sábado, 22 de febrero de 2014

Capitulo 39

“Los ángeles no se enamoran de monstruos.”



Justin:

Tenía 5 llamadas perdidas de Ryan, y otra docena mas de ____. Pero yo sólo había respondido a una. Y sólo fue un mensaje. Ryan había vuelto a llamar después de que lo recibiera. Estaba preocupado y quería venir a buscarme. Mi cabeza estaba hecha un lío y le dije donde me encontraba. Era él después de todo, mi mejor amigo, mi hermano, podía pedirle ayuda a él.
Esta mañana había vuelto a llamar Tony. Dándome una dirección y un nombre. Luke. Yo no sabía nada, no tenía ni idea de donde me estaba metiendo. Con Watson nunca podías estar seguro de nada. Pero aún así fui, porque tenía que hacerlo. No había discusión. Dejé a ____ dormida en su cama y me escabullí por la ventana haciendo el mínimo ruido posible. El plan funcionó porque ella no notó nada hasta horas después y para entonces todo estaba hecho.
Tony me había enviado a otro círculo. Me había obligado a volver a luchar. Había roto la promesa que le hice a ____ y había vuelto a pelear. Y había ganado, pero no me sentía así. No notaba que fuera una victoria real. ¿Por qué? Todos estos años había estado peleando por conseguir dinero para mi abuelo, y esas victorias eran reales. Las celebraba, me sentía bien conmigo mismo. Pero esta no, esta fue bajo presión. Si no, la harían daño.
Así que todas y cada una de las veces que golpeé a mi contrincante solo sentí ira, miedo. Y no iba dirigido hacia él. Sino a la persona que estaba observándome tras sus matones. Viendo que si fallaba, que si le defraudaba, daba por terminado todo.
Lamí mis labios y me apoyé contra la pared relajando mis músculos. Ryan me había dicho que debía contárselo, que debía ser sincero con ella. Y yo había querido poder hacerlo. Pero todas las veces en las que lo intentaba me la imaginaba muerta, con una bala en la cabeza. Y nunca lo hacía. Me echaba para atrás. Era un cobarde con la única persona con la que debía ser valiente.
Pero, tal vez, con esto la salvaba.
Revolví mi pelo con una mano y rasqué mí nunca intentando aliviar la frustración. ¿Podía cagarla todavía mas? Por supuesto que sí, era un experto en eso.
Saqué mi móvil del bolsillo. ____ había mandado un mensaje.

De: ____

Te echo de menos.
¿Qué ha ocurrido?
Por favor, responderme.

Apreté el móvil entre mis dedos. Mentirla era lo que mas me dolía. Pegué un fuerte puñetazo a la pared. Y me dejé caer al suelo. Apretando mis rodillas a mi pecho, hundí mi cabeza entre ellas.
Ten huevos, Bieber.
Pero, ¿qué iba a decirla? ‘Hola, cariño. Sí he vuelto a pelear, sí casi mato a gente a golpes, sí me estoy convirtiendo en alguien al que odio, sí todo esto es por protegerte. Y sí, no voy a pararlo.’ No podía. Ella me odiaría. Jamás me miraría a la cara.
La única opción eran mentiras.

Para: ____

Pronto estaré contigo.
Fue una falsa alarma al final.
Estoy bien, no te preocupes.
Te quiero.

“¿Ya estás llorando, marica?” Levanté la mirada para encontrarme con esos ojos marrones que también conocía. Ryan estiró la mano hacia mí para ayudarme a levantarme.
La acepté y me puse en pie. Ryan levantó las cejas al darse cuenta de mi expresión. Debía de tener un aspecto de mierda.
“¿Le has contado algo?” Preguntó cuando se fijó en mi mano, todavía apretando el teléfono con fuerza.
Negué. No podía. Aún no.
“Venga, te invito a una birra.” Dijo golpeándome la espalda a modo de ánimo. Asentí y nos dijimos hacia su coche.



