"...esto no es un sitio donde puedo protegerte y tampoco es un sitio para una cita."
No pude negar sus palabras.
Sentí la necesidad extrema de besarle en el momento en que bajamos de aquella máquina. Íbamos a toda velocidad, el aire nos rozaba la cara sin dejarnos escapatoria, nos alcanzaba plenamente y tuve que esconder mi cara trás su espalda, aprentando mi agarre alrededor de su cintura. Noté como reía en silencio cuando hice eso, su estomago se contraía. Con los ojos cerrados no pude divisar el lugar exacto en el que estabamos, ni si quiera recordaba el camino. Estaba perdida. Con él. Y llegó un punto en el que me asustó. Asi que cuando bajamos de la moto tuve ganas de besarle, pero no por deseo, si no por haber parado la máquina, por haber frenado al fin.
Miré alrededor intentando conocer algo, pero por ahí no había nada. Bueno, excepto un "restaurante" si es que podía llamarse así. El letrero estaba medio torcido y una de las luces del panel estaba fundida, por lo que solo podía leerse: Tony's Restarant. Creo que os podeis hacer una idea de como era aquel sitio solo con eso. Le miré levantando una ceja esperando que hablara. ¿En serio pensaba que este sitio era el mejor para arreglar las cosas? O sea, no esperaba una cita con velas, rosas y corazones, pero algo mejor que esto al menos si. Un McDonald. Lo que daría por estar en uno en este momento.
"Que no te engañen las apariencias, sirven comida que es una pasada." Se encogió de hombros echándome una leve mirada a la vez que comenzaba a andar hacia la puerta de entrada.
"Un bar de carretera, genial..." susurré para mí a la vez que le seguía.
Me sostuvo la apuerta cuando la abrió a la vez que sonaba esa campana cuando entra alguien. En algunas tiendas las ponene, pero aquí asustaba.
El bar por dentro no estaba tan mal, un pequeño mostrador cuando entrabas (vacío, eso si), y por detrás todo lleno de mesas. Unas con sillas y otras pegadas a la pared con asientos en cuero rojo. Al fondo había dos puertas, para el baño supuse y a un lado, la cocina, con otro cartel reluciente encima. Justin agarró mi mano y tiró de mi hasta una de esas mesas con asientos rojos. Hice una mueca cuando caí sobre el asiento y él soltó una carcajada cuando vio mi cara, sentándose justo en frente de mi.
Apoyó sus brazos sobre la mesa, a ambos lados de los míos y se acercó un poco susurrando: "Te va a gustar gatita, confía en mi." Bufé y eso solo hizo que riera aún más.
Solo habia unas 15 personas más, por lo que no tardaron en atendernos. Cuando la camarera llegó entendí porque Justin frecuentaba este lugar.
"Hola, Bieber, ¿lo de siempre?" Una morena alta, sobre su traje de camarera ajustada miraba a Justin con una sonrisa seductora. Su ropa había sido personalizada, dejando su escote y ombligo al aire, enseñando demasiado. Mi cara era de repugnancia total.
Lo siento, no me controlo. Cuando algo no me gusta me lo puedes ver a kilómetros sin que abra la boca.
"Em, si Lisa, y pide otro más para ___" sonrió en mi dirección.
"¿Quién...? Oh, hola." Por fin sus ojos viajaban de la entre pierna de Justin a mi. La sonreí irónicamente y rodé los ojos suspirando.
"Hey" saludé. Ella volvió a hacerme caso omiso y se giró hacia quien realmente le interesaba.
"Apuntado, si quieres algo mas, no dudes en llamarme, cari" sonrió hacia él y se fue balanceando sus caderas de forma escandalosa. La verdad es que la chica era guapa, si no fuera por la pinta de puton que tenía.
Llevé mis manos a mi pelo intentando que quedara mejor y mordí mi labio inferior haciendo que se inchara un poco, y coloqué mi pelo hacia un lado. ¿Justin me verá bonita? Tal vez. ¿Qúe haces pesando esas cosas? Ni idea.
"Que no te intimide, siempre se pone celosa cuando vengo con alguien."
Ese comentario dolió. Yo no había sido la primera en venir con él aquí. Suspiré.
"Ahora entiendo por que frecuentas tanto este sitio" dije echando una mirada por donde Lisa había ido. Él solo rio.
"Solo lo hemos hecho unas d-" le corté.
"No tengo interes en saber cuantas veces la has metido ahí dentro." Negué con la cabeza.
"No estes celosa..." las comisuras de su boca se levantaban.
Reí sin ganas. "¿De esa? Ni soñando."
"Yo no apostaría..." Se recortó en el asiento mirándome. "De todas formas te he traido para compensarte por todo y empezar de nuevo." Estiró una mano hacía mi y yo le miré confusa. "Hola, soy Justin." Sonrió.
Acerqué mi mano a la suya y la esteché. "Hola, yo ___"
"Bueno, ahora que nos conocemos oficialmente, vamos a comer." Reí porque en ese justo momento Lisa se acercó a nosotros y depositó nuestros pedidos. Justin no la miró, sus ojos no se separaban de mi. Lamí mis labios y pude notar el sonrojo llegar a mí.
Durante la comida hablamos de cualquier cosa. La verdad es que cuando se comportaba así no era un capullo. Era simpático y se interesaba por lo que le contaba. Me enteré de que venía de Stratford, de un pueblo de Canadá y sonreí por dentro cuando pensé en la cara de Eric al decirle esto. Sus padres se divorciaron cuando era pequeño, tenia dos hermanos por parte de padre y hablamos un poco de sus peleas. Por lo visto el boxeo era solo un escape para él, para conseguir dinero y así pagarse sus estudios y el tratamiento que tenía su abuelo. Por lo visto estaba bastante enfermo en el Alberta's Largest Hospital de Ontario. Entonces me preguntó por mí y le conté algunas cosas. Hablé sobre mi hermano, sobre mi madre, mis amigos y lo que quería hacer en la universidad. Nunca de mi padre.
"¿Y tú padre a que se dedica?" Preguntó curioso.
"Bueno... Él, él era mecánico, sí. Hacia motores de motos" susurré como pude. "Tuvo un accidente en el trabajo y él... fue hace unos 3 años, pero aún me cuesta hablar de esto."
"Lo siento mucho, debe ser horrible perder a alguien así." Su mirada no fue de compasión. No era como la de las personas que sabían esto y me daban el pésame. Él no me veía como una niña desecha, rota. Agradecí eso, nunca nadie lo había hecho por mí.
"Sí, pero intento no pensar en él."
"Creo que deberías. Es decir, recordarle no es malo, lo que no tienes que hacer es ponerte triste, llorar. Pero hay que recordarle para saber que alguien cuida de tí y seguro que a él le gustaría que le recordaras. Pero feliz." Sonreí como pude y asentí.
"Gracias."
Su telefono sonó entonces. Lo abrió y su cara cambió. Estaba serio, nunca le había visto así, concentrado.
"Si, soy yo. ¿Media hora? Luke... Si, vale, pero no... No me digas que hacer, en seguida voy. Yo tambien tengo una vida fuera de esto... Lo que tú digas. Que sí joder, adios" y colgó. Su mandíbula se tensó.
"Puedo admitir que era una conversación extraña." Reí intentando calmar el ambiente.
No funcionó. Idiota.
Justin se levantó de la mesa y sacó el dinero pegándolo de un golpe a la mesa. Me sobresalté y le miré. Hizo un gesto con la cabeza y le seguí a fuera. Esto empezaba a darme miedo.
"¿Puedes decirme que demonios pasa?" pregunté.
Siguió sin decir nada. Solo se ajustó su chaqueta y se subió a la moto.
"Sube."
"Dime primero que es lo que pasa." Me crucé de brazos mirándole. No entendía este cambio de humor.
"Sube, ___. No voy a volver a decirtelo." Su voz seguía seria y no me miraba, solo tensaba la mandíbula.
"Prefiero caminar" solté.
"He dicho que subas, tengo que llevarte a casa, no puedes venir conmigo." Me fuliminó con la mirada.
"¿A dónde?"
"¡DEJA DE SER CABEZOTA Y SUBE, JODER!"
Mi corazón se agitó demasiado por el susto. Tenía miedo de él. Había cambiado totalmente y este no era el chico de hace 5 minutos, era un desconocido. Lo de empezar de nuevo no iba a funcionar.
"No."
Se levantó de la moto y fue directo hacia mi, agarrando mis brazos con sus manos. Apretaba.
"Tengo una pelea y no pudes venir, ahora sube a la puta moto."
Tiró de mi hacia la moto en un empujón. "Eres gilipollas, no vales mierda." Me solté con un fuerte tirón que casi hace que pierda el equilibrio. "Puedes simplemente decirlo y ya está. No tienes que ponerte así." Apretó los puños con fuerza y el telefono volvió a sonar. Un mensaje.
"JODER" Gritó apretando el móvil con la mano. "Sube ya, te vienes conmigo."
"¿No me iba a casa?" Pregunté. Ya estaba cabreandome demasiado.
"Cambio de planes, gatita." Susurró con una sonrisa de lado.
**
"Bien, escucháme." Frenó al tiempo que decía esto. Estabamos en unos almacenes. En la parte alejada de la ciudad. Todo esto no me gustaba, no me olía bien aquello. "Vas a estarte calladita, sin hablar. Ahí dentro hay mafiosos de todo tipo que no dudaran en volarte la cabeza si dices algo, ¿entendido?"
"¿Y por qué no me quedo aquí?"
"Te necesito dentro, no quiero preocuparme por tí durante la pelea." Bajó de la moto despúes que yo y metió la mano en su bolsillo sacando un paquete de cigarros. Uno de ellos llegó a su boca, lo encendió y el humo se deshizo en el aire. "Estarás donde yo te diga."
"Gilipollas." Grité.
"No me hagas lavarte la boca." Agarró mi brazo y tiró de mi con él. Hacia dentro. Hacia lo peor que he visto nunca.
La gente se arremolinaba alrededor de dos chicos, dejándoles el suficiente espacio para que pudieran matarse el uno al otro. Formaban todos un enorme círculo con esos dos en el centro. Se lanzaban golpes, fallidos, acertados, llenos de sangre y dolor. Me estremecí y cerré los ojos unos segundos. ¿Qué hacía ahí? Danna me dijo que esto sería divertido. Justin me metió en una habitación llena de cables y con un escritorio al fondo. Las luces estaban apagadas, solo llegaba la luz de fuera, del círculo donde los focos del almacen apuntaban. Estaba asustada.
"___. Miráme." Alcé mi cabeza hacia él. Todo esto me daba escalofríos. "Perdoname, por todo. Estoy volviendo a portarme como un cabrón contigo. Sólo que esto no es un sitio donde puedo protegerte y tampoco es un sitio para una cita."
"¿Cita?" Pregunté sorprendida.
Se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla, luego se quitó la camiseta y me la tendió. "Cuídamela" me guiñó un ojo y salió fuera.
