domingo, 29 de diciembre de 2013

Capitulo 28

  Entonces espero que sea increíble.”



Penúltimo día de clase. Estoy lista. O eso creía.
Había quedado con Danna en el aparcamiento. Estaba ansiosa porque le contara los detalles de la noche anterior. Y la verdad, es que yo también tenía ganas de contárselo. No para presumir ni nada de eso, si no porque ella se preocupaba por mí y... Vamos, las chicas siempre hacíamos este tipo de cosas. De todas formas no era muy largo de contar. Emocionante sí, corto también. Mi madre llamó en medio de todo eso. Cortó el rollo totalmente, por así decirlo.
Cuando llegué me esperaba apoyada en la pared del muro que separaba el aparcamiento de la zona del instituto. Fui hasta ella corriendo con una gran sonrisa. Ella me lo devolvió.
Buenos días” saludé.
Buenos di... A quién quiero engañar, cuéntamelo todo ya.” Dijo soltando un pequeño grito.
Me reí y la rodeé los hombros con mi brazo mientras entrabamos en el edificio. Tocaba empezar hablar.

**

Jake, callate. No parece Rudolf” dije conteniendo una risa.
Él le señaló la nariz y afirmó lo evidente. “Se parece a Rudolf. Bieber sabe como golpear.”
Matt le miró con cara de pocos amigos y le mandó una buena peineta. “Como vuelvas a reírte de mí tu si que vas a parecer Rudolf.”
Eso solo hizo que Jake sonriera. “Y así, ___, es como se pierde el espíritu navideño.”
Está de mal humor esta mañana, Jake. No se lo tomes en cuenta.” Revolví el pelo de Matt. Él apartó su cabeza y suspiró.
Lo que vosotros digáis.” Resopló.
Jake cambió de tema. “¿Con quién vais al baile?”
Matt se encogió de hombros. “Con esta nariz no tengo ganas de ir a ningún baile y menos hacerme fotos.” Se apoyó contra su asiento.
Los tres estábamos en clase. Matt sentado sobre su silla con un brazo apoyado sobre la mesa y el otro detrás de mí. Yo me sentaba en la mesa de atrás. Y Jake estaba sobre la mesa de Matt. Hacíamos un pequeño corro.
Ambos me miraron esperando a que hablara. Me encogí de hombros.
Supongo que iré con Danna. Ya sabéis, en plan amigas.” Dije sin mucha importancia.
Jake pareció animarse. “Yo voy con Vanessa.” Comentó orgulloso.
Aw, te ha tenido que costar pedírselo” solté. Jake llevaba pillado por Vanessa desde que le conocí. Y eso se reduce al colegio.
Por fin tuve los huevos hacerlo. Y me dijo que sí.”
¿Te veremos en esmoquin, Jacob?” Rió Matt.
Vete a la mierda, Matthew.”
La primera sirena de la mañana sonó y fui a sentarme a mi sitio despidiéndome de ambos. Eché un vistazo rápido a la puerta antes de poner mi culo en esa silla. ¿No iba a venir?
Harris entró la puerta pero fue adelantado por Justin antes de que la puerta se cerrara. Se disculpó con la mirada y vino a sentarse a mi lado. Sonrió colocando su mochila sobre la mesa. Harris comenzó con su aburrido rollo sobre algo relacionado con la Guerra Civil. Mi cerebro desconectó cuando esos ojos marrones me miraron. Esto no debía ser sano.
Buenos días, gatita.” Susurró bajito.
Buenos días.” Respondí en el mismo tono. Mis mejillas se sonrojaron con rapidez.
Ambos miramos al frente. Tenía que parecer que atendíamos. No quería otro castigo, y menos el último día de clase “normal”. Aunque si era con Justin...
Él se inclinó un poco hacia mí y susurró: “Tengo algo que preguntarte.” Volvió a su posición anterior.
Le miré de reojo. Tenía su sonrisa sexy de orgullo en la boca. Sabía que estas cosas me ponían nerviosa y disfrutaba con ello.
¿Qué es?”
Paciencia gatita, cuando acabe la clase te lo diré.” Dijo formando una sonrisa mas grande.
Suspiré con frustración lo que hizo que soltara una pequeña risa. La clase iba a ser muy larga.

Una vez acabó la clase (y todos los apuntes y deberes que debíamos hacer y tomar en Navidad). Salimos al pasillo. Y fuimos directos a las taquillas. Yo me mordía el labio cada vez más nerviosa por lo que tenía que decirme. Y él sólo sonreía, jugando al juego de “yo sé algo que tú no”, y eso me molestaba un poco. No tenía paciencia. Mi paciencia se reducía a mínima. Pero era muy cabezota. Más que él.
Cuando llegamos a las taquillas metí mis libros y saqué los de la siguiente clase. Cerré la puerta con rapidez y le encaré.
Suéltalo, Justin.”
Soltó una carcajada y cerró su taquilla. Se giró y se apoyó sobre esta mirándome con su sonrisa vacilona. Al final acababa pegándole. Agh,
Se inclinó hacia mí, cortando mi respiración. Nuestras bocas estaban a 2 centímetros de separación.
¿Qué tengo que decir?” Sus ojos atraparon mis labios y lamió los suyos.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Capullo. No iba a ceder. Me mantuve impasable.
¿Qué me tenías que preguntar?” Animé.
Antes otra cosa...”
Sus manos atraparon mi cara y me acercó a él dándome un suave beso. Fue demasiado corto pero lo suficiente para poder saborear su boca y dejarme sin aliento.
Se apartó poco después y a mí me costó abrir los ojos. Tragué saliva y lamí mis labios. Él soltó una suave carcajada. Mi favorita.
¿Quieres ir al estúpido baile conmigo?” Preguntó cuando nuestros ojos se encontraron.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro y asentí. Sus manos fueron hasta mi cintura acercándome a él.
No valen devoluciones, lo sabes, ¿no?” Dijo con diversión apoyando su frente sobre la mía.
Entonces espero que sea increíble.”
Oh, gatita, será mas que eso...” Susurró mordiendo mi labio.

