jueves, 12 de junio de 2014

Epílogo.

5 años después


Hacía mucho tiempo que no quedaba con Ryan. La verdad es que demasiado. ¿A quién quería engañar? A pesar del tiempo todavía dolía el pasado. Era una herida que no se podía cerrar. Y se había intentado. Y lo había intentado. Pero siempre aparecía su recuerdo. Pero, ¿no es cierto que el primer amor no se olvida? Debe de ser eso. Porque Justin fue mi primer amor. Y no Matt. Y no los que vinieron después que solo sirvieron para intentar olvidarle.

Nada funcionaba.

Y es que desde aquella noche, no volvimos a saber de él.

Lo prometimos. Maldita sea, me prometió que vendría. Por eso confié en él y le dejé allí. Le dejé hacer lo que tanto había deseado desde que le habían chantajeado por primera vez.

Después de eso, Ryan me contó todo por lo que Justin había pasado. Y eso me hizo quererle mas si es que era posible. Porque querer a alguien hasta que sangras es querer demasiado, y duele. Y marca.

Y ahora estaba esperando aquí. A las once y media de la noche. En el banco en el que por primera vez nos conocimos Justin y yo. Después de aquella horrible fiesta. Sonrío sin poder evitarlo. Recuerdo como la primera palabra que le solté fue un insulto. Como él sonrió divertido y me llamó por primera vez ‘gatita’. Y luego le siguieron otras tantas. Y recuerdo la primera vez que salí con él. Y la primera pelea. Y la cita en la pista de patinaje. Y nuestra primera vez… Porque han sido muchas primeras veces, demasiadas. Y el corazón vuelve a encogerse. Porque hace cinco años que no te veo. Porque hace cinco años que no sé nada de ti. Ni en las noticias, ni en los periódicos, nada. Vacío. Y eso hace la herida mas honda.

Pero Ryan me llamó el otro día. Me pidió que me reuniera con él que Justin le había hecho llegar una carta para mí. Según él en el reverso solo ponía que debíamos reunirnos aquí y aquí debía leerla.

El pie hacia que mi pierna temblara con ese tic tonto que había cogido. Estaba nerviosa, muy nerviosa. ¿Qué pondría en la carta? ¿Me diría como está? ¿Me contaría todo lo que pasó y por qué no volvió? Quien sabe. Tal vez solo pusiera: gatita. Eso sería muy propio de él. Reí sin poder evitarlo. Dios, como lo echaba de menos.

“Dios, como echaba de menos tu risa.”

Me levanté de un salto y me giré en la dirección de la voz. No podía ser. Pestañeé con fuerza y me pellizqué el brazo para comprobar que no era un sueño. Justin estaba aquí. Vestido con unos vaqueros que le llegaban un poco mas a bajo de las rodillas y una camiseta blanca. Estaba mas moreno que antes y tenía muchos mas tatuajes en los brazos de los que yo había contado antes.

Estaba aquí de verdad. A unos simples metros. Y seguí inalcanzable como estos cinco años.

“Hola, gatita.”

“Hola, Justin.”

No me moví. No podía. Mi cabeza seguía pensando que todo era un sueño. Que todo esto era una artimaña de mi corazón para hacerme mas daño. Para romperme todavía mas. Para recordarme que no iba a poder amar a nadie como lo amé a él. ¿Es que todavía no lo haces?

“He-bueno, he preparado un discurso… Algo así, creo.” Susurró y se rascó la nuca como hacía siempre que no sabía por donde empezar.

“Justin…” Susurré con la emoción del momento en la voz.

“No… Déjame hacerlo.” Cogió aire y cerró los ojos. Cuando volvió a abrirlos continuó. “Hace tiempo te prometí que volvería. Que volvería a casa contigo y sé que he tardado mas tiempo del que me gustaría. Cuando volví a terminar con lo que empezamos, la policía estaba casi encima de nosotros. Tuve tiempo para deshacerme del arma pero no de escapar por completo.” Suspiró. “Me han estado siguiendo la pista todo este tiempo y tuve que irme. No podía volver a poneros en peligro a ti y a Ryan, incluso a mi familia. Y me fui. Me fui a Europa. Y todo este tiempo he estado pensando en cómo fui capaz de dejarte aquí. Como fui tan gilipollas de alejar a la persona que mas quería de mí de esa manera.

>>He luchado contra todos mis demonios, ____. Y por fin he ganado la batalla. Pero no puedo cambiar la persona en la que me he convertido. No puedo dejar de vivir a la sombra del monstruo que soy. Y, ¿sabes cuál es el problema? Que arrastro a la gente conmigo. Soy egoísta, manipulador y solo creo problemas. Pero te necesito. Te necesito conmigo porque eres la parte buena que hay dentro de mi. Eres esa luz que hace que la oscuridad desaparezca y que el monstruo se calme. Eres la chica en la que pienso incluso cuando me obligo a olvidarte. Eres mis sueños y mis pesadillas. Eres aquello por lo que seguido con vida este tiempo. Para poder encontrarte de nuevo y ser el chico que de verdad mereces. El que siempre has merecido.”