_____:

La música de mi móvil comenzó a sonar. No eran mas de las 12. Me revolví entre las sábanas y me tapé la cabeza con la almohada con fuerza intentando sin éxito parar aquel horrible sonido. ¿Quién demonios llamaba a esta hora?
Alargué la mano, todavía bajo las sábanas, y respondí casi con un bostezo.
“¿Diga...?” Pronuncié cuando el cansancio me dejó.
“¡¿____?! ¡Necesito que vengas!” La música y el ruido casi hacia retumbar el teléfono. Ryan al otro lado hablaba con voz rápida y preocupada. ¿Qué mierda-
“¿Qué pasa, Ryan?” Me incorporé quitando todo el cansancio de mí. Si Ryan llamaba debía de ser importante.
“Verás…” Soltó una pequeña risa que casi no pude oír. “Justin está muy borracho, ¿vale? Tienes que llevarle a casa”
“Estas de coña…” Froté mi frente con un suspiro. Justin…
“No lo estoy” otra risa se escapó de su boca. Estaba borracho también. Genial. “Nena, ahora estoy contigo. Tengo que hablar con mi amiga.”
¿Eso iba para mí? Una voz que no reconocí me respondió. Seguramente Ryan ya tenía compañía esta noche. Sea lo que fuere que le dijera eso hizo que Ryan riera todavía con mas fuerza y gritara un fuerte: ¡viva!
“¿Dónde estáis, Ryan?” Pregunté mientras salía de la cama y me cambiaba de ropa. Tenía que ponerme algo para poder entrar allí. No creo que un pijama fuera suficiente, además de que cerrarían el paso después de reírse de mí.
“En Judebox. ¿Sabes donde está?” Gritó para que pudiera oírle cuando la música comenzó a sonar mas fuerte en el club.
“Sí, ahora mismo voy.”
Colgué la llamada pero no sin antes oír como Ryan decía a pleno pulmón: “¡____, se une a la fiesta amigos!” Seguido de un montón de risas.
Iba a matar a Ryan por llevar a Justin allí.


Apagué el motor del coche. Había tenido que cogerle el coche a mi madre ya que yo todavía no podía comprarme uno. Mas me valía que al coche no le pasara nada si no quería permanecer en cuarentena todo lo que me quedaba de vida.
Salí del coche y eché un vistazo a mi ropa. Me había puesto unos vaqueros negros ajustados con unos buenos tacones negros altos. Además de la camiseta granate sin una manga que había comprado hace poco. Mi chaqueta negra daba el toque final a todo el conjunto. Supongo que con esto valdría para dejarme entrar. Me había pintado un poco mas de lo normal para parecer mas mayor, así que por el bien de Justin eso debía de bastar.
Cuando llegué a la puerta me dejaron entrar con bastante rapidez. Al gorila de la puerta solo le bastó una mirada rápida por todo mi cuerpo, parándose en las zonas donde los cerdos suelen mirar fijamente y un billete de 20 pavos.
Ya estaba dentro. Sólo tenía que buscar a Justin y llevarlo conmigo. No tardaría mucho. Ryan podía buscarse solito la forma de volver.
Todo el club estaba hasta arriba. Los cuerpos se apretaban los unos de los otros en la pista mientras el DJ aumentaba el volumen de la música. Unison de Party Knife hacía aumentar el calor de la sala. La barra estaba a mi derecha iluminada por una tenue luz blanca, mientras que el resto estaba lleno de colores azules y rojos. El humo era bastante presente pero no se veía a nadie fumando.
Me dirigí a la barra. Desde allí tendría un mejor ángulo para poder encontrarle. Ser bajita y un montón de gente junta no era una buena combinación. Pero eso no dejó que no echara de vez en cuando alguna que otra mirada mientras caminaba.
Finalmente encontré a Ryan sentado al lado de una morena. La chica tenía una cara bastante rara, estaba llena de botox hasta arriba, sus labios eran demasiado gruesos. Su pecho era casi el doble que su cabeza, y el vestido rojo tan ajustado no dejaba mucho a la imaginación. Me sorprendió que Ryan eligiera ese tipo de compañía. No parecía que tuviera mucho tema de conversación.
Me acerqué a él por la espalda, dándole unos golpecitos en ella cuando llegué. Se giró con el ceño fruncido pero cuando me reconoció mostró una sonrisa blanca.
“¡Has venido!” Dijo con alegría.
“Claro que he venido, ¿dónde está Justin?” Pregunté yendo directa al grano.
Ryan sólo se rió mientras la morena pasaba sus manos por sus hombros acariciándole.
Me giré hacia la pista intentando verle. Misión fallida.
“Justin está al lado del baño, pasándolo bien.” Dijo con una sonrisa. “¿Verdad, Diana?”
