sábado, 23 de noviembre de 2013

Capitulo 20

"Tu madre ha estado llorando cada día. Tu abuelo se ha puesto peor. Y ___ llama cada día preguntando por ti."




"Tío, como veo que esto no funciona, te voy a contar una cosa." La voz de Ryan llegó a mis oídos disipando la oscuridad que me invadía. Poco a poco todo se volvía más claro. "Mira, te voy a contar mi primera vez, pero no esa que te conté en la que soy un campeón... La de verdad."
Notaba como empezaba a sentir cada uno de mis músculos. Moví los dedos de los pies con sutileza, para estar seguro de que podía moverlos. Mi cuerpo empezaba a reaccionar.
"Pues eso" carraspeó aclarándose la garganta. "¿Recuerdas la noche del baile? ¿La del último curso?"
Recordaba la noche del baile. Música, tías buenas y un buen polvazo en la clase de química. Mereció la pena la pasta en la limusina para meterme entre las piernas de Grace. Esa si que fue una fiesta. Intenté no sonreír al recordarla.
Comprobé las demás partes de mi anatomía. Cerré mi puño, ese que estaba escondido. Si mi cuerpo ya estaba listo para despertar no quería que Ryan se enterara, tenía que escuchar esta historia. Esto iba a pintar muy bien.
"Bien pues, fui con Marian, pero después de unos bailes y alcohol, se piró. Literalmente, se fue sin decirme nada con Nathan, el del equipo de fútbol. Maldito, hijo de p..." Noté como apretaba los dientes. "Entonces me encontré a Sarah, sí, Sarah Parker. La de los granos, que tenía hasta barba, esa. Y estaba borracho, ella era virgen también y... Una cosa llevó a la otra. No me culpes. Pero la tía fue una fiera en la cama, joder."
Intenté aguantar la risa pero fue inútil. Me reí bien fuerte, tanto que la vía de mi brazo me provocó un pinchazo fuerte. Pero no podía parar. Mi amigo se había tirado a La Pelos. Esto era una pasada.
Estaba con la cabeza agachada. "Joder, tío. Parece que oigo tu risa. Fue penoso, te lo juro."
"Bro, para algo en lo que te tengo en un pedestal y es mentira." Dí unos pequeños golpecitos en su cabeza con la mano. "Sigues siendo el puto pringado." Volví a reírme con mas fuerza cuando levantó su cara y me miró con aquella expresión de vergüenza, enfado y sorpresa. Todo en uno. Esta rojo como la sangre.
"Vete a la mierda."
"Estoy hecho mierda." Cuando dije aquello, Ryan se levantó y me abrazó. Intenté devolverle el abrazo como pude pero el brazo me dolía infinito y el pecho otro tanto.
"Me alegro de que hayas despertado" se apartó poco después volviendo a sentarse al lado de mi cama.
"Tenía que oír esa historia" dije sonriendo con ironía.
"No me obligues a pegarte yo ahora otra paliza." Su mandíbula se apretó dándole aspecto de tipo duro. Pero en Ryan no colaba. Era imposible.
"Estoy medio inválido, dame un respiro..." Reproché señalando mi cuerpo y su estado. "¿Por cierto, cuánto tiempo llevo aquí?"
"Una semana y media. Has estado en coma y los médicos no estaban seguros de que despertaras. Te dispararon, perdiste mucha sangre, has tenido dos hemorragias internas y 3 costillas rotas." Ahora entendía el dolor de mi pecho.
Hice una mueca de dolor cuando mencionó todo. La noche del ataque no la llegaba a recordar con exactitud. Sólo recordaba algunos tramos. Los que hacían que mi piel se erizara.

"Un solo paso mas y tus preciosos amigos acaban con el pie en el otro lado, ¿lo has entendido?"
“Tu querida puta será la primera en morir.”
“Vuelve a intentar algo como esto y serás el primero en morir. Seguido de tus putos amigos.”

Todo eso taladraba mi cabeza una y otra y otra vez. No se podía alejar. Y recordaba el trato. Peleas a cambio de mis amigos. El 70% para él y el resto todo mío. Con eso no podía pagarle el tratamiento a mi abuelo. Con eso tendría para vivir. Tony iba a quitármelo todo. Absolutamente todo y yo estaba dispuesto a dejarle hacerlo por ellos. Y había acabado aquí. Por gilipollas, por imbécil. Rompiendo las reglas con la Mafia. Jugando a juegos estúpidos en los que siempre voy a perder. Porque ellos son mas. Porque ellos tienen mas poder. Porque mi mundo empieza a girar a su alrededor. Porque no tengo otra opción. Él había sido claro. No iba a poder negarme nunca. Acababa de destruir mi vida a cambio de salvar las suyas, las de Ryan y ___.
Un agudo dolor atravesó mi pecho. Grité y me retorcí. Joder. Dolía, dolía infiernos.
Ryan se levantó de un golpe mirándome con preocupación. Aparta esa mirada de mi, Butler. No necesito compasión. No ahora. El dolor continuaba insistente. Apreté los dientes con fuerza junto con mis ojos.
"Llamaré a una enfermera." Dijo antes de alejarse de mi para dirigirse con velocidad a la puerta.
"NO" grité haciendo que se diera la vuelta. No quería ningún médico más. Se pasaría. Y de todas formas merecía esto. Y más. "No necesit... necesito una enfermera..." Intenté incorporarme en la cama a la vez que procuraba eliminar el dolor de mi expresión. "E--Estoy bien."
Ryan no parecía convencido. "¿Seguro, bro?"
Asentí. Debía acostumbrarme al dolor. Iba a protegerlos y me merecía esto. Las puñaladas, los golpes, todo. Ryan pareció ceder cuando no volví a quejarme. Pero no estaba de todo convencido. Sabía que no me creía.
"Todo ha estado mal desde que te fuiste. Mason se enteró de que vas a trabajar para Tony y quiere otra pelea. Sigue sin estar dispuesto a perder contra ti. Tu madre ha estado llorando cada día. Tu abuelo se ha puesto peor. Y ___ llama cada día preguntando por ti." Tragué saliva. Todo dolía. Y no por la paliza. "Ha sido un completo caos, no pierdas la cabeza así nunca. No sabes cuanta gente cuenta contigo."
Toda esta información era demasiada. Era culpable. Y a ver ido a enfrentarme a Tony me lo hacía aún más. Un golpe en el corazón. Directo. Sin miedo.
La puerta se abrió entonces. En la puerta estaba mi madre. Lloraba. Lloraba pero sonreía. Estaba preciosa pero rota. Completamente rota, más incluso que con su propio padre. Se llevó las manos a la boca parando el temblor de estas y su llanto. No se movió del umbral y yo no pude articular palabra. Hacía tanto que no la veía. Y seguía siendo hermosa. Mi madre. Estaba allí. Cuidando de mí. Joder, como la echaba de menos.
"Mamá..." Mi voz sonó ronca y rota. "Estoy bien, mamá. Estoy aquí." No supe para quien fueron esas palabras. ¿Intentaba que aquello se metiera en mi mente o en la suya?
Ryan se fue de la habitación cuando mi madre se acercó. Despacio. No había prisa. Y me abrazó. Me abrazó como en las noches en las que tenía pesadillas. Me abrazó como cuando lloraba. Me abrazó como cuando me rompieron el corazón. Como una madre. Y lloró, lloró en mi hombro y yo no pude impedirlo. Otro golpe al corazón.
La abracé con toda la fuerza que pude encontrar y lo que todos aquellos tubos conectados a mí me permitieron. No fue suficiente. Para ninguno.
Mi madre se apartó. Pero se mantuvo cerca. Acarició mis mejillas con ambas manos. Intentaba contener las lágrimas pero, no podía. Besó mi frente. Y se dejó caer en la silla que antes ocupaba Ryan. Agarré sus manos con la mía libre y las apreté dándole apoyo. No iba a irme. Nunca.
"Mi niño..." Apretó sus labios después de soltar aquel susurro.
"Mamá, estoy bien, tranquila." Dije en su mismo tono de voz sin apartar la vista de ella. Tenía que recomponer los cachos.
"Estas aquí... Eso es lo que importa. Si." Vino de nuevo a abrazarme. Y esta vez lloré con ella.
Había destrozado a mi madre. Y el golpe en el corazón dolió como un disparo.

