“Los ángeles no se enamoran de monstruos.”
Justin:
Tenía 5 llamadas
perdidas de Ryan, y otra docena mas de ____. Pero yo sólo había respondido a
una. Y sólo fue un mensaje. Ryan había vuelto a llamar después de que lo
recibiera. Estaba preocupado y quería venir a buscarme. Mi cabeza estaba hecha
un lío y le dije donde me encontraba. Era él después de todo, mi mejor amigo,
mi hermano, podía pedirle ayuda a él.
Esta mañana había
vuelto a llamar Tony. Dándome una dirección y un nombre. Luke. Yo no sabía nada, no tenía ni idea de donde me estaba
metiendo. Con Watson nunca podías estar seguro de nada. Pero aún así fui, porque
tenía que hacerlo. No había discusión. Dejé a ____ dormida en su cama y me
escabullí por la ventana haciendo el mínimo ruido posible. El plan funcionó
porque ella no notó nada hasta horas después y para entonces todo estaba hecho.
Tony me había
enviado a otro círculo. Me había obligado a volver a luchar. Había roto la
promesa que le hice a ____ y había vuelto a pelear. Y había ganado, pero no me
sentía así. No notaba que fuera una victoria real. ¿Por qué? Todos estos años
había estado peleando por conseguir dinero para mi abuelo, y esas victorias
eran reales. Las celebraba, me sentía bien conmigo mismo. Pero esta no, esta
fue bajo presión. Si no, la harían daño.
Así que todas y cada una de las veces que golpeé a mi
contrincante solo sentí ira, miedo. Y no iba dirigido hacia él. Sino a la
persona que estaba observándome tras sus matones. Viendo que si fallaba, que si
le defraudaba, daba por terminado todo.
Lamí mis labios y me apoyé contra la pared relajando mis
músculos. Ryan me había dicho que debía contárselo, que debía ser sincero con
ella. Y yo había querido poder hacerlo. Pero todas las veces en las que lo
intentaba me la imaginaba muerta, con una bala en la cabeza. Y nunca lo hacía.
Me echaba para atrás. Era un cobarde con la única persona con la que debía ser
valiente.
Pero, tal vez, con esto la salvaba.
Revolví mi pelo con una mano y rasqué mí nunca intentando
aliviar la frustración. ¿Podía cagarla todavía mas? Por supuesto que sí, era un
experto en eso.
Saqué mi móvil del bolsillo. ____ había mandado un mensaje.
De: ____
Te echo de menos.
¿Qué ha ocurrido?
Por favor, responderme.
Apreté el móvil entre mis dedos. Mentirla era lo que mas me
dolía. Pegué un fuerte puñetazo a la pared. Y me dejé caer al suelo. Apretando
mis rodillas a mi pecho, hundí mi cabeza entre ellas.
Ten huevos, Bieber.
Pero, ¿qué iba a decirla? ‘Hola, cariño. Sí he vuelto a
pelear, sí casi mato a gente a golpes, sí me estoy convirtiendo en alguien al
que odio, sí todo esto es por protegerte. Y sí, no voy a pararlo.’ No podía.
Ella me odiaría. Jamás me miraría a la cara.
La única opción eran mentiras.
Para: ____
Pronto estaré contigo.
Fue una falsa alarma al final.
Estoy bien, no te preocupes.
Te quiero.
“¿Ya estás llorando, marica?” Levanté la mirada para
encontrarme con esos ojos marrones que también conocía. Ryan estiró la mano
hacia mí para ayudarme a levantarme.
La acepté y me puse en pie. Ryan levantó las cejas al darse
cuenta de mi expresión. Debía de tener un aspecto de mierda.
“¿Le has contado algo?” Preguntó cuando se fijó en mi mano,
todavía apretando el teléfono con fuerza.
Negué. No podía. Aún no.
“Venga, te invito a una birra.” Dijo golpeándome la espalda
a modo de ánimo. Asentí y nos dijimos hacia su coche.
_____:
La música de mi móvil comenzó a sonar. No eran mas de las
12. Me revolví entre las sábanas y me tapé la cabeza con la almohada con fuerza
intentando sin éxito parar aquel horrible sonido. ¿Quién demonios llamaba a
esta hora?
Alargué la mano, todavía bajo las sábanas, y respondí casi
con un bostezo.
“¿Diga...?” Pronuncié cuando el cansancio me dejó.
