miércoles, 11 de diciembre de 2013

Capitulo 22

Te quiero, ____. ¿Tú me quieres?"



La ira le cegó y yo no sabía donde ir. Donde mirar. Estaba totalmente paralizada delante de ellos. Matt en el suelo. Justin sobre él. Los golpes volaban por todos los lugares y la sangre fluía. Pero sólo de Matt. Siempre del oponente. Porque a él no podían hacerle daño. Yo tampoco lo permitiría.
¡LO VAS A MATAR!” Gritó Danna con terror.
Eso me hizo volverme en sí. Me acerqué a ellos con rapidez. Había que quitar a Justin de ahí. Los profesores no tardarían en darse cuenta de la movida que estaba ocurriendo. Me coloqué detrás de su cuerpo y agarré su camiseta tirando con fuerza para separarle. La cara de Matt iba de un lado a otro junto con los puños de Justin.
Justin...” No pareció escucharme. Mi voz se ahogó entre los gritos y vítores de las personas que habían formado un corro a su alrededor. “Justin, para. Para, por favor.”
Y fue como si hiciera click. El brazo de Justin quedó suspendido en el aire. No se movió. Su respiración estaba agitada, furiosa. Tenía miedo de mirarle. De mirarle y no reconocerle. Tiré de nuevo de su camiseta haciendo que se levantara. Mantenía su cabeza baja sin apartar la vista del cuerpo de mi amigo. Podía ver su nariz rota, sus moratones y su sangre por el suelo y su camiseta. Igual que había sangre en la camiseta de Justin. Pero no era suya. A él no le habían dado. Nunca lo hacían.
¿Qué ha pasado aquí?” El profesor Shaw fue el primero en llegar.
Miró a Matt y a Justin. De un lado a otro. Persona a persona. Mas de una vez. Estructurando lo que había pasado. Su gesto cambió. Mostraba esa mirada de profesor furioso. La misma mirada que ponen cuando les interrumpes. La mirada que ponen cuando te preguntan algo para suspenderte y tu la aciertas. La mirada que ponen antes de una expulsión.
Acompáñeme, señor Bieber. Sanders, lleve al otro chico a la enfermería.” Con esto dio por concluida la pelea.
Le hizo un gesto a Justin con la cabeza para que lo siguiera. El comedor se había quedado en silencio. Solo respiraciones al mismo compás. Aceleradas. Justin y el profesor Shaw salieron del comedor. Uno seguido por el otro. Y yo me agaché a ayudar a Matt.
Respiraba con dificultad y temía que se hubiera desmayado. Me agaché a su lado y levanté con sumo cuidado su cabeza.
¿Matt?” Susurré. Tuve un gemido ronco de contestación. Me valía.
Chicos, ayudadme a ponerle en pie.”
Danna y Eric corrieron en mi ayuda. Yo sola no hubiera podido levantar al armario que era Matt. Pero ahora mismo solo parecía un cachorrito asustado y herido. Muy herido a decir verdad.
Conseguimos levantarle con esfuerzo. Eché uno de sus brazos sobre mis hombros y agarré su cintura. Comencé andar intentando que no se cayera al suelo. Nos tambaleábamos bastante y no estaba segura de si podría con su peso hasta la enfermería.
**