La chica asintió y se inclinó besando su cuello. Ryan seguía con la vista fija en mí, con una sonrisa divertida.
“¿Por dónde?”
Mi amigo señaló hacia la esquina derecha de la sala. Asentí y me despedí de él con la mano sin ni siquiera esperar que respondiera. La parte de ‘pasándolo bien’ no me había gustado nada. Y si había mas lapas sueltas por el club como Diana estaba segura de que me iba a gustar menos.
Fui poco a poco hasta el baño. Un pequeño cartel de neón marcaba el camino. La gente me apretujaba por un lado y por el otro impidiendo casi avanzara. La música cambió a una que nunca había oído. La gente se pegaba todavía mas y se rozaba con ímpetu entre ella. Me dieron ganas de vomitar. Tenía que encontrar a Justin con rapidez.
Logré atravesar la barrera de gente que ‘bailaba’ en la pista. Y encontré a Justin. Y a una rubia. Ambos estaban sentados en el suelo al lado de la puerta del baño. Justin con los brazos apoyados en sus rodillas. Ella con los brazos sobre él. Parecían tener una conversación bastante cortante, al menos por parte de Justin.. Ella sólo le sonreía coqueta. La sangré comenzó a hervir dentro de mi. ¿Qué coño hacía esa tía? Me acerqué a ellos. La tía me vio antes que Justin. He de admitir que tenía una cara guapa, demasiado barbie para mi pero no era fea. Y tenía un cuerpo bastante bonito, y el vestido negro la quedaba bien. Joder. Apártate de él.
“Disculpa, estamos hablando.” Cuando habló fue cuando quise retirar todo aquello de que era guapa. Tenía una voz muy aguda y gritona. Podía pegarla una patada ahora y…
“¿____?” Justin se fijó entonces en mí y sonrió de esa forma tan suya que me volvía loca.
“Hola” susurré. Sabía que no me había oído pero esperaba que hubiera leído mis labios.
“¿Qué haces aquí?” Preguntó todavía feliz mientras se intentaba levantar. Se apoyó en la pared con ambas manos antes de resbalar un poco. Mi instinto me hizo adelantarme y le sujeté por la cintura levantándolo con cuidado.
“He venido a buscarte” sonreí cuando sus ojos mieles encontraron los míos. Eché un vistazo a la rubia que todavía estaba en el suelo sin demasiado aprecio. “Pero parece que no me necesitas, ¿quién es tu amiga?” Pregunté con una voz amable bastante falsa.
La chica se levantó y rodeó con sus brazos el brazo de Justin cuando yo le hube soltado después de que se estabilizara. Él pareció sorprendido de que se agarrara a su brazo.. Ahora tenía ganas de golpearla aún mas. ¿De qué mierdas iba?
Soltó una risa y besó el cuello de Justin. Luego me miró sonriendo. “Soy Cath” dijo estirando una mano hacia mí.
La dejé en el aire mirándola con absoluta repugnancia. Justin la agarró de la cintura y la alejó de él.
“He dicho que te vayas.” Soltó Justin apartándola hacia un lado. “¿Tengo que hacerte un croquis?”
La chica nos miró a ambos con bastante indignación y se fue sin mirarnos de nuevo. Ahí te pudras, pensé. Justin se acercó a mi me rodeó la cintura con sus manos antes de colocarme entre él y la pared. Comenzó a besar mi cuello con ganas, como si hacía mucho tiempo que no nos veíamos, con desesperación. Sus manos subían y bajaban por mis costados a la vez que él hacía magia con sus labios. Le aparté de mi con cuidado para que no volviera a caerse.
“Justin , para, no podemos…” Dije sonrojándome.
Él pareció no escucharme ya que volvió a la carga posando sus labios en los míos, mientras su cuerpo se apretaba contra el mío. Su boca sabía a humo y alcohol. Era un beso húmedo y asqueroso, y él no parecía darse cuenta de nada de lo que pasaba a su alrededor. Podía estar besando a Cath en vez de a ti… Mi corazón se heló.
Lo aparté de un empujón alejándolo de mí.
“He dicho que no, Justin” Grité con el pulso a toda hostia.
Aquello pareció molestarle. Su rostro cambió totalmente, estaba enfadado. Cabreado. Dio unos pasos hacia mí y antes de que pudiera responderme algo se inclinó hacia delante vomitando. Aparté la mirada esperando a que acabara. Alguien tendría que limpiar eso. Una vez terminado me acerqué a él y llevé uno de sus brazos sobre mis hombros y rodeé su cintura haciendo que apoyara su peso sobre mí. Esperaba que los tacones aguantaran.
“Vámonos.” Él asintió y se dejó guiar.