**

"Justin." Mi madré se asomó a través de la puerta. Me había quedado traspuesto después de su visita. No me sentía con fuerzas de nada. Estaba hasta arriba de emociones. "Tienes visita." Dijo con una sonrisa.
"¿Qui-" Me corté antes de acabar. Su melena morena acaba de atravesar la puerta. Seguida de sus ojos verdes. Y su boca perfecta. Había llorado. Tenía los ojos rojos y acuosos. No podía apartar la mirada de ella. Todo alrededor había desaparecido y me maldije a mi mismo. Me maldije por dejar que fuera tan importante. Por ponerla en peligro. Por haberla hecho llorar. Por haberla encontrado en aquel banco aquella noche.
"Hola, Justin." Voz rota. Lágrimas a punto. Joder, vete. Vete y no me veas. Olvídate de mí. Sería menos doloroso que verte llorar. 
Mi madre cerró la puerta una vez que ___ entró dejándonos algo de intimidad. No podía decir nada. Mi corazón estaba acelerado pero mi mente solo pensaba: peligro, peligro, márchate. Ella anduvo solo unos pasos. Esperaba una respuesta por mi parte. Pero, ¿que la diría? ¿Qué me alegraba de verla? Siempre. ¿Qué se fuera? Por supuesto. ¿Qué la escuché llorar? Nunca. ¿Qué necesitaba sus besos como una droga? Eso no, no. Dolería más la despedida. Porque eso es lo que debía hacer. De verdad. Tenía que echarla. Mantenerla a salvo de Tony. Mantenerla a salvo de todo. De mi mismo. Tenía que olvidarme. No saber que existía. Devolverla a una vida feliz, sin mí.
"Márchate, ___." Solté cuando pude apartar la mirada de ella.
"No voy hacerlo, Justin." Su tono no permitía objeción.
"No tenías que venir. Lárgate, por favor."
"No quiero." Declaró.
"¿Por qué no?" Mi corazón bombeaba más rápido. Todo era un error, ella no tenía que decir esto. Tenía que irse por la puerta. Rápido.
"Porque no puedo."
"Claro que puedes. Abre la puerta y sal. Vive tu vida."
"No puedo, Justin. Ya no puedo vivir mi vida sin que tú rompas mis esquemas."


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Me gustaría mucho que comentarais. Tanto aquí como por twitter. Bienvenidas a las nuevas lectoras.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Capitulo 19

“Tu querida puta será la primera en morir.” 




Justin:


Tenía ganas de destrozar su cabeza. Para ser exactos quería destrozar cualquier parte de su cuerpo que le doliera. Que le doliera y le mandara al jodido hospital. Le quería muerto. Fuera de mi camino y lejos de ella. No me importaba lo que pasara conmigo. Me daba igual un brazo, un órgano e incluso la vida. Pero iba a pagar por esto. No iba a luchar por él, no iba hacer una mierda que le proporcionara algo a esa rata. Iba a cargármelo sin ni siquiera mirarle. Iba a destruir todo su imperio en un momento.
Había hecho que me alejara de ella para siempre. Porque eso es lo que haría. No iba a acercarme mas. No debía. Era peligroso. Tony no era el único que me quería. ___ no me había mirado ni una vez al salir del coche y eso dolía. Dolía infinito. Y no la culpaba. Cada vez que había estado conmigo todo se había vuelto negro y lleno de mierda. Olvidarse de mí no la costaría. No sería ningún problema. En cambio para mi…
Deshice esos pensamientos en seguida. Ahora tenía que concentrarme. Tal vez acabaría en la cárcel por esto. Y eso era peor que morir. Pero iba hacerle sufrir.
Abrí la guantera del coche casi al segundo de haber aparcado delante del edificio. Harris controlaba gran parte de la producción de la cuidad. Pero no tenía miedo. Sabía lo que hacía. Agarré la pistola y la coloqué por dentro de mis pantalones, sujeta en la cintura, y la tapé con la camiseta. Listo. Salí del coche dando un fuerte portazo. Caminé en línea recta hasta la puerta. Un enorme gorila me vio y supo al instante quien era. Asintió con la cabeza y se alejó de la recepción. Yo me apoyé sobre la pared de al lado de las puertas aún sin entrar. No iba hacerlo. Ahora sólo tenía que esperar. Ya había hecho la llamada por el camino.
<<”Bieber, qué alegría hablar contigo.” Su tono burlón no hizo mas que aumentar mis ganas de partirle el cuello.
“Tenemos que hablar.” Dije cortante.
“Estoy en mi edificio. Pásate y hablaremos. Dile a uno de los guardias de la puerta que me avise.” Y la llamada se colgó.>>
Miré mi reloj. 2 am. Demasiado tarde para estar en una oficina. Saqué un cigarrillo del bolsillo interior de mi chaqueta y lo prendí. Exhalé el humo. Dios, esto era lo que necesitaba.
Las puertas se abrieron y me incorporé. Tony venía solo. Esto no era bueno. Justin, céntrate. Primero disparas, después preguntas. Así funciona.
“Vaya, vaya, mira a quien tenemos aquí. Mi nuevo juguetito.” Plasmó una sonrisa repugnante en su cara y se paró a dos metros de distancia.
“No soy tu puto juguete.” Escupí tirando el cigarrillo al suelo con fuerza.
“Oh, ya lo creo que sí.” Pasó sus manos por su pelo echándolo hacia atrás. Eso era pura gomina. “Tú y yo vamos a pasarlo muy bien, amigo.” Rió con esa voz grave. No era una risa divertida y mucho menos simpática.
En ese momento eché la mano izquierda hacia atrás y saqué la pipa apuntándole. Tony volvió a reírse y esta vez con mas ganas.
“¿De qué coño te ríes, cabrón?” Grité enfurecido. Esto iba acabar ahora.
“No pensarás de verdad que puedes matarme.” Su voz sonaba a rata. Rata arrogante.
“Eso es lo que voy hacer ahora mismo.” Cargué el arma y di un paso hacia delante, encarándole.
Una risa alta escapó de él. “Escúchame, niñato. Un solo paso mas y tus preciosos amigos acaban con el pie en el otro lado, ¿lo has entendido?” Amenazó. Sus ojos se clavaron en mi.
“No te creo una mierda.” El arma apuntaba directamente al centro de su frente.
“Tu querida puta será la primera en morir.” Tragué saliva. No estaba hablando en serio. “Baja el arma o no tardaran ni 2 segundos en ver sólo oscuridad.”
Esto era mentira. No podían tener a ___ controlada, ¿o sí?
“Tienes 5 segundos, chico. No me obligues a repetirlo.” Una sonrisa maligna se dibujó en su rostro.
“Hijo de puta.” Tiré el arma a sus pies. Esta gente sabía lo que hacía. Tenían siempre todo bajo control y no se les escapa nada. Si les tenían controlados mas me valía hacer todo lo que ellos quisieran. Por Ryan. Por ___.
“Niño estúpido.” Comenzó a andar hasta mí. Era un poco mas bajo que yo pero lo suficiente como para mirarme cara a cara. Su aliento olía a fumo y repugnancia. “Ahora vas a ser un chaval obediente. Muchachos.” Llamó.
En un instante algo me golpeó el rostro. Duro. Mi equilibrio se desestabilizó un poco pero conseguí mantenerme en pie. La cabeza me daba vueltas y podía notar la sangre caer por un lado de esta. Me giré propinándole un puñetazo a mi agresor. La vista se me nublaba. Fallé y a cambio recibí una patada en el estomago que me obligó a doblarme. Mierda, eran mas de uno. Conté los pares de pies cuando me agaché. 6 en total. 3 personas. Me levanté seguido de mi puño que fue a parar a la entrepierna de uno de ellos lo que me dio la oportunidad para atizar una patada a sus piernas que hizo que cayera al suelo a mi lado. Bingo. Otro puñetazo llegó a mi de costazo. La sangre invadió mi boca. Escupí. Reí. No iban a acabar conmigo. No era el fin. Intenté golpear de nuevo a cualquiera de mis oponentes. Tenía que luchar. Pero, ¿qué mas daba? Les tenían controlados. A todos. Por mi puta culpa.
Un brazo me rodeó el cuello y apretó. Apretó fuerte de verdad. Mis manos intentaron soltarle pero no podía. La falta de aire empezaba a dejarme débil y aún seguía atontado por los golpes. Los otros dos cascaron sus dedos y cuello. Sus sonrisas asustaban. Tal vez si era el fin. El que había tirado al suelo fue el primero. Puñetazo. Estomago. Puñetazo. Pecho. Puñetazo. De nuevo estomago. El aire se iba acabando y yo luchaba por un poco de él. Iba a morir. Iba a morir antes de curar a mi abuelo. Iba a morir antes de explicarle todo a ___. Iba a morir antes de irme a recorrer el mundo con Ryan. Iba a morir antes de ser feliz con ella.
Mis pulmones escocían y mi vista se nubló. Todo el cuerpo dolía y la sangre estaba en mi boca, por todas partes. El gorila me soltó antes de quedarme inconsciente. Caí al suelo golpeándome la cara. ¿De verdad era el fin?
Alguien se acercó a mi. Arrodillándose. Pegó su boca a mi oreja. Olor a rata.
“Vuelve a intentar algo como esto y serás el primero en morir. Seguido de tus putos amigos.”
Entonces el disparo sonó alto y claro. Mi brazo ardía más que ninguna otra parte de mí. Intenté gritar pero no pude. Mi garganta estaba rota a falta del oxígeno. Todo se oscureció. No sentía nada. ¿Era así como se moría? ¿Iba a desangrarme en ese puto lugar? Oí pasos alejarme pero mi vista seguía negra. Perdía la consciencia poco a poco. Supongo que iba a desangrarme. Que todo acabaría.
Dejé llevarme por la sensación. Lo último en lo que pensé fue en ella. En ella y sus besos.

**

Biiiiiiiip, biiiiiiiip. ¿Qué es ese estúpido ruido? Dios, me taladra la cabeza. Biiiiiiiip, biiiiiiiip. ¿No va a parar nunca? Joder, que alguien lo pare.
“Parece que aún no va a despertar, señora Bieber.”
¿Señora Bieber? ¿Mamá?
“No, no. Mi hijo lo hará, esta bien, se va a recuperar…” El llanto de mi madre se escuchaba por todos los lugares de mi mente.
Quería llamarla, decirla que estaba aquí, que la escuchaba. Quería mover mi mano y coger la suya. Darla cariño. Pero no podía moverme. Mi cuerpo no respondía. Joder.
“Su hijo a entrado en coma, señora. No sabemos cuanto tardará en recuperarse, lo siento mucho.”
¿Coma? No, no. Yo estoy aquí. ¿Es que no me escuchan? ESTOY AQUÍ JODER. MIRADME. ¿Mamá, me oyes? Tienes que hacerlo, estoy aquí. Contigo. No me voy a ninguna parte. No llores, mamá. No voy a dejarte sola.
Pero la oscuridad no tardó en llevarme de nuevo.

**

“Justin, tío. Despierta venga. Esto no tiene ni puta gracia.”
Ryan, Ryan está aquí. Tengo que avisarle de que le oigo, de que estoy con él aquí. Tengo que despertar. Vamos joder, muévete.
“No sé que mierdas pasó, pero tienes que estar aquí, tío. Esto es caos sin ti. Necesito a mi mejor amigo de vuelta. A mi hermano.”
Mi hermano… Por favor cuerpo, déjame despertar. Déjame decirles a todos que estoy bien, que no me he ido. Déjame cuidar de ellos. Déjame verles. Por favor, cuerpo, por favor…
Pero la oscuridad no estaba por la labor de escucharme.