“¡¿____?! ¡Necesito que vengas!” La música y el ruido casi
hacia retumbar el teléfono. Ryan al otro lado hablaba con voz rápida y
preocupada. ¿Qué mierda-
“¿Qué pasa, Ryan?” Me incorporé quitando todo el cansancio
de mí. Si Ryan llamaba debía de ser importante.
“Verás…” Soltó una pequeña risa que casi no pude oír.
“Justin está muy borracho, ¿vale? Tienes que llevarle a casa”
“Estas de coña…” Froté mi frente con un suspiro. Justin…
“No lo estoy” otra risa se escapó de su boca. Estaba
borracho también. Genial. “Nena, ahora estoy contigo. Tengo que hablar con mi
amiga.”
¿Eso iba para mí?
Una voz que no reconocí me respondió. Seguramente Ryan ya tenía compañía esta
noche. Sea lo que fuere que le dijera eso hizo que Ryan riera todavía con mas
fuerza y gritara un fuerte: ¡viva!
“¿Dónde estáis, Ryan?” Pregunté mientras salía de la cama y
me cambiaba de ropa. Tenía que ponerme algo para poder entrar allí. No creo que
un pijama fuera suficiente, además de que cerrarían el paso después de reírse
de mí.
“En Judebox. ¿Sabes donde está?” Gritó para que pudiera
oírle cuando la música comenzó a sonar mas fuerte en el club.
“Sí, ahora mismo voy.”
Colgué la llamada pero no sin antes oír como Ryan decía a
pleno pulmón: “¡____, se une a la fiesta amigos!” Seguido de un montón de
risas.
Iba a matar a Ryan por llevar a Justin allí.
Apagué el motor del coche. Había tenido que cogerle el coche
a mi madre ya que yo todavía no podía comprarme uno. Mas me valía que al coche
no le pasara nada si no quería permanecer en cuarentena todo lo que me quedaba
de vida.
Salí del coche y eché un vistazo a mi ropa. Me había puesto
unos vaqueros negros ajustados con unos buenos tacones negros altos. Además de
la camiseta granate sin una manga que había comprado hace poco. Mi chaqueta
negra daba el toque final a todo el conjunto. Supongo que con esto valdría para
dejarme entrar. Me había pintado un poco mas de lo normal para parecer mas
mayor, así que por el bien de Justin eso debía de bastar.
Cuando llegué a la puerta me dejaron entrar con bastante
rapidez. Al gorila de la puerta solo le bastó una mirada rápida por todo mi
cuerpo, parándose en las zonas donde los cerdos suelen mirar fijamente y un
billete de 20 pavos.
Ya estaba dentro. Sólo tenía que buscar a Justin y llevarlo
conmigo. No tardaría mucho. Ryan podía buscarse solito la forma de volver.
Todo el club estaba hasta arriba. Los cuerpos se apretaban
los unos de los otros en la pista mientras el DJ aumentaba el volumen de la
música. Unison de Party Knife hacía
aumentar el calor de la sala. La barra estaba a mi derecha iluminada por una
tenue luz blanca, mientras que el resto estaba lleno de colores azules y rojos.
El humo era bastante presente pero no se veía a nadie fumando.
Me dirigí a la barra. Desde allí tendría un mejor ángulo
para poder encontrarle. Ser bajita y un montón de gente junta no era una buena
combinación. Pero eso no dejó que no echara de vez en cuando alguna que otra
mirada mientras caminaba.
Finalmente encontré a Ryan sentado al lado de una morena. La
chica tenía una cara bastante rara, estaba llena de botox hasta arriba, sus
labios eran demasiado gruesos. Su pecho era casi el doble que su cabeza, y el
vestido rojo tan ajustado no dejaba mucho a la imaginación. Me sorprendió que
Ryan eligiera ese tipo de compañía. No parecía que tuviera mucho tema de
conversación.
Me acerqué a él por la espalda, dándole unos golpecitos en
ella cuando llegué. Se giró con el ceño fruncido pero cuando me reconoció
mostró una sonrisa blanca.
“¡Has venido!” Dijo con alegría.
“Claro que he venido, ¿dónde está Justin?” Pregunté yendo
directa al grano.
Ryan sólo se rió mientras la morena pasaba sus manos por sus
hombros acariciándole.
Me giré hacia la pista intentando verle. Misión fallida.