**

Eric, exijo que me pidas ir al baile contigo.” Danna estaba intentando lo imposible.
Cariño, o lo tomas o lo dejas. No voy a pedírtelo.” Eric no la miró. Pinchó un poco de su ensalada y se lo metió en la boca.
¿No puedes hacer feliz a una de tus mejores amigas por una vez?” Danna puso cara de perrito degollado. Pero ni eso le hizo cambiar a Eric de idea.
Si tuvieras pene, tal vez.” Eric la miró y sonrió. “Hasta entonces, nada, pequeña.”
Eres idiota.” Danna se cruzó de brazos resoplando. Luego sonrió. “Pero iremos como amigos, ¿no?”
Eso si que sí.” Ambos chocaron sus puños y rieron. Yo me uní a sus risas.
Espera. ¿No ibas con ___?” Preguntó Matt desde el otro lado de la mesa.
Estábamos sentados todos juntos. Jake, Matt, Eric, Danna y yo. La pregunta me molestó un poco.
Sí, bueno... es que...” Danna se calló al ver a Justin entrar en el comedor.
Katy le seguía por detrás. Como un jodido perro faldero. Pero esta vez Justin no la miraba, ni le hacía caso. Pasaba de ella. Hasta que ella se puso delante de él con sus manos sobre su pecho, frenándole. Justin la miró levantando una ceja. No estaba feliz con lo que acababa de hacer. Katy se acercó mas a su pecho, trazaba círculos con el dedo sobre su pecho. Intentaba que Justin la prestara atención pero él solo estaba ahí parado, molesto, muy molesto.
Vamos, Justin, pídemelo...” Susurró con voz ronca.
Justin la miró con asco una vez que ella se hubo apretado aún mas a él. Agarró sus muñecas y la separó.
No, Katy. No. Esta mierda se ha acabado.” La soltó echándola hacia un lado.
El comedor se había quedado en silencio. Todos les mirábamos a él. Estábamos tensos esperando la reacción de Katy. Que no iba a ser bonita.
¿Estas cortando conmigo?” Preguntó casi como un grito.
Nena, nosotros nunca hemos estado juntos.” Justin la miró de arriba a bajo y sonrió con asco. “Solo eras un jodido polvo. Nada mas.”
ERES... ERES... UN...” Justin le puso un dedo en la boca antes de que dijera nada. Haciéndola callar. Estaba flipando. Como el resto de la sala.
No ensucies mas esa boca.”
Te vas arrepentir, Bieber.” Gruñó Katy. La ira le llegaba hasta los orificios de la nariz.
Esperaré sentado...” Justin rodó sus ojos. No le daba mayor importancia a las amenazas de Katy.
Entonces Justin se acercó a nuestras mesa. Yo sólo le miraba a él aún sin creer las cosas que había dicho. Me sonrió de esa manera tan suya y se inclinó sobre mí. Besó mis labios con ganas, atrayéndome completamente. Sus manos rodearon mi cintura y las mías su cuello. El beso duró mas de lo que ambos pretendíamos.
Y mientras nos besábamos oí el grito de ira de Katy. Y como la silla de Matt se arrastraba y se largaba por el mismo sitio que unos segundos antes había pisado Katy.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Capitulo 27

¿Te gustaría ser mi novia?”



Adoraba esa sensación navideña. Adoraba caminar por el centro iluminado por toda clase de luces. A pesar de bullicio, a pesar del frío. Me encantaba coger mis grandes sudaderas, mis gorros de lana y esos abrigos que te hacían tener 20 tallas mas. Me encantaba ir al centro a comprar regalos, cosas graciosas y hacer fotos. Sobre todo hacer fotos. Coger la cámara e ir a cualquier parte. Hacer fotos a cosas grandes, pequeñas, delicadas, rudas, lo que fuera. Hacer fotos a parejas, a solitarios, a familias. Disfrutaba con el sonido del dulce 'clik' que hacía la cámara con cada foto. Amaba capturar momentos, improvisados sobre todo. Cuando la gente no sabe que realmente es hermosa. No me gustaban las fotos con poses y caras. Esas no hacían los verdaderos recuerdos.
Estaba fotografiando a una pareja que se besaba debajo del gran árbol que habían colocado en la plaza central. Danna suspiró pesadamente cuando se fijó en ellos.
Es en estos momentos, cuando quiero tener un novio.”
Clik. Miré la foto. Ambos sonreían contra los labios del otro, mantenían sus ojos cerrados disfrutando de la sensación. Había quedado bastante bonita.
Eso lo provocan las grandes tiendas. No hace falta tener novio para pasar estas fiestas.” Repliqué.
No tía, no. Yo necesito a alguien en mi vida, un tío buenorro de esos que te dejan sin aliento. De esos que se te cae la baba al verlos.” Dijo con voz soñadora.
Solté unas cuantas carcajadas. Levanté la cámara lista para hacerla una foto cuando levantó su dedo corazón. Yo seguía riendo todavía.
Tú ríete, pero lo mas parecido que tengo a un novio es Eric, y juega en otra liga.” Dijo refunfuñona.
Seguro que alguno se fijó en ti y no te diste cuenta.” Me encogí de hombros.
Si, claro. Si fuera como tú.” Respondió.
¿Cómo yo? Yo no querría ser como yo, ¿o sí? ¿Qué tiene de bueno ser como yo? Nada. No tiene nada.
Tú al menos tienes a Justin Bieber como novio, y quieras o no eso son ventajas.”
Vale, ahora entendía el “si fuera como tú”.
No es mi novio” solté. Porque era la verdad. “Sólo somos... amigos, supongo.”
Danna empezó a reírse. Con ganas. No le veía la gracia al asusto.
No soy amigos” dijo limpiándose las lágrimas que había soltado por la risa. “Si no le ponéis nombre es porque no queréis. Pero está claro lo que sois.”
Nunca hemos hablado de eso, la verdad...”
Pues ya es hora. Que parecéis idiotas, el uno buscando siempre al otro.” Soltó comenzando a caminar.

