. Dios, como me ponía, yo si que iba a morderla fuerte. Alargó sus manos hacía el botón de mis pantalones y lo desabrochó. Se arrodilló delante de mí y tiró de mis pantalones llevándose consigo mis boxer. Exhalé un suspiro al liberarse mi erección. La chica colocó las manos sobre mi erección y la trajo hacia ella. Lamió sus labios.
El resto os lo contaría, pero supongo que finalmente el bar se cansó de escuchar mi nombre.

domingo, 13 de octubre de 2013

Capitulo 10

Las otras solo intentan sustituir algo que solo tú consigues llenar.”



Me dirigí por fin a casa. La imagen de Justin sufriendo no se iba de mí.

**

Desde aquel día no volvimos hablar. Desde ese instante nuestros caminos se separaron. La semana había pasado rápida, o al menos lo suficiente para no hacer pensar en otra cosa. Había visto a Justin un par de veces, iba con alguna morena, alguna rubia, tal vez dos. Pero no me importaba, dolía pero lo dejaba pasar. El dolor iba desapareciendo y eso es lo que quería. Su vida no era asunto mío. Nada de lo que hiciera o con quien debía importarme, pero había veces en que lo pensaba, me preocupaba. ¿Y si llegaba alguien y se quedaba? ¿Y si fui demasiado dura con él? No, no. Hice lo correcto, no podía tener a nadie como él a mi alrededor. Era peligroso, muy peligroso.
Las dos veces que se sentó a mi lado en Historia no habíamos avanzado mas del “buenos días” de cortesía. Puede que le tuviera miedo. No lo sé, pero no me atrevía a ir más allá. El vivía en su mundo de peleas, alcohol y chicas. Yo no pertenecía ahí. Nadie lo hacía. Bueno, Katy sí. Durante estos dos días no se despegaba del culo de Bieber. Tal vez quería darme celos, tal vez lo hacía porque sabía que me molestaba. No lo sé. Solo sé que era viernes por la noche y mis planes no iban más allá de quedarme en casa.
Cariño, tu hermano y yo nos vamos a ir al cine” mi madre dijo detrás de la puerta entreabierta de mi cuarto. “¿Quieres venirte?”
¿Qué vais a ver?”
Oh, eh... Asalto al poder, creo. Sale el actor ese que tanto te gusta, deberías venir.”
En este punto ni siquiera Channing Tatum podía levantarme el ánimo.
Creo que voy a pasar. Me quedaré leyendo.” Sonreí a mi madre mientras ella asentía y cerraba la puerta dejándome de nuevo con mis pensamientos.
Suspiré y agarré mi teléfono de encima de la cómoda. Había otro Whatsapp de Danna.
-Aburrida, si quieres venir hemos quedado a las 8 en el pinar ;D-
-Ponte sexy si vienes, ordenes del Buenorro Bieber-
Me reí y negué con la cabeza. Danna y Eric iban a ver pelear a Justin. Estaba preocupada por ellos, pero según Danna el sitio al que iban era completamente distinto al que yo fui. Allí si boxeaban en serio. Había cuadriláteros. Con eso ya me convenció y no la dije nada. Danna estuvo insistiendo bastante con que fuera, porque no entendía mi postura. Le había dicho que me daba miedo el boxeo. Es decir, no le iba a decir que era por que no quería ver a Justin, ella no podía saber nada. Pero me preocupaba aún porque lo que le hubiera dicho fuera mentira y Justin les hubiera llevado al mismo sitio al que fui yo.
Abrí mi libro. Obsidian. Daemon me había enamorado completamente aunque a veces fuera demasiado borde y esquivo. Quería saber el secreto que guardaba. Puse mis cascos y la música empezó llevándome a mi mundo. Allí no hay dolor, no hay pensamientos. Solo estamos mis libros, mi música y yo. Someone Else de Miley Cyrus atacó mis oídos. Adoraba su voz. Todo ayudó a olvidarme del tiempo, del mundo de mi alrededor.
Pasado lo que fueron unas cuantas horas oí mi teléfono sonar. Aparté el libro dejando a Katy con la palabra en la boca (si, la del libro se llama como la perra esa). Respondí con un susurro que fue borrado por la voz gritona de Danna.