Abrí la puerta como pude y entramos en su casa. Cerré la puerta con el pie una vez dentro y nos encaminamos poco a poco hasta su habitación. Nos balanceábamos un poco con cada paso. Justin pesaba bastante y casi no tenía fuerza para mantenerlo de pie yo sola. Miré el reloj que marcaba la 1:30 am. Ryan todavía no había vuelto así que supuse que estaría con su morena plástica, Diana.
Después de unos cuantos objetos en el suelo y unos cuantos golpes, dejé a Justin sobre su cama. Le senté con cuidado y se dejó caer hacia atrás. Solté un bufido. No iba a dejar que durmiera con esa ropa y mas después de haber vomitado.
Le hice incorporarse tirando de su mano. Aquello le hizo reír pero no se quejó. Enganché su camiseta entre mis manos y tiré de ella para sacarla.
“____, si querías que me desnudara sólo tenías que pedírmelo.” Dijo con voz ronca. Una sonrisa seductora se coló por sus labios.
Le quité la camiseta y le besé la mejilla dispuesta a seguir su juego si eso hacía que se quitara la ropa y yo pudiera echarla a lavar.
“Pues quítate tú los pantalones” susurré contra su oído.
Me aparté dejándole espacio suficiente y me apoyé contra su armario esperando. Justin desnudo era admirable de ver. Sus músculos se contraían con cada movimiento que hacía. La V de su cintura había empezado ha hacerse mas visible y su espalda era mas ancha. Estos meses había empezado a estar en mejor buena forma y joder, lo disfrutaba bien.
Justin se lió con los pantalones y cayó sobre la cama riendo.
“No puedo ni hacer esto.” Dijo con frustración después, golpeando la cama con el puño.
Me incliné hacia él y le quité la zapatilla que le quedaba para poder deslizar sus pantalones poco después.
“Ya está, bobo.” Levanté la vista encontrándome con sus ojos. “¿Qué pasa?”
“Los ángeles no se enamoran de monstruos.”
“Aquí no hay ningún ángel” comenté.
“Pero si un monstruo. Un monstruo asesino.”
Tragué saliva. ¿Un monstruo asesino? En esta habitación solo estábamos los dos. Él con sus demonios y yo con los míos. Él con sus cosas buenas y yo con las mías. No había personajes fantásticos en esta habitación. No había nada que se pareciera a ello.
Negué con la cabeza. “Tampoco lo hay, sólo te veo a ti y a mi.”
Asintió y atrajo la almohada hasta a él. Se tumbó mirando hacia el techo, colocando sus brazos por detrás de su nuca. Sonrió de manera pervertida poco después.
“Estarías… joder, tu vestida de ángel, joder, gatita”
Suspiré. Aquello era mi aviso de que tocaba volver a casa. Mi madre podía matarme si se enteraba de que el coche no estaba y aún mas, si se enteraba de que la que faltaba era yo.
“Buenas noches, Justin” susurré.
Me giré para salir de la habitación cuando una mano se cerró en torno a la mía y tiró de mi con suavidad hacia la cama.
“Por favor, ____, quédate. Te necesito esta noche, por favor.” Cerré los ojos cuando su aliento chocó contra mi nuca. Notaba el calor irradiar de su cuerpo aún sin apenas tocar el mío.
Asentí.
Porque en este punto podía pedirme todo.