Justin:

Tenía el móvil en la mano mientras esperaba. Se estaba demorando y eso no era propio de ella. Miré el reloj de nuevo. Las 21:33. Tampoco llevaba mucho tiempo, pero era tarde. Es decir, de todas formas, el mensaje me lo había mando ella. ¿Estaba ansioso? Creo que se notaba a kilómetros. Pero quería saber que era todo aquello.
Tengo que hablar contigo.” Había dicho el mensaje. Y habíamos quedado en este sitio. En aquel banco donde la vi por primera vez. ¿Estaba nervioso? Mucho. ¿Acojonado? Mas de la cuenta. Normalmente cuando alguien te dice que tiene que hablar contigo no es por algo agradable. Aun que claro, se trataba de ____. Las cosas estaban bien entre nosotros, ¿no? No recordaba un momento en que la cagara de nuevo. Tal vez el juego de ayer... No, no, joder. Eso estuvo bien,muy bien. Y ojalá hubiera llegado a mas, mucho mas. No pienses en eso, gilipollas. Tarde. Recordaba la forma en la que su cuerpo se estremecía. Como su respiración se entrecortaba. Como sus labios se unían a los míos. Como ayer me tuve que obligar a no romper la puerta y entrar cuando estaba en la ducha. Como me tuve que obligar todavía mas cuando la vi en toalla. Y como tuve que parar a mi entrepierna cuando luego me dejaba acariciarla.
Maldito, pajero, deja de soñar. Centrate.
Adoraba lo que me hacía sentir. Y me juraba mil veces a mi mismo no joderla, no hacerla daño otra vez. La quería para mí. Sólo para mí. De aquí a una eternidad. Y aún así, no me parecía suficiente. Supongo que debería pedirla salir, hacerlo oficial. Eso es lo que les gusta a las tías, ¿no? Ponerle nombre. Ser algo para un chico que no sea otra. Tenía que hacerlo si eso era importante para ella. Pero, ¿cómo se hacía eso? Llevaba sin tener novia... Desde primero. Era más fácil el polvo rápido. Las piernas abiertas. No hacía falta nombrar nada. Se sabía donde acababa todo. Pero ella no era así, y yo no era así con ella. Quería mucho más que una cama. Quería mucho más que unos besos. Una puta vida con ella. Porque era la indicada. Me lo gritaba el corazón.
Te estas haciendo un blando, Bieber. Callate.
Sería mejor practicar. ¿Cómo se lo dijo? ¿Lo suelto de pronto? ¿Me lo curro? Agh.
____, yo... Bueno yo, quería, quería decirte algo... No, eso es mierda.”
Medité dos segundos.
¿Te gustaría ser mi novia?” Dejé que los grillos me contestaran. “Demasiado tradicional.”
Suspiré y me pasé las manos por la cara con frustración. Necesitaba un cigarro.
Puede... Puede que no te hayas dado cuenta, pero te-”
No, no, no. ¿Quieres asustarla? No puedes decirla que la quieres. Pero la quiero. La quiero de verdad. A toda ella. La he querido desde el primer momento en que la vi. Porque entró dentro, como una jodida flecha. Directa al corazón. Y no sale de ahí, no quiero que salga. Pero no puedes decirla que la quieres de repente. ¿Y si ella no te quiere a ti? Esperaré. ¿Esperarás? Ja. Sí, esperaré. Esperaré hasta que ella pueda decirlo. Y si no la querré el doble, el triple, lo que sea. La querré por los dos.
Definitivamente me estaba volviendo un blando.
Abrí mi chaqueta y saqué el paquete de tabaco que tenía en el bolsillo interior. Coloqué uno de los pitillos sobre mis labios y lo encendí una vez que hube guardado el paquete de nuevo. Aspiré el humo llenando los pulmones. Joder como necesitaba esto. Eché el aire por la nariz y miré alrededor a ver si aparecía. 21:39. No creo que tardara mucho mas. Me estaba empezando a preocupar. Cogí el cigarro entre mis dedos después de otra calada y volví a ensayar.
Gatita, tal vez el mundo vaya en contra, tal vez vaya a favor. Pero quiero enfrentarlo contigo. Tu y yo. ¿Quieres salir conmigo, oficialmente?”


_____:

Ir a casa de Matt me había retrasado. Al menos ya había comprobado con mis propios ojos que estaba recuperándose. No iría a los últimos tres días de clase que nos quedaban antes de las vacaciones pero era entendible. En su situación yo tampoco iría. Y tampoco era que estuviera horriblemente mal. La nariz se estaba curando bastante bien y con rapidez.
Danna había querido que fuéramos a verlo después de nuestro paseo por el centro y yo no me había opuesto. Aún a pesar de nuestra conversación incómoda hace unos días todavía era mi amigo y le quería como tal. No más allá. Nunca pude quererle más allá. Espero que le cupiera en la cabeza porque no quería mas problemas entre él y Justin. Acabaría perdiendo siempre.
Miré el reloj. Las 21:35. Mierda, mierda. Vamos. Caminé mas deprisa. El banco no quedaba muy lejos. Tenía que llegar ya mismo, cuando se preocupaba se ponía muy nervioso. Pero aún no sabía como iba a decirle aquello. Preguntarle qué éramos no era una buena cuestión. Podría sentirse presionado. Pero de todas formas yo también lo estaba en este momento.
Maldita Danna. No vuelvas a meterme estas ideas en la cabeza. Ser novios o no daba igual. Ambos sabíamos que éramos más que amigos. Pero amigos con derecho a roce quedaba muy mal. Y lo que sentía por él iba mucho mas allá de eso. No sabía si le quería de verdad, pero sino eres así, estaba muy cerca de eso. ¿Me querría él? No. No. Es Justin Bieber. Él no quiere. Sólo le importas. Le importas mucho... Entonces, ¿él saldría conmigo?
Divisé el banco. Ya sólo me quedaban unos metros. Me acerqué silenciosa. Sonreí ante la idea de poder darle un pequeño susto. Estaba parado de espaldas a mí, fumando. Parecía pensar en sus cosas. Me acerqué mas aún. Solo nos separaban unos pequeños pasos. Iba hablar cuando le oí.
Gatita, tal vez el mundo vaya en contra, tal vez vaya a favor. Pero quiero enfrentarlo contigo. Tu y yo. ¿Quieres salir conmigo, oficialmente?”
Me quedé quieta. Sin moverme. La sonrisa se esfumó de mi cara. ¿Había oído bien? Me estaba pidiendo salir... Bueno, estaba pidiéndoselo al aire. Pero sólo a mí me llamaba gatita. Sólo era a mí. Seguía sorprendida. ¿Debería decir algo? ¿Un sí? ¿Un no? REACCIONA.
Creo que debería quitar lo de 'oficialmente'...” Susurró pasando sus manos por sus labios.
Justin, si eso se lo dices al aire, no creo que te responda...” Encontré mi voz en algún momento, pero no era muy consciente de lo que decía.
Se giró sorprendido. Como si hubiera visto un fantasma. Tragó saliva y tiró su cigarro lejos. Agachó la cabeza un poco. ¿Se estaba sonrojando? Sonreí.
¿Me has oído?” Preguntó.
Lo último que has dicho, solamente...” Respondí nerviosa.
Levantó la vista. Yo mientras jugaba con mis dedos, nerviosa, feliz por dentro. Me devolvió la sonrisa.
Y... ¿qué respondes?” Susurró.
Sí. Un montón de veces si-”
Y no pude decir nada más. En un movimiento rápido sus labios se colocaron sobre los míos. Llenos de amor.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Capitulo 26

¿Tienes que comportarte como un idiota ahora?”



