“No estoy enamorada de ti.”
Recogí mis cosas y ante el armonioso sonido de la
sirena del instituto, salí lo mas rápido que pude. No quería
hablar con nadie en ese momento y mucho menos con Justin. A pesar de
que había escapado por los pelos. Me daba igual lo que hubiera hecho
con Katy. Me daba igual que hubiera vuelto a venir a clase. Todo era
un cúmulo de cosas y yo estaba cansada de tanto drama. Todo era a su
alrededor. Todo lo causaba o venía con él. No podía más. Quería
que me apartara y eso era lo que iba hacer.
Llegué a mi taquilla a toda mecha. Abrí en segundos
sin ni siquiera ver si había acertado con la combinación. Por
suerte lo hice. Abrí de un fuerte tirón haciendo que golpeara con
fuerza. El sonido sonó demasiado alto. Me sonrojé. Deja de hacer
el patoso. Respiré y cerré la taquilla con cuidado después de
vaciar y sacar el nuevo material. Literatura, genial.
Me propuse no pensar. No quería bloquearme mas la
cabeza con problemas. Tenía que pensar en el baile. Danna estaba
emocionada por él y mas me valía encontrar una pareja y aparentar
tener la misma ilusión que ella, si no quería que me llevara a
rastras desde mi casa hasta aquí medio desnuda el día del baile.
Las únicas opciones válidas que tenía eran Matt y Eric. De momento
gana Eric por mayoría. Si es que conseguía convencerlo de venir
conmigo. A veces era muy complicado.
Mientras caminaba sentí unas manos alrededor de la
cintura. Seguido de un fuerte empujón hasta el baño de los chicos.
Maldita sea la hora en la que tuve que pasar por ahí.
No me hizo falta averiguar quien era. Lo sabía
perfectamente. Y no quería estar aquí con él.
“Largate.” Le dijo a un chaval que se estaba
cerrando la cremallera justo cuando entramos.
Gilipollas. No pensaba en serio que hablaría con
él. No podía ser tan estúpido. Me soltó, lo que hizo que pudiera
abrir un espacio entre nosotros. Me di la vuelta encarandole.
El chaval le miró con miedo y salió corriendo. Lo más
rápido que había visto nunca. Me sorprendió que un crío corriera
así.
“Yo también me marcho.” Anduve dos pasos pero su
cuerpo impidió mi camino. Me quedé mirando su pecho fijamente. No
iba a mirarle a los ojos. Y si lo hacía no iba a ser una mirada
agradable.
“No.” Sentenció. “No te vayas, por favor...” Su
voz se volvió una súplica.
“No tenemos nada de lo que hablar. Todo está muy
claro.” Empujé su cuerpo con el mio.
Sus manos volaron a mi cintura de nuevo y me apartó con
cuidado. Me colocó en frente de él. Su mirada buscaba la mía. Pero
no iba a encontrarle.
“____, mirame.”
“Dejame irme, Justin.”
“Tienes que escucharme, si no...”
“¿Si no, qué? ¿Me pegarás como hiciste con Matt?”
Esta vez si le miré. Esa frase me dolió como a él después de
soltarla. Seguía enfadada, furiosa.
“Jamás te haría a-”
“Pero a mis amigos sí. Eres repulsivo.” De nuevo
empujé mi cuerpo con el suyo. Quería salir ya.
“Lo sé. Lo sé, ¿vale? Sé toda la mierda que soy y
por eso estoy intentando arreglarlo.” Suspiró pesadamente y apretó
su mandíbula.
Ahora era él el que no me sostenía la mirada. Sus
manos se apretaron en mi cintura.
“¿Por qué lo hiciste...?” Pregunté.
Levantó la vista hacia mi. Estábamos muy cerca.
Añoraba el tiempo en el que estábamos tan cerca.
“Te besó.” Su voz se volvió dura. “Te besó y no
voy a volver a verte mal por ese imbécil. No cuando te hizo llorar.”
“Si alguien me besa es sólo problema mío.”
“No, no es.” Su cara se acercó a la mía. Nuestras
narices casi se rozaban. “También es problema mío.”
Bésale.
“Es problema mío porque estoy enamorado de ti, y tu
lo estas de mi.” Sus labios buscaron a los míos.
Me alejé. Luchaba contra el instinto de ir y besarle
pero no podía. El daño no estaba curado. Aparté su cara de la mía
pero todavía seguía unida a él por sus brazos.
“No estoy enamorada de ti.” Declaré. Mentira.
“Mientes. Tu corazón está acelerado...”
“Será el miedo.” Contraataqué
“Tú no me tienes miedo, ____.”
“Eso no lo sabes.”
“Tienes las mismas ganas de besarme como las que tengo
yo.” Lamió sus labios y volvió a inclinarse.
Esta vez no lo dudé. Mi mano se estampó contra su
mejilla. Fuerte. Sin miedo. Justo como peleaba él.
“No soy el puto segundo plato de nadie. Y mucho menos
de alguien que no se merece nada.” Solté.