Y cualquier cosa le concedería.



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Quería avisaros de que para el siguiente capitulo tardaré bastante, ya que esta semana y a comienzos de la siguiente tengo unas pruebas para practicar la selectividad en el insti y voy a tener que estar toda la semana estudiando sin casi respirar. Así en cierto modo por eso he hecho el capitulo mas largo, para que me perdonéis un poco. Espero que os haya gustado. Dentro de poco empezaremos a meter caña al asunto.

domingo, 16 de febrero de 2014

Capitulo 38

“Despídete del mundo.”



La playa a estas horas estaba casi desierta. Eran las 7 de la mañana. Había madrugado sólo para ver la puesta de sol desde aquí.
Mis pies estaban hundidos en la arena. Se sentía muy bien, genial, en paz. Respiré profundamente llenando mis pulmones con el aliento que desprendía el mar. Las olas intentaban alcanzarme mientras me hacían soñar con el suave sonido que producían. Cerré los ojos e intenté dejarme llevar por todas las sensaciones que estaban invadiéndome. Me sentía feliz, pero faltaba algo.
Unos brazos me rodearon por la espalda. Su cuerpo caliente se juntó con el mío. Esto era lo que me faltaba. Él. Sólo él. Todos los días. A cada momento. Su aliento golpeaba mi cuello mientras dejaba un camino de pequeños besos. ¿Toda mi vida sería así? ¿Besos, caricias y mimos? No podía quejarme. Quería todo eso de él y mas.
Me giré para encontrarme con esos ojos color miel que tanto me hacían soñar. Sonreí cuando él lo hizo. ¿Se podía vivir a base de sonrisas? Creo que tenía la respuesta a eso.
Rodeé su cuello con ambas manos antes de fundirnos en un beso. Su boca encajaba perfectamente en la mía, igual que hacía yo con la suya. El beso sólo mostraba amor, amor y deseo. Era uno de esos besos que llevan inscrito las palabras 'te quiero'.
Pero entonces Justin se alejó de mi. Sus manos se apretaban en torno a mi cintura separándose de mi. Su rostro había cambiado. Ya no me miraba como siempre. Ahora reflejaba horror y miedo. Quedó en completo silencio. Lo único que podías oír era la brisa. Se separó de mi completamente. Un paso, dos, tres. Yo di un paso hacía delante, intentando alcanzarle pero antes de que pudiera susurrar algo, él levantó la mano. Pidiendo que frenara, que no me acercara. Miró al suelo desviando la mirada de mi.
Este no soy yo” dijo sin mirarme. Una de sus manos se fue hasta su espalda. ¿Qué estaba pasando? ¿Cómo que no era él? Este es Justin, mi Justin. “Tengo que enseñarte como soy de verdad.”
La mano que antes estaba tras él paso hacia delante. Esta vez traía un objeto consigo. Levantó el brazo y su mirada hacia mi. La punta del arma iba dirigida hacia el centro de mi frente. Sus dedos estaban en el gatillo sin vacilación. Tensos, apretados, listos. Tragué saliva sin saber que hacer, que decir, donde ir. Justin no iba a dispararme. No.
Justin, baja el arma.” Susurré cuando mi voz me lo permitió.
No. Tú has cambiado quien soy, ¿sabes?” Inclinó la cabeza hacia un lado sin apartar los ojos de mi. Una sonrisa siniestra se dibujó en sus labios. Mi cuerpo no dejaba de gritar: ¡peligro, peligro! Pero mi cabeza y mi corazón sabía que no dispararía. “Me has vuelto un mierdas. Y ahora voy a terminar con eso.”
Negué levemente. Las lágrimas estaban cayendo por mis mejillas y yo solo intentaba seguir allí de pie. Firme. Diciéndome a mi misma que nada de esto era real, que él no era así, que nunca dispararía.
Para” supliqué con un sollozo.
Soltó una fuerte carcajada que me pareció que hizo retumbar toda la playa.
¿Ahora me tienes miedo, gatita? Tal vez nunca has sido como yo esperaba.” Cargó la pistola en un movimiento rápido. ¿De verdad iba hacerlo? No, no. Esto no estaba sucediento.
Justin, por favor... Este-este no eres tú, por favor...” Sólo suplicaba, sólo lloraba. ¿Qué demonios estaba pasando? Justin no es así, este no es él. “Tú me quieres...”
Zorra, nunca te he querido.” Las palabras cortaban, dañaban, mataban. “Despídete del mundo.”
Iba a morir. Los segundos para mí estaban acabando. ¿Acabaría así? Sola, en una playa. ¿Me echaría alguien de menos? ¿Mi familia, mis amigos, él? Mi asesino iba a ser la persona a la que amaba. La persona en la que mas confiaba. Iba a morir aquí, ahora. A punta de una pistola. No viviría nunca nada mas, ni viajaría, ni haría planes de futuro. Me costaba respirar.
¿Últimas palabras?” Preguntó con una risa. Su dedo índice presionaba el gatillo. Sólo tenía unos segundos mas, unas palabras mas.
Cerré los ojos y dije lo único de lo que estaba realmente segura:
Te quiero, Justin”
Y la bala atravesó el aire.

Me desperté sobresaltada. Miré a mi alrededor intentando calmarme. Estaba en mi cama. En casa. Era domingo por la mañana, acababa de amanecer. Respiré un par de veces intentado tranquilizarme, pero no iba a quitarme esta sensación con tanta facilidad. Había sido un sueño horrible, una pesadilla. Todavía tenía en mi cabeza la imagen de Justin disparando. Dura, fría, sin sentimiento. Cerré los ojos. Nada había sido real. Nada. Todo ha sido producto de mi imaginación.
Volví a tumbarme en la cama cuando noté algo al lado de mi cabeza. Un pequeño papel sobresalía por debajo de la almohada. Lo cogí y vi que era su letra.

_____, he tenido que irme, problemas con Ryan.
Te llamaré mas tarde.
Te quiero, Justin.

Hice una bola con el papel y lo tiré lejos. Resoplé. Él no estaba aquí. Y bueno, tampoco me sorprendía. Durante estas semanas nuestros encuentros habían sido contados. Siempre tenía asuntos que resolver. Con Ryan, con el colegio, con lo que fuera. Siempre acababa sola en algún momento o me dejaba plantada. Pero a pesar de eso, no cambiaba por nada los segundos que pasábamos juntos.
Danna había sacado sus propias conclusiones de esas excusas. Lo acataba todo a drogas, alcohol, las peleas. Incluso a que me ponía los cuernos. Pero yo seguía sin poder creer o plantearme cualquiera de esas posibilidades. Confiaba en él. A pesar de que podía notar que sólo eran excusas y mentiras, confiaba en que fuera lo que fuera que realmente pasara, acabaría por decírmelo.
Quité esos pensamientos de mi mente y salí de la cama para dirigirme al baño. Necesitaba una buena ducha. Tenía que despejarme de todo, del sueño, de la nota.