La otra pelea tuvo que haber acabado porque en ese momento un hombre alto, con bastante tripa y una sonrisa con bastantes menos dientes de lo normal habló por un megafono.
"SEÑORES Y CABALLEROS, PREPARENSE PARA ÉL. SEÑORITAS FUERA DE AQUÍ. OS PRESENTO A LA BESTIA BIEBER"
Justin saltó al cículo. Se le veía totalmente concentrado, sin fijarse en la multitud que le rodeaba. Me fijé en sus manos. ¿Y los guantes? Oh dios mio.
"Y AQUÍ, PARA TODOS USTEDES, LA ROCA, EL MONSTRUO JOHNSON."
Un hombre entró en el círculo. Era el dobre que Justin, no creía que el pudiera con él. Sus brazos eran enormes, como cabezas y su mirada era de ira. Tenía el pelo rapada por ambos lados, dejando una pequeña cresta por el centro. Sus tatuajes recorrian todo su cuerpo.
Justin sonrió divertido cuando le vio.
"QUE EMPIECE LA PELEA. AQUÍ VALE TODO. ADELANTE."
El gorila se lanzó sobre Justin. Cerré los ojos tapandome la cara con las manos. Iba a morir, iba a presenciar su muerte. Entonces oí vítores y abrí mis ojos. Justin había conseguido apartarse y darle una buena patada en la espalda. El gorila se echó hacia delante por el golpe y se giró para encararle más furioso que antes. Lanzó los puños contra Justin, uno, dos, tres y él los esquivaba todos. Un gancho bajo voló hasta el estomago de Johnson y se dobló por la mitad, lo que le permitió a Justin golpearle la cara con todas sus fuerzas. Sus músculos se marcaban en cada golpe, haciendolos mas fuertes que los anteriores. Finalmente su pierna voló hacia su cara pero el gorila atrapó su pie. Mi corazón se comprimió. No, no, no. Ahora es cuando va a morir. El gorila le lanzó un puñetazo al estomago que hizo que cayera al suelo. Mis ojos se abrieron intentando buscarle.
"JUSTIN" grité. Y ahí estaba, se volvió a levantar con su sonrisa irónica. Se limpió la frente de sudor y caminó de nuevo hasta su oponente.
Cerré los ojos. No podía ver más, no podía ver como iba a morir. Pasados unos minutos los abrí y Justin estaba de pie, mirándo hacía abajo, a su oponente que yacía en el suelo. Sonreí sin creerme que hubiera ganado. Todos los hombres vitorearon mientras el dinero volaba de mano en mano. Las apuestan tuvieron que ser altas. Mis pies se movieron hacia el círculo, pero me acordé de las palabras de Justin.
Me moví nerviosa por la habitación esperando a que apareciera, le había perdido de vista. Estaba precupada, mucho y tenía miedo. Por él, por mí.
"___, ¿estas ahí?" susurró.
Y no dudé, envolví mis brazos alrededor de su cuello y lo abracé fuertemente. Estaba bien, o eso pensé hasta que oí un "auch" de él. Me aparté mirándole como pude en la oscuridad.
"Venga, vámonos." Dijo despacio.
"¿Estas seguro...?" La preocupación seguia en mi voz.
"Sí, ahora solo quiero curarme y estar contigo." Sonrió.
jueves, 26 de septiembre de 2013
lunes, 23 de septiembre de 2013
Capitulo 6
“Ven conmigo.”
“Puta” susurré.
Acto seguido lo único que pude hacer es volver clase
con la máxima naturalidad posible si es que eso se podía. La verdad
es que no quería volver a encontrarme con Justin y mucho menos con
Katy. Todo eso me resultaba repulsivo. Es decir, las manos de ella
sobre él, sus labios rozándose, devorándose, soltando gemidos a la
par... ___, para, para, ¿qué estas diciendo? Es Justin. El idiota
que se ríe de ti, el imbécil de ojos miel precioso, el cabrón que
te insinuó que eras una puta, el gilipollas que tiene un cuerpo de
infarto, el capullo egocéntrico que te cabrea y que cuya sonrisa te
lleva al séptimo cielo. Esto no podía pasar. No había ningún
sentimiento bueno por mi parte hacia él. Es decir, mirale, por lo
visto sólo le importa follar en el baño del colegio.
Las siguientes clases pasaron sin que me diera cuenta.
La clase de gimnasia al menos me mantuvo algo despierta cuando Emma
me lanzó un balón directo a la cara. Creo que hasta debí de
agradecérselo incluso. Mi mente llevaba fantaseando durante casi
toda la hora con el cuerpo de Bieber y no era especialmente
agradable. Claro, que el golpe tampoco lo fue. Cuando acabó no tuve
mas remedio que ir a la enfermería a por algo de hielo, no me
gustaba la forma en la que estaba mi nariz. Parecía un tomate y no
es bonito, si quieres saberlo. Supongo que alguna vez todos nos hemos
dado con balones en la cara, pero la mía parece un imán. No soy
capaz de contar las veces que había besado una pelota.
Danna ya me esperaba en la entrada de la cafetería. Al
menos esta vez se ha acordado de mí. La saludé con la cabeza
cuando me vio, cambiando la postura de su cara a preocupación y se
acercó a mi.
“No me creo que fueras tú a la que Emma dio el
balonazo.” Intentó esconder una pequeña risilla.
“Ya sabes como es mi cara con estos temas” hice una
mueca y entramos en el comedor. Al menos él no estaba por ahí.
Agarramos unos platos de lo que parecía ser albóndigas
y nos fuimos a nuestra mesa. Eric ya estaba sentado leyendo un libro.
Espera. Eric con un libro. Algo no cuadraba en todo eso.
“Eric, ¿qué se supone que haces?” Preguntó Danna
antes de que yo abriera la boca.
“Estoy fichando.” Dijo serio. Él pasaba la mirada
del libro hacia delante, más allá de nosotras. A la puerta. Hacia
ese gesto cada pocos segundos y luego volvía la mirada al libro,
disimulando.
“No está aquí, se ha saltado la anterior clase”
comentó Danna a sus pensamientos seguramente.
“¿Quién?” Pregunté, aunque me temía la
respuesta.
“Justin” respondieron los dos al unísolo.
Solo pude reírme de ellos. Todo esto era ridículo. Sus
caras fueron un poema después de eso.
“Oh vamos, solo es un tío, ni que fuera famoso”
suspiré.
“Es el chico más sexy que he visto en toda mi vida.
Le daba por detrás tantas veces que no puedo ni contar, amiga.”
Objetó Eric levantando su dedo índice hacia mi.
Sonreí al verle así. “Me parece que no juega en tu
liga, amigo.”
Me guiñó un ojo ante eso y sonrió. “Tranquila,
tengo tiempo para hacerle cambiar de idea.”
Los tres reímos ante tal comentario. No podía creer
que los dos estuvieran tan ciegos a como era Justin realmente.
“Pues en mi clase no ha estado, asique tal vez no haya
venido.” Comentó Danna.
“Que va, ha venido” aseguré. Los dos me miraron
sorprendidos por mi afirmación.
“Espera, tú no tienes historia con él hasta última
hoy.” Danna levantó una ceja, no se le escapaba ni una. “¿Cómo
sabes que ha venido?”
“Estaba en la sala de castigos cuando entré” tomé
un sorbo de mi refresco y me encogí de hombros.
“Estar castigado es su estilo...” Eric se abanicaba
con la mano. “Me pone perro el, cabrón.”
“Eric relaja las hormonas.” Danna le dio una mirada
de “cierra la boca, es mio” y yo reí aún más que antes. “¿Por
qué le castigaron?”
“Se tiró a Katy en los baños” dije sin demasiada
importancia.
Juro que en ese momento parecía que venían un
fantasma.
“Estas de coña.” Dijo Eric incrédulo “Imposible.
No me creo que se haya tirado a esa mierda.”
“Pues es cierto. Además me amenazó. 'No te acerques
a Justin, bla bla bla'. Juro que casi la arranco los pelos de su
rubia cabeza.” Gruñí.
Eric y Danna se miraron cómplices de algo que no
entendí y sonrieron mirándome.
“Te gusta” susurró Danna.
“¿Qué dices? Ni loca.”
“Oh vamos, no me digas que no, se te nota demasiado”
continuó.
“Lo que vosotros digáis...” Lo dejé pasar
cambiando de tema. No me gustaba, no podía. Él era él y yo era yo.
Incompatibles.
Lo demás siguió solo. La conversación fue a parar al
fin de semana pasado, cuando mientras Danna y yo estábamos en la
fiesta y Eric estaba en Canadá visitando a unos familiares. Por lo
visto su abuela tenía hongos. No sé como acabamos hablando de eso.
**
Para ser sincera, no esperaba que apareciera. Y más
siendo última de un martes. Pero ahí estaba, en la puerta apoyado
con los brazos cruzados, buscando entre la gente sin que se le notara
demasiado. Cuando fijé su mirada en él y él en mi una descarga
recorrió mi espina dorsal. Sonrió de esa manera tan suya, la ironía
tocaba sus ojos. Esquivé su mirada e intenté llegar a la puerta de
clase cuando su mano rodeó mi brazo y tiró de mí hasta él.
“Suelta, Justin” dije sin mirarle.
“Ven conmigo.”
No me esperaba eso. Me imaginaba cualquier cosa idiota
como las que suelen salir de su boca. Pero no eso, eso nunca. ¿A
dónde iba a ir con él? ¿Qué se pensaba que era? No soy como su
estúpida rubia. Pero te encantaría que te hiciera lo mismo.
Sh.
“No voy a ningún lado contigo.” Levanté la mirada
y le miré intentando descifrar sus ojos.
“Quiero pedirte perdón por todo.” Sus ojos parecían
no mentir, y no sonreía, solo estaba serio. Sus ojos en mis ojos.
“¿Esto es un truco?” Dije sorprendida levantando
las cejas.
“Para nada.” Sonrió. “Solo una vuelta, tú y yo.
Venga vamos.” Tiró de mi hacia la dirección de la salida.
“Justin, Justin.” solté mi brazo y le miré. “Aún
no han acabado las clases.”
“¿Y qué emoción tiene si no hacemos algo
prohibido?” Soltó una leve risa.
“Que está mal, que puedo ser expulsada, que nos puede
ver cualquiera. ¿Quieres más razones?” Le respondí irónicamente.
Él solo se rió, volviendo a fijar sus ojos en mí.
“Tenía razón, eres una aburrida.”
“Siento no ser como tu puta.” Me giré cansada de
esto. Pero él no me lo permitió, de nuevo no me dejaba ir. Me
agarró de la cintura y me giró acercándose un poco más a mi.
“Nunca dije que lo fueras, y no quiero que lo seas.”
Suspiró rascándose la nuca con una mano que alejó de mi. Quería
que la volviera a colocar donde estaba entes. Mierda.
“Quiero hacer bien las cosas, ___. Por favor, ven
conmigo. Prometo que no te meterás en ningún problema y merecerá
la pena.” Me regaló una pequeña sonrisa intentando convencerme.
