miércoles, 25 de diciembre de 2013

Capitulo 26

¿Tienes que comportarte como un idiota ahora?”



No te vayas...”
Aquello hizo que me diera la vuelta. Mi piel estaba de gallina. Mi corazón se aceleraba. Creo que iba a mil por hora o más en cuanto sus labios dejaron escapar esas palabras.
Tiró de la manga de mi abrigo. Me atraía hacia él. Y me dejé llevar. No podía decirle que no. Y mucho menos cuando me pedía aquello y ponía esa cara de niño pequeño. Su cara era toda ternura, y yo me estaba derritiendo. Sus manos atrapan mi cintura. Fijas, firmes. Mis manos en sus pecho. Y nuestros ojos vuelven a conectar. Porque no quiero estar viendo otra cosa que no sea él. Y que luche contra eso, me es imposible.
Tengo que irme...” Respondo en un susurro.
Él niega con la cabeza y roza su nariz con la mía. De lado a lado. Un beso de esquimal, como diría mi padre. Y eso me hace sonreír y él, sonríe conmigo.
Duerme conmigo...” Susurra.
Y eso me hace echar el freno. No voy a dormir con él, o lo que sea que cree que significa “dormir” en su idioma. Nuestros arrumacos y besos no traspasaban esa línea. Yo no iba hacer eso. No con él. No en este momento. Aunque tienes unas ganas increíbles. No esta noche. Algún día. No se sabe. Tú lo sabes bien.
Agarro sus manos y las separo de mí. A continuación, mi cuerpo. Y le dejo ahí, sorprendido y enfadado sin entender nada. Me mira buscando una respuesta. Niego con la cabeza y me inclino para darle un pequeño beso en la mejilla. No tengo ganas de hablar de esto. No quiero hacerlo. No quiero dormir con nadie ahora mismo. Dios, me sentía una idiota.
Coloqué mi chaqueta y me dirigí a la puerta de mi casa. Justin seguía apoyado sobre su moto. Con las manos en los bolsillos. Mirándome. Tal vez pensaba que lo había estropeado. O tal vez fui yo la que actuó de manera exagerada. Apostaba por lo segundo. Pero en este momento era en todo lo que pensaba. ¿Tenía miedo? Sí. ¿Quería eso con él? Tal vez. ¿Me preocupaba demasiado? Por supuesto. Malditas inseguridades y malditos complejos. Agh.
Llamé a la puerta haciendo que al minuto mi madre abriera la puerta y me dejara pasar. Echó un vistazo hacia fuera antes de cerrar. Mierda.
Me quité el abrigo y me dirigí hacia las escaleras. Solo quería meterme en la cama. Pero mi madre no iba a dejar que me fuera así como así.
¿Quién era ese, ____?” Preguntó cruzando sus brazos. Vamos a por el tercer grado, bien.
Es sólo un amigo, mamá.” Subí unos cuantos escalones. No me había vuelto para escucharla.
¿Y por qué parece que iba a romper la puerta y llevarte con él?” Rodé mis ojos y la miré.
Estaba esperando una buena respuesta. “No lo sé, mamá. ¿Puedo irme ya a la cama?”
Fue lo mejor que pude decir. Tampoco tenía ganas de entablar una conversación racional en este momento.
Suspiró y lo dejó pasar. Agitó su mano para quitar importancia al asunto y asintió. “Vete a la cama, anda. Hasta mañana.”
Subí corriendo los escalones que me quedaban y entré en mi cuarto cerrando la puerta tras de mí. Respiré profundamente y cerré mis ojos. ¿Por qué actuaba tan nerviosa? Parecía gilipollas.
Dejé la chaqueta encima de la silla y agarré mi pijama de debajo de la almohada. Me metí en el baño. Necesitaba una buena ducha. De esas largas y relajantes. Cerré la puerta y coloqué el pijama sobre el lavabo. Me quité la ropa dejándola sobre el suelo. Ya la recogería más tarde. Me miré en el espejo.