No te vayas...”
Aquello hizo que me diera la vuelta. Mi piel estaba de gallina. Mi corazón se aceleraba. Creo que iba a mil por hora o más en cuanto sus labios dejaron escapar esas palabras.
Tiró de la manga de mi abrigo. Me atraía hacia él. Y me dejé llevar. No podía decirle que no. Y mucho menos cuando me pedía aquello y ponía esa cara de niño pequeño. Su cara era toda ternura, y yo me estaba derritiendo. Sus manos atrapan mi cintura. Fijas, firmes. Mis manos en sus pecho. Y nuestros ojos vuelven a conectar. Porque no quiero estar viendo otra cosa que no sea él. Y que luche contra eso, me es imposible.
Tengo que irme...” Respondo en un susurro.
Él niega con la cabeza y roza su nariz con la mía. De lado a lado. Un beso de esquimal, como diría mi padre. Y eso me hace sonreír y él, sonríe conmigo.
Duerme conmigo...” Susurra.
Y eso me hace echar el freno. No voy a dormir con él, o lo que sea que cree que significa “dormir” en su idioma. Nuestros arrumacos y besos no traspasaban esa línea. Yo no iba hacer eso. No con él. No en este momento. Aunque tienes unas ganas increíbles. No esta noche. Algún día. No se sabe. Tú lo sabes bien.
Agarro sus manos y las separo de mí. A continuación, mi cuerpo. Y le dejo ahí, sorprendido y enfadado sin entender nada. Me mira buscando una respuesta. Niego con la cabeza y me inclino para darle un pequeño beso en la mejilla. No tengo ganas de hablar de esto. No quiero hacerlo. No quiero dormir con nadie ahora mismo. Dios, me sentía una idiota.
Coloqué mi chaqueta y me dirigí a la puerta de mi casa. Justin seguía apoyado sobre su moto. Con las manos en los bolsillos. Mirándome. Tal vez pensaba que lo había estropeado. O tal vez fui yo la que actuó de manera exagerada. Apostaba por lo segundo. Pero en este momento era en todo lo que pensaba. ¿Tenía miedo? Sí. ¿Quería eso con él? Tal vez. ¿Me preocupaba demasiado? Por supuesto. Malditas inseguridades y malditos complejos. Agh.
Llamé a la puerta haciendo que al minuto mi madre abriera la puerta y me dejara pasar. Echó un vistazo hacia fuera antes de cerrar. Mierda.
Me quité el abrigo y me dirigí hacia las escaleras. Solo quería meterme en la cama. Pero mi madre no iba a dejar que me fuera así como así.
¿Quién era ese, ____?” Preguntó cruzando sus brazos. Vamos a por el tercer grado, bien.
Es sólo un amigo, mamá.” Subí unos cuantos escalones. No me había vuelto para escucharla.
¿Y por qué parece que iba a romper la puerta y llevarte con él?” Rodé mis ojos y la miré.
Estaba esperando una buena respuesta. “No lo sé, mamá. ¿Puedo irme ya a la cama?”
Fue lo mejor que pude decir. Tampoco tenía ganas de entablar una conversación racional en este momento.
Suspiró y lo dejó pasar. Agitó su mano para quitar importancia al asunto y asintió. “Vete a la cama, anda. Hasta mañana.”
Subí corriendo los escalones que me quedaban y entré en mi cuarto cerrando la puerta tras de mí. Respiré profundamente y cerré mis ojos. ¿Por qué actuaba tan nerviosa? Parecía gilipollas.
Dejé la chaqueta encima de la silla y agarré mi pijama de debajo de la almohada. Me metí en el baño. Necesitaba una buena ducha. De esas largas y relajantes. Cerré la puerta y coloqué el pijama sobre el lavabo. Me quité la ropa dejándola sobre el suelo. Ya la recogería más tarde. Me miré en el espejo.
Desnuda perdía mucho. No creo que quisiera que nadie viera esto. Todo somos feos desnudos. No le veo el hermoso a enseñar. A dejar que los demás pudieran imaginar millones de cosas. Me giré de un lado a otro observando mejor mis imperfecciones. Demasiada pierna. Mucho brazo. Un poco de tripa sobra. Suspiré. No quería preocuparme por mi cuerpo. ¿Por qué no podía tener una figura bonita? Moví la cabeza deshaciéndome de esos pensamientos. Nadie estaba contento con su cuerpo. A todo el mundo no le gusta algo. Lo que hay que hacer es encontrar a alguien que si quiera esas partes de ti. Buscar a alguien que te quiera con imperfecciones y perfecciones. Que encuentre las cosas buenas en las cosas malas. Que mire como eres de verdad y vea que eres hermosa.
¿Había encontrado yo alguien así?
Me metí en la ducha con todos esos pensamientos aún en la cabeza. ¿Era Justin esa persona? ¿Podría perderme en él y dejar que el se perdiera en mi? Adoraría esa sensación. Sentir sus caricias por todo mi cuerpo. Sus labios en cada uno de mis lunares, en mi cuello, en mis labios... Sentir su piel con la mía. Ir más allá. Mucho más allá de unos simples besos. Ser suya. Que fuera mío.
Adoraba sus besos, sus labios. Cuando sonreía contra los míos. Sus manos en mi cintura siendo firmes, correctas, sin vacilación. Cuando su voz ronca resonaba en mi oído. Adoraba el calor con el que reaccionaba mi cuerpo en los lugares en lo que me tocaba. Cuando susurraba mi nombre. Adoraba cuando lamía sus labios y mordía los míos. El roce de su lengua y la mía. Adoraba que me llamara gatita.
Despierta, ___. Deja de soñar fantasías.
Lamí mis labios y cerré el grifo. Basta de agua y dejar que mi imaginación vagara. Salí con cuidado de la ducha. Agarré la toalla y me envolví con ella. Hice que mi pelo cayera hacia un lado, peinándolo. Me miré en el espejo. Sonreí. Mucho mejor. Miré el lavabo. Mierda, la ropa interior. Estas en la parra, ___.
Abrí la puerta para salir en busca de es ropa que se esconde y me choqué contra algo. Ni siquiera iba mirando hacia delante. Me choqué y me sorprendí cuando le vi ahí, delante de mí. Creo que se me escapó un grito. Sus manos fueron corriendo a mi boca y me metió de nuevo en el baño de un empujón. Cerró la puerta tras de sí. Separó su mano de mi boca cuando estuvo seguro de que no volvería a gritar. Fruncí mi ceño cabreada hacia él.
¿____, estas bien?” Preguntó mi madre desde fuera.
Si-si.” Respondí con prisa. “Se ha caído el champú, no pasa nada.”
Ten cuidado” oí como la puerta de mi cuarto volvió a cerrarse.
Le pegué un empujón alejándolo de mí. “¿Qué mierdas haces, Bieber?”
Hola, gatita.” Sonrió de lado. Su puta sonrisa sexy, agh.
Vete.”
Me miró de abajo arriba. Cuando encontró mis ojos negó con la cabeza. “¿Sabes en que punto he estado ahí fuera esperando? Casi arranco la puerta del baño.”
Me alegro de que tu agresividad llegue hasta tal punto. Lárgate.” Empujé su pecho con ambas manos. Pero era un puto armario, no se iba a mover.
Su sonrisa se ensanchó y acercó un poco su cara a la mía. “La agresividad no, gatita. Las ganas que te tengo.”
Me quedé quieta. No esperaba eso. Dejé caer mis brazos y entonces me acordé de que estaba en toalla. Únicamente y con eso no había manera de defenderme. Mierda, mierda. Tragué saliva intentando no ponerme roja. Por favor, por favor.
Si intentas que te perdone, así lo llevas claro.” Mi mirada estaba agachada y me costaba articular palabra.
¿Como esa frase me había podido poner tan nerviosa? Maldito corazón.
Casi estoy perdonado.” Odiaba que tuviera tanta seguridad en sí mismo. Cabrón. “No puedes resistirte...”
Gilipollas.
Déjame pasar.” Dije.