“Justin, no puedo...” Intentaba excusarme, pero en
el fondo quería que lo siguiera intentado, quería irme con él. El
corazón me decía que le diera una oportunidad y no sabía por qué.
“Por favor, una última oportunidad...” Susurró
rozando mi cintura con los dedos.
“Esta bien, pero vayámonos ya, ¿de acuerdo?” Acabé
pidiendo.
Sonrió, esta vez de verdad. Y juro, que jamás había
visto una sonrisa tan bonita como aquella. Tenía que sonreír a
menudo, le hacía perfecto. Creo que me quedé mirando sus labios
demasiado tiempo. Él los lamió y agarró mi mano tirando de mi con
él, hacía la salida. Libertad, él y yo. ¿Por qué estaba tan
malditamente nerviosa?
Pasamos la puerta principal. No había nadie a la vista
y por lo visto el conserje tenía mejores cosas que hacer que vigilar
en ese momento. Salimos a toda prisa riéndonos al mismo compás. No
creía que podía hacer esto. Jamás pensé que me iba a escapar así
y con él. Sonreí como una idiota. La verdad es que todo esto me
gustaba. Llegamos al aparcamiento y Justin me dirigió a una pequeña
moto, que la verdad, pequeña lo que se dice pequeña no era. Era una
MV Agusta F3 675. Vale, algo de motos sabía. Mi padre trabaja en
eso, ¿qué quieres que diga?
“En serio, ¿voy a tener que montarme en eso?” Dije
mirándole con las cejas levantadas. Él rió montándose.
“Claro nena, no pensarías que teniendo esta maravilla
íbamos a ir andando.” Abrió el asiento sacando una chaqueta de
cuero que se puso a continuación.
Demonios,
¿le tenía que quedar todo bien?
“Es lo que alguien piensa cuando le dicen 'dar un
paseo'” suspiré y esperé a que se montara en la moto. Él me
miraba sonriendo.
“Oh vamos, no me digas que te da miedo” su sonrisa
se torció hacia un lado, peligrosa.
“No le tengo miedo a nada, y menos a ti.” Me monté
dicho esto, detrás de él. Me agarré a la parte baja del asiento
mientras él me miraba sorprendido por mi reacción.
“¿Nos vamos o ha pasado un ángel? Porque creo que me
lo he perdido.” Solté una pequeña risa.
Abrió su chaqueta por un lado haciendo un gesto con su
cabeza. “Agarrate a mi, gatita.”
“Estoy bien así.” Le sonreí irónica. Entonces fue
cuando dio un aceleron repentino que me hizo soltar un grito y
agarrarme a su cintura con fuerza. Él rió con ganas.
“Mi moto, mis normas, preciosa.” Dijo girándose
para agarrar el manillas.
“Eres un completo imbécil” dije propinándole un
golpe en la espalda con la mano. Él se encogió de hombros y sonrió.
“Un completo imbécil que te tiene loca.” Dicho esto
aceleró y nos alejamos del colegio.
No pude negar sus palabras.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Aquí otro capitulo. Espero que os haya gustado porque a patir de aqui empieza lo guay jajajaja. Quiero por favor que me deis vuestra opinión y me ayudeis a que otras personas lean esta novela y se lo pasen bien leyendo. Eso me ayudaría a seguir escribiendo. Recomendadla por favor, sé que cuesta pero solo es copiar un enlace.
Muchas gracias a todas por leer y espero que os haya gustado este capitulo. Nos vemos pronto.
sábado, 21 de septiembre de 2013
Capitulo 5
“Tiene
un culazo que flipas, nena.”
Realmente eso lo iba a disfrutar.
La maña siguiente no fue como esperaba. Mas que nada
por que el maldito despertador no sonó cuando debería, por lo que
me dormí. Una hora tarde. Esto era genial, iba a llegar directamente
a mi segunda hora.
Cuando me levanté agarré los primeros vaqueros que
encontré, unos negros rotos y mi camiseta blanca de Obey que me
llegaba a mitad del muslo, mi favorita. Alisé mi pelo como pude con
el peine, quedándome con unas cuantas ondas y bajé a la cocina.
Esperaba que mi madre ya se hubiera ido con mi hermano para llevarle
al colegio. Mas me valía que fuera así. Fui sigilosa a la cocina y
abrí la nevera agarrando la leche para luego verterla sobre un vaso
que había sobre la encimera. Me tomé la leche de un trago y guardé
las cosas. Abrí la pequeña despensa y cogí unas cuantas galletas
para comérmelas por el camino. Iba a desmayarme en clase si no comía
nada. Justo cuando me giré vi a mi hermano pequeño con una sonrisa
triunfal en su cara. Pillada.
“Jake, no le digas a mamá que estoy aquí.” Le dije
mirando a la puerta por si aparecia. “Me quedé dormida y no debe
enterarse.”
Él siguió sonriendo y extendió su mano con la palma
hacia arriba. “10 pavos y no digo ni una palabra.”
“¿Estas de coña? Hoy no como si te lo doy.”
Susurré alzando una ceja.
“Entonces... ¡MA-” Le tapé la boca con la mano
antes de que pronunciara nada. Mierda, iba a ser chantageada por un
enano de 9 años. Suspiré y agarré la mochila que había dejado
sobre la mesa de la cocina y saqué la cartera. Mis 10 dólares
desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos.
“Me encanta hacer negocios contigo, hermanita.”
“De esta no te libras, canijo.” Gruñí y me puse la
mochila al hombro saliendo por la puerta de atrás de la cocina con
el mayor sigilo posible.
Eché un vistazo esperando que mi hermano no dijera nada
y crucé el jardín medio corriendo para llegar a clase a tiempo. No
podía seguir corriendo hasta allí, así que cuando vi el autobús
acercarse me monté y me dejé caer en el asiento de delante. Mas le
valía al autobusero darse prisa.
**
“No me creo que hayas llegado tarde” rió Danna
mientras nos dirigíamos a la clase de castigados.
Al llegar y no tener ningún motivo válido por haber
llegado a esa hora me habían castigado todo el recreo. Mi media hora
de libertad interrumpida por un simple despertador. Pero no solo
tenía eso como castigo, si no que además los siguientes dos días
iba a tener que llegar puntal y firmar un papel para hacer ver que el
castigo me había servido. Aún no le veía el sentido a aquello.
“No te rías, ya es bastante desagradable que me hayan
castigado.” La eché una mirada seria. Ella levantó los brazos en
señal de rendición.
“Oye, no te mosquees. Además, he oído que en la sala
de castigos siempre hay tíos buenos.” Me guiñó el ojo. “¿Quién
sabe? A lo mejor encuentras a tu Romeo.”
“Sí, o a alguien que me robe la cartera.”
Suspiré cuando llegamos a la clase y me despedí de
ella entrando dentro. La profesora Grace ya estaba en su habitual
postura. Sentada en la mesa con los brazos cruzados mirando un libro,
sin sonreír ni un momento, con sus gafas de culo de botella y su
pelo rubio-blanco cortado por los hombros. Esta mujer nunca iba a
cambiar. Me acerqué a ella dándole mi papel con el castigo. Ella le
dio una mirada.
“Siéntate donde quieras. No hables. Haz deberes. Es
muy simple” dijo mientras sus ojos seguían en el libro.
Asentí y me di la vuelta buscando un sitio. Y allí
estaba, mirándome con una ceja levantada en tono vacilante. Ag, ¿es
que no me iba a librar de él nunca? Me senté en la otra punta de
clase, lo más lejos posible. Sólo había 5 personas mas a parte de
mí, cada una sentada lo más alejada posible de las demás. Dejé la
mochila junto a mí y saqué el libro de química dispuesta hacer mis
ejercicios, por difíciles que fueran me ayudarían a pasar del
imbécil y olvidarme de su presencia.
Comencé haciendo la formulación. Maldita sea, ¿cómo
era el sulfito de amonio? Intenté concentrarme mas, pero
entonces la mesa de mi lado se movió, junto a la silla. Levanté la
mirada y ahí le tenia, con esos ojos miel que me encantaban y sus
sonrisa de niño bueno que lo escondía todo. Parece que te gusta,
___. Ni loca. Pero, mirale ¿a quién no le gustaría? A
mi. Iba con una camiseta de cuello en V roja, con unos vaqueros
negros caídos y Supras negras. Dios, ¿por qué tiene que saber
vestir tan bien? Ag.
Se
acercó a mi cuando le miré. “Hola, gatita.” Su estúpido mote
de nuevo. “Aún espero tu disculpa por el numerito de ayer.”
“¿Qué
numerito? ¿El de los espaguetis en tu cabeza? Eso era porque te lo
merecías.” susurré enfadada lo bastante bajo para que solo me
escuchara él volviendo mi vista a mi libro de química.
Él
negó con la cabeza divertido. “Sabes, me gusta cuando sacas las
garras, pero no fue divertido.”
“Lástima
que no tengas un buen sentido del humor” Soltó una carcajada
cuando hablé.
“He
oído que vas a venir a verme pelear, que bonito.” Sonrió de nuevo
apoyando sus brazos en su mesa mirándome. Nunca apartaba la mirada
de mi.
“Sí,
solo para ver como te dan una paliza” me encogí de hombros y le
miré. “Por nada más, no te emociones.”
“Auch,
eso ha dolido.” Dijo poniendo una mano sobre su pecho, en su
corazón con una cara de dolor a la vez. “Admite de una vez que te
tengo loca.”
“Mira
Justin, tu-”
“¡Shhh!
Señorita Sanders, si vuelvo a escucharla, su castigo se alargará
una semana, ¿ha entendido?” Grace levantó la mirada hacia mí.
Seguía igual de seria que antes y sus brazos no se apartaban del
libro.
Asentí
temblorosa. “Si, si, señora...” Agaché mi cabeza ruborizada y
cuando vi que no me miraba le solté un manotazo en el hombro a
Justin.
“Vas
hacer que me castiguen de nuevo.” Susurré con el ceño fruncido.
Él solo sonreía igual de divertido que antes.
“Al
menos estaremos castigados juntos.” Me guiñó un ojo y rió bajito
cuando puse cara de asco ante su gesto. “¿Por qué estas castigada
de todos modos?”
“Llegué
tarde, ¿y tú?” comenté mientras escribía las soluciones que iba
sabiendo, no quería volver a mirarle.
“Me
tiré a Katy en el baño.” Pegué un bote en la silla de la
sorpresa. Me esperaba cualquier cosa, fumar, pegar o vacilar a algún
chaval. Incluso a un profesor. Pero eso... Le miré y vi como echaba
su cabeza hacia un lado mirando a una rubia. Una de sus rubias
plásticas y la saludaba con un gesto con los dos dedos. La chica nos
miraba un tanto seria, pero cuando Justin la saludó ella ser
ruborizó totalmente y su expresión cambió, devolviendole el
saludo.
“Eres
repulsivo” solté sin querer.
Se
giró y se encogió de hombros. “Ella quería, yo quería, ¿donde
está el problema?”