Tragó saliva sin dejar de mirarme y dio un paso hacia mí. Mi corazón estaba totalmente revolucionado y ya sentía la electricidad que él provocaba en mí.

“Lo que no pensé es que podía haber construido una vida sin mi en este tiempo. Y la verdad, es que yo no tengo derecho a entrar de nuevo en ella pero voy hacerlo. Porque he aprendido que por mucho que me aleje de ti eso no hace mas que acercarme de nuevo. Porque no puedo vivir en un mundo sin tus manías, sin tus berrinches, sin tus sonrisas, sin tus “te quiero” un día si y al otro también. Porque estoy totalmente perdido menos cuando estoy contigo.”

Sin darme cuenta yo también me había acercado a él. Justin dio otro paso y nos acercábamos tanto que nuestros pechos casi se rozaban. Y no dejábamos de mirarnos a los ojos. Y yo todavía dudaba de que esto fuera real. Y sólo quería besarle.

Justin extendió la mano y colocó uno de los mechones de mi pelo detrás de mi oreja. Cerré los ojos disfrutando del contacto que tanto había añorado.

“Porque soy la enfermedad y tu la cura.”

Y en ese instante, en ese momento, nuestros labios volvieron a unirse. Y nos besamos como la primera vez. Llenos de amor y promesas. Llenos de palabras escondidas y secretos no tan secretos. Y nos besamos como dos niños que descubren a su alma gemela. Nos besamos pidiendo perdón, pidiendo mas, pidiendo que el otro se quedara. Diciendo los “te quieros” que todo este tiempo nos había arrebatado.

“No vuelvas a alejarte de mí, por favor…” Supliqué contra su boca.

“Nunca mas. Te lo prometo, y esta vez de verdad.”



Así nos convertimos en esclavos del uno y del otro.





---------------------------------------------------------------------------------------------------------
La historia ha llegado a su fin.
Quería dar las gracias a todas las lectoras que han estado desde el principio y además a las que se han incorparado mas tarde y a las que leeran esta novela en un futuro. Muchas gracias por ayudarme a terminar mi primer proyecto de este tipo y hacerme querer continuar esta historia hasta completarla.
Muchas gracias.
No creo que sea el último fan-fic que haga, incluso podría plantearme el hacer una segunda parte de Esclavos de la Noche si tengo tiempo y a la gente realmente le gustara leerlo.
Muchas gracias por todo este tiempo leyendo y comentando tanto por aquí, como por blogger y por twitter que os parecía la novela y como no podiaís esperar al siguiente (eso es lo que mas me emocionaba). Gracias por todas vuestras palabras porque eso es lo que hace querer escribir.
Y nada mas, creo. Tampoco es una despedida, sino un hasta luego.
Me gustaría que me dijearis que pensais del final, si os ha gustado u os imaginabais algo diferente. Significaría mucho para mí.
Os dejo mi tw: @xobriendrauhl
y el ask: ask.fm/xobriendrauhl

Gracias de nuevo, por todo.

Capitulo 53

  "Voy a matar a este cabrón de una vez por todas."