Esta tarde había quedado con Danna para ir a recoger el regalo de Justin. Dentro de poco llegaría su cumpleaños y Ryan y yo habíamos planeado celebrar una fiesta en su apartamento. Iba a cumplir ya 20 años y debíamos de celebrarlo a lo grande. Por eso había decidido una serie de regalos para él y hoy tenía que ir a recogerlos. Su cumpleaños era el sábado que viene y teníamos que tener todo preparado. Y eso significaba traer a su familia sin que se enterara. Y que casi no pasara tiempo conmigo hacía que fuera mas fácil. Pero me llenaba de dudas.
Me vesti con unos pantalones negros rajados y un jersey blanco que me quedaba una talla mas grande. Me supe mis vans negras y ya estaba lista. Danna no tardaría mas de diez minutos en llegar. Tenía que llamar a Ryan. Tenía que hablar con Justin. La nota de esta mañana no me daba muy buena espina, y la pesadilla no había ayudado mucho. Ahora mismo necesitaba un abrazo suyo y él no estaba por aquí para darmelo.
Cogí mi móvil y marqué. Al tercer tono respondieron al otro lado.
¿Eres tonto o no sabes que hora es?” Dijo Ryan con una voz somnolienta. Acababa de despertarse. Miré el reloj. Las 11 am.
Ryan, son las once de la mañana.” Dije con una carcajada.
Shhhhhhhh, la mañana está para dormir.” Comentó cansado.
Lo que tu digas, ¿está Justin contigo?” Pregunté cambiando de tema.
¿Justin? No veo a ese intento de negro desde ayer por la mañana, ¿por qué?” Bostezó.
Por nada, me dijo que estaba contigo, no importa...”
Eso pareció despertarlo porque su voz cambió de tono. Ahora parecía mas serio y preocupado.
_____, sabes que esté donde esté está bien, ¿no?”
Sí, lo sé, es solo qué...” Lamí mis labios y tragué saliva. “Acabo de confirmar que de verdad me miente.”
No creo que sea eso, _____”
Entonces, ¿qué?” Pregunté levantando un poco la voz. “¿Sabes algo que yo no sepa, Ryan?”
No, no sé por qué mierdas te ha dicho que estaba conmigo, pero no lo sé. Intentaré saberlo si eso te hace sentir mejor.”
Olvidalo.” Dije sin fuerzas. No quería meter a Ryan en todo esto, era su mejor amigo. “Ya hablamos, hasta luego.”
Hasta luego.”
La llamado dio el aviso de que había finalizado.


Ryan:

En cuanto hube terminado la llamada con _____, llamé a Justin. No podía seguir haciendo esto. Al final ella se enteraría de la peor manera posible y también me estaba obligando a mí a mentirla.
En la primera llamada saltó su contestador.
Mierda, tío. Cógelo.”
Volví a marcar con rapidez. Pero la llamada volvió a desviarse hacia el contestador. Esto no podía estar pasando. Decidí dejarle un mensaje. Todo esto acabaría mal. Estaba haciendo las cosas mal y debía de terminar antes de que fuera aún mas peligroso.

Para: Justin

Tío, tienes que venir.
____ ha llamado preguntando por ti. Ten los huevos de decirle la verdad.
Esto no va a salir bien.

Dejé el teléfono sobre la mesilla. Me estaba empezando a poner en medio de todo esto con las escusas que le daba. _____ corría mas peligro sin saber todo esto que sabiéndolo. Pero Justin seguía enfrascado en que así la protegía. En que así Tony no le haría daño. Pero esto solo haría que Justin fuera el que le haría daño. Eso era lo que Tony quería. Que ella sufriera por él, y así tenerle bajo su control total. Que se convirtiera en uno de sus secuaces. Que fuera suyo para así destruirlo.
Bip, bip.

De: Justin

Ya nada puede salir bien.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Capitulo 37

 No llevas sujetador.” 
No suelo llevarlo cuando duermo”