“Estamos
en un colegio” gruñí. “Ya sabes, alumnos, libros, profesores.
Esas cosas.”
“Tiene
un culazo que flipas, nena.” Luego me miró de arriba a bajo.
“Bueno, el tuyo está muchisimo mejor, he de admitirlo.”
“Agh...”
Sacudí la cabeza lo que le provocó otra carcajada.
La
sirena sonó en ese instante. Por fin. Guardé mis cosas a la
máxima velocidad posible. No quería estar mas a su lado. Me puse de
pie y colgé mi mochila en mi hombro dispuesta a salir cuando una
mano rodeó mi muñeca dandome una descarga electrica que no había
sentido nunca. ¿Qué diablos...?
“Espero
verte el Viernes, gatita.” Sonrió de lado y me adelantó saliendo
por la puerta como si nada.
Me
quedé en el sitio. ¿Qué había sido esa maldita sensación? ¿Había
sido solo yo? Miré el punto donde me había tocado. Esa
electricidad... A parte mis pensamientos y salí de la clase, detrás
de Katy la barbie que se paró en seco cuando salí con ella.
“Pero,
¿que...? No te pares así”
Se
giró quedando delante de mi. No fui capaz de detectar su expresión
pero contenta no estaba.
“No
te acerques a Justin, ¿queda claro? Es mio.”
Como
si yo lo quisiera para algo. “Todo tuyo, muñeca” la miré
encogiéndome de hombros. ¿De que iba esta? “No me interesa.”
“Creo
que es al contrario, cariño.” Se acercó más, mi espacio vital
estaba siendo invadido. Demasiado.
“¿Perdona?”
Fruncí mi ceño.
“¿Quién
se fijaría en alguien como tú?” Agarró mi pelo rizando la punta
sobre sus dedos. “Eres una simple niña estúpida, y además,
mirate. No vales nada.” Me eché hacia atrás haciendo que soltara
mi pelo y esto hizo que soltara una carcajada. “No te acerques,
espero no tener que repetírtelo.” Dijo en tono cortante y se fue
con sus aires de diva sin dejarme tiempo a responder. Como odiaba que
me dejaran así. ¿Por qué no respondí antes? Y lo peor de todo,
¿qué se cree que quiero con Justin?
La
miré alejarse. Esta situación no me gustaba.
“Puta”
susurré.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Bueno, muchas gracias por leer mi novela, de verdad. Solo pido que por favor me ayudeis a hacer que la gente la conozca y mas gente la lea, eso me haría muy feliz y me ayudaría a seguir escribiendo. Por favor, recomendad mi novela o dadle RT aquí: https://twitter.com/biebsf0rme/status/381434911338807296 Os lo agadecería muchisimo.
lunes, 16 de septiembre de 2013
Capitulo 4
"...sé que tienes miedo a enamorarte de mi."
Estaba
perdida.
Por mas que deseaba que todo esto sólo fuera una
pesadilla todo se volvía peor. Cuando su sonrisa apareció en su
cara tuve que agachar la cabeza y pelearme conmigo misma por ser tan
tonta de parecer intimidada por él, aunque en cierto modo lo estaba.
Aparté el plato y cogí mi manzana dándole un mordisco. Iba a
necesitar fuerzas para lo que venía a continuación. No sé en que
momento exacto fue cuando oí las sillas de mi lado moverse hacia
atrás dejando espacio suficiente para que la gente pudiera sentarse
en ella. Sabía que Danna y Eric se sentaron a mi lado y recé. Recé
por todo aún sin saber hacerlo porque Justin no estuviera en frente
de mi. Recé cuando levanté la vista y mi sorpresa llegó a mi.
Estaba. Ahí. Parado. Con su ridícula sonrisa. Mirándome.
Infiernos. Fruncí el ceño sin apartar la mirada para que
viera que todo esto no era de mi agrado.
Eric carraspeó. “Bueno... Esto se está poniendo
interesante.” Soltó una carcajada. “Justin, te presento a ___.
___, este es Justin.” Hizo las presentaciones de la forma mas
amable que pudo.
“Ya nos conocemos” dijo Justin. Su sonrisa se tornó
a la derecha. “Es encantadora”
“No como otros” mi voz salió diciendo mis
pensamientos antes de que pudiera pararla o pensar en lo que había
dicho, pero no me arrepentía. Es decir, él ya sabía de sobra que
no era de mi agrado, es más, toda está situación era incómoda. Al
menos para mí. Él se veía la mar de sereno.
Mis amigos abrieron los ojos. “¿Ya os conocéis?”
preguntó Danna.
“Em sí, vamos a clase de Historia juntos” comenté
sin demasiada importancia. “Harris nos puso juntos.” Mordí mi
manzana sin darle demasiada importancia a la conversación. Me encogí
de hombros. “No es muy agradable que digamos...”
“Oh vamos, ___. Justin es majo, va conmigo a química
y es muy divertido.” Danna no alejaba los ojos de él. Parecía
hipnotizada, y con la sonrisa coqueta que tenía puesta se sabía que
le había calado hondo el chico. Suspiré.
“Como sea, yo tengo que irme” dije levantándome de
la mesa mirando a mis amigos. Solté una pequeña sonrisa a ambos.
“Vamos, acabamos de llegar, quedate con nosotros.”
El imbécil por fin habló. Que incordio de tío.
“Si ___, venga no seas así.” Eric sonrió. “Si lo
haces prometo invitarte a un helado después. Brownie. Tu favorito.”
La opción era tentadora pero no iba a quedarme mas con él presente.
Negué con la cabeza y puse mi mano sobre su pelo revolviéndolo
mientras sujetaba mi bandeja con la otra. Reí cuando se quejó por
el gesto.
“En otro momento.” Tiré las cosas sobrantes en la
basura más cercana y volví a pasar por el lado de la mesa sonriendo
a los chicos. “Nos vemos en la salida”
Pero de nuevo una mano me agarró impidiéndome
continuar. Me giré viéndole sentado en la mesa con una pierna
doblada sobre la otra y mirándome con esa expresión irónica.
“Deberías quedarte con tus amigos un rato más.”
Hizo un gesto con la cabeza señalandoles.
“Lo siento, tengo que volver a cla-”
“Sé que te vas por mí, pero aún no sé que he hecho
mal contigo” se encogió de hombros negando con la cabeza. “Pero
lo entiendo, sé que tienes miedo a enamorarte de mi.” Afirmó.
“¿Enamorarme de ti? JA ¿Qué clase de golpe te has
dado?” Tiré de mi mano lo suficientemente fuerte para soltarme.
“Ni en un millón de años” cuando solté aquello él ya estaba
de pie a escasos centímetros observándome serio. Completamente.
Agarró un mechón de mi pelo y lo enrolló en sus dedos
inclinándose seguido en mi oído para susurrar: “No digas
mentiras, gatita. Tú y yo nos lo pasaríamos muy bien...” Su voz
sonó ronca. Echó la cabeza un poco hacia atrás recorriéndome con
la mirada de abajo arriba para luego añadir: “Sé unas cuantas
cosas que te gustarían”
Mi paciencia tocó fin. Y me giré. Y solo pude hacer
una cosa ante la atenta mirada de toda la cafetería. Cogí el primer
plato que encontré de la mesa contigua y lo aplasté en su cabeza.
Los espaguetis caían por todo su pelo llegando incluso a sus
hombros. Su expresión cambió a ira cuando el primer espagueti cayó
y yo sonreí triunfante. Todos los demás nos miraban como si no se
creyeran lo acababa de pasar. Esta vez me acerqué yo a su oído a
susurrar.
“No me llames gatita.” Sonreí. “Y por cierto,
deberías lavarte.”
**
Cuando la campana sonó ya estaba deseando llegar a casa
y coger mi precioso libro y sumergirme en él. Quería olvidar la
mierda de día y centrarme en la historia de otros. Vivir que sus
problemas eran los míos, luchar, creer, soñar y sufrir con ellos.
Me encantaba hacerme pasar por los personajes de mis libros
favoritos. Ser un cazador de sombras, un mago, un alíen, un
vampiro... Lo que fuera, pero algo que no fuera mi vida. Algo que me
llevara a cualquier otra parte. Amaba leer.
Las clases habían pasado aburridas sin quitar las
miradas de mis compañeros, los cuales habían presenciado como le
tiraba la comida a Justin. Supongo que es oficial, sólo sé
defenderme tirándoles cosas a la gente. Hubo un montón de miradas y
cuchicheos en cada clase a la que entraba. No me gustaba que la gente
estuviera pendiente de mi. Me molesta, y mucho. Además, Justin
estaba en mi clase de Biología, y pude comprobar en primer plano que
su odio no había bajado ni un poco. Si las miradas matasen yo había
tenido que morir unas 3000 veces a lo largo de la tarde. De todas
formas se lo merecía. Por insinuar eso y llamarme gatita. Ag,
realmente le detestaba.
Intenté esquivarlo cada vez que giraba su cara en mi
dirección. Lo único que hacía era ponerme más incómoda y hacerme
sentir culpable y no creo que lo fuera.
Danna me envió una nota en clase de inglés
preguntándome qué demonios había pasado en el comedor. Yo sólo le
respondí que fue un imbécil. Porque de todas formas cualquier cosa
que dijera no había que dejara de sentirse atraída por él. Así
que le pregunté que era lo que exactamente veía en él. La nota
llegó en menos de lo que esperaba.
-Está bastante bueno;)-
Vale, tenía un punto. Justin estaba bueno, muy bueno, y
me encantaban sus ojos. Pero todo eso se destruía con su actitud de
chulo y prepotente.
-Sí tu lo dices...-
-Vamos, sabes que es verdad. Además, nos ha invitado a
su pelea el viernes-
-Pelea?????!-
-Sip:P por lo visto saber pegar unos buenos golpes-
-Maravilloso... D:-
-Vas a venir con nosotros?? Poooooooor fi :(-
-Ni loca-
-Chicos. Sin camiseta. Pegándose. No digas que no es
caliente... ;D-
-Como sea, pero paso de ir. Noche de pelis-
-Aburrida... Irás, por mí y por Eric-
-Sabes que no ¬¬-
-Lo discutimos luego-
Y bueno, por lo demás no fue muy interesante. Es decir,
¿una pelea? ¿Como el boxeo? Tenía pinta de ser su estilo. Es
decir, tenía unos buenos brazos pero de sus reflejos no podía decir
lo mismo. Pero no me gusta esto, el boxeo no me convence. Un montón
de tíos viendo como otros dos se pegan por, ¿diversión? Patético.
Sabía que Danna y Eric sólo iban a ir por Justin, para ver como se
pegaba golpes con otro estúpido y caía desmayado al suelo. Eso
podía ser interesante. Ver como le daban una paliza... Tal vez
debería ir. Tú te mueres por verlo sin camiseta, guapa.
Negué con la cabeza olvidando mis pensamientos a la vez que abría
la puerta del colegio para encontrarme con mis amigos en la puerta.