 El gorila se acercó. Se acercó demasiado. Mis manos agarraban con fuerza la camiseta de Justin. Ahora no joder, ahora que lo tenía, no. El gran hombre nos miró con una sonrisa irónica. Esto no me gustaba. No me gustaba nada. Justin apretó su agarre en torno a mi cintura.
“¿Por qué haces esto?” Pregunté sin darme cuenta.
Justin nos echó unos pasos hacia atrás. El matón seguía acercándose.
“Tom, ¿no me has oído? ¡Mata al chico!” Ordenó Tony sin ni siquiera escuchar lo que había dicho.
“Sí, jefe.” Dijo con voz ronca.
Tom se acercó con mas cuidado, prestando atención cada uno de nuestros movimientos. Justo cuando su puño viajó hasta la cara de Justin, él me empujó hacia atrás para recibir él solo el golpe. Antes de que Tom preparara un segundo puñetazo, el puño de Justin voló hasta la barbilla de Tom, golpeándolo con fuerza. Los dos se balancearon en la misma dirección. Y yo sólo podía quedarme ahí, inmóvil. Tom agarró a Justin por la camiseta y le tiró al suelo pero él fue mas rápido y consiguió que Tom cayera con él. Estuvieron en el suelo golpeándose, casi sin respirar. Justin daba mas duro que Tom y conseguía esquivar todos los ataques de Tom.
Pero en un descuido Tom se había colocado sobre Justin y ahora no dejaba de atestarle puñetazos por todos lados. Yo no podía mirar. Me tapé la cara con las manos incapaz de echar un vistazo.
Pero antes de que me diera cuenta, oí un gruñido de dolor que me obligó a entreabrir los dedos y observar. Justin ahora era quién le sacaba la ventaja. Agarró el pelo de Tom haciendo que su cabeza golpeara con fuerza contra el suelo. Ahora comenzaba a salir sangre de un punto por la parte trasera de su cabeza. Pero Tom se mantenía despierto. Justin dudó por un momento porque la sangre no dejaba de salir, formando un gran charco alrededor. Tom se apoyó sobre un brazo y embistió con la mano libre contra la mandíbula de Justin.
Justin sonrió, todavía sobre Tom. “Ese es el último que me vas a dar.”
Fue en ese momento cuando unas manos me rodearon y me taparon la boca con fuerza. Intenté soltar mis brazos del agarre pero tenía mas fuerza que yo. Intenté morder, pero la presión era demasiada como para incluso poder abrir la boca. Tony me apretaba contra su cuerpo y yo gritaba en silencio mientras venía como Justin dejaba completamente inconsciente a Tom de un solo puñetazo.
“Hola, guapa, ¿me echabas de menos? Prometí que volveríamos a vernos.” Susurró contra mi oído. La nota… La nota de mi cuarto la escribió él.
Justin se levantó lentamente con la mirada fija en Tom que yacía en el suelo completamente inmóvil mientras el charco de sangre crecía. Los nudillos de Justin estaban completamente rojos y manchados de sangre, y su cara dejaba ver algún que otro hematoma producido por los puñetazos de su adversario.
“Sueltala. Ya.” Pronunció con voz peligrosa.
Tom negó con la cabeza y noté como sonreía cerca de mi oído.
“¿Por qué debería? Es un jueguete nuevo muy delicioso.” Murmuró inclinandose sobre mí.
Mi cuerpo se intentó apartar cuando se inclinó y olió mi pelo cerca de mi cuello pero el agarre seguía siendo demasiado fuerte. Mis ojos empezaron a empañarse al ver la expresión de odio y asco que la situación le estaba produciendo a Justin. Él dio unos cuantos pasos hacia delante.
“Ah, ah” murmuró Tony con rintintin. Quitó la mano de mi boca lo que me hizo poder respirar. A los segundos noté algo afilado contra mi cuello. Un cuchillo. “Ni un paso mas, muchacho.”
La garganta se me cerró. Las lágrimas empezaron a caer sin control. Esto no estaba ocurriendo. No era real. Cerré los ojos y me concentré en poder tragar saliva y respirar. El mundo estaba comenzando a ser demasiado oscuro y borroso.
Justin levantó las manos y dio otro paso hacia nosotros. “Vamos, Tony, no hagas esto.”
“¡He dicho que te alejes!” Gritó en su dirección. Justin se paró en seco y apretó su mandíbula. Los dos estábamos en posición de perder en este momento. No podíamos hacer nada. Me sentía inútil e indefensa.
“¿Crees que es farol? Parece que no me conoces.” Dijo de forma arrogante.
El cuchillo se apretó contra mi cuello con un poco mas de fuerza y se deslizó produciéndome un punzón de dolor. Cerré los ojos con fuerza y me obligué a no gritar y a dejar de llorar. Mi cuerpo temblaba y podía caerme en cualquier momento si no me sujetaban. Noté como un pequeño liguero de sangre caía por mi garganta. Abrí los ojos y vi como Justin apretaba los puños con fuerza y se le marcaba la vena del cuello. Su rostro comenzaba a tornarse pálido.
“Justin…. Es-estoy bi-bien… Tranquilo…” Intenté murmurar para tranquilizarle.
Tony soltó una fuerte carcajada que me hizo estremecer.
“Patético. Aún sabiendo que vas a morir, le tranquilizas. Vaya, que bonito es el amor adolescente, ¿verdad?”