Desnuda perdía mucho. No creo que quisiera que nadie viera esto. Todo somos feos desnudos. No le veo el hermoso a enseñar. A dejar que los demás pudieran imaginar millones de cosas. Me giré de un lado a otro observando mejor mis imperfecciones. Demasiada pierna. Mucho brazo. Un poco de tripa sobra. Suspiré. No quería preocuparme por mi cuerpo. ¿Por qué no podía tener una figura bonita? Moví la cabeza deshaciéndome de esos pensamientos. Nadie estaba contento con su cuerpo. A todo el mundo no le gusta algo. Lo que hay que hacer es encontrar a alguien que si quiera esas partes de ti. Buscar a alguien que te quiera con imperfecciones y perfecciones. Que encuentre las cosas buenas en las cosas malas. Que mire como eres de verdad y vea que eres hermosa.
¿Había encontrado yo alguien así?
Me metí en la ducha con todos esos pensamientos aún en la cabeza. ¿Era Justin esa persona? ¿Podría perderme en él y dejar que el se perdiera en mi? Adoraría esa sensación. Sentir sus caricias por todo mi cuerpo. Sus labios en cada uno de mis lunares, en mi cuello, en mis labios... Sentir su piel con la mía. Ir más allá. Mucho más allá de unos simples besos. Ser suya. Que fuera mío.
Adoraba sus besos, sus labios. Cuando sonreía contra los míos. Sus manos en mi cintura siendo firmes, correctas, sin vacilación. Cuando su voz ronca resonaba en mi oído. Adoraba el calor con el que reaccionaba mi cuerpo en los lugares en lo que me tocaba. Cuando susurraba mi nombre. Adoraba cuando lamía sus labios y mordía los míos. El roce de su lengua y la mía. Adoraba que me llamara gatita.
Despierta, ___. Deja de soñar fantasías.
Lamí mis labios y cerré el grifo. Basta de agua y dejar que mi imaginación vagara. Salí con cuidado de la ducha. Agarré la toalla y me envolví con ella. Hice que mi pelo cayera hacia un lado, peinándolo. Me miré en el espejo. Sonreí. Mucho mejor. Miré el lavabo. Mierda, la ropa interior. Estas en la parra, ___.
Abrí la puerta para salir en busca de es ropa que se esconde y me choqué contra algo. Ni siquiera iba mirando hacia delante. Me choqué y me sorprendí cuando le vi ahí, delante de mí. Creo que se me escapó un grito. Sus manos fueron corriendo a mi boca y me metió de nuevo en el baño de un empujón. Cerró la puerta tras de sí. Separó su mano de mi boca cuando estuvo seguro de que no volvería a gritar. Fruncí mi ceño cabreada hacia él.
¿____, estas bien?” Preguntó mi madre desde fuera.
Si-si.” Respondí con prisa. “Se ha caído el champú, no pasa nada.”
Ten cuidado” oí como la puerta de mi cuarto volvió a cerrarse.
Le pegué un empujón alejándolo de mí. “¿Qué mierdas haces, Bieber?”
Hola, gatita.” Sonrió de lado. Su puta sonrisa sexy, agh.
Vete.”
Me miró de abajo arriba. Cuando encontró mis ojos negó con la cabeza. “¿Sabes en que punto he estado ahí fuera esperando? Casi arranco la puerta del baño.”
Me alegro de que tu agresividad llegue hasta tal punto. Lárgate.” Empujé su pecho con ambas manos. Pero era un puto armario, no se iba a mover.
Su sonrisa se ensanchó y acercó un poco su cara a la mía. “La agresividad no, gatita. Las ganas que te tengo.”
Me quedé quieta. No esperaba eso. Dejé caer mis brazos y entonces me acordé de que estaba en toalla. Únicamente y con eso no había manera de defenderme. Mierda, mierda. Tragué saliva intentando no ponerme roja. Por favor, por favor.
Si intentas que te perdone, así lo llevas claro.” Mi mirada estaba agachada y me costaba articular palabra.
¿Como esa frase me había podido poner tan nerviosa? Maldito corazón.
Casi estoy perdonado.” Odiaba que tuviera tanta seguridad en sí mismo. Cabrón. “No puedes resistirte...”
Gilipollas.
Déjame pasar.” Dije.