Nos dimos una sonrisa y comenzamos a caminar. Sólo hablábamos de
las clases y de los planes para esta semana. Eric volvió a sacar la
bomba. Los dos se pusieron a suplicar como bobos que los acompañara,
que no podía dejarles solos, que eramos un pack. Me reí.
“Si digo que sí, ¿dejaran de suplicar?” Dije
riendo. Ambos asintieron enérgicamente sonriendo.
“Esta bien, iré” reí cuando Danna se tiró a mis
brazos rodeándome con los suyos mientras me abrazaba contenta.
“No te vamos a defraudar, te lo pasaras genial.”
Comentó feliz. Negué con la cabeza riendo ante su comentario.
“___ en verdad, lo que va a pasar es que te vamos a
dar sexo visual” puntuó Eric con una sonrisa.
“Oh, ¿en serio?” reí. “Espero no quedarme
embarazada”
Los tres reímos con mi comentario. Esperaba pasarmelo
bien allí, hacer caso omiso a los comentarios de Justin y disfrutar
de como le pegaban una paliza. Realmente eso lo iba a disfrutar.
Bueno, a mis pocas lectoras muchas gracias por leer mi novela y por poner vuestras opiniones. Solo quería pedir el favor de que dierais RT https://twitter.com/biebsf0rme/status/379661621033197568 . Muchas gracias por ayudarme con esto:)
viernes, 13 de septiembre de 2013
Capitulo 3
"...esto no va a ser difícil, va a ser imposible."
"Volvemos
a vernos... Gatita"
Esto
era un sueño. Definitivamente lo era. En 5 minutos sonaría el
despertador y tendría que levantarme. Esto no estaba pasando. Él no
estaba en mi clase, sentado a mi lado y con su estúpida sonrisa en
la cara. Él estaría por ahí, en su mundo, sin afectar en el mio.
Todo esto era una horrible, horrible pesadilla de la que quería
despertarme. No estaba sucediendo. Cerré los ojos y suspiré.
Uno... dos... tres... Despierta ya ___, cuatro... cinco... Vamos,
vamos, esto no es real, no... seis... siete... No está a tu lado...
ocho... nueve...
“¿Se
puede saber que mierdas haces?” dijo mirándome fijamente alzando
la ceja. Entre abrí un ojo y ahí seguía. Mirándome incrédulo.
Creo que parecía una auténtica idiota. Cogí aire y le encaré.
“¿Qué
se supone que haces aquí?” susurré frunciendo el ceño sin
mirarle a los ojos.
Soltó
una carcajada flojita para no levantar la voz. Su cara tornó
divertida.
“Estar
en clase, lo mismo que tú, gatita.”
“Te
he dicho que no me llames así, imbécil.” Mi cara comenzaba a
ponerse roja de enfado. Es decir, él no podía estar realmente aquí,
¿no? Este era mi territorio, a él no le pegaba venir a la escuela.
No encajaba en todo esto. No lo veía de su estilo, pero tal vez me
equivocaba. Tal vez no debería juzgarle tan rápido.
Su
cara se acercó a la mia. “Me encanta cuando te pones peleona.”
me guiñó un ojo acto seguido. Me sonrojé, me maldije por dentro
por eso, pero me sonrojé. Maldita sea.
“Mira
niño estúpido-” gruñí.
“Sigues
teniendo una boca muy sucia. Eso no tiene que decirlo una señorita”
me interrumpió.
“Tú
no tienes ni idea de-”
“¡___!
¿Puedo continuar la clase? ¿O usted tiene algo que comentar con los
demás sobre la Guerra Civil? Porque supongo que estará hablando de
eso.” El profesor Harris me calló. Agaché la cabeza sonrojada y
la levanté como pude mirándole. “Disculpe” susurré.
“Que
no vuelva a suceder” dijo girándose para continuar escribiendo en
la pizarra.
Mi
sangre ardía por dentro. Por culpa de imbécil casi me gano una
amonestación. Debía de controlarme con este. No hablar en clase.
Pasar de él. Hacerle el auténtico vacío.
Pero
cuando su aliento chocó contra mi oído supe que esto iba a ser muy
difícil. “También eres una chica mala. Me encanta.”
Estas perdida.
**
Creo que nunca había recogido mis cosas con tanta rapidez. Necesitaba salir de allí urgentemente y dejar de ver al imbécil. Me ponía de los nervios. Cada vez que le miraba su sonrisa se extendía por su rostro. Era preciosa. ¿Qué estás diciendo ___? Concentrate. Pero no podía negar que no me llama la atención. Durante el resto de la clase había intentado pasar de él, excepto por algunos roces de nuestros brazos y esa extraña sensación en los lugares en los que nos habíamos tocado, lo tenía todo bajo control. Ese chico era insoportable, prepotente, imbécil. Creo que eso ya lo habías dicho. Mi voz interior no podía estarse callada.
Suspiré
mientras atravesaba el pasillo hasta llegar a mi taquilla. Puse la
combinación introduciendo los libros y cogiendo los de la siguiente
clase. Debería concentrarme en mis clases. Sacarle de mi mente.
Podía hacerlo. Cerré la taquilla encontrándome de frente con su
mirada. Solté un grito ahogado al ver sus ojos mieles y me alejé un
paso de él. ¿Estaba siguiéndome? Esto podía llamarse acoso. Giré
mi mirada alejándome de él y de aquella sonrisa irónica que formó
al verme. Tenía que llegar a clase antes de tiempo. Comencé a
esquivar a la gente que se iba cruzando por mi camino aligerando el
paso cuando mi brazo quedó enganchado a algo. Me giré para ver que
era. El imbécil, genial. No puedes decir que no te
encanta.
“Quieta
gatita, quiero hablar contigo” dijo sonriendo. Ya me estaba
cansando. Solté mi mi brazo de su agarré de un fuerte tirón y le
miré a esos ojos miles.
“Te
he dicho que no me llames así” Me giré. “Y no quiero hablar de
nada contigo.” Comencé a andar de nuevo, se estaba haciendo tarde
y no tenía tiempo para tonterías. Oí su risa y como empezaba a
caminar detrás de mi, siguiéndome el paso.
“Esta
bien, esta bien, no te llamaré mas gatita.” Íbamos progresando.
Adelantó el paso parándose delante de mi impidiéndome caminar.
“Pero sigo queriendo hablar contigo” sonrió de lado. Arrogante,
pensé.
“Lástima,
yo no quiero hablar contigo.” le intenté esquivar pero fue
difícil, ya que agarró de nuevo su brazo y tiró de mí hasta que
mi cuerpo chocó contra el suyo. Miró a ambos lados y sonrió,
acercando su cara a la mía.
“No
seas así, vengo en son de paz.” Su agarre se fue debilitando. “Lo
único que quiero es conocerte mejor”
“Tengo
mejores cosas que hacer.” Mi pecho comenzaba a ir más rápido.
¿Qué está pasando? Negué con la cabeza intentado quitarme esa
sensación. “Ahora, suéltame”
Soltó
su brazo y su sonrisa se hizo mas amplia. Su cara se puso a
milímetros de la mía. Podía notar su aliento en mis labios. “Me
gusta que me lo pongan difícil.” Giró la cabeza sin apartar los
ojos de los míos.
“Me
alegro, pero esto no va a ser difícil, va a ser imposible.” Me
fui, dejándole con la sonrisa en la cara. Esta vez si llegué a
clase, nada me lo impedía esta vez. Pero su aliento aún rozaba mis
labios.
**
Las demás clases se volvieron aburridas. Toda la mañana había sido un infierno. Echaba de menos a Danna. Tenía que contarle lo de Justin en cuanto pudiera. Aún no le había dicho que la noche anterior le conocí, aunque probablemente ni siquiera supiera quien era o ni lo habría visto. Saqué el dinero del almuerzo colocándome a la cola para comprar la comida. Siempre había el mismo olor en aquel lugar. Pusieran la comida que pusieran. Y además, tampoco es que hubiera mucha diferencia de plato en plato con respecto al sabor. Odiaba comprar la comida aquí. Ahora mismo mataría por una buena ensalada de pasta. Como las que hacía mi padre... Le echaba de menos.
Cuando
llegó mi turno le pedí a la cocinera un poco de macarrones y cogí
una manzana. Aunque no me veía capaz de comerme todo, necesitaba
llenarme de energía para las últimas dos horas. Filosofía y
Química. ¿Quién era capaz de aguantar eso? Era matante. Agarré mi
bandeja y me dirigí a la mesa que siempre ocupábamos Danna, Eric y
yo. Era raro que aún no estuvieran ninguno de los dos. Eric ya
debería de estar por aquí contándome hasta el último detalle de
sus ligues de la semana pasada. Los busqué con la mirada y cuando
desistí me senté en la mesa a esperarles.
La
comida no llamaba mucho mi atención, aún así la movía y pinchaba
con el tenedor de vez en cuando. ¿Dónde estaban?
No habían podido dejarme sola. Eso era imposible. Entonces las risas
y voces comenzaron a llenar el comedor. Levanté la cabeza como el
resto de los allí presentes. Y le vi entrar por la puerta. Bueno a
él y a todo su séquito de chicas plásticas que babeaban por cada
paso que daba. Contuve una arcada. ¿Cómo podían acercarse a él?
Justin era de todo menos amigable. Pero claro, a ellos les interesaba
su cuerpo, no su cerebro de mosquito.
Mi
boca se abrió mas de lo normal cuando vi a Danna agarrada a su brazo
y Eric al otro lado. Los tres hablaban amigablemente con él.
¿Amigablemente? Eso es imposible. Todas
las plásticas intentaban quitarles el sitio a Danna y a Eric, pero
estos luchaban con dientes por quedarse en el lugar en el que
estaban. Esta situación era tan patética y subreal que quise
pincharme con el tenedor para estar al 100% segura de que no seguía
en mi cama durmiendo.
Danna
giró su vista hacia mi y me saludó. Yo hice una mueca con la boca
en forma de saludo y fue entonces cuando los ojos de Justin viajaron
en su misma dirección hacia mi. Sonrió sin apartar la mirada.
Estaba perdida.
martes, 10 de septiembre de 2013
Capitulo 2
"Puedes sentarte al lado de ___, la chica de allí al fondo..."
"Hey nena, no debería estar sola ahí" susurró una voz ronca.
Me giré, no esperaba ver a nadie en ese instante. Todos debían estar en la fiesta, o al menos eso es lo que yo necesitaba. El chico rubio vestido completamente de negro (vaqueros negros caídos, camiseta en V negra que dejaba ver parte de un tatuaje, supras negras...y cazadora de cuero), se acercó unos pasos mas, parándose detrás del banco en el que estaba sentada. Levanté la mirada encontrándome con esos ojos marrones que hicieron que mi respiración se detuviera.
"¿No me has oído? He dicho que no debes estar aquí" el chico parecía impaciente, pero yo no dejaba de mirar esos ojos. Como la miel me susurré, esa era una buena forma de describir sus ojos. El chico sonrió de lado, mostrando una sonrisa de medio lado que no le llegaba a los ojos.