**

“Justin… Justin, sé que estas aquí. Por favor, dime algo…” Esa voz. Esa voz, no, no podía ser.
“Me pediste que me alejara pero no puedo…” Su voz sonaba rota. Lloraba. Podía oírla llorar. “Llevas aquí una semana y esto me mata. Me mata que no despiertes, que no pueda acercarme a ti… Te necesito. Te necesitamos.”
Estoy aquí, pequeña. Pero no me oyes, nadie lo hace. Y duele. Quiero volver, quiero volver y no puedo. Quiero tenerte conmigo para protegerte. Porque te vigilan. Porque es por mi culpa. Y no me lo perdono.
“Has llegado a mi vida de improvisto y lo has cambiado todo. Y ahora, tu… Por favor despierta, tigre. Quiero que discutamos, quiero que me saques de quicio, que me sonrías de esa forma tuya. Quiero que me abraces, que me beses, que me llames gatita. Que te rías de las cosas que hago, que me busques y yo haga lo mismo. Quiero ver esos ojos miel con los que he soñado siempre. Quiero que despiertes y seas algo mas que esto para mi. Por favor, tigre. Por favor, Justin…”
Mi cuerpo no respondía. Todo esto me estaba matando. Era como gritar pero sin que nadie lo oyera. Dolía el pecho. Quería estar con ella. He querido eso desde que la conocí en aquel banco. Desde que lloró por aquel imbécil. Quiero tenerla en mis brazos y cuidarla a mi manera. Hacerla sentir querida, deseada, bonita. Porque lo era. Realmente lo era. Es lo que siempre he querido.
Noté un tacto sobre mis labios. Me besaba. Era húmedo. No había dejado de llorar. Y no podía consolarla. No podía hacer nada por ella. Intenté devolverla el beso con todas mis ganas pero mi cuerpo seguía inactivo, fuera de cobertura. El llanto de ___ seguía escuchándose. Despierta de una maldita vez, inútil.

Pero no iba hacerme caso. Igual que las veces anteriores. Y me llevó la oscuridad. Ya estaba acostumbrado a la sensación.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Capitulo 18.

  "Pero acepté. Ahora voy a luchar por Tony."



El coche rugió fuerte cuando Justin pisó el acelerador. Sabía que tenía que irse y sabía la razón. Es decir, era obvio. Pelea. Y odiaba eso. Odiaba que estuviera por debajo de eso. Pero era su abuelo. Su abuelo siempre iba a estar por encima de todo. Pero eso no quitaba que me doliera que tuviera que irse. En ese momento no pensaba en su abuelo, no pensaba en nada mas que en que se iba. En que se iba y me dejaba sola, de nuevo. Estaba siendo egoísta y me daba igual. Le quería para mí hoy, era nuestra noche. ¿Pero por qué estas así si no sois nada? Tal vez sea por eso. Tal vez sea por que no tengo ni idea en que punto estamos. Pero quizás es mejor así. Quizás no importe que seamos, que hagamos. Tal vez de igual si somos esto o aquello. Tal vez sólo debamos sentirnos infinitos como en aquel libro que tanto me gusta. A lo mejor debemos dejarnos llevar, por el uno, por el otro, a donde sea. Pero si se largaba ahora no íbamos a dejarnos llevar a ningún sitio.
Miraba por la ventana. No tenía ganas de hablar con él. Las farolas iluminadas eran más interesantes, la verdad. Iba contando una a una. Parecía gilipollas. Apoyé la cabeza sobre el cristal. Después de todo, había sido una noche increíble.
¿Dónde quieres que te lleve?” Preguntó levantando la mirada de la carretera unos segundos para echarme un rápido vistazo.
A mi casa.” Era pronto todavía y no tenía ganas de ir a casa de Danna, ya la llamaría cuando estuviera en casa.
Justin asintió y sus manos se apretaron en el volante. Los nudillos blancos. “¿Vas a seguir enfadada mucho más tiempo?” Preguntó.
No estoy enfada-”
A mi no intentes mentirme, ___. Se cuando lo haces” dijo con el ceño fruncido. Mierda.
Olvídalo.” Dije con desdén.
Suspiró y dejó caer su cabeza contra el volante un instante. Después sus ojos fueron hacia mí.
No quiero volver a cagarla de esta forma, contigo.”
Pues no lo hagas, Justin.” Crucé mis brazos. No quería discutir nada ahora. “Sé que tienes que irte. No tienes que explicarme nada.”
Sí, si lo tengo. Porque no quiero que pienses que no me gustaría quedarme contigo toda la noche.” Cuando dijo aquello no supe reaccionar. Le miré intentando encontrar algo de mentira. No había nada. Sus ojos volvieron a la carretera. Íbamos por la carretera principal y no había ningún coche. Extraño.
Lo siento...” susurré.
Frunció el ceño y me miró. Un coche se había colocado detrás de nosotros. “¿Por qué? No has hecho nada para que tengas que disculparte.”
Sí, por haberme enfadado.” Tragué saliva y lamí mis labios lista para mirar sus ojos mieles. “Lo siento mucho, Justin.”
PUM.
El golpe nos había dado de lleno. La fuerza del impacto nos lanzó hacia delante. Mi voz se apagó cuando todo ocurrió. Los cinturones nos mantenieron lo suficientemente sujetos para que nuestras cabezas no chocaran contra el coche. Me sobresalté cuando miré hacía atrás. El coche de detrás nos había dado de lleno. Su delantera estaba aboyada, y no quería ni imaginar como debería de estar la parte nuestra de detrás.
Hijos de puta.” Justin agarró con fuerza el volante y cambió de marcha. La velocidad comenzó a notarse.

Justin:


No, no, joder. Aquí con ___ no. Mierda. Esto no estaba pasando ahora. Apreté el acelerador. Necesitaba alejarnos de ellos. Las cosas que podrían pasar esta noche no eran buenas y con ___ aquí no iba a poder perder el tiempo en jueguecitos estúpidos. 120, 130, 140. Tenía que alejarme y darles esquinazo. Otro golpe. Por la derecha. Y rápido. Maldita sea, iba a perder el control como volvieran a golpear de esa manera.
Miré a ___. Estaba apretada al asiento con los ojos cerrados. Estaba asustada, con verdadero pánico. Giré hacía un lado. Ahora nos separaban dos carriles. La carretera era de 4 y estaba desierta. Debería meter más gas. Alejarme por completo pero quedaban unos cuantos kilómetros en línea recta hasta la casa de ___. No iba a poder llevarles allí. No podía meterla en toda esta mierda. Era asunto mío y lo iba a arreglar. 150, 160, 170. Intentaba pillarnos pero por ahora le sacaba una buena ventaja. Se movió otro carril. Su velocidad aumentaba con la mía. Mierda.
___, ¿estas bien? Respóndeme.”
Si...si.” Todavía seguía con los ojos cerrados. Joder, esto no debería pasar ahora. Miré por el retrovisor. Mismo carril. Pocos metros.
Gatita, necesito que me ayudes.” Sus ojos se abrieron y me miraron todavía asustados, llenos de terror. “No va a pasar nada, ¿de acuerdo?” Asintió a regañadientes. “Necesito que mires hacía atrás y me digas en que posición van, ¿vale? Voy a darles esquinazo en la siguiente salida.”
____ se incorporó un poco y miró hacia atrás. Yo había comenzado a acelerar de nuevo. Desde el retrovisor no podía ver quienes eran pero tenía una idea. Ahora la prioridad era sacarla de aquí.
180, 190, 200. Cambiaba de carril para mantenernos alejados de ellos, al menos lo suficiente para poder tener una seguridad y mas tarde una oportunidad de darles esquinazo.
En 50 metros estaba la siguiente salida.
Justin, nos van a coger.”
Tranquila, solo unos metros mas.” Fruncí el ceño y apreté el volante con todas mis fuerzas. Tenía que bajar la velocidad si no quería que nos estrellásemos al girar. 30 metros.
Justin...”
10 metros. Un giro y entramos. Seguíamos teniéndolos detras.
JODER.” Golpeé el volante y volví a darle marcha al coche. Íbamos entrando de nuevo a la ciudad. Estos tíos no se iban a rendir. Tiré de la camiseta de ___ para que se sentara. Un movimiento fuerte. Su respiración iba muy muy rápido. Saqué mi móvil y se lo tendí.
Llama a Adam, rápido. Dile que les diga que acepto y cuelga.” Ella se quedó paralizada sin entender nada de lo que había dicho.
El coche de detrás nos rozó de nuevo la parte trasera lanzándonos un poco hacia delante. Mi pié pisó el acelerador.Volvíamos a coger velocidad. Había que salir de todo esto.
Ella hizo esa llamada. Adam gritaba incoherencias por el telefono que hizo que ___ lo alejara de su oído y colgara rápidamente. Yo tampoco querría oírle después de lo que acababa de decirle. No tardó ni dos segundos después de colgar que el coche paró. Paró y nos dejó irnos. Maldita sea. ___ miró hacía atrás comprobando que era cierto que ya no nos seguía. Suspiró de alivio y volvió a su sitio. Parpadeaba repetidas veces intentando no llorar. Mi corazón dolía en ese instante. La había puesto en peligro. Mi estúpida vida lo había hecho y no había ningún perdón. Siempre es la misma mierda, siempre son los mismos problemas. Y todo por lo mismo. Todo por la mierda de la Mafia. Todo por ellos y su jodido dinero. Mis manos condujeron hasta casa de ___. Ahora mismo sólo pensar en llevarla allí y que no tuviera que volver a verme si no quisiera. Que no tuviera que volver a hablarme ni a saber de mí si era lo que quería. Porque yo no iba a poder alejarme sólo.
No me atrevía a mirarla. “¿Estas bien...?” Susurré sin apartar los ojos del camino.
Si... creo que sí. Tu coche, no tanto.” Al menos aún podía bromear.
Hice una mueca con la boca y asentí. “No te preocupes por eso.”
No volvimos a hablar. Todo lo que quedaba de camino fue en completo silencio. Ambos lo necesitaban. Mis nudillos dolían, aún no había alejado la presión de ellos. No tardamos en llegar. A los pocos minutos ya divisaba su casa, su jardín, su valla. Estábamos delante de la puerta. Y aún no podía mirarla. Mi cabeza estaba procesando la decisión que había tomado. Era lo mejor para los dos. Sobre todo para ella. Era una bestia, un monstruo. Debía de tener a alguien en su vida que la quisiera de verdad, que la cuidara y no se metiera en los líos en lo que yo estaba. Alguien que estuviera día si y día tambien y no de vez en cuando. Y menos cuando tenía que cuidar de un anciano. Un anciano enfermo. No cuando tenía que cuidar a alguien por el que daría su vida. No podía arriesgar también la suya. Tenía que dejarla ir. Sin interferir.
Justin, ¿qué fue lo que aceptaste?”
Esa fue la pregunta que temía que hiciera. No quería que supiera nada. No quería que se metiera en esto. No quería otra noche como esta o peor para ella.
Nada.”
¿Has aceptado la petición del señor Watson? Dime que no.”
Apreté la mandíbula y la miré. “No había otra puta opción.”
Justin, sí que la había.”
No iba a permitir que te mataran. Y mucho menos por mi mierda.”
No iban a matarme...” Susurró. Sus ojos volvieron a encharcarse.
Iban hacerlo. Pero acepté. Ahora voy a luchar por Tony, voy a ganar dinero para él y no quejarme porque eso va a ser lo único que te va a mantener a salvo.” Desvié la mirada. No podía seguir así. No con ella.
Tú me mantienes a salvo...” Susurró cuando sus manos se alzaron hasta acariciar mi mejilla.
Aparté la cara de su toque. “Esta es la única forma que encuentro de hacerlo.” Tragué saliva y hice un gesto con la cabeza hacia la calle. Iba a rompernos el corazón. “Vete, ___. No creo que volvamos a vernos.”

sábado, 9 de noviembre de 2013

Capitulo 17

  "Eres la primera... Porque este sitio es especial, igual que tú."



No recordaba así sus labios. No recordaba así los besos. Este fue diferente, fue mejor, fue perfecto. Lento, suave y dulce, muy dulce. De esos que hacen parar el tiempo. De los de “soy capaz de batir el record del mundo”. De esos que cada vez que los piensas te devuelven las mariposas al estomago. No quise que acabara, no quise ni respirar otro aire que no fuera el de su boca. No quería nada lejos de sus labios, dientes y lengua. Quería todo lo que me demostraba en ese beso. Provocativo. Deseoso.
Nos separamos cuando el aire que nos dábamos mutuamente no fue suficiente. Abrí mis ojos y mordí mi labio. Mi respiración iba rápida, al compás de la suya, pero él mantenía aún sus ojos cerrados. Miré sus ojos de cerca, apoyando mi frente sobre la suya. Sus manos acariciaban mi cintura con suavidad. Mieles, marrones, eran maravillosos.
Cuando nuestras respiraciones se relajaron, suspiró.
Quiero mostrarte algo.” Sus ojos se abrieron y buscaron los míos en la oscuridad de la noche.
Bajó una de sus manos hasta encontrar la mía y entrelazó nuestros dedos. Sonrió levemente separándose de mí. Y con su mano aún sujetando la mía, nos dirigió de nuevo al coche.