Era algo ya normal que Justin viniera a las tantas de la noche hasta mi casa, subiera por el lado derecho de la casa y se colara en mi habitación. Yo tampoco tenía mucho que objetar. Dormía mucho mejor a su lado. No había pesadillas, malos sueños, monstruos o cualquier otra criatura. Sus brazos me rodeaban y yo me sentía protegida.
A veces era él el que tenía malos sueños. Se despertaba sobre saltado y sudoroso. Pero luego se giraba, me acariciaba el pelo y susurraba: 'estas aquí...' y volvía a caer en brazos de Morfeo. La primera vez que ocurrió me levanté asustada. Nunca le había visto así. Su cara estaba completamente pálida y temblaba. Le temblaban sobre todo las manos. Yo sólo pude abrazarle y decirle que sólo era una pesadilla, que fuera lo que fuera no era real. Él me miró, con la misma expresión pálida y asustada, y me besó. Después susurró esas palabras. 'Estas aquí'. Noche tras noche las oía. Y yo le respondía que aquí es donde estaría, para él, por siempre. Entonces su cuerpo se relajaba, su corazón empezaba a latir con normalidad y volvía a abrazarme. Con fuerza. Como si pensara escaparme.
Por las mañanas nunca quería hablar sobre sus pesadillas. Yo tampoco quería atosigarle con el tema. Siempre que lo sacaba, ya fuera a colación o no, él se tensaba y cambiaba de tema desesperadamente. Me preocupaban que aquellos sueños pudieran afectarle.
Pero esta noche cuando entró por la ventana yo sólo podía mirarle y pensar dónde había estado. Eran las 3:00 am del sábado. Y no había sabido nada de él en todo el día.
Justin empezó a quitarse la ropa. Primero la camiseta, luego los pantalones seguidos por los calcetines. Estábamos en pleno Febrero y él dormía en calzoncillos. No tenía ni idea de cómo almacenaba el calor. Rodeó la cama sin hacer el menor ruido. Abrió el lado de la cama. Se metió dentro y sus brazos cogieron su postura habitual. Sobre mis caderas. Apretándome contra su pecho.
Me di la vuelta pudiendo así admirar su precioso rostro iluminado por la tenue luz que se colaba por la ventana. Sonreí porque ya tenía los ojos cerrados.
Hola” susurré acariciando su mejilla con la yema de los dedos. Podía notar la poca barba que empezaba a crecerle.
Hola” respondió antes de abrir sus ojos marrones. “¿Cómo ha ido tu día?”
Aburrido” comenté sin importancia mas concentrada en dibujar el contorno de su cara. “¿Y el tuyo?”
Cansado” cerró los ojos disfrutando de las caricias que le proporcionaba.
Te he echado de menos” dije sin darme cuenta.
Justin apretó sus manos en torno a mi. Abrió los ojos encontrándose con los míos y acercó su cuerpo al mio.
Yo también a ti, mucho. Mucho, mucho.” Pronunció antes de inclinarse y besarme.
Sus labios supieron mejor que cualquier otra vez o incluso mejor. Nos besamos lentamente, sin prisa. El beso sólo hizo que me despertara mas. Sus labios chuparon mi labio inferior, jugando, saboreando. Su lengua pronto pidió el acceso a mi boca que dejé sin protestar. Un beso podía demostrar mucho mas que palabras. Y este me empezaba a llevar a las nubes.
Sus manos se apretaron en mi cadera mientras se giraba para colocarse sobre mi. Mis manos volaron con rapidez hasta su cuello. Mis dedos acariciaban su pelo. Nuestras bocas seguían sin separarse deseosas la una de la otra. Las manos de Justin subían lentamente por mi costado, llevándose la camiseta a su paso. Cuando subió hasta la parte alta de mi pecho notó la ausencia del sujetador. Gruñó contra mis labios cuando sacó la camiseta y la dejó sobre su ropa de un tirón.
Separó nuestros labios y echó un vistazo hacia mi pecho antes de volver sus ojos a los míos. Apoyó su frente contra la mía. Mis dedos jugaban e inspeccionaban su pelo.
No llevas sujetador.” Afirmó.
Negué con la cabeza y sonreí provocadora. Sabía que esa sonrisa le llevaba al límite.
No suelo llevarlo cuando duermo” admití.
Joder, ____” gruñó con voz ronca antes de pegar su cintura a la mía. Solté un pequeño gemido cuando lo noté entre mis muslos. Joder. “No puedes tenerme así, tan pronto.”
Justin besó mi cuello. Permitiéndose un tiempo en tentarme y provocarme a la vez que sus manos subían y atrapaban mi pecho dando unos cuantos apretones que sólo hacía que gimiera y estuviera todavía mas preparada para él.
Él realizó un camino de besos ligeros desde mi cuello hasta la cima de mi pecho, rodeando uno de mis pezones con sus labios, mientras que con la otra mano masajeaba y provocaba el otro. Maldita tortura. Exquisita provocación.
Justin...” Gemí mas alto de lo que me había propuesto.
Esto sólo hizo que él rodeara mi pezón con la lengua mientras volvía a perder su otra mano por mi cuerpo, mas abajo, mas al centro. Mis manos le apretaban contra mí mientras mi piernas se abrían y doblaban para poder notar mas su excitación contra mi. Pronto noté como mis pantalones empezaban a deslizarse hasta el final de la cama seguidos de la poca ropa interior que me quedaba.