Esta vez surgió efecto y se echó a un lado. Levantando una mano señalando el camino. Con educación. Me estaba sacando de quicio. Salí sin mirarle y me dirigí al armario. Justin estaba tras mi espalda. Observando cada cosa que hacía. Cogí el primer sujetador y culot que encontré y volví a encerrarme en el baño. Esta vez deprisa para que él no pudiera seguirme. Bien.
Mmm, ____, me gusta más el conjunto negro que tienes aquí.” Su voz sonó divertida.
Había dejado el armario abierto. Que lista eres, ___.
Me metí a todo correr en mi ropa y me coloqué el pijama. Mis pantalones a cuadros negros y rojos y mi camiseta de tirantes blanca. Lista. Recogí la ropa y la dejé en una esquina del baño. Mañana la llevaría a bajo. Ahora tenía otros problemas mayores. Como echar a Justin.
Cuando salí, Justin tenía mi sujetador negro en la mano. Lo observaba detenidamente. Se lo quité de un tirón y lo guardé en el armario. Cerré el cajón con fuerza.
Marchate.” Dije cabreada.
No, quiero estar contigo.” Respondió con una sonrisa.
En serio, pirate.”
No, gatita. Me quedo.”
¿Tienes que comportarte como un idiota ahora?” Pregunté. Tal vez a él la mierda de bipolaridad le gustara pero a mi me cabreaba. Y mucho.
Oye, gatita, yo no he sido el que se ha ido cabreado cuando he dicho una broma.” Respondió.
Yo... Lo siento, no quería haber respondido así, fue solo...” Mordí mi labio nerviosa.
No importa, siento haber hecho el gilipollas yo también.” Se sentó sobre mi cama con los pies cruzados.
Me quedé en silencio viendo como se ponía cómodo sobre mi cama. Se echó hacia atrás, apoyándose sobre el cabecero. Puso sus manos detrás de su cabeza a modo de almohada. Me miró de arriba a bajo. Entonces su sonrisa pervertida apareció en su cara.
Asique... eres virgen.” No lo dijo como una pregunta, directamente lo afirmó.
Gilipollas.
¿Quieres irte ya? Nos van a pillar y me voy a quedar sin ver el sol toda la vida.” Cambié de tema. Mis mejillas ardían.
Eres una niña buena y virgen. Vaya, tengo que trabajar con esto, es nuevo para mi.”
Vete, Justin.” Solté.
¿Qué le importaba a él si fuera virgen o no? Y es mas, ¿con qué mierda tenía que trabajar?
Quiero hablar de esto.” Su sonrisa se amplió. “¿Tú y Matt nunca habéis pasado de la primera base?” Preguntó alzando las cejas. Cretino.
Señalé la ventana. “Eso a ti no te importa, vete.” Dije amenazante.
Pareció que surgió efecto. Justin se levantó de la cama pesadamente, soltando algún que otro quejido cuando sus pies tocaron el suelo. Se levantó y se dirigió a la ventana. No soltó ni una sola palabra. Pero su sonrisa traviesa todavía estaba ahí. Llamándome. Apoyó su cuerpo contra el marco de la ventana mirando hacia fuera. Tal vez pensaba en como iba a saltar...
No, no. Quiero saber esto. Necesito saberlo.” Se dio la vuelta y en dos pasos estuvo delante de mi.
Mi cuerpo chocó contra el armario. Mierda. No esperaba tenerle tan cerca así, de pronto. Su mano recorrió mi brazo. Desde el hombro hasta las puntas de mis dedos. Muy lentamente. Pura tortura. Buscaba mi mirada con la suya. Tragué saliva nerviosa.
¿Pasasteis de la primera base?” Susurró despacio. Su voz melodiosa me atraía.
Eso no es asunto tuyo.” Intentaba hablar de una forma cortante, pero costaba. Y más cuando esos ojos marrones no se apartaban de mí.
Oh, ya lo creo que sí.”
Sus manos pasaron por mis muslos. Unos suaves toques. Subieron por mis caderas. El aire se había esfumado. Me costaba respirar. Colocó sus dedos en cintura y me atrajo hacia él. Lamí mis labios. La aproximidad me ponía nerviosa. Mis manos fueron a sus antebrazos para poder apartarme un poco, pero él apretó su agarre. Como siempre hacía. Seguro.
Se inclinó hacia mi. Yo seguía inmóvil. Hipnotizada. Olía a fumo, menta y peligro. Sus labios rozaron los míos. Como si de una pluma se tratara y volvió a sonreír.
¿Te ha besado?” Preguntó. Sus labios golpeaban los míos con cada palabra.
Asentí. En este momento no estaba muy segura de poder hablar.
Cambió entonces de postura. Su boca fue a parar a mi cuello. Sus dientes rozaron mi piel con suavidad para luego sus labios besarme con dulzura. Creía que iba a morir ahí mismo. En sus brazos. Y no era una mala forma de acabar.
¿Y aquí? ¿Te ha besado aquí?” Asentí. Justin soltó un gruñido.
El juego me estaba poniendo a mil. Aunque Justin ya por si solo me ponía a ese nivel.
Volvió a cambiar la postura acercándome de nuevo un poco mas. Su pecho rozaba el mio. Levantó la mirada y apoyó su frente contra la mía. Mi corazón iba a salirse. Iba mas acelerado cada vez que me tocaba.
Sus manos se colaron por debajo de mi camiseta. Rozaron la piel de mi cintura. Las yemas de sus dedos hacían arder mi cuerpo. Subió un poco más, hasta la tripa. Acariciaba esas partes como si del ser mas delicado se tratara. Me recordé a mi misma que debía respirar.
¿Aquí te ha besado alguna vez?” Susurró rozando su nariz contra la mía. Necesitaba sus labios en los míos con urgencia. Los extrañaba y el no hacía mas que provocar.
Asentí de nuevo. Porque era verdad. Matt me había besado hay. Y eso había sido lo máximo a lo que habíamos llegado. Porque yo no era valiente. Porque yo nunca me había sentido segura con él. Porque no era como cuando me besaba Justin.
Él negó con la cabeza y su sonrisa se ensanchó. “No puede ser, le dejas llegar muy lejos, ___.” Soltó una suave carcajada. Mi favorita.
Sus manos subieron poco a poco. Con cuidado. Le dejé hacer. Seguía hipnotizada bajo su mirada, bajo su sonrisa, bajo sus caricias. Y me daba igual donde llegara. Donde fuera. Siempre que fuera con él y solo con él.
Sus manos siguieron el contorno de mi figura. Rozaron el sujetador. Se colaron entre el enganche, por mi espalda. Rodearon mi cuerpo hasta llegar a mis pechos. Y se detuvo. Se detuvo antes de tocar esa zona. Sus manos bajaron de nuevo lentamente. Acariciándome como había hecho todo este tiempo. De esa manera tan suya.
¿Y ahí, ____? ¿Alguna vez te ha besado en esa zona?” Ahora estaba serio. La expresión de sus ojos había cambiado. Estaba mas oscura, mas deseosa.
Negué con la cabeza.
¿Alguna vez te ha tocado?” Lamió sus labios después de esa frase.
Negué con la cabeza. Nunca le había dejado llegar tan lejos.
La sonrisa volvió a iluminarle. Sexy, peligroso. Como me gustaba. Tan él.
Sus labios volvieron a rozar los míos. Me incliné intentando cazarlos. Necesitaba sus besos. Mi cuerpo sólo le respondía a él.
Justin se echó un poco hacía atrás. Jugaba conmigo. Y yo tenía ganas de que me tocara. De que me tocara mas que Matt, mas que ningún otro. El primero y el último.
No, no, gatita. Ahora tengo que irme porque alguien me ha echado...” Dejó caer sus manos y se separó un paso de mi. Mis manos cayeron con las suyas. Pero mi cuerpo, mi cabeza y mi corazón seguían pidiendo que se acercara.
Antes de irse soltó aquello que hizo que mi corazón explotara. Que mis venas ardieran. Que mi mente desconectara por completo.
Dejame ser el primero que toque y bese cada milímetro de tu cuerpo.” Susurró antes de salir por la ventana. Desapareció de la misma forma en la que entró. En silencio.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Capitulo 25