**

Durante todo el camino viajé con los ojos cerrados y la mano sujeta por la de Justin. Sólo la soltaba cuando cambiaba de marcha pero después, volvía a su anterior posición. Conducimos en silencio. Cómodo. Reconfortante. Pero yo me moría de los nervios. No tenía ni idea de a donde podíamos ir o que era lo que iba a enseñarme. Y que me hubiera obligado a cerrar los ojos lo empeoraba todo. Intenté adivinar por donde podíamos ir. Sólo recuerdo haber llegado a la carretera principal. De vez en cuando hacía alguna que otra pregunta del tipo “¿cuanto queda?” ¿a donde vamos?” “¿me das una pista?”, pero Justin solo reía y decía que no, que debía esperar a la sorpresa. Pero sobre la decimoquinta pregunta, ya empezó a enfadarse un poco, por lo que opté por estarme calladita y dejar de parecer una niña consentida.
Contaba el tiempo por canciones. Justin de vez en cuando cantaba alguna canción, en voz baja. Siempre en voz baja. Cuando llegué a la séptima, The Other Side de Jason Derulo, el coche por fin paró. Mis manos buscaron la manija antes de que él pudiera decirme nada y salí. Salí llevándome un enorme coscorrón en la cabeza, que hizo que las carcajadas retumbaran por la noche.
Ja, ja, ja, me parto.” Señalé. Llevé una mano a mi cabeza, justo donde el golpe, y masajeé como pude para que se fuera el dolor.
Eres tan boba” dijo riendo todavía. “Anda ven” oí los pasos mientras se acercaba.
¿Puedo abrir ya los ojos?” Intenté entreabrirlos un poco, pero Justin se dio cuenta y me chistó cuando lo hice regañándome.
Cerré de nuevo los ojos, apretándolos para que él lo viera. “No miro, no miro.”
Noté como el tono de su voz cambiaba. Creo que sonreía. Volvió a agarrar mi mano y a dirigirme de nuevo por el camino. Esta vez intenté averiguar donde estábamos. Sonidos, olores, lo que fuera. Y olía a mar, arena. La brisa de vez en cuando alcanzaba. Y la colonia de Justin llegaba a mí. Y temblaba. Y no de frío, si no por él. Apretó su mano a la mía con fuerza y fue llevándome. Poco a poco alcanzábamos ese sitio, esa cosa que tenía que ver.
Con cuidado...” Susurró unas cuantas veces. Mis pies tropezaban con él suelo. Se había vuelto piedra. “Ahora vamos a tener que subir, ¿de acuerdo? Yo te ayudaré.” Me colocó entonces delante de él, agarrando fuerte mi cintura, pero no tan fuerte como para hacerme daño.
Su cuerpo iba empujando el mío poco a poco para que caminara. Me levantaba cuando tenía que subirme a una roca o cuando había un saliente en el que podía caer. Subimos de roca en roca. No eran complicadas si no fuera con los ojos cerrados. Parecían bastante fáciles. Cuando llegamos arriba la roca se volvió mas plana que las demás. Justin me colocó en una posición. La brisa me daba en la cara. Noté como se puso delante de mí, a un lado.
Ya puedes abrirlos.” Y lo hice. Y nunca olvidaré aquello.
El mar se veía delante de nosotros, lejano, hermoso. Desde este pequeño acantilado podías ver más allá que desde la playa, mas allá que desde cualquier sitio. El cielo parecía unirse a él. Ambos juntos. No sabías donde acaba uno y empezaba el otro. Las estrellas se reflejaban en el mar, en las olas. Y no podía apartar la vista. No quería perderme detalle de aquello. Justin se colocó detrás de mí y apoyó su barbilla sobre mi hombro observando aquel paisaje. Sus dedos acariciaron mis brazos de arriba a bajo.
¿Te gusta?”
¿Como has encontrado esto?” Pregunté al mismo tiempo que él.
Se encogió de hombros y me miró desde su posición. “Un día, caminando. No hay mucha mas historia.”
Me alejé lo suficiente para mirarle. “Justin...”
¿Te gusta?” Volvió a preguntar. Asentí. Asentiría millones de veces.
Me encanta, gracias” sonreí. Y eso le hizo sonreír a él.
Imaginaba que conseguiría impresionarte con esto.” Besó mi mejilla y sus manos rodearon mi cintura, colocándolas sobre mi viente.
Así que, ¿usas siempre esto para impresionar, Bieber?” Pregunté con sarcasmo.
Sólo contigo, gatita.” Ronroneó en mi oído. La electricidad invadió mi cuerpo. “Eres la primera en venir.”
¿La primera? ¿Por qué? Este sitio es perfecto para... No sé, llevarte a cualquier tía ala cama.”
¿Eso quiere decir que vas a probarla?” Sus cejas se levantaron y su sonrisa estúpida apareció.
Sigue soñando, tigre” dije dándole unas palmaditas en la mejilla. Reí ante la mueca que hizo.
Eres la primera... Porque este sitio es especial, igual que tú.” Afirmó. Agachó su cabeza en mi hombro y lo besó.
Después se incorporó. “Sé que sabes porque hago lo que hago. Y no me arrepiento. Volvería a elegirlo siempre.” Me giré cuando sus manos abandonaron mi cuerpo y miré sus ojos. “Cuando me enteré, tenía 16 años y desde entonces, he estado consiguiendo dinero para mi abuelo. Me escapé de casa y me vine con Ryan. Tenía que hacer algo por él, luchar y ayudarle.”
Tragó saliva y desvió la mirada. “Un día mi abuelo se puso peor, la quimio no le hacía nada y yo no podía verle morir. No puedo decirle adiós en una cama de hospital. Y aquel día estaba destrozado. Rompí cosas, grité gilipolleces, me enfadé con cualquiera que me mirara incluso. Tenía en mente que mi abuelo iba a morir, ___. Que moriría pasando un puto infierno y...” Lamió sus labios y miró al mar, para poco después volver sus ojos a mí.
Encontré este sitio por casualidad. Iba con la moto y llegué a la playa. Anduve en línea recta, sin importar a donde fuera. Y encontré esto. Y pensé, ¿por qué no? Mi abuelo se va a ir, ¿por qué yo no con él? Y quería hacerlo, quería saltar. Pero no lo hice. Porque soy un cobarde.”
No Justin, tu no eres un cobarde...”
Lo soy. Lo soy porque quise huir. Quise escapar de todo porque no iba a poder soportarlo.”
Pero cambiaste de opinión, y ahora estas aquí, conmigo.” Mi voz empezó a quebrase.
Por este sitio, ___. Cuando llegué y estaba a punto de hacerlo miré al mar, al cielo. Y vi que mi abuelo lo conseguiría, que si me iba jamás le ayudaría. Que lucharía siempre por él. Que seríamos infinitos como el cielo y el mar. Que jamás iba a perderle.”
Le abracé. Le abracé por todo. Por su dolor, por el mío, por el de cada persona que pasa por esto. Por haberse ido de casa, por haber tenido que pelear por ayudar a un ser querido. Por ser más valiente y fuerte de lo que nunca había sido. Y él al final me abrazó. Con fuerza. Porque estaba ahí para él.
No quiero que me veas así, ___.”
Calla.”
Esto era para tí, no para-”
Justin, callate.” Me aparté centímetros. Sólo para mirarle. Nuestras bocas estaban muy cerca aún. “Gracias, gracias por esta noche, por demostrarme como eres. Por enseñarme esto. No estas solo de acuerdo, nunca más.”
¿Tú estas conmigo?” Susurró con voz ronca.
Si.” Asentí mirando sus ojos marrones. “Y no voy a irme.”
Sus labios se acercaron a los míos. Un suave roce. Lento. Dejándome sin respiración.
Bip. Bip. Mensaje.
Justin gruñó y sacó su móvil del bolsillo. No necesité ver el mensaje, imaginé lo que venía a continuación.
Llévame a casa.”
Levantó la vista de su teléfono. Su expresión cambió a tristeza. “___, yo no quier-”
No importa, sólo déjame en casa.” Sonreí un poco. Asintió y me indicó con la cabeza.
Ven, es por aquí.”

lunes, 4 de noviembre de 2013

Capitulo 16

  “Nunca nadie me había bailado de esa manera...”