Matt estaba tumbado delante de mí. Le habían administrado unas cuantas pastillas para que se durmiera mientras el médico verificaba y curaba todas sus heridas. Por suerte la nariz no se había roto. Había sido una falsa alarma. Pero había sangrado lo suficiente como para asustar. No había querido irme de su lado. Me sentía culpable por su estado. Y en cierto modo lo era.
Matt sabía en que punto estaba mi “relación” con Justin. Se lo había contado. Aún confiaba en él. A pesar de todo. Matt se había vuelto cariñoso y comprensivo estas semanas. Y la verdad es que lo agradecía. Porque lo necesitaba. Necesitaba a alguien y él estaba aquí. Pero estaba siendo cruel con él. A veces me acercaba mas de lo debido o le daba alguna falsa señal siempre que Justin estaba delante. Quería ponerle celoso de verdad. Que viera lo que se estaba perdiendo. Que sufriera él lo mismo que sufría yo cuando le veía, cuando le recordaba o cuando le anhelaba. Y para eso usaba a Matt. Así que merezco la culpa. Merezco que me besara delante de Justin. Merezco haber visto como le daban una paliza. Merezco sentirme terriblemente mal por toda esta mierda. Porque era solo culpa mía.
Acaricié su brazo, el que sobresalía entre las sábanas. Estas semanas habían sido distintas para los dos. Me había ayudado. Había puesto sonrisas en mi rostro cuando era lo último que podía hacer por mi cuenta. Habíamos vuelto a ser como antes. Como al principio. Matt y ____. ____ y Matt. Y tal vez por eso no me importaba darle celos a Justin con él. Tal vez por eso a veces me sentía cómoda cuando agarraba mi mano. Cuando le devolvía la sonrisa. ¿Podrían las cosas ser como antes? ¿Podría volver a sentir lo mismo que sentía por él? ¿Podría quererle? Ojalá se despertara. Ojalá supiera como me siento realmente. Porque yo no lo sabía.
Deseaba saber cual era la opción correcta. Deseaba saber cómo seguir adelante. ¿Perdonar y volver a sentir? ¿Luchar y esperar? ¿Tirar todo por la borda? ¿Hacerme lesbiana? Tal vez esa era la mejor opción. Al menos entendía lo que pasaba por la mente de una chica.
Pero después de todo lo único que quería en este momento era que Matt se pusiera bien. Quería que sonriera, con esa sonrisa que le llegaba a los ojos y animaba a los demás a compartirla con él. Quería que me llamara princesa. Quería que fuera la persona con la que ver una película era imposible porque siempre reías. Quería que despertara y entendiera cuanto sentía todo esto.
Cerré los ojos reclinándome sobre la silla. Tenía que dejar de pensar. Pero la persona que hacía que mis pensamientos se esfumaran no estaba. Y no iba a volver.
¿_____?” Susurró una voz débil.
Abrí los ojos encontrándome con un Matt despierto. Sin alejar la vista de mí. Mi cara mostró una pequeña sonrisa.
¿Cómo te encuentras, grandullón?” Mi mano volvió a acariciar su brazo de arriba a bajo. Al menos eso me tranquilizaba.
Machacado...” Susurró con un poco de diversión. “Recuérdame no volver a besarte. No sabía que golpearas tan fuerte.”
Mi sonrisa se amplió. “Si te hubiera golpeado yo hubieras quedado peor.”
No lo dudo.” Ambos reímos pero se cortó rápido. Matt me miraba totalmente serio. Mi mano todavía acariciaba su brazo. Él se movió atrapando mi mano con la suya.
Siento haberte besado.” Dijo con convicción.
Matt, no-”
Si, si hace falta. No debí hacerlo. De todas formas ya he pagado las consecuencias.” Se encogió de hombros para luego continuar. “Cuando vi que te miraba no lo pensé. No sé... Supongo que fue como si marcara mi territorio.”
Yo no soy algo que se pueda poseer, Matt.”
Lo sé. No era eso. Te miraba, ___. Y tú a él...” Tragó saliva. “Quería que me miraras a mí así. De nuevo. Y por eso lo hice. No pensé que el tuviera tan buen gancho...”
Yo no le miraba de ninguna forma-” me volvió a interrumpir.
Oh, si. Si que lo hacías.” Se incorporó sobre la cama todavía con mi mano entre la suya. “Le mirabas como si no hubiera nadie mas. Como si te hubieran devuelto la felicidad. Como si el mundo solo girara alrededor de eso.”
Matt, eso solo pasa en los libros.” Agregué con diversión. Esto no tenía sentido. Yo no miraba a nadie así. Y mucho menos podía mirar a Justin así, él lo dejó claro.
Negó con la cabeza. “Lo hacías. Y eso fue lo que me dolió y me impulsó a besarte...” Sus dedos se entrelazaron con los míos. “No sabes la de veces que he deseado no haberla cagado de la forma en la que la hice. Volver atrás y no hacerlo nunca.”
Quité la mano en seguida. “Pero ocurrió. Eso no se puede cambiar.” Dije con dureza en la voz. No quería hablar de este tema con él. No quería hablarlo con nadie.
Suspiró. “Sigo enamorado de ti. Sigo siendo yo y tú. Nada tuvo que cambiar.”
Pero tu quisiste que eso ocurriera.” Mis rodillas temblaban y no sabía si podría seguir aguantando mi tono de voz. No puedes decirme esto. Callate. Callate.
Te quiero, ____.” Susurró acariciando mi mejilla con especial suavidad. “¿Tú me quieres?”
Y fui sincera con él. Conmigo misma.
Yo... Yo no sé que es lo que quiero.”