“Justin está al lado del baño, pasándolo bien.” Dijo con una
sonrisa. “¿Verdad, Diana?”
La chica asintió y se inclinó besando su cuello. Ryan seguía
con la vista fija en mí, con una sonrisa divertida.
“¿Por dónde?”
Mi amigo señaló hacia la esquina derecha de la sala. Asentí
y me despedí de él con la mano sin ni siquiera esperar que respondiera. La
parte de ‘pasándolo bien’ no me había gustado nada. Y si había mas lapas
sueltas por el club como Diana estaba segura de que me iba a gustar menos.
Fui poco a poco hasta el baño. Un pequeño cartel de neón marcaba el camino. La gente me apretujaba por un lado y por el otro impidiendo
casi avanzara. La música cambió a una que nunca había oído. La gente se pegaba
todavía mas y se rozaba con ímpetu entre ella. Me dieron ganas de vomitar.
Tenía que encontrar a Justin con rapidez.
Logré atravesar la barrera de gente que ‘bailaba’ en la
pista. Y encontré a Justin. Y a una rubia. Ambos estaban sentados en el suelo
al lado de la puerta del baño. Justin con los brazos apoyados en sus rodillas.
Ella con los brazos sobre él. Parecían tener una conversación bastante
cortante, al menos por parte de Justin.. Ella sólo le sonreía coqueta. La
sangré comenzó a hervir dentro de mi. ¿Qué coño hacía esa tía? Me acerqué a
ellos. La tía me vio antes que Justin. He de admitir que tenía una cara guapa,
demasiado barbie para mi pero no era fea. Y tenía un cuerpo bastante bonito, y
el vestido negro la quedaba bien. Joder.
Apártate de él.
“Disculpa, estamos hablando.” Cuando habló fue cuando quise
retirar todo aquello de que era guapa. Tenía una voz muy aguda y gritona. Podía pegarla una patada ahora y…
“¿____?” Justin se fijó entonces en mí y sonrió de esa forma
tan suya que me volvía loca.
“Hola” susurré. Sabía que no me había oído pero esperaba que
hubiera leído mis labios.
“¿Qué haces aquí?” Preguntó todavía feliz mientras se
intentaba levantar. Se apoyó en la pared con ambas manos antes de resbalar un
poco. Mi instinto me hizo adelantarme y le sujeté por la cintura levantándolo
con cuidado.
“He venido a buscarte” sonreí cuando sus ojos mieles
encontraron los míos. Eché un vistazo a la rubia que todavía estaba en el suelo
sin demasiado aprecio. “Pero parece que no me necesitas, ¿quién es tu amiga?”
Pregunté con una voz amable bastante falsa.
La chica se levantó y rodeó con sus brazos el brazo de
Justin cuando yo le hube soltado después de que se estabilizara. Él pareció
sorprendido de que se agarrara a su brazo.. Ahora tenía ganas de golpearla aún
mas. ¿De qué mierdas iba?
Soltó una risa y besó el cuello de Justin. Luego me miró
sonriendo. “Soy Cath” dijo estirando una mano hacia mí.
La dejé en el aire mirándola con absoluta repugnancia.
Justin la agarró de la cintura y la alejó de él.
“He dicho que te vayas.” Soltó Justin apartándola hacia un
lado. “¿Tengo que hacerte un croquis?”
La chica nos miró a ambos con bastante indignación y se fue
sin mirarnos de nuevo. Ahí te pudras, pensé. Justin se acercó a mi me rodeó la
cintura con sus manos antes de colocarme entre él y la pared. Comenzó a besar
mi cuello con ganas, como si hacía mucho tiempo que no nos veíamos, con
desesperación. Sus manos subían y bajaban por mis costados a la vez que él
hacía magia con sus labios. Le aparté de mi con cuidado para que no volviera a
caerse.
“Justin , para, no podemos…” Dije sonrojándome.
Él pareció no escucharme ya que volvió a la carga posando
sus labios en los míos, mientras su cuerpo se apretaba contra el mío. Su boca
sabía a humo y alcohol. Era un beso húmedo y asqueroso, y él no parecía darse
cuenta de nada de lo que pasaba a su alrededor. Podía estar besando a Cath en vez de a ti… Mi corazón se heló.
Lo aparté de un empujón alejándolo de mí.
“He dicho que no, Justin” Grité con el pulso a toda hostia.