"Puedes sacar una foto, te durará más, nena"
Imbécil, eso fue lo que pensé, pero esas palabras salieron de mi boca al mismo tiempo. ¿Qué me pasaba?
El chico rió con sarcasmo y aún así me gustaba el sonido de su voz. Mierda. Apoyó ambas manos en el banco y se acercó a mi, nuestras caras a pocos centímetros, podía mezclar su aliento con el mio.
"Las chicas no deben decir esas cosas" giró su cara hacia un lado mientras seguía esa sonrisa en su cara. "Tienes que lavarte esa boca sucia"
"¿Disculpa?" ¿De qué iba este subnormal? Ni siquiera me conocía. Me levanté rápidamente del banco alejándome de él. Necesitaba dejar de sentir eso.
"La gatita saca las uñas" reía ante mi expresión de asombro, se estaba divirtiendo el cabrón.
"No me llames gatita" Mis brazos se cruzaron sobre mi pecho. Él levantó una ceja incorporándose. No podía apartar la vista de sus ojos.
"Como desees, gatita." volvió a reírse. Creo que era lo único que hacia.
"Gilipollas" Me giré no dispuesta a escuchar nada más, volvería a casa. No debería haber salido de allí, no tenía que haber presenciado nada y no sentiría ningún dolor, todo estaría bien en mi mentira.
Los pies tiraron de mí sin dar una mirada a la cara divertida del rubio. Otro idiota que añadir a la lista de 'Hombre idiotas'. La noche cada vez iba mejor. Yo seguía caminando por las calles, cada casa ya era más oscura que la anterior. Esto empezaba a asustar. Es como el momento en el que terminas de ver una película de miedo y estas sola en casa, oyes cualquier ruido y ya piensas que un asesino loco, un muñeco diabólico o lo que sea van a venir a por ti. De entre todas las personas de tu edificio te toca a ti. Y duermes abrazada a la almohada, como si te fuera la vida en ello. Pues así empezaba a sentirme yo, y la verdad es que me aterraba estar sola. Me abracé a mi misma y comencé a caminar mas rápido.
A dos cuadras de mi casa escuché un ruido. Paré en seco. Agaché la cabeza y salí corriendo. No me gustaba la noche, no estando así. Entrando por el jardín de mi casa agarré las llaves lo más rápido que pude llegando a la puerta y la abrí. Soy una miedica, ha quedado claro. Suspiré. Quería mi cama con urgencia. Colgué las llaves y me quité los zapatos para no hacer ruido al subir las escaleras. Mi madre y mi hermano ya deberían estar durmiendo. Comencé a subir las escaleras peldaño a peldaño de forma silenciosa como si la vida me fuera en ello. Cuando llegué a mi cuarto cerré la puerta con sumo cuidado y acto seguido me tiré en la cama. Me daba igual el disfraz, me daba igual cualquier cosa a mi alrededor. Pero no lloraría, no esta noche. No podía dejar que mi madre me oyera al otro lado de la puerta. No quería ser débil, pero maldita sea, lo era. Agarré la almohada apretando mi cara fuertemente contra ella. Quería soñar, quería reír, quería sentirme bien conmigo misma de nuevo. No sentimientos, no dolor. Esa frase se quedó grabada en mí la primera vez que la escuché. Que razón tenía y cuanto necesitaba yo sentir eso. Las lágrimas salieron de mi, no había llanto, pero si gotas que descendían por mis mejillas. Tenía que dormir. Apreté mis ojos deshaciendo cualquier pensamiento. Y me dormí al fin, soñando con esos ojos color miel.
***
"¿Cómo te sientes? pregunto Danna.
Después de una noche como la anterior podría estar de cualquier forma menos feliz. Nos dirigíamos al instituto. Lunes por la mañana. Todo genial. Cambié la mochila de hombro, ya empezaba a pesar y era el primer día de la semana. Pero necesitaba una distracción y el insti era la perfecta, aunque tuviera que ver a Matt y a su zorra en cada rincón de él. Suspiré y me giré mirándola y asentí.
"Estoy bien, creo. O al menos lo máximo de bien que podía estar" me encogí de hombros. Sé que mi respuesta no le había convencido pero era lo único que iba a darle. No me gustaba mostrar mis sentimientos.
Danna me paró en seco y me dio un fuerte abrazo. Sorprendida envolví mis brazos alrededor de ella y sonreí. Quería a mi mejor amiga como la que más. "Me tienes para lo que sea, ya lo sabes" susurró y asentí. Poco después nos separamos y continuamos nuestro camino.
Cuando por fin llegamos me despedí de Danna y me dirigí a mi clase de Biología. Encontrándome el panorama que deseaba con todas mis fuerzas que no fuera real. Matt me esperaba en la puerta, sonriendo un poco a medida que me acercaba. Desvié la mirada lista para entrar en clase. Lo último que quería era hablar con él. En cambio, había otros planes. Su cuerpo se puso delante de la puerta dejándome fuera de la clase, mientras colocaba sus manos sobre mi cintura.
"Hey, hey, hola cariño" dijo como si no pasara nada. ¿Estaba tonto o el alcohol le ha afectado al cerebro?
"Déjame pasar, ¿quieres?" Intenté escapar pero él incrementó su agarre.
"No, no ___ tengo que disculparme contigo" ¿Estaba de coña? "Lo que pasó... yo-yo lo siento, no sabía que hacía y creía... creía que eras tú con la que estaba" Se rascó la parte de atrás de su nuca mientras me miraba. "No sé que me pasó... Pero yo te quiero a ti, es lo único que importa." Se inclinó a besarme.
Me aparté antes de que eso fuera posible. Liberó sus manos de mi perplejo.
"Por si no te quedó claro ayer, hemos roto. Se acabó toda esta farsa." Mi voz sonó dura, pero era lo que necesitaba decir. Tragué mis lágrimas. "Ahora déjame pasar, por favor"
Ni siquiera volví a mirarle mientras él se alejaba de la puerta mirándome sin poder creer lo que había dicho. Entré en clase con las miradas de mis compañeros sobre mí. Me senté en mi mesa al fondo de la clase conteniendo las lágrimas que seguían queriendo salir. Negué con la cabeza intentando que desapareciera todo. Miré por la ventana. Al menos el cielo conseguiría que mis problemas se vayan por un momento. Me equivoqué.
"Chicos, sentaros, tengo que daros una noticia" El profesor Harris entró en clase como normalmente hacía, subiendo sus gafas que se deslizaban por su nariz y dejando sus libros sobre su mesa. Se dirigió a nosotros. "Hoy llega un alumno nuevo, espero que seáis amables con él. Este es Justin Bieber"
El chico rubio. Oh dios mio no podía ser. El chico rubio de ayer, en mi clase. Otra vez ese imbécil. Entró en clase con esa sonrisa burlona dibujada en su cara. Vestía unos pantalones vaqueros caídos, una camiseta blanca ancha y las supra negras. Debía admitir que tenía buen gusto al vestir. Me fijé en su brazo derecho lleno de tatuajes. La otra noche no se le veían.
"¿Qué pasa...?" dije a modo de saludo. Sus ojos pasaron por toda la clase, parándose algunos segundos en algún compañero mío hasta que me vio a mí. Su sonrisa se amplió.
"Puedes sentarte al lado de ___, la chica de allí al fondo, hasta que su compañero vuelva" le señaló mi asiento.
Mierda, mierda, mierda. Sam no tenía otro día para ponerse enfermo.
Con esa estúpida sonrisa vino caminando hasta mi, tirando sus cosas al lado de la mesa se sentó a mi lado sin apartar la vista de mi. Desvié la mirada. Iba a tener que aguantarle el resto de la clase. Se inclinó hacia mi y susurró.
"Volvemos a vernos... Gatita"
"Hey nena, no debería estar sola ahí" susurró una voz ronca.
Me giré, no esperaba ver a nadie en ese instante. Todos debían estar en la fiesta, o al menos eso es lo que yo necesitaba. El chico rubio vestido completamente de negro (vaqueros negros caídos, camiseta en V negra que dejaba ver parte de un tatuaje, supras negras...y cazadora de cuero), se acercó unos pasos mas, parándose detrás del banco en el que estaba sentada. Levanté la mirada encontrándome con esos ojos marrones que hicieron que mi respiración se detuviera.
"¿No me has oído? He dicho que no debes estar aquí" el chico parecía impaciente, pero yo no dejaba de mirar esos ojos. Como la miel me susurré, esa era una buena forma de describir sus ojos. El chico sonrió de lado, mostrando una sonrisa de medio lado que no le llegaba a los ojos.
"Puedes sacar una foto, te durará más, nena"
Imbécil, eso fue lo que pensé, pero esas palabras salieron de mi boca al mismo tiempo. ¿Qué me pasaba?
El chico rió con sarcasmo y aún así me gustaba el sonido de su voz. Mierda. Apoyó ambas manos en el banco y se acercó a mi, nuestras caras a pocos centímetros, podía mezclar su aliento con el mio.
"Las chicas no deben decir esas cosas" giró su cara hacia un lado mientras seguía esa sonrisa en su cara. "Tienes que lavarte esa boca sucia"
"¿Disculpa?" ¿De qué iba este subnormal? Ni siquiera me conocía. Me levanté rápidamente del banco alejándome de él. Necesitaba dejar de sentir eso.
"La gatita saca las uñas" reía ante mi expresión de asombro, se estaba divirtiendo el cabrón.
"No me llames gatita" Mis brazos se cruzaron sobre mi pecho. Él levantó una ceja incorporándose. No podía apartar la vista de sus ojos.
"Como desees, gatita." volvió a reírse. Creo que era lo único que hacia.
"Gilipollas" Me giré no dispuesta a escuchar nada más, volvería a casa. No debería haber salido de allí, no tenía que haber presenciado nada y no sentiría ningún dolor, todo estaría bien en mi mentira.
Los pies tiraron de mí sin dar una mirada a la cara divertida del rubio. Otro idiota que añadir a la lista de 'Hombre idiotas'. La noche cada vez iba mejor. Yo seguía caminando por las calles, cada casa ya era más oscura que la anterior. Esto empezaba a asustar. Es como el momento en el que terminas de ver una película de miedo y estas sola en casa, oyes cualquier ruido y ya piensas que un asesino loco, un muñeco diabólico o lo que sea van a venir a por ti. De entre todas las personas de tu edificio te toca a ti. Y duermes abrazada a la almohada, como si te fuera la vida en ello. Pues así empezaba a sentirme yo, y la verdad es que me aterraba estar sola. Me abracé a mi misma y comencé a caminar mas rápido.