Esta vez surgió efecto y se echó a un lado. Levantando una mano señalando el camino. Con educación. Me estaba sacando de quicio. Salí sin mirarle y me dirigí al armario. Justin estaba tras mi espalda. Observando cada cosa que hacía. Cogí el primer sujetador y culot que encontré y volví a encerrarme en el baño. Esta vez deprisa para que él no pudiera seguirme. Bien.
Mmm, ____, me gusta más el conjunto negro que tienes aquí.” Su voz sonó divertida.
Había dejado el armario abierto. Que lista eres, ___.
Me metí a todo correr en mi ropa y me coloqué el pijama. Mis pantalones a cuadros negros y rojos y mi camiseta de tirantes blanca. Lista. Recogí la ropa y la dejé en una esquina del baño. Mañana la llevaría a bajo. Ahora tenía otros problemas mayores. Como echar a Justin.
Cuando salí, Justin tenía mi sujetador negro en la mano. Lo observaba detenidamente. Se lo quité de un tirón y lo guardé en el armario. Cerré el cajón con fuerza.
Marchate.” Dije cabreada.
No, quiero estar contigo.” Respondió con una sonrisa.
En serio, pirate.”
No, gatita. Me quedo.”
¿Tienes que comportarte como un idiota ahora?” Pregunté. Tal vez a él la mierda de bipolaridad le gustara pero a mi me cabreaba. Y mucho.
Oye, gatita, yo no he sido el que se ha ido cabreado cuando he dicho una broma.” Respondió.
Yo... Lo siento, no quería haber respondido así, fue solo...” Mordí mi labio nerviosa.
No importa, siento haber hecho el gilipollas yo también.” Se sentó sobre mi cama con los pies cruzados.
Me quedé en silencio viendo como se ponía cómodo sobre mi cama. Se echó hacia atrás, apoyándose sobre el cabecero. Puso sus manos detrás de su cabeza a modo de almohada. Me miró de arriba a bajo. Entonces su sonrisa pervertida apareció en su cara.
Asique... eres virgen.” No lo dijo como una pregunta, directamente lo afirmó.
Gilipollas.
¿Quieres irte ya? Nos van a pillar y me voy a quedar sin ver el sol toda la vida.” Cambié de tema. Mis mejillas ardían.
Eres una niña buena y virgen. Vaya, tengo que trabajar con esto, es nuevo para mi.”
Vete, Justin.” Solté.
¿Qué le importaba a él si fuera virgen o no? Y es mas, ¿con qué mierda tenía que trabajar?
Quiero hablar de esto.” Su sonrisa se amplió. “¿Tú y Matt nunca habéis pasado de la primera base?” Preguntó alzando las cejas. Cretino.
Señalé la ventana. “Eso a ti no te importa, vete.” Dije amenazante.
Pareció que surgió efecto. Justin se levantó de la cama pesadamente, soltando algún que otro quejido cuando sus pies tocaron el suelo. Se levantó y se dirigió a la ventana. No soltó ni una sola palabra. Pero su sonrisa traviesa todavía estaba ahí. Llamándome. Apoyó su cuerpo contra el marco de la ventana mirando hacia fuera. Tal vez pensaba en como iba a saltar...
No, no. Quiero saber esto. Necesito saberlo.” Se dio la vuelta y en dos pasos estuvo delante de mi.
Mi cuerpo chocó contra el armario. Mierda. No esperaba tenerle tan cerca así, de pronto. Su mano recorrió mi brazo. Desde el hombro hasta las puntas de mis dedos. Muy lentamente. Pura tortura. Buscaba mi mirada con la suya. Tragué saliva nerviosa.
¿Pasasteis de la primera base?” Susurró despacio. Su voz melodiosa me atraía.
Eso no es asunto tuyo.” Intentaba hablar de una forma cortante, pero costaba. Y más cuando esos ojos marrones no se apartaban de mí.
Oh, ya lo creo que sí.”
Sus manos pasaron por mis muslos. Unos suaves toques. Subieron por mis caderas. El aire se había esfumado. Me costaba respirar. Colocó sus dedos en cintura y me atrajo hacia él. Lamí mis labios. La aproximidad me ponía nerviosa. Mis manos fueron a sus antebrazos para poder apartarme un poco, pero él apretó su agarre. Como siempre hacía. Seguro.