Tu mente no es un lugar peligroso para mi.”



Supongo que el plan no era malo. Podría perdonarle en algún momento. Pero solo con palabras no iba a conseguirlo. No después de todo lo que había dicho y como lo dijo. Pero, ¿y si es verdad? ¿Y si lo dijo todo aquello por alguna razón? ¿Y si eso era todo mentira y sentía algo por mí realmente? Entonces, ¿qué motivo le habría llevado a todo eso? ¿Por qué alejarse de esa manera de mi? Yo no podría odiarle. Y tampoco puedo ahora. Sé como es su vida. Sé las cosas que ha tenido que pasar, pero no le conozco del todo. Tal vez esconde algo, algo en su pasado o en alguna parte. ¿Por qué mandarlo todo a la mierda? Necesitaba respuestas y solo había una persona capaz de dármelas.
De todas formas, tenía miedo. Tenía miedo de qué esperar de él, de lo que podría encontrar si preguntaba mas a fondo, tenía miedo de enamorarme de él y que me hiciera daño.
Estas enamorada, idiota.
No.
Lo sabes muy bien.
Pero no quiero permitírmelo.
No vas a poder negarlo mucho tiempo mas.
Hundí mi cara en al almohada. No pienses, no pienses, no pienses. Bip, bip. Estiré mi mano hasta la mesilla y agarré mi móvil sin levantar la cara de donde se encontraba. Lo encontré a tientas y leí el mensaje.

De Matt:
Hola, princesa. ¿Has tenido un buen día?

¿Había tenido un buen día? Primero Katy, luego Justin y después mas Justin. Había sido un día movidito la verdad. Me incorporé y me apoyé sobre el cabecero de la cama. Respondí.

Para Matt:
Ha sido movido, mas bien. ¿Y el tuyo?

De Matt:
Cama y mas cama. ¿Te apetece una peli?

¿Una peli? Es decir, ¿como una cita? La verdad es que mis ganas de enfrentarme al mundo hoy se veían reducidas a cero. Incluso menos. Tenía uno de esos días de invierno en los que sólo te apetece un libro y una manta calentita. Aunque esto incluso me apetecía en verano. Hoy me apetecía mucho desconectar de todo y encerrarme en mi mundo. No hacer caso a nada del exterior. Quería viajar a mi mundo paralelo yo sola.
Bip, bip. Matt estaría esperando una respuesta. Impaciente.

De Justin:
Gatita, abre la ventana y vente conmigo.

Creo que sabéis de sobra con quien me fui.
Agarré mis cosas lo antes posible. Me levanté de la cama a toda velocidad y eché un vistazo por la ventana. Pude verle apoyado en su moto delante de mi puerta. Sonreí como una idiota. Me puse mis vans negras, arreglé mis vaqueros, cogí mi jersey granate favorito y el abrigo. No era lo mejor para arreglarse pero me sentía cómoda siempre vistiendo así. Corrí al baño y me peiné un poco. Hay que hacer algo con este desastre. Coloqué mi pelo a un lado y al otro. Seguía rebelde. Pinté la línea de mis ojos. No creo que necesite mucho más. Me miré en el espejo dando el visto bueno una vez que me acostumbré a mi reflejo.
Agarré el móvil y respondí. A ambos.