Justin:

Señor Bieber. Espero que tenga una buena explicación para lo que acaba de ocurrir ahí fuera.” Shaw se sentó en su silla dentro del departamento. Tenía que hacer su estúpido papel de Jefe de Estudios.
Le dí una paliza al gilipollas de Benson.” Me encogí de hombros sin importancia.
Esta mierda me daba igual. Se lo merecía. La había besado. La había besado delante de mí y cualquiera pagaría el precio por eso. El armario había caído como una vieja asustada. Iba a destrozar sus huesos uno a uno siempre que tuviera oportunidad. No iba a volver a tocarla. No iba a volver a hacerla llorar.
Entiendo, ¿y puedo saber la razón?” Cruzó ambas manos sobre la mesa. Me miraba con las cejas levantadas mientras yo permanecía de pie. Impasible.
Metí las manos en mis bolsillos y alcé el mentón. “Tocó lo que no debía.”
¿Y eso era...?”
Eso a usted le da igual.”
La verdad es que sí, pero se enfrenta a una expulsión permanente. Usted sabrá que es lo que me da igual y lo que no.” Íbamos a jugar un uno contra uno. Genial.
No tengo miedo a la expulsión.” Gruñí.
Tal vez no, pero perderá todas las calificaciones obtenidas. Y con las notas que usted espera sé que pretende ir a una de las grandes universidades, ¿no es así?” Se inclinó contra su silla. Quería parecer tener mas autoridad.
Todo eso me daba igual.
No tengo intención de ir a la universidad. Ni siquiera tengo intención de terminar este curso.”
Eso es una lástima...” Abrió el cajón de su gran mesa de madera y sacó un papel compuesto por dos colores. “En ese caso, mi castigo es el siguiente. Terminará el curso con nosotros. Y no habrá expulsión.”
¿Sabe que puedo irme si quiero, verdad?” Levanté mis cejas sin entender a donde quería ir a parar.
Lo sé, señor Bieber. Pero a no ser que quiera que llame a un centro de rehabilitación por el poco control que tiene usted de la ira y le encierren por golpear a un menor, usted acabará el curso con nosotros.”
Usted no pue-”
Oh, ya lo creo que sí.” El bolígrafo garabateó todo el papel y en un instante estaba listo. Me lo tendió y lo agarré de mala gana. Tirando de él con fuerza. “Le espero cada mañana en mi despacho, señor Bieber.”
Casi no le oí. Había golpeado la puerta bastante fuerte antes de irme de allí. Gilipollas. Cabrón. Hijo de...
¿No tengo control de la ira? Él que mierdas sabrá. Arrugué el papel y lo tiré a la papelera mas cercana que encontré. Matt se merecía todos y cada uno de los golpes que había recibido. No merecía besarla. No merecía ni siquiera ser su amigo. Y ella lo tenía para darme celos. Y lo conseguía. Y él se aprovechaba de la situación.
Pero todo era culpa mía. Yo la dije aquel día que no la quería. Yo la dije que la odiaba, que la usé, que había estado con ella para pasar el rato. Que me tiré a otras cuando minutos antes la había besado. Fui yo el cabrón que la rompió el corazón en esa habitación de hospital. Fui yo el que había mentido para salvarla de Tony. Salvarla de mi. Salvarla de toda mi vida. Porque ella merecía algo mucho mejor que yo. Algo mejor que Matt, también. Merecía el cielo y yo jamás podría dárselo.
Caminé por el pasillo sacando uno de mis cigarros del bolsillo de mi chupa. Lo prendí. Todo el mundo debía estar en clase. No había ni un alma por aquí. Pero me iba a casa. Había tenido saturación de instituto por hoy.
Una puerta estaba abierta dejando salir los rayos de luz. Pasé por ahí sin importancia hasta que oí su nombre. Y después su voz. Paré en el mismo rellano.
Te quiero, ____. ¿Tú me quieres?” La voz de Matt.
Yo... Yo no sé que es lo que quiero.” Su voz. Y yo no esperaba esa respuesta.
¿Qué esperaba que le dijera? ¿Que me me quería a mi? No iba a ser tan ingenuo. Pero me dolió su respuesta. Yo quería enseñarla millones de cosas. Darla a elegir millones y una. Y que me quisiera. Que me quisiera a mi por encima de todo como la quería yo a ella. Porque siempre lo he hecho y por eso la alejé de mi. Pero era egoísta. Era el más egoísta de todos y me había prometido tenerla de nuevo. Me lo prometí en cuanto escuché su voz.
Chico, aquí no se puede fumar. Vete a clase inmediatamente.” Me giré encontrándome con la enfermera en primer plano. La mujer ocupaba todo mi campo de visión y sus arrugas no podían ser ocultadas a pesar de llevar miles de litros de maquillaje.
Di una fuerte calada a mi cigarrillo y lo tiré a un lado. Pegué mas mi cara a la de la vieja y expulsé el humo hacia ella.
Advertencia captada.” Sonreí de medio lado y la guiñé un ojo.
Volví hacer mi camino por los pasillos mientras la señora se quedaba parada en el sitio. Solté una fuerte carcajada.
Tenía que volver a tenerla conmigo.

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