A dos cuadras de mi casa escuché un ruido. Paré en seco. Agaché la cabeza y salí corriendo. No me gustaba la noche, no estando así. Entrando por el jardín de mi casa agarré las llaves lo más rápido que pude llegando a la puerta y la abrí. Soy una miedica, ha quedado claro. Suspiré. Quería mi cama con urgencia. Colgué las llaves y me quité los zapatos para no hacer ruido al subir las escaleras. Mi madre y mi hermano ya deberían estar durmiendo. Comencé a subir las escaleras peldaño a peldaño de forma silenciosa como si la vida me fuera en ello. Cuando llegué a mi cuarto cerré la puerta con sumo cuidado y acto seguido me tiré en la cama. Me daba igual el disfraz, me daba igual cualquier cosa a mi alrededor. Pero no lloraría, no esta noche. No podía dejar que mi madre me oyera al otro lado de la puerta. No quería ser débil, pero maldita sea, lo era. Agarré la almohada apretando mi cara fuertemente contra ella. Quería soñar, quería reír, quería sentirme bien conmigo misma de nuevo. No sentimientos, no dolor. Esa frase se quedó grabada en mí la primera vez que la escuché. Que razón tenía y cuanto necesitaba yo sentir eso. Las lágrimas salieron de mi, no había llanto, pero si gotas que descendían por mis mejillas. Tenía que dormir. Apreté mis ojos deshaciendo cualquier pensamiento. Y me dormí al fin, soñando con esos ojos color miel.
***
"¿Cómo te sientes? pregunto Danna.
Después de una noche como la anterior podría estar de cualquier forma menos feliz. Nos dirigíamos al instituto. Lunes por la mañana. Todo genial. Cambié la mochila de hombro, ya empezaba a pesar y era el primer día de la semana. Pero necesitaba una distracción y el insti era la perfecta, aunque tuviera que ver a Matt y a su zorra en cada rincón de él. Suspiré y me giré mirándola y asentí.
"Estoy bien, creo. O al menos lo máximo de bien que podía estar" me encogí de hombros. Sé que mi respuesta no le había convencido pero era lo único que iba a darle. No me gustaba mostrar mis sentimientos.
Danna me paró en seco y me dio un fuerte abrazo. Sorprendida envolví mis brazos alrededor de ella y sonreí. Quería a mi mejor amiga como la que más. "Me tienes para lo que sea, ya lo sabes" susurró y asentí. Poco después nos separamos y continuamos nuestro camino.
Cuando por fin llegamos me despedí de Danna y me dirigí a mi clase de Biología. Encontrándome el panorama que deseaba con todas mis fuerzas que no fuera real. Matt me esperaba en la puerta, sonriendo un poco a medida que me acercaba. Desvié la mirada lista para entrar en clase. Lo último que quería era hablar con él. En cambio, había otros planes. Su cuerpo se puso delante de la puerta dejándome fuera de la clase, mientras colocaba sus manos sobre mi cintura.
"Hey, hey, hola cariño" dijo como si no pasara nada. ¿Estaba tonto o el alcohol le ha afectado al cerebro?
"Déjame pasar, ¿quieres?" Intenté escapar pero él incrementó su agarre.
"No, no ___ tengo que disculparme contigo" ¿Estaba de coña? "Lo que pasó... yo-yo lo siento, no sabía que hacía y creía... creía que eras tú con la que estaba" Se rascó la parte de atrás de su nuca mientras me miraba. "No sé que me pasó... Pero yo te quiero a ti, es lo único que importa." Se inclinó a besarme.
Me aparté antes de que eso fuera posible. Liberó sus manos de mi perplejo.
"Por si no te quedó claro ayer, hemos roto. Se acabó toda esta farsa." Mi voz sonó dura, pero era lo que necesitaba decir. Tragué mis lágrimas. "Ahora déjame pasar, por favor"
Ni siquiera volví a mirarle mientras él se alejaba de la puerta mirándome sin poder creer lo que había dicho. Entré en clase con las miradas de mis compañeros sobre mí. Me senté en mi mesa al fondo de la clase conteniendo las lágrimas que seguían queriendo salir. Negué con la cabeza intentando que desapareciera todo. Miré por la ventana. Al menos el cielo conseguiría que mis problemas se vayan por un momento. Me equivoqué.
"Chicos, sentaros, tengo que daros una noticia" El profesor Harris entró en clase como normalmente hacía, subiendo sus gafas que se deslizaban por su nariz y dejando sus libros sobre su mesa. Se dirigió a nosotros. "Hoy llega un alumno nuevo, espero que seáis amables con él. Este es Justin Bieber"
El chico rubio. Oh dios mio no podía ser. El chico rubio de ayer, en mi clase. Otra vez ese imbécil. Entró en clase con esa sonrisa burlona dibujada en su cara. Vestía unos pantalones vaqueros caídos, una camiseta blanca ancha y las supra negras. Debía admitir que tenía buen gusto al vestir. Me fijé en su brazo derecho lleno de tatuajes. La otra noche no se le veían.
"¿Qué pasa...?" dije a modo de saludo. Sus ojos pasaron por toda la clase, parándose algunos segundos en algún compañero mío hasta que me vio a mí. Su sonrisa se amplió.
"Puedes sentarte al lado de ___, la chica de allí al fondo, hasta que su compañero vuelva" le señaló mi asiento.
Mierda, mierda, mierda. Sam no tenía otro día para ponerse enfermo.
Con esa estúpida sonrisa vino caminando hasta mi, tirando sus cosas al lado de la mesa se sentó a mi lado sin apartar la vista de mi. Desvié la mirada. Iba a tener que aguantarle el resto de la clase. Se inclinó hacia mi y susurró.
"Volvemos a vernos... Gatita"
jueves, 5 de septiembre de 2013
Capitulo 1.
"Por los corazones rotos y los gilipollas..."
No recordaba que hiciera tanto frío cuando dejé mi casa esta noche. Solo habían pasado unas horas desde entonces y la fiesta empezaba a rebosar. Tuve que salir, el humo, la música, la gente... necesitaba salir de ese agobio. Aún no entendía como me había dejado convencer para aparecer por aquí, pero supongo que Danna puede ser muy persuasiva.
Suspiré llevando mis manos a mis hombros pasándolas de arriba abajo para poder entrar un poco en calor. No acostumbraba a llevar ropa tan corta y enseñando tanto, pero era una fiesta de disfraces, lo normal en Halloween, y los disfraces de chica suelen mostrar carne. Seguí caminando unos pasos más alejada de la casa, el bullicio aún llegaba a mis oídos. Cuando encontré un banco unas casas más al fondo de aquella calle no dudé en sentarme. Tenía que organizar mis pensamientos. Aún no creía lo que acaba de pasar.
**
Matt se veia increíble. Su sonrisa hacía entremecerme igual que la sensación de tener sus manos en mi cintura, piel con piel. Bailabamos despacio, al son de la música, pegados, demasiado. La vampiresa y el demonio. Juntos. El calor empezaba hacer efecto, pero no me importaba, ni a mi ni a él. Sus manos se colaron por mi camiseta, acariciando mi espalda lentamente de arriba abajo. Mis manos rodeaban su cuello, acariciando su pelo en el instante en que nuestros labios se encontraron. Suaves ambos, se encontraban. Esto ya era una costumbre. Nuestros cuerpos seguian moviendose al ritmo de la música, cada vez más rapido. Cogimos aire, el beso había durado demasiado y nuestras respiraciones eran agitadas. Matt se acercó a mi cuello colocando allí un beso antes de susurrar en mi oído que tenía que ir a hablar con los chicos. Asentí con la cabeza justo cuando sus manos se separan de mi, dejando mi cuerpo en una nube que acaba de disolverse. Se fue disolviendose entre la multitud, dejándome en medio de la pista.
Suspiré, siempre se iba en los mejores momentos, no lo comprendía. Intenté buscar a Danna con la mirada, todo allí comenzaba a agobiar. No tardé en encontrarla, me acerqué a ella esquivando mientras a unas cuantas personas ya borrachas que bailaban sin mirar a su alrededor.
"Si sigues bebiendo acabarás como ellos" le señalé a los que acaba de esquivar que ahora estaban arrimandose a cualquier chica que apareciera. Reí ante la expresión de sorpresa de mi amiga. "Tranquila, sólo bromeaba."
"Lo que sea, pero tú sabes que tengo mas aguante que esos idiotas"
"Y que lo digas" ambas reímos de nuevo.
"¿Cómo lo estas pasando? Te ví con Matt en la pista... Tampoco está siendo tan aburrido como creías, corta rollos" Levantaba las cejas haciendo incapié en lo que decia mientras una sonrisa brotaba de sus labios. Después de todo ella me había convencido de venir aqui.
"Sólo porque tú y Matt estaís aqui, si no ni si quiera hubiera venido. La semana que viene hay exámen por si no recuerdas"
"___ diviertete, tienes 17 años, por favor" dijo levantando la voz. Era peor que una madre a veces. Me entregó una copa con un liquido negruzco dentro. Yo negué con la cabeza en el momento en el que olí lo que aquel vaso contenía.
"JA JA JA ¿Estas de broma? Si llego borracha me matan" hice cara de asco devolviendo el vaso a la mesa.
"Por un trago no te va a pasar nada, toma" me puso el vaso de nuevo delante de la cara, asintiendo con la cabeza. "Sólo uno, por mi" Sonrió ampliamante.
"Está bien..." Llevé el vaso a mis labios e hice que el líquído entrara por mi garganta. Hice una mueca, esto ardia un poco pero estaba bueno.
"¡ESA ES MI CHICA! Y ahora vamos a bailar" reía mientras me agarraba de la mano libre llevándome de con ella de nuevo a la pista.
Con una mano sujetabamos nuestras bebidas mientras bailabamos, divirtiendonos y riendo a mas no poder mientras "Drinking from the bottle" de Calvin Harris y Tinie Tempah sonaba en los altavoces. Nuestros cuerpos se movian, saltabamos, gritabamos, estabamos disfrutando y eso es lo que mas nos gustaba. Brazos arriba, abajo, cadera a un lado y al otro. Nos dejabamos llevar por aquella música y nos daba todo igual. Giramos, reímos, nos sonreíamos y nos abrazabamos. La bebida seguía bajando por mi garganta y ya me acostumbraba al sabor, me gustaba. Danna sonreía a la vez que tomaba del suyo. Y acto seguido levantó su vaso mirándome.
"Un brindis" gritó sobre la música. Levanté mi vaso con el de ella sonriendo.
"Un brindis" repetí riendo y en ese momento su cara fue un poema. Tenía los ojos fijos en algo que no pude descifrar. Me giré, mirando en su dirección.
"¿Qué es lo que pa..." No terminé la frase. Matt estaba a unos metros de mi, devorandose con una rubia. Sus manos sobaban todas las partes de su cuerpo, y la rubia se dejaba hacer, disfrutando por lo visto. Sentía pinchazos en mis ojos, en mi corazón, pero no iba a derrumbarbe ahi. Fui derecha a ellos cuando noté una mano agarrandome.
"___ no merece la pena" Danna me miraba con súplica "Él es un cabrón, no hagas nada de lo que te puedas arrepentir"
"Danna, sólo voy a romperle los huevos" Tiré de mi mano en un movimiento brusco soltandome de ella. Me acerqué a paso rápido a la pareja. Me daban asco. La manera en la que se tocaban... como él había hecho conmigo en la pista de baile. Me puse a su lado, ninguno notaba mi presencia.