____, ERIC HA TENIDO UN ACCIDENTE. NECESITO QUE VENGAS A BUSCARNOS POR FAVOR.” La voz sonaba desesperada.
Sin decir palabra me levanté de la cama a toda prisa y coloqué mis vans negras y agarré mi chaqueta junto con las llaves de mi coche.
¿Dónde, Danna? Respira y cuéntame todo. Voy para allá.”
Avenida Whistle número 8. Por favor no tardes, está sangrando y la ambulancia no aparece...” Su voz empezó a quebrarse.
No hubo tiempo para más. Corté la llamada y salí corriendo de mi casa cerrando todo tras de mí. Agarré las llaves del bolsillo mientras me acerqué a mi coche y arranqué sin pensármelo dos veces. A la mierda la L, a la mierda mirar y colocar los espejos, a la mierda el cinturón. Mi amigo estaba mal y no había tiempo para nada de esas gilipolleces. Metí primera y salí de allí lo mas rápido que pude. Las lagrimas empezaron emborronar mis ojos. Eric aguanta, Eric por favor, por mi... Eso se repetía en mi mente una y otra vez. Rezaba por él, rezaba porque no fuera demasiado grave. No podía perderle, a él también no. Las lagrimas ya caían por mis mejillas pero no me permití limpiarlas. Grité. 100 kilómetros por hora. Podía matarme pero tenía que llegar.
Justo cuando giré por última vez empecé a divisar a un montón de gente. Reían, gritaban, iban entrando por una puerta a Dios sabe donde. No los encontraba. Mi mirada iba de un lugar a otro pero no los veía por ninguna parte. Decidí aparcar y salir a buscarles.
¡DANNA!” Grité por cada lugar por el que pasaba. Me chocaba contra le gente pero yo solo miraba hacia delante buscándolos.
La divisé apoyada en un árbol. Sonriendo. Hablando con Eric. ¿QUÉ COJONES?
¡VOSOTROS!” Les grité a ambos lo que hizo que se dieran la vuelta mirándome mientras sonreían.
Viniste” dijo animadamente Eric mientrás pegaba un pequeño saltito y se acercaba a mi para abrazarme. Cuando me vio la cara de odio total que tenía paró en seco.
Uh-uh” hizo una sonrisa avergonzada y prosiguió. “Danna, creo que estamos muertos...”
¿Os parece gracioso?” Limpié las lagrimas de mis mejillas y les miré a los dos. No podía creer nada de esto. Podían simplemente haber llamado, haberme venido a buscar pero no, tenían que montar toda esta mierda para que viniera. Pero, ¿venir a donde? Oh no. Joder, joder. “Sois un par de gilipollas. Yo me largo.”
No, ___. Por favor, no lo hicimos para que te pusieras así. Joder solo queríamos que vinieras.” Danna se intentó acercar un poco mas a mí. “Te necesitamos aquí. No puedes encerrarte en casa un viernes por un chico.”
¿Qué-” me cortó antes de terminar.
Justin nos lo contó. Y sí, es un auténtico gilipollas, pero pensábamos que éramos tus mejores amigos, no unos desconocidos a los que no les cuentas nada.” Ahí estaba.
No os lo conté porque no tenía absoluta importancia para mí.”
No nos lo contaste porque te ha jodido.” Dijo esta vez Eric. “Estamos contigo y vamos a ayudarte pero no puedes simplemente evitarlo.”
Yo, no...”
___, siempre hemos estado para ti, como tú para nosotros. Puedes contarnos lo que sea, ¿de acuerdo?” Danna agachó la cabeza y susurró de nuevo. “Siento haberte llamado así pero no se nos ocurría otra forma de que vinieras antes de que empezara la pelea.”
Chicos, no voy a quedarme.” Hice que ambos me miraran sorprendidos. “Siento mucho no habéroslo contado pero no estaba orgullosa de mí. No fue porque no confiara en los dos. Pero no voy a enfrentarme a él. Me vuelvo a casa.”
____, hazlo por nosotros.” Los dos se acercaron a mi mientras Eric hablaba.
No puedo...” Nos abrazamos los tres pidiéndonos perdón. No necesitábamos mucho más, los tres no aguantamos sin los otros.
Quédate. Solo mira la pelea y luego vete, no te obligaremos a hablar con Justin.” Danna se separó de nosotros y me sonrió. “Por favor...”
Suspiré y asentí. “Sólo la pelea, pero me debéis una.” Afirmé. Los dos sonrieron como tontos de felicidad al ver que su plan había salido casi como ellos querían.
¡Helado de brownie para todos!” Canturreó Eric.