Música de nuevo. El olor a humo y alcohol invadía todo el establecimiento, mezclado con el olor a perfume y sudor que la gente iba dejando. No soltaba su mano, no podía. Aún no llegaba a sentirme segura en aquel lugar y mucho menos con esta ropa. La gente bailaba separada, pegada, muy junta. No sabías donde empezaban el cuerpo del otro. Manos por todas partes, arriba, abajo, balanceándose, tocando. Apreté su mano. Al fondo el DJ ponía Bad Boy de Cascada. Vaya, venía al pego, ¿una indirecta? La música sonaba alta, fuerte, hacía retumbar el suelo y te incitaba a bailar. Poco a poco la gente nos iba dejando pasar y pudimos llegar a la pista. Justin movía su cabeza al ritmo de la música. Dio un apretón a mi mano cuando llegamos al centro.
-Remember the feelings, remember the day. My stone heart was breaking. My love ran away. This moments I know I would be someone else. My love turned around and I fell-
Siempre me había gustado esta canción, podías bailar bien con ella (en este ambiente, claro). Mordí mi labio aún no muy segura de que hacer o que decir. Justin soltó mi mano dándose la vuelta hacia mí. Sonrió de lado, con esa sonrisa tan suya. Su cuerpo se acercó a mí rozando sus labios con mi oreja. Un susurro, dos. La música nos envolvía.
¿Sabes bailar, gatita?” Voz ronca. Piel de gallina.
Su mano se deslizó por mi mano subiendo poco a poco por mi brazo para una vez llegar a mi hombro, hacer su camino hasta abajo, hasta mi cintura.
-Be my bad boy, be my man, be my weekend lover. But don't be my friend-
Mejor de lo que tu crees.” Respondí. Iba a ganar su juego por una vez. Iba a seguir el consejo de Danna, ese que me dió hace mucho tiempo: Se tu misma pero un poco mas atrevida.
-You can be my bad boy, but understan that I don't need you in my life again-
Se lo tomó exactamente como yo quería. Un juego. Sus manos apretaron mi cadera, ambas ya se habían colocado ahí en un movimiento rápido. Un empujón, como un golpe seco. Mi cuerpo pegado al suyo y sus manos acariciando parte de la espalda que mi vestido dejaba ver. Había electricidad pura, fugaz. Apoyé mis manos en sus brazos. Los tatuajes aún podían verse bajo la luz tenue del lugar. Fui subiendo mis manos como él antes había hecho por sus brazos. Poco a poco alcancé su cuello y subí un poco mas, colocando mis manos en su nuca, sintiendo su pelo entre mis dedos. El estribillo volvía a repetirse. Mi cuerpo quería amoldarse al suyo. Mis caderas comenzaron lentas a un lado y al otro. Mis dedos recorrían su pelo revuelto. Me dejaba llevar por la música y me pegaba aún mas a él. Cintura a cintura. Notaba su respiración, cada vez mas rápida. No se movía. Me encanta. Cerré los ojos acercándome a él, a su cuello. Y lo besé. Lo besé lento. Lo besé con un toque delicado, el cual te dejaba loco (sabéis el tipo de beso del que hablo). Oí un gemido. Sonreí, esto ya estaba hecho.
Me dí la vuelta cuando sus dedos se aflojaron un poco tras el beso. Lo estaba consiguiendo y me encantaba. Sus manos volvieron a atrapar mi cintura.
-You once made this promeise to stay by my side, but after some time you just pushed me aside. You never thought that a girl could be strong, now I'll show you how to go on-
Mi cuerpo comenzó a balancerse de un lado a otro. Manos arriba siguiendo el ritmo que Cascada me marcaba. Mi cadera acompañaba a mi cuerpo y mis manos fueron bajando poco a poco dibujando el contorno de mi cuerpo. Las manos de Justin se apretaron en torno a mí. Lamí mis labios. Comenzaba a tener calor.
-Be my bad boy, be my man, be my weekend lover. But don't be my friend-
Pegó estaba vez su cintura a la mía. Fuerte. Mis ojos se abrieron al sentirle. ¿He hecho yo eso? Con sus manos marcaba el ritmo de mi cintura y la suya. Nos movíamos lentos, sin nada de separación. Eché mi cabeza hacia un lado haciendo que mi pelo cayera en esa dirección. Mis manos fueron a las suyas.
-You can be my bad boy, but understan that I don't need you in my life again-
Sentí sus labios en mi cuello. Un beso, dos, tres. La música y el baile nos llevaba a otro mundo. Lengua, un dulce lametón.
Gatita, ¿has visto lo que has hecho?” Susuró contra mi cuello.
-That I don't need you again, no I don't need you again-
¿Tigre, no puedes ni contenerte en un baile?” Respondí sonriendo cuando la canción terminó.
Le miré todavía colocada delante de él. Justin se miró hacia abajo y se encongió de hombros. La sonrisa irónica volvió acolarse en sus labios.
Lo que haga, no es problema mio. Deberías controlar a ese precioso culo que tienes.” Sus manos bajaron entonces a mi culo. Me aparté de un empujón.
No te pases, solo estábamos bailando.” Mi voz había cambiado drásticamente. Eso no iba a pasar.
Levantó las manos en señal de rendición una vez ver mi cara. “Tranquila, ___.” Metió después sus manos en sus bolsillos. Se veía adorable si no fuera por el bulto que sobresalía en sus pantalones. Mi cara se tornó roja cuando me fijé en ese punto y aparté la mirada. La sonrisa de Justin se ensanchó.
Voy a por algo de beber.” Pasó por mi lado para dirigirse a la barra no sin antes acercase a mi y susurrar una frase que hizo que mi bello se erizara. “Nunca nadie me había bailado de esa manera...”
Mi cara se puso aún mas roja si eso era posible. Agaché la cabeza y evité mirarlo mientras una risa brotó de su garganta mientras se alejaba. Gilipollas. Ahora me había quedado sola. Cerré los ojos y aparté mis pensamientos del baile, Justin y su estúpido empalme. Observé mi alrededor. Las parejas bailaban juntas, pegada. ¿Qué tenía mi baile de especial? Joder, pasa de eso, solo quería ponerte nerviosa. Lo había conseguido. Agh. Me abracé ami misma no sabiendo que hacer. Justin comenzaba a tardar un poco. Coloqué un mechón de mi pelo detrás de mi oreja e intenté visualizarlo por el lado en el que se había marchado.
¿Estas sola, preciosa?”