Entonces su voz cambió por completo. Sonaba como en las peores pesadillas. Echó mi cuerpo hacia atrás con el suyo y apretó, con mas fuerza que la que había utilizado antes, el cuchillo contra mi cuello.
“Lástima que no vaya a durar.”
Y antes de que el cuchillo se deslizara en horizontal el sonido de un disparo atravesó el aire. Noté como el agarre se deshacía y como el cuchillo escapaba de mi cuello. Me eché hacia delante con toda la rapidez que me fue posible escapándome de mi peor pesadilla mientras esta gruñía con fuerza. Justin vino a mi encuentro sujetándome por la cintura mientras yo caía contra su pecho. Las lágrimas hacían que mis ojos escocieran pero ahora, en este instante, en sus brazos, me sentía a salvo.
Unos pasos se acercaron a nosotros pero yo estaba demasiado asustada como para poder alzar la vista y ver a la persona que me había ayudado. Los pasos se oían pesados y tardaron en llegar hasta nosotros. Justin levantó la vista encontrándose con el que había apretado el gatillo.
“Yo…yo… ¿le he matado?” Preguntó una voz conocida.
Levanté entonces la vista encontrándome con Ryan al lado del cuerpo de Tony. Dejó caer la pistola de sus manos mientras miraba a Tony con los ojos totalmente abiertos. Se le veía perdido, asustado, totalmente en shock.
“Tenemos que irnos, ya.” Dijo Justin en tono dirigente.
Asentí y me volví a mirar el camino por donde Ryan y yo habíamos dejado anteriormente nuestras cosas, incluido su coche. Justin tiró de mi en aquella dirección.
“¡Maldita sea, Ryan, vamos!” Le gritó a su amigo haciendo que despertara de su trance.
El sonido de varias sirenas de policía nos hizo empezar a andar con mas rapidez. Agarré la mano de Justin mientras el marcaba el camino detrás de Ryan.
Cuando pasamos al lado de Tony juraría a ver escuchado un gemido pero continuamos andando. Había que largarse. Estábamos vivos. Apreté la mano a Justin y sonreí. Íbamos a salir de esta. Lo habíamos conseguido. Todo estaba bien, estábamos de nuevo juntos. No mas mierda que nos pudiera separar. No mas Tony Watson.
Pero supongo que lo pensé demasiado pronto.
De nuevo el sonido de un arma atravesó el aire. La mano de Justin se soltó de la mía y se agarró con fuerza el hombro. Eché un vistazo hacia atrás mientras veía a Tony sobre el suelo con el arma de Ryan en la mano y una sonrisa de autosuficiencia dibujada en el rostro.
Justin gruñó de dolor y cayó de lado contra la pared para mantenerse de pie. Mire la herida con completo horror y me acerqué para sostenerle y seguir caminando.
“Vamos, Justin… Tenemos que irnos.” Susurré con la voz entrecortada.
“No, no, ____... Espera…” Susurró con los ojos cerrados.
Las sirenas de la policía sonaban cada vez mas cerca seguida de unos cuantos gritos. Agarré la cintura de Justin e hice que su brazo rodeara mis hombros para poder cargarle. Ryan estaba a unos metros mirándonos en completo shock. Dio unos pasos hacia nosotros para ayudarme a llevar a su amigo antes de que este se soltara de mi y me apartara de un empujón.
“¡No! Idos. Tengo que encargarme de esto.” Dijo apretándose la herida con la mano con fuerza. La sangre estaba empezando a empapar toda su camiseta.
“No vamos a dejarte de nuevo.”
“Volveré por mi cuenta, ¿de acuerdo?” Abrió los ojos y me miró con total promesa. “Volveré. Ahora que te tengo de nuevo no voy a dejarte.”
“Pero, tío…” Susurró su amigo.
Justin levantó la mirada y le miró con dureza. Se miraron como si hablaran entre ellos, como si conocieran como acabaría la discusión.
“No, Ryan. Llevatela. Voy a matar a este cabrón de una vez por todas.”
Se estiró y se puso de pie sacando el arma que tenía guardado detrás de la cinturilla del pantalon. Cargó el arma y nos echó una última mirada.
“Te veo en casa, ¿prometido?” Susurró cuando se inclinó hacia mí y rozó sus labios contra los míos. Las lágrimas volvieron a presentarse por sorpresa.
“Prometido.”
Y me besó como si fuera a despedirse.
Y Ryan tiró con fuerza de mí hasta el coche.
Y otro disparo resonó por tercera vez aquel día.
Y nos prometimos volver a casa aquel día.


No se cumplió.



**


Ultimas noticias:

Encontrado bando de narcotraficantes en las afueras de Portland.
El jefe de la organización, Tony Jones Watson, de una de las empresas mas importantes de la ciudad, ha sido haya muerto cerca del barco del cual se extraía la mercancía. La banda dueña del barco, llamada Damaio, todavía sigue en busca y captura.
Mientras se sigue investigando a todos los participantes en el contrabando y en la organización. Tampoco hay paradero del asesino de Tony Watson pero se duda de uno de los segundos al mando de la orden.
Todavía no ha sido posible sacar ninguna prueba concluyente con respecto al asesinato. El arma ha sido haya en la playa pero no se encuentra ninguna de las huellas del propietario. De momento, la policía está haciendo su trabajo y nos mantendrán informados.
Gracias y buenas noches.


Tuve que apagar la tele por décima vez aquella semana.