Justin se incorporo volviendo a clavar su mirada en mi. Nuestro pulso ya iba a mil por hora y acabábamos de empezar la maratón. Mordí mi labio notando como su mano acariciaba el interior de mi muslo. La otra estaba apoyada sobre el colchón al lado de mi cabeza. Poco a poco la mano fue subiendo, hasta encontrar el punto clave que tan bien se conocía ya. Dibujó círculos con su pulgar sobre mi clítoris llevándome al cielo en unos segundos. Gemí cerrando los ojos. Mi cadera se levantó buscando la suya sin ni siquiera pretenderlo. Acerqué su boca a la mía y le besé con ganas. Transmitiéndole lo que estaba haciéndome sentir, lo que quería, lo que necesitaba. A él, sólo a él. Justin aumentó la velocidad de sus dedos y eso sólo hacia que mi cuerpo temblara deseando llegar al punto clave.
Oh, dios...” gemí de nuevo apretando mis manos a su espalda.
Justin lamió sus labios y apartó sus dedos de mi zona clave y antes de que pudiera procesar la información o incluso quejarme de algo, sentí como tentaba en mi entrada. Como mi cintura se movía buscándole, llamándole.
Joder, gatita, si que estas lista.” Susurró con voz ronca mientras frotaba su miembro contra mi sexo. Joder, joder.
Justin, por favor...” Pedí casi como una súplica.
Él apoyó su frente contra la mía. Su respiración iba como una moto, acompañada de la mía.
Pídelo de nuevo” susurró colocándose en la entrada.
Te necesito dentro, Justin, por favor...” gemí.
Joder, ____”
Su miembro entró en mi plenamente, con fuerza, de un movimiento. Ambos gemimos. Se sentía tan bien. Los movimientos de Justin eran continuos, lentos. Disfrutando del momento que estábamos creando. Sus labios volvieron a encontrar los míos. Su lengua volvió a invadir mi boca. Sabía a sexo, pasión y amor. Sobre todo a amor. Mordí su labio inferior a la vez que recorría su columna vertebral.
Justin, mas...” susurré cuando mi cuerpo me lo permitió.
Te sientes tan bien gatita, dios.”
Sus movimientos se hicieron mas rápidos, cada vez mas y mas. Mis manos arañaron su espalda cuando empezaba a notar que ambos estábamos cerca de la cima. El punto clímax. Las embestidas fueron mas rápidas. Los gemidos y jadeos de ambos llenaban la habitación. Nunca iba a tener suficiente de esto. Nunca iba a tener suficiente de él.
Voy a... oh dios mío” jadeé cuando estaba apunto. Mi cuerpo se tensó.
Lo sé, nena. Vamos, para mí” Pidió mientras daba las últimas embestidas llevándome al último cielo, a la última estrella.
Gemí su nombre mientras alcanzaba la perfección en sensaciones y él unas embestidas poco después.
Se dejó caer sobre mí, con cuidado de no aplastarme, mientras los dos buscábamos el aire del otro. Estábamos exhaustos. Olíamos a sexo. Sabíamos a amor. Justin lamió sus labios y apartó el pelo que se me había quedado pegado a la cara. Sonrió como un idiota antes de darme un casto beso en los labios.
Te quiero, ____.”
Te quiero, Justin.” Dije con la misma estúpida sonrisa en mi cara.
Se echó hacia un lado saliendo de mí, lo que provocó que soltara un leve gemido mas por la queja que por el dolor. Sus manos no se apartaron de mi en todo momento. Volvieron a rodearme por la cintura y atraerme hacia a él. Acaricié su cara con ambas manos y me incliné para besarle estaba vez durando un poco mas que el beso que me había dado antes.
Si hubiera sabido que me echabas tanto de menos, hubiera venido antes, gatita.” Susurró con diversión.
Se veía increíble. Bueno, siempre lo hacía, pero después de cosas así, se veía todavía mas. Tenía el pelo totalmente revuelto, los labios hinchados y esa mirada que sólo me dedicaba a mí.
Esto es lo que te pierdes el tiempo que no estas conmigo.” Vacilé sonriendo.
Me pasaría cada segundo de mi vida a tu lado, pero probablemente te cansarías de mí si lo hiciera.”
No me cansaría de ti” respondí son sinceridad. Porque era verdad, no creía que nunca pudiera tener suficiente de él.
Eso lo dices ahora, que te tengo totalmente enamorada.” Dijo con orgullo.
¿Totalmente?” Levanté una ceja intentando contener una risa. No era hora de hacer ruido y con la sesión de antes ya nos la habíamos jugado bastante.
Totalmente, gatita. Pero en un futuro tal vez ya no sea así.”
Eso me dolió. Porque sabía que no sería así. Que yo seguiría perdidamente enamorada, incluso puede que mas. Que era imposible cansarme de su risa, de su mirada, de sus gestos, de sus palabras. No existía nada que pudiera cambiar la sensación que sentía cuando me tocaba o incluso cuando me rozaba. No había otro como él aun que buscara alrededor de un mundo, de dos, de mil. No había otro Justin, no había nadie que fuera mi historia con final. Y tampoco quería a otro que le sustituyera.
En un futuro, en el presente, hace unos meses. No importa. Estaba, estoy y seguiré estando totalmente enamorada de tí.” Declaré.
Y yo te daré el mejor futuro, el mejor amor y la mejor persona que pueda llegar a ser y soy. Porque gatita, no hay nada más después de tí.” Noté mi corazón quebrarse. “Y si estas tan segura de que me quieres, dejame decirte que yo te quiero el doble. Que siempre te voy a superar en eso, porque es la única cosa en la que voy a poder ganarte.”
Y no quise escuchar mas. Sólo quería sentir. Quería sentir sus labios sobre los míos. Quería decirle mas que palabras, mas que sentimientos. Mas que una vida, cinco y veinte, le quería como nunca nadie había querido a una persona. Y eso no iba a cambiar. 

Pero iba a ganarle en esto.