Aquello pareció molestarle. Su rostro cambió totalmente,
estaba enfadado. Cabreado. Dio unos pasos hacia mí y antes de que pudiera
responderme algo se inclinó hacia delante vomitando. Aparté la mirada esperando
a que acabara. Alguien tendría que limpiar eso. Una vez terminado me acerqué a
él y llevé uno de sus brazos sobre mis hombros y rodeé su cintura haciendo que
apoyara su peso sobre mí. Esperaba que los tacones aguantaran.
“Vámonos.” Él asintió y se dejó guiar.
Abrí la puerta como pude y entramos en su casa. Cerré la
puerta con el pie una vez dentro y nos encaminamos poco a poco hasta su
habitación. Nos balanceábamos un poco con cada paso. Justin pesaba bastante y
casi no tenía fuerza para mantenerlo de pie yo sola. Miré el reloj que marcaba
la 1:30 am. Ryan todavía no había vuelto así que supuse que estaría con su
morena plástica, Diana.
Después de unos cuantos objetos en el suelo y unos cuantos
golpes, dejé a Justin sobre su cama. Le senté con cuidado y se dejó caer hacia
atrás. Solté un bufido. No iba a dejar que durmiera con esa ropa y mas después
de haber vomitado.
Le hice incorporarse tirando de su mano. Aquello le hizo
reír pero no se quejó. Enganché su camiseta entre mis manos y tiré de ella para
sacarla.
“____, si querías que me desnudara sólo tenías que
pedírmelo.” Dijo con voz ronca. Una sonrisa seductora se coló por sus labios.
Le quité la camiseta y le besé la mejilla dispuesta a seguir
su juego si eso hacía que se quitara la ropa y yo pudiera echarla a lavar.
“Pues quítate tú los pantalones” susurré contra su oído.
Me aparté dejándole espacio suficiente y me apoyé contra su
armario esperando. Justin desnudo era admirable de ver. Sus músculos se
contraían con cada movimiento que hacía. La V de su cintura había empezado ha hacerse mas
visible y su espalda era mas ancha. Estos meses había empezado a estar en mejor
buena forma y joder, lo disfrutaba bien.
Justin se lió con los pantalones y cayó sobre la cama
riendo.
“No puedo ni hacer esto.” Dijo con frustración después,
golpeando la cama con el puño.
Me incliné hacia él y le quité la zapatilla que le quedaba
para poder deslizar sus pantalones poco después.
“Ya está, bobo.” Levanté la vista encontrándome con sus
ojos. “¿Qué pasa?”
“Los ángeles no se enamoran de monstruos.”
“Aquí no hay ningún ángel” comenté.
“Pero si un monstruo. Un monstruo asesino.”
Tragué saliva. ¿Un monstruo asesino? En esta habitación solo
estábamos los dos. Él con sus demonios y yo con los míos. Él con sus cosas
buenas y yo con las mías. No había personajes fantásticos en esta habitación.
No había nada que se pareciera a ello.
Negué con la cabeza. “Tampoco lo hay, sólo te veo a ti y a
mi.”
Asintió y atrajo la almohada hasta a él. Se tumbó mirando
hacia el techo, colocando sus brazos por detrás de su nuca. Sonrió de manera
pervertida poco después.
“Estarías… joder, tu vestida de ángel, joder, gatita”
Suspiré. Aquello era mi aviso de que tocaba volver a casa.
Mi madre podía matarme si se enteraba de que el coche no estaba y aún mas, si
se enteraba de que la que faltaba era yo.
“Buenas noches, Justin” susurré.
Me giré para salir de la habitación cuando una mano se cerró
en torno a la mía y tiró de mi con suavidad hacia la cama.
“Por favor, ____, quédate. Te necesito esta noche, por
favor.” Cerré los ojos cuando su aliento chocó contra mi nuca. Notaba el calor
irradiar de su cuerpo aún sin apenas tocar el mío.
Asentí.
Porque en este punto podía pedirme todo.
Y cualquier cosa le concedería.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Quería avisaros de que para el siguiente capitulo tardaré bastante, ya que esta semana y a comienzos de la siguiente tengo unas pruebas para practicar la selectividad en el insti y voy a tener que estar toda la semana estudiando sin casi respirar. Así en cierto modo por eso he hecho el capitulo mas largo, para que me perdonéis un poco. Espero que os haya gustado. Dentro de poco empezaremos a meter caña al asunto.