**

Nos sentamos a unos pocos metros del cuadrilátero. El presentador y el árbitro acababan de dar su aparición dándonos las gracias por venir y pidiéndonos que disfrutáramos de la pelea. Todo el mundo murmuraba y reía a la vez que aplaudía una vez que ambos oponentes subieron con sus respectivos entrenadores. Esta vez Justin no iba sin camiseta, llevaba una de tirantes blanca y unos pantalones de baloncestos blancos con una raya negra al final de estos. Llevaba protector en la boca y sus guantes. Todo era completamente distinto a la otra vez. Me pregunté si esto si era lo que realmente le gustaba y no las peleas en esos lugares. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal al acordarme de la sensación de allí dentro. Le miré. Estaba concentrado escuchando lo que su entrenador le decía. Esta vez su oponente no le sacaba un cuerpo, eran de la misma estatura y peso. Una pelea equilibrada.
El combate dio comienzo y todos animaban a su campeón. Danna y Eric no dejaban de hacer fotos y gritar “vamos Justin” cada vez que tenían oportunidad. Todo el mundo estaba de pie. Nadie aguantaba los nervios. Yo sólo le miraba a él, mordiéndome el labio cuando el puño de su contrincante pasaba lo suficientemente cerca como para poder darle. Iba a ganar, sabía que lo haría. La otra noche fue espectacular, se notaba que le gustaba este tipo de adrenalina. Uno, dos, otro más. No podía esquivarlos y Justin al fin se hizo con la victoria.
Danna y Eric se abrazaban felices mientras yo sonreía en su dirección. Volví mis ojos al cuadrado del centro de la sala y caí en sus ojos. Su vista cayó en la mía y sonrió. Sonrió como la vez en que le dije sí, sonrió de verdad. Me sonrojé y por primera vez en la noche agaché la mirada. Tenía que irme ya. Él me había visto y eso era exactamente lo que no quería.
Me despedí de mis amigos entre sus caras de tristeza y salí de allí como pude. El aire rozó mi cara y me vino bien, dentro hacía calor. Caminé hacia mi coche y miré el móvil por si mi madre me había llamado. Nada. Volví a guardarlo y levanté la mirada, encontrándome cara a cara con él.
Justin...” murmuré sorprendida.
Hola, ___. Volvemos a encontrarnos como la primera vez” Hizo una mueca con lo que parecía una sonrisa.
Tengo que irme, perdona” incité a que se apartara, pero no pareció captarlo.
Te he visto dentro. Nunca pensé que el boxeo pudiera gustarte tanto, ¿o soy yo?” Sonrió esta vez claramente, con su sonrisa arrogante.
Tú no, hazme caso.” Pasé a su lado golpeando mi hombro con el suyo.
Agh, siempre la cago.” Tomó un segundo que siguiera. “Por favor espera, quiero aclarar algo contigo.”
Suspiré. Venga ___, esta conversación en algún momento tenía que pasar.
Me giré mirando sus ojos miel. “¿El qué?”
Tú y yo.”
No hay de eso, Justin.”
Quiero que seamos amigos, ___”
Amigos. Los amigos no se besan, los amigos no se miran como nos miramos, los amigos no se comportan así.
No podemos hacer eso.” Me giré y eché a caminar a mi coche. Saqué las llaves y abrí la puerta cuando una mano la agarró cerrándola de nuevo.
¿Por qué no?” Su mirada estaba fija hacia delante, dolida.