**
El resto del día no vi a Justin. No le vi hasta la hora
de la comida. Cuando yo me fui a una mesa apartada a repasar mi
último examen del curso. Nos quedaban dos semanas y tenía que
apretar. Aunque las notas no iban a ser exactamente lo que yo, y mis
padres, habíamos esperado. Me iban a caer 2, y la verdad es que
dolía. Nunca me había pasado. Mas me valía aprobar con buena nota
los exámenes finales (que son lo que cuentan en verdad) de la
tercera evaluación si es que quiero llegar a la nota. El último
curso me estaba costando vidas.
Estaba comiendo una manzana cuando Justin se sentó
delante de mí. Con la estúpida sonrisa que le iluminaba la cara. Lo
de que estaba comiendo una manzana era importante. Casi se la tiro a
la cabeza cuando se sentó. Negué con la cabeza y seguí a mi libro.
-Santo Tomás cristianiza el pensamiento de
Aristóteles..-
“Hola, gatita.” Saludó.
-La razón debe demostrar la existencia de Dios, para
ello, nos da 5 vías...-
“Quiero hablar contigo, pero por favor, no te vayas.”
-Tenemos la vía del movimiento: todo cuerpo tiene un
movimiento, por lo que debe...-
“Siento lo que ocurrió ayer. Se me fue de las manos.”
Rascó su nuca y después apoyó ambas manos sobre la mesa. Sus ojos
se desviaban de mí debido a los nervios. Podía notarse. “Cuando
te besó... No pude, no pude volver a ver como te hacía daño. Te
mereces algo mucho mejor que él. Algo mejor que yo.”
-La vía de la eficiencia...-
“Pero soy un puto egoísta. Un maldito gilipollas.
Siento haber pegado a Kevin. Sé que no me perdonarás porque es tu
amigo, pero aún así quiero que sepas que estoy arre-”
“Matt.” Susurré.
“¿Qué?”
“Se llama Matt, no Kevin.” Dije con una sonrisa sin
levantar los ojos del libro.
Él también sonrió. “Sí, bueno, Matt. Creo, creo
que me cegaron los celos y fueron mas fuertes que yo. Lo siento
mucho.”
“Todo esto deberías decírselo a él, no a mi. Pero
es un gesto bonito por tu parte.” Di un mordisco a mi manzana.
“El punto al que quiero llegar no es exactamente
este...” Respondió con una mueca.
“Entonces continúa...” Levanté la vista hacia él.
La verdad es que me hacía gracia que se disculpara.
Su sonrisa se ensanchó cuando lo animé a seguir. “Como
desees, gatita.” Pronto se puso serio. Sabía que tema íbamos a
tocar. “Lo que dije en el hospital... Nunca he pensado eso. Sé que
es difícil de creer por como he actuado y la manera en la que lo
dije. Sé que la cagué de la peor forma posible, y que no merezco ni
siquiera que estés hablando ahora conmigo. Pero no siento eso, ni
pienso aquellas cosas que dije.”
“Parecías convencido...”
“Porque tenía que estarlo. Casi te pierdo varias
veces. Tenía que alejarte de mi vida, hacer que te olvidaras de mí
porque era peligroso. Yo soy peligroso todavía.”
“No entiendo entonces por qué vienes ahora a decirme
esto.” Tragué saliva. Mi corazón se aceleraba y no tenía idea de
por qué.
“Porque soy egoísta. Porque te necesito conmigo.
Porque estos días han sido los peores de mi puta existencia. Porque
eché de mi vida a una persona importante para mí.” Declaró
mirándome a los ojos. El color miel me atraía como nunca. Pero no
iba a ser débil.
“Las palabras bonitas no van hacer que todo se
arregle, Justin.” Mordí mi labio cuando controlé un poco mis
latidos.
“Lo sé, no esperaba que fuera fácil.” Sonrió de
lado, con esa sonrisa que me ponía nerviosa. “Te voy a demostrar
que no estaba mintiendo cuando dije que estaba enamorado de ti. Y te
haré ver que tú lo estas de mí, gatita.”
“Claro, claro...” Rodé los ojos y comencé a
recoger mis cosas. “Una cosa más, ¿qué pasa con Katy?”
“¿Katy? Esa puede buscarte otra polla que meterse a
la boca.” Dijo sin importancia.
Me hizo reír. Tal vez podíamos ser amigos, llegar a
ese punto sólo. No quería enamorarme de él. No lo estaba. Agarré mis cosas y me levanté de la mesa bajo su mirada. No la alejaba de mí mientras pasaba por su lado. Me
repetí esa frase muchas veces mientras me iba de el comedor.
Mi corazón repetía otra frase: “le quieres, le
quieres, le quieres.”
Y Justin dijo otras. Otras que me hicieron sonrojar y
dieron mil vueltas a mi pecho.
Se subió en medio de la mesa que había en el comedor,
bajo la atenta mirada de los estudiantes que apartaban sus platos
para que no fueran pisados y los que rodeaban a la mesa. Justin
carraspeó llamando la atención de los asistentes que aún no se
habían girado a mirarle. Le observaron con atención. Como hice yo.
Antes de derretirme.
“Lo siento, ___. Siento ser tan egoísta como para
dejar que sólo alguien ocupe tu corazón. Y que esa persona sólo
sea yo.”
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