"Toma campeón, para que se te baje un poco" Mi copa se volcó sobre él, salpicando a la puta de la rubia que me miraba sorprendida después de haberse separado de él. El líquido le mojó entero pero no me quedé a ver su respuesta. La rubia no hacía mas que gritar. Volví de nuevo con Danna apretando la mandíbula. Agarre su vaso y lo levanté.
"Por los corazones rotos y los gilipollas que no valen una mierda" Me bebí lo que quedaba de un trago. No aguantaba mas. Le devolví el vaso cuando me miraba con sorpresa. Pasé por su lado, a la vez que la multitud me dejaba salir. Por lo visto habían sido testigos de todo. La rubia habia tenido que gritar mucho, su pelo se mojó, pobre (notese la ironia). Danna me seguía. Cuando salí por la puerta me giré a enfrentarla.
"¿Estas bien?" susurró mirandome preocupada.
"¿Cómo quieres que esté? Acabo de ver a mi novio con una puta y tú me preguntas eso" dije con tono enfadado, todo esto empezaba a llevarme a mi limite "Perdon, ex-novio"
"Es un gilipollas, ___. No te merecía y lo sabes, siempre te lo dije. Es asqueroso lo que ha hecho"
"Lo sé, pero yo le quería y..." otra vez los pinchazos, no podía hacer esto aqui. "Danna, dejame sola por favor, me voy a casa"
"Te acom-"
"No, tú quedate, te lo estabas pasando bien. Mañana te llamo" Me giré dejandola en la puerta de aquella casa. Ella solo asintió con recelo. No quería dejarme sola pero era lo que necesitaba. Empecé a caminar por la calle.
**
Eché la cabeza hacia atrás. En mi cabeza solo estaba su nombre. Matt, Matt y más Matt. ¿Cómo me ha podido hacer esto? Es decir, estabamos bien. Llevabamos juntos 3 meses y todo iba perfecto. O al menos eso era lo que yo creía. Tal vez, todas las veces... No, no, ___ no pienses eso. Pero era lo que solo pensaba, tal vez todas las veces en las que no estaba conmigo estaba con ella. Tocandola como hacía conmigo. Me sentía sucia en cierto modo, usada. Subí mis pies al banco, acercando mis rodillas a mi cuerpo. Miraba las estrellas. Sería agradable ser una de ellas, sin dolor, a kilometros de todo, sola. Como quería estar. Una lágrima se derramó por mi mejilla. No podía creerlo aún. Algo tuve que hacer mal. Suspiré. Todo había acabado.
"Hey nena, no debería estar sola ahi"
No recordaba que hiciera tanto frío cuando dejé mi casa esta noche. Solo habían pasado unas horas desde entonces y la fiesta empezaba a rebosar. Tuve que salir, el humo, la música, la gente... necesitaba salir de ese agobio. Aún no entendía como me había dejado convencer para aparecer por aquí, pero supongo que Danna puede ser muy persuasiva.
Suspiré llevando mis manos a mis hombros pasándolas de arriba abajo para poder entrar un poco en calor. No acostumbraba a llevar ropa tan corta y enseñando tanto, pero era una fiesta de disfraces, lo normal en Halloween, y los disfraces de chica suelen mostrar carne. Seguí caminando unos pasos más alejada de la casa, el bullicio aún llegaba a mis oídos. Cuando encontré un banco unas casas más al fondo de aquella calle no dudé en sentarme. Tenía que organizar mis pensamientos. Aún no creía lo que acaba de pasar.
**
Matt se veia increíble. Su sonrisa hacía entremecerme igual que la sensación de tener sus manos en mi cintura, piel con piel. Bailabamos despacio, al son de la música, pegados, demasiado. La vampiresa y el demonio. Juntos. El calor empezaba hacer efecto, pero no me importaba, ni a mi ni a él. Sus manos se colaron por mi camiseta, acariciando mi espalda lentamente de arriba abajo. Mis manos rodeaban su cuello, acariciando su pelo en el instante en que nuestros labios se encontraron. Suaves ambos, se encontraban. Esto ya era una costumbre. Nuestros cuerpos seguian moviendose al ritmo de la música, cada vez más rapido. Cogimos aire, el beso había durado demasiado y nuestras respiraciones eran agitadas. Matt se acercó a mi cuello colocando allí un beso antes de susurrar en mi oído que tenía que ir a hablar con los chicos. Asentí con la cabeza justo cuando sus manos se separan de mi, dejando mi cuerpo en una nube que acaba de disolverse. Se fue disolviendose entre la multitud, dejándome en medio de la pista.
Suspiré, siempre se iba en los mejores momentos, no lo comprendía. Intenté buscar a Danna con la mirada, todo allí comenzaba a agobiar. No tardé en encontrarla, me acerqué a ella esquivando mientras a unas cuantas personas ya borrachas que bailaban sin mirar a su alrededor.
"Si sigues bebiendo acabarás como ellos" le señalé a los que acaba de esquivar que ahora estaban arrimandose a cualquier chica que apareciera. Reí ante la expresión de sorpresa de mi amiga. "Tranquila, sólo bromeaba."
"Lo que sea, pero tú sabes que tengo mas aguante que esos idiotas"
"Y que lo digas" ambas reímos de nuevo.
"¿Cómo lo estas pasando? Te ví con Matt en la pista... Tampoco está siendo tan aburrido como creías, corta rollos" Levantaba las cejas haciendo incapié en lo que decia mientras una sonrisa brotaba de sus labios. Después de todo ella me había convencido de venir aqui.
"Sólo porque tú y Matt estaís aqui, si no ni si quiera hubiera venido. La semana que viene hay exámen por si no recuerdas"
"___ diviertete, tienes 17 años, por favor" dijo levantando la voz. Era peor que una madre a veces. Me entregó una copa con un liquido negruzco dentro. Yo negué con la cabeza en el momento en el que olí lo que aquel vaso contenía.
"JA JA JA ¿Estas de broma? Si llego borracha me matan" hice cara de asco devolviendo el vaso a la mesa.
"Por un trago no te va a pasar nada, toma" me puso el vaso de nuevo delante de la cara, asintiendo con la cabeza. "Sólo uno, por mi" Sonrió ampliamante.
"Está bien..." Llevé el vaso a mis labios e hice que el líquído entrara por mi garganta. Hice una mueca, esto ardia un poco pero estaba bueno.
"¡ESA ES MI CHICA! Y ahora vamos a bailar" reía mientras me agarraba de la mano libre llevándome de con ella de nuevo a la pista.
Con una mano sujetabamos nuestras bebidas mientras bailabamos, divirtiendonos y riendo a mas no poder mientras "Drinking from the bottle" de Calvin Harris y Tinie Tempah sonaba en los altavoces. Nuestros cuerpos se movian, saltabamos, gritabamos, estabamos disfrutando y eso es lo que mas nos gustaba. Brazos arriba, abajo, cadera a un lado y al otro. Nos dejabamos llevar por aquella música y nos daba todo igual. Giramos, reímos, nos sonreíamos y nos abrazabamos. La bebida seguía bajando por mi garganta y ya me acostumbraba al sabor, me gustaba. Danna sonreía a la vez que tomaba del suyo. Y acto seguido levantó su vaso mirándome.
"Un brindis" gritó sobre la música. Levanté mi vaso con el de ella sonriendo.
"Un brindis" repetí riendo y en ese momento su cara fue un poema. Tenía los ojos fijos en algo que no pude descifrar. Me giré, mirando en su dirección.
"¿Qué es lo que pa..." No terminé la frase. Matt estaba a unos metros de mi, devorandose con una rubia. Sus manos sobaban todas las partes de su cuerpo, y la rubia se dejaba hacer, disfrutando por lo visto. Sentía pinchazos en mis ojos, en mi corazón, pero no iba a derrumbarbe ahi. Fui derecha a ellos cuando noté una mano agarrandome.
"___ no merece la pena" Danna me miraba con súplica "Él es un cabrón, no hagas nada de lo que te puedas arrepentir"
"Danna, sólo voy a romperle los huevos" Tiré de mi mano en un movimiento brusco soltandome de ella. Me acerqué a paso rápido a la pareja. Me daban asco. La manera en la que se tocaban... como él había hecho conmigo en la pista de baile. Me puse a su lado, ninguno notaba mi presencia.
"Toma campeón, para que se te baje un poco" Mi copa se volcó sobre él, salpicando a la puta de la rubia que me miraba sorprendida después de haberse separado de él. El líquido le mojó entero pero no me quedé a ver su respuesta. La rubia no hacía mas que gritar. Volví de nuevo con Danna apretando la mandíbula. Agarre su vaso y lo levanté.
"Por los corazones rotos y los gilipollas que no valen una mierda" Me bebí lo que quedaba de un trago. No aguantaba mas. Le devolví el vaso cuando me miraba con sorpresa. Pasé por su lado, a la vez que la multitud me dejaba salir. Por lo visto habían sido testigos de todo. La rubia habia tenido que gritar mucho, su pelo se mojó, pobre (notese la ironia). Danna me seguía. Cuando salí por la puerta me giré a enfrentarla.
"¿Estas bien?" susurró mirandome preocupada.
"¿Cómo quieres que esté? Acabo de ver a mi novio con una puta y tú me preguntas eso" dije con tono enfadado, todo esto empezaba a llevarme a mi limite "Perdon, ex-novio"
"Es un gilipollas, ___. No te merecía y lo sabes, siempre te lo dije. Es asqueroso lo que ha hecho"
"Lo sé, pero yo le quería y..." otra vez los pinchazos, no podía hacer esto aqui. "Danna, dejame sola por favor, me voy a casa"
"Te acom-"
"No, tú quedate, te lo estabas pasando bien. Mañana te llamo" Me giré dejandola en la puerta de aquella casa. Ella solo asintió con recelo. No quería dejarme sola pero era lo que necesitaba. Empecé a caminar por la calle.
**
Eché la cabeza hacia atrás. En mi cabeza solo estaba su nombre. Matt, Matt y más Matt. ¿Cómo me ha podido hacer esto? Es decir, estabamos bien. Llevabamos juntos 3 meses y todo iba perfecto. O al menos eso era lo que yo creía. Tal vez, todas las veces... No, no, ___ no pienses eso. Pero era lo que solo pensaba, tal vez todas las veces en las que no estaba conmigo estaba con ella. Tocandola como hacía conmigo. Me sentía sucia en cierto modo, usada. Subí mis pies al banco, acercando mis rodillas a mi cuerpo. Miraba las estrellas. Sería agradable ser una de ellas, sin dolor, a kilometros de todo, sola. Como quería estar. Una lágrima se derramó por mi mejilla. No podía creerlo aún. Algo tuve que hacer mal. Suspiré. Todo había acabado.
"Hey nena, no debería estar sola ahi"
Suscribirse a:
Entradas (Atom)