Porque no quiero ser eso contigo.” Suspiré con resignación soltando la puerta cruzando mis brazos sobre mi pecho. Él dejó caer su cuerpo contra ella y me miró.
¿Entonces que quieres ser?” Preguntó mirando mis labios, subiendo poco a poco a mis ojos.
Nada Justin, yo...” tragué saliva. “No quiero que seamos nada.” Desvié mi mirada de él dejando caer mis manos.
Él agarró mi cintura con su manos acercándome a él con cuidado. Agachó su cabeza buscando mis ojos.
___, dímelo.” Susurró. Eso me hizo girarme hacia él con la mirada fija en sus labios.
No podía, no iba hacerlo. Le odiaba, tenía que hacerlo. Que mi corazón se aceleraba no significaba nada. Ese calor que notaba donde me tocaba no era nada, mi imaginación. Sí, eso, mi imaginación. No era que me faltara el aire cuando le tenía cerca. No me ponía celosa cuando alguien que no era yo se le acercaba. No me enfadaba cuando cualquier chica le besaba y él se dejaba. No te mientas a ti misma. No quería ser nada de él. Quería serlo todo y eso dolía porque nunca lo sería.
Negué con la cabeza y mis ojos alcanzaron los suyos. Marrones contra verdes. La electricidad estaba ahí, se notaba, al menos yo la notaba.
Es eso Justin, no quiero estar cerca de ti.” Mentí. Mentí porque yo no soy de su mundo. No soy lo suficientemente buena, no soy lo que él quiere y necesita.
Eso no me dice tu cuerpo.” Se inclinó un poco sobre mí. “Me gustas ___, no sé por qué pero es así. Y creo que yo también te gusto aunque no niegues.” Sus labios comenzaron a rozar los míos.
Negué lentamente y lamí mis labios haciendo que mi lengua tocara su labio inferior sin quererlo.
Tienes a las otras...” El oxígeno comenzaba a acabarse.
Las otras solo intentan sustituir algo que solo tú consigues llenar.” Mi corazón dio un vuelco. “Te voy a besar gatita, te voy a besar hasta cansarme de ti y no creo que sea pronto.”
Justin...”
Pero no había mas timpo para hablar. No había mas tiempo para decir nada. Las palabras se acabaron y nuestras respiraciones se fundieron como nuestros labios. Mis manos subieron por sus brazos lentamente hasta apoyarse en su pecho. Nos besábamos necesitando del otro. Sus labios me llevaban lejos de aquí, lejos de este mundo y del mío. Al nuestro. Nuestras respiraciones iban aumentando pero ninguno pararía. Sus manos apretaban mi cintura acercándome más aún. Su lengua se encontró con la mía y jugaron. Jugaron rápido, lento, suave como el beso. No queríamos descansar del otro. No queríamos nada que no fuera esto. Mordiscos pequeños en su labio, en el mio. Nos separamos un poco para coger aire pero lo suficiente como para volver a unir nuestras bocas en un instante. Esta vez un beso delicado, sin tanto deseo. Esto no tenía que acabar. Él y yo. Su lengua pasó lentamente por mi labio inferior mandándome aún más descargar al cuerpo. Nos separamos despacio, volviendo a nuestra respiración habitual.
Su frente se apoyó en la mía.
No podemos ser amigos. Quiero ser más que eso para tí.” Concluyó.

---------------------------------------------------------------------
CHAN CHAAAAAAN NO ME MATEIS JAJAJAAJ. Siento haber tardado en subir, pero lo he hecho largo para que así me perdoneis. Por favor, dadle aquí RT y asi os avisaré con el siguiente. Muchas gracias y espero que os haya gustado.