Para Justin:
No tengo que usar la ventana, tengo una buena puerta en la entrada.

Para Matt:
Lo siento, Matt. Mi madre me ha pedido que le acompañe a por los regalos de navidad. Otro día, ¿vale?

De Justin:
Con eso pierde toda la magia, sosa.

De Matt:
Ok, nos vemos otro día.

Sabía que Matt se había enfadado. Pero en este punto supongo que me daba igual. Que directamente seguía a mi instinto, a mi corazón. Y mi mente se maldecía por dentro por no seguir el plan inicial de libro y manta. Supongo que tal vez pudiera haber libro, manta y Justin. Pero algo me decía que en la ecuación sobraban dos cosas, y una no era precisamente Justin. Ya me disculparía por Matt. Ahora sólo me fijaba en el chico que había delante de mi puerta y que me miraba con su estúpida sonrisa una vez que hube abierto la puerta principal.
____, ¿te vas?” Preguntó mi madre desde la cocina. Asomó la cabeza cuando oyó el sonido de la puerta abriéndose.
La miré y asentí. Todavía sonreía. “Si, voy... Voy a casa de Matt con unos amigos.”
Asintió y me devolvió la sonrisa volviendo a meterse en la cocina. “No llegues muy tarde, ¿de acuerdo? Sé que es viernes pero te quiero aquí a las 23:00 como muy tarde.”
¡De acuerdo!” Grité una vez que hube cerrado la puerta.
Me dirigí medio corriendo, medio saltando hasta Justin. Me veía como una idiota, seguro. Una copia de Heidi corriendo por el campo. Pero no podía negar la felicidad que estaba invadiendo mi cuerpo. ¿Todo esto por un tío? ____, controlate.
No podía.
Hola, gatita. ¿Lista?” Lamió sus labios y me devolvió la sonrisa.
La verdad es que sí, pero lo estaría mas si supiera donde vamos...”
Soltó una fuerte carcajada y agarró el manillar de la moto. Pasó uno de sus pies alrededor y se sentó en ella. Miraba al frente todavía riendo.
Si te lo dijera, perdería la gracia, ¿no, sosa?” Volvió a mirarme, esta vez con las cejas levantadas. Se creía que todo era obvio. Ts.
No tenía ni idea de que fuera una sorpresa. ¿Haremos algo como, globos y tarta?” Respondí con ironía.
Mucho mejor, que eso. Todo está en mi cabeza. Planeado a la perfección.” Cogió las solapas de su chupa y colocó la chaqueta sobre sus hombros. Fardando, por supuesto. “Deberías adivinarlo, gatita.”
Para que lo sepas, no estoy en tu mente, idiota. No sé que estas pensando a cada momento.” Me apoyé en uno de sus hombros y me impulsé para subirme en la moto. Encajé mi culo en el asiento y agarré su cintura. Mas bien su abrigo.
Si estuvieras en ella, saldrías corriendo.” Echó un vistazo tras de él, a mi. Una sonrisa maliciosa, sexy.
No te tengo miedo.” Susurré acercando mi cara a su oído.
¿Seguro...?” Giró el acelerador. Una, dos, tres veces. La moto rugió fuerte. Intentaba asustarme.
Mi boca mostró la misma sonrisa que él. Iba a ganar este juego.
Tu mente no es un lugar peligroso para mi.” Susurré.
Pero mis pensamientos, sobre todo los que tengo sobre ti, son los mas peligrosos.” Su voz se tornó ronca. Esto estaba subiendo a otro nivel. Y me gustaba. Me gustaba mucho.
Lo hice a propósito. Y me encantó su reacción. Acerqué mis labios a su oreja, rozándolos suavemente. “Entonces... podría hacerlos realidad.”
Noté su cuerpo tensarse. Me aparté mostrando mi sonrisa. Él en cambio no sonreía. Cerró los ojos cogiendo aire y se dio la vuelta. Colocó sus pies y aceleró. Esta vez de verdad. Llevándonos por la carretera. Me agarré con fuerza a su cintura. Su cuerpo todavía estaba tenso bajo mis manos.
No sé de donde había sacado estas cosas, pero me encanta.