Se inclinó hacia mi. Yo seguía inmóvil. Hipnotizada. Olía a fumo, menta y peligro. Sus labios rozaron los míos. Como si de una pluma se tratara y volvió a sonreír.
¿Te ha besado?” Preguntó. Sus labios golpeaban los míos con cada palabra.
Asentí. En este momento no estaba muy segura de poder hablar.
Cambió entonces de postura. Su boca fue a parar a mi cuello. Sus dientes rozaron mi piel con suavidad para luego sus labios besarme con dulzura. Creía que iba a morir ahí mismo. En sus brazos. Y no era una mala forma de acabar.
¿Y aquí? ¿Te ha besado aquí?” Asentí. Justin soltó un gruñido.
El juego me estaba poniendo a mil. Aunque Justin ya por si solo me ponía a ese nivel.
Volvió a cambiar la postura acercándome de nuevo un poco mas. Su pecho rozaba el mio. Levantó la mirada y apoyó su frente contra la mía. Mi corazón iba a salirse. Iba mas acelerado cada vez que me tocaba.
Sus manos se colaron por debajo de mi camiseta. Rozaron la piel de mi cintura. Las yemas de sus dedos hacían arder mi cuerpo. Subió un poco más, hasta la tripa. Acariciaba esas partes como si del ser mas delicado se tratara. Me recordé a mi misma que debía respirar.
¿Aquí te ha besado alguna vez?” Susurró rozando su nariz contra la mía. Necesitaba sus labios en los míos con urgencia. Los extrañaba y el no hacía mas que provocar.
Asentí de nuevo. Porque era verdad. Matt me había besado hay. Y eso había sido lo máximo a lo que habíamos llegado. Porque yo no era valiente. Porque yo nunca me había sentido segura con él. Porque no era como cuando me besaba Justin.
Él negó con la cabeza y su sonrisa se ensanchó. “No puede ser, le dejas llegar muy lejos, ___.” Soltó una suave carcajada. Mi favorita.
Sus manos subieron poco a poco. Con cuidado. Le dejé hacer. Seguía hipnotizada bajo su mirada, bajo su sonrisa, bajo sus caricias. Y me daba igual donde llegara. Donde fuera. Siempre que fuera con él y solo con él.
Sus manos siguieron el contorno de mi figura. Rozaron el sujetador. Se colaron entre el enganche, por mi espalda. Rodearon mi cuerpo hasta llegar a mis pechos. Y se detuvo. Se detuvo antes de tocar esa zona. Sus manos bajaron de nuevo lentamente. Acariciándome como había hecho todo este tiempo. De esa manera tan suya.
¿Y ahí, ____? ¿Alguna vez te ha besado en esa zona?” Ahora estaba serio. La expresión de sus ojos había cambiado. Estaba mas oscura, mas deseosa.
Negué con la cabeza.
¿Alguna vez te ha tocado?” Lamió sus labios después de esa frase.
Negué con la cabeza. Nunca le había dejado llegar tan lejos.
La sonrisa volvió a iluminarle. Sexy, peligroso. Como me gustaba. Tan él.
Sus labios volvieron a rozar los míos. Me incliné intentando cazarlos. Necesitaba sus besos. Mi cuerpo sólo le respondía a él.
Justin se echó un poco hacía atrás. Jugaba conmigo. Y yo tenía ganas de que me tocara. De que me tocara mas que Matt, mas que ningún otro. El primero y el último.
No, no, gatita. Ahora tengo que irme porque alguien me ha echado...” Dejó caer sus manos y se separó un paso de mi. Mis manos cayeron con las suyas. Pero mi cuerpo, mi cabeza y mi corazón seguían pidiendo que se acercara.
Antes de irse soltó aquello que hizo que mi corazón explotara. Que mis venas ardieran. Que mi mente desconectara por completo.
Dejame ser el primero que toque y bese cada milímetro de tu cuerpo.” Susurró antes de salir por la ventana. Desapareció de la misma forma en la que entró. En silencio.

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