**

¿Vamos a patinar... sobre hielo?” Tragué saliva y le miré.
No había hablado en todo el camino. Y yo había insistido bastante en que me respondiera. Había estado nerviosa todo el trayecto. ¿Y si le había molestado mi comentario? Era Justin. No podía haberle molestado nada de eso.
Esta vez, por suerte, habló. “Si, ¿no te gusta?” Preguntó una vez que ambos habíamos bajado de la moto.
Estábamos en una plaza enorme. Rodeada completamente de árboles que a su vez rodeaban una pista de hielo en el centro. Los árboles estaban rodeados por luces de colores. La pista estaba casi vacía, pero aún así podías ver a las parejas de la mano, patinando. Algunas personas miraban la pista desde fuera. La verdad es que era una estampa bonita. Muy bonita. Inspiraba navidad por todas partes.
Asentí. “Me gusta pero...”
Una risa se escondía en su voz. “No me digas que no sabes patinar.”
Se estaba riendo de mí, genial. Eso me cabreó. “Claro que sé. Te lo demostraré.”
Pasé por delante de él sin mirarle. Se iba a enterar. Vería como sabía patinar a la perfección. Mejor que él, incluso. Me acerqué hasta la pequeña caseta situada en la puerta de la pista y pedí al encargado unos patines de mi talla. Justin se acercó por detrás de mí y pidió otro par, de su talla esta vez. Tenía una sonrisa burlona en la cara. Pero increíblemente sexy. Agh.
Agarré mis patines una vez que el encargado los trajo y le di las gracias. Me fui a sentar en uno de los bancos para ponérmelos. Debería recordar como se ponían. Quité mis zapatillas dejándolas a un lado y metí ambos pies en los patines. Cruce, cruce, cruce y lazada. Repetí. Ya tenía los patines. Justin se había colocado a mi lado y estaba atando sus patines cuando me dirigí hasta la puerta. Un paso, dos, tres...
Me coloqué en la puerta y metí un pie en el hielo. Escurridizo. A quien pretendía engañar, en cuanto me metiera ahí dentro me caería de boca. Creo que me quedé mucho tiempo en la puerta esperando y pensando en las múltiples heridas y daños que podría producirme el meterme ahí dentro. Y mas sola. Justin se acercó por detrás y agarró mi cintura con ambas manos, apoyando su cabeza en mi hombro, mirando la pista.
Desde aquí no vas a patinar, gatita. Hay que entrar dentro.”
Ya lo sé.” Solté su agarre con mis manos y entré en la pista decidida.
Me mantuve en pie. Lo suficiente para poder sonreír un segundo, porque al segundo siguiente estuve a punto de caerme de bruces. Mis reflejos me protegieron y pude agarrar la valla con fuerza. Salvada.
Bueno, gatita, muéstrame lo bien que patinas.” Su sonrisa y su vacile me estaban llevando al límite. Quería golpearlo.
Me separé de la valla y moví mis pies con cuidado. Uno detrás del otro. Me movía a centímetros por hora. Mierda.
Una mano se extendió hacia mi. “Ven, anda. Yo te enseño.” Dijo Justin, esta vez de verdad.
Cogí su mano y él entrelazó sus dedos con los míos. Tiró de mi despacio para acercarme a él, colocándome a su lado. Señaló sus pies.
No tienes que andar, tienes que ir deslizándote, ¿de acuerdo? Hacía los lados.”
Movió su pie izquierdo hacia la izquierda, con un suave desliz. “Y ahora impulsas también tu cuerpo, acompañándolo.”
Impulsó su cuerpo como había dicho. Se movió un poco hacia la izquierda, tirando de mi brazo.
Ahora el mismo movimiento con la derecha, y luego repites.”
Patinó un poco hacia delante para que pudiera observar como se hacía. No separó su mano de la mía. Repetí sus movimientos pero con mas torpeza. Conseguí llegar hasta él sin apartar mis ojos de mis pies. No quería caerme.
Muy bien” dijo sonriendo. “Ahora vamos hacerlo un poco mas deprisa. Ven conmigo.” Tiró de mí con él.
Iría a donde quisieras. Callate.
Asentí y le seguí. La mayor parte del tiempo tiraba de mí y me llevaba. Pero poco a poco iba aprendiendo a moverme sin él. Iba patinando poco a poco. Un pie, luego el otro, deslizando, no caminando. Como él me había enseñado. Dimos unas cuantas vueltas a la pista. La gente que nos veía soltaba alguna risita o susurraban. Debíamos de estar dando un buen espectáculo. Era la única que no sabía patinar. Mi cara ardía. Juraría que estaba del mismo color que mi camiseta. Pero Justin sólo se fijaba en mí y en mis pies. Las veces que había tropezado me había sujetado justo a tiempo para no caerme. Se lo agradecía infinito la verdad. No quería dar aún mas el espectáculo y me sentía un poco inútil. No le dejaba patinar tranquilo y sabía que lo estaba deseando.
¿Cómo es que sabes patinar tan bien?” Pregunté sin venir a cuento. Estaba regañándome por no mover los pies como debía.
Hacía hockey cuando era pequeño. Impulsate, ____.” Dijo con sus manos en mi cintura, delante de mi, mirando nuestros pies. Como hacía yo.
Intenté seguir sus instrucciones.
¿Eras bueno?” Mantenía mis manos en sus hombros.
Por supuesto” noté una sonrisa de satisfacción. “El mejor de todos. Vamos a probar una cosa...”
Levanté la mirada mirándole con miedo. “¿Qué cosa?”
Nos paró a ambos en medio de la pista. Levantó la mirada y soltó mi cintura para agarrar mis manos y dejarlas caer con las suyas. Empezó a patinar hacia atrás, alejándose de mí. Mierda, mierda.
La sonrisa de idiota que tanto me gustaba apareció cuando estuvo a una distancia importante. Importante al menos para mí, que podía pegarmela en cualquier momento.
Ven hasta aquí, gatita.”
¿QUÉ?” El grito sonó muy alto. Mierda.
No tengas miedo, no vas a caerte. Estoy aquí, ven hacia mi.” Me animó.
Asentí no muy convencida. Sabía que no iba a poder ni llegar a la mitad. Recordé las instrucciones y patiné hacia él. Derecho, izquierdo, derecho, izquierdo. Recuerda que también tienes que impulsar el cuerpo. No mires al suelo, así te caes, no mires al suelo. Cuando quise darme cuenta Justin tenía abiertos su brazos hacía mí. Estaba cerca. Había patinado todo este camino. ¡BIEN, BIEN!
¿Sabéis eso de que no cantes victoria antes de tiempo? Pues ahí lo tenéis. Justo cuando sus manos agarraban las mías me tropecé hacia delante. Mi puntera había golpeado el suelo. Caí hacía delante pero Justin fue lo suficientemente rápido para poder cogerme. Pero no pudo mantener el equilibrio. Caímos los dos al suelo. Yo encima de él, él encima del suelo. Cerré los ojos con fuerza antes del impacto. Cuando llegamos al suelo Justin reía con fuerza. Su risa me contagió. Pronto la risa se apagó. Hacia mucho que no estábamos tan cerca, tan pegados. Él notó lo mismo que yo porque su sonrisa desapareció, al igual que la mía. De nuevo solo había electricidad. Esa electricidad que sólo sentía con él. Las respiraciones comenzaron a acompañarse. Sus labios se acercaron a los míos. No hubo quejas, no hubo duda. Besé sus labios. Besé sus labios necesitando esos besos siempre. Amoldó su boca a la mía y nos besamos despacio, con calma, saboreando cada detalle de la boca del otro. Sus manos en mi espalda, las mías sobre sus mejillas. Nos besamos con lentitud, ninguno quería que terminara. Poco a poco nos fuimos separando, había que respirar.
Sonrió ampliamente. “Si cada vez que te caigas va a pasar esto, podías haberte caído mas veces.”
Sonreí con él. Unos cuantos mechones de su pelo habían sido sacados de su linea natural. Eché su pelo hacía atrás, junto con los demás.
Creo que no me volveré a caer, ya le he pillado el truco.”
Es una lástima, yo quería mas besos.”
Entre el profesor y la alumna no es bueno...”
Bueno, es que tu ya has aprobado el curso.” Eso me hizo reír.
Pero me cayó de nuevo. Sus labios encontraron de nuevo los míos. Y ahora mismo no me importaba estar en el suelo, en medio de una pista y con unas cuantas personas mirándonos.
Era feliz y quería volver a besarle.