Unas manos acariciaron mi espalda. Me alejé. Un chico alto y moreno se había acercado. Llevaba el pelo corto, rapado por los lados y sonreía con los dientes torcidos mientras sujetaba una cosa. Sus ojos negros no me gustaban nada.
No, lo siento, estoy con alguien.”
Oh vamos, ¿quieres bailar?” Preguntó dando un paso hacia mi. La distancia se cortó de nuevo. Negué con la cabeza y me eché hacia atrás chocándome con alguien que hizo que caminara de nuevo para adelante.
El chico pensó que me había acercado y agarró mi mano tirando con fuerza hacia él. Mis manos pararon mi golpe en su pecho. Las suyas acariciaban mi cintura bajando poco a poco al final de mi vestido.
Así estas mejor, guapa. Bailame como has bailado antes.” Su aliento olía a alcohol. Aparté mi cara con asco de él intentando soltarme.
Suéltame.” Espeté. Como vi que estaba borracho le pegué un fuerte empujón que hizo que se tambaleara hacia atrás soltándome. No sin antes tirarme la copa encima cuando casi se tropieza. La cara de aquel chaval cambió en un segundo y pronto lo tenía delante de mi agarrando mis hombros con mas fuerza que la de antes. Justin, te necesito.
Puta, vas a pagar-”
Creo que no, tío.” Su voz. Mi salvación. “Y ahora vas a soltar las manos de mi chica. ¡Ahora!”
Justin había aparecido detrás de mi. Aquel grito había asustado al chico que en seguida apartó sus manos de mi. No necesitaba ver la expresión del rostro de Justin. Sabía como debía de estar ahora. Su mano agarró mi muñeca y tiró suavemente de mí para colocarme detrás de él mientras encaraba al tipo.
No sabía que estaba contigo, Bieber.” El chico tragó saliva alejándose poco a poco de Justin. Su expresión era de horror total. La espalda de Justin se tensó. Me pegué a él.
Dejálo, por favor. Olvidalo y vamonos...” Supliqué. Pero no me oyó. La voz estaba muy alta y yo no podía gritar mucho más.
El puño de Justin se levantó y las manos del chico también al mismo tiempo, cubriéndose la cara. Esto no podía pasar. Cerré los ojos y apreté la mano de Justin.
Justin, por favor, no.” Volví a suplicar. Abrí los ojos. El chico seguía con las manos en la misma posición pero Justin comenzaba a bajar su puño. Su cuerpo se relajaba. Se giró. No me dio tiempo a decir nada más.
Justin aumentó la velocidad sacándonos del local a toda prisa. Estaba asustada, preocupada. Dios, casi se monta una pelea delante de todo el lugar. Ni un solo comentario. Ni una sola palabra. La noche fría nos daba de lleno pero nosotros seguíamos caminando. Paso rápido. Mis tacones golpeaban el suelo con dureza. Casi estábamos corriendo.
Justin, para.” Pedí. Tiré un poco de él pero no surgió efecto. El seguía andando y conmigo a su lado. Su mano sostenía con fuerza la mía. No iba a soltarme.
No, no hasta que llegamos al coche que abrió mi puerta con un golpe seco.
Entra.”
No discutí mas. Pero no quería verle así. Hoy era otra noche, hoy no debía haber peleas, no debía haber enfado. Eramos él y yo. Quería sentirme bien, quería que él también lo estuviera. Monté en el coche y cerré la puerta al mismo tiempo que él entraba por su lado. Cerró de un golpe e introdujo la llave de contacto. Sus manos apretaron con fuerza el volante y los nudillos se volvieron blancos. Le miré. Mandíbula apretada, mirada fija en la carretera y ojos negros, negros como la noche. Nunca le había visto así. El motor rugió y aceleró. Íbamos rápido y no sabía hacía donde.
Justin...”
El acelerador se apretó. 100, 110, 120... La carretera recorría las ruedas del coche. Cada vez mas rápido, cada vez la mandíbula mas apretada y el ceño mas fruncido.
Para, Justin...”
130, 140, 150... La aguja del acelerador seguía y seguía aumentando. La carretera principal estaba desierta pero tenía miedo. Tenía miedo con Justin. 160, 170, 200...
¡JUSTIN, PARA!” Grité con todas mis fuerzas.
Entonces sus ojos volvieron a su origen, su mirada se suavizó y frenó. Frenó en medio de la nada. Le eché una mirada aún con la agitación de la velocidad. Abrí la puerta y salí. A la mierda la cita, a la mierda el vestido, a la mierda él y su enfado suicida.
¡Estas completamente loco!” Le grité una vez que salió del coche. “¡Podíamos haber muerto!”
No iba a dejar que eso pasara.” Su cabeza estaba agachada.
No puedes conducir así, ¿no lo ves?” Mi pecho subía y baja con rapidez. Él levantó su mirada y frunció el ceño.
Puedo conducir como me de la gana. No eres mi madre.”
No, no lo soy.”
Entonces, ¿qué coño haces?¿Eh?” Gritó acortando la distancia que quedaba entre nosotros. Levanté la vista para verle y él acercó su cara a la mía encarándome. “Eres una niña de mamá. Casi me pego por ti, ¿y así me lo pagas?”
No te pedí que me defendieras.”
¡NO IBA A DEJAR QUE TE TOCASE DELANTE DE MI NI DE NADIE!” Me asustó. Su voz realmente me asustó. Las lagrimas querían salir en ese instante. Mordí mi labio y agaché la cabeza.
Estaba contro-”
Oh, por favor, no me hagas reir, ___. Ese hijo de puta podía haberte hecho cualquier cosa ahí.” Se alejó dejándome espacio para respirar. Dio unos pocos pasos dándome la espalda con las manos sobre su cintura. Mis puños se apretaron.
Eso nunca iba a pasar.” Susurré casi para mí.
Dios y tu cara, joder...” Pasó una de sus manos por su cuello, frustrado.
Levanté mi cara para mirarle. “Le empujé, todo estaba bien.”
No, no lo estaba. Y cuando me hiciste no pegarle lo que se merecía yo...”
¿Tú, qué?” Solté enfadada.
¡Nunca había hecho eso! Nunca había parado por nadie, ¿vale?” Mis ojos se abrieron de sorpresa y mis puños de aflojaron. “Tu me haces parar. Me haces pensar con claridad. Pero cuando Jordan te estaba tocando, yo-” Se cortó apretando la mandíbula y se dio la vuelta para no mirarme.
Di unos pasos hacia él y rodeé su cintura desde atrás con mis manos, apoyando mi mejilla sobre su espalda.
Gracias. Gracias por parar y por haberme sacado de allí.” Susurré. Su cuerpo se relajó ante eso y continué. “Sé que no soy lo mejor que vas a encontrar y que no soy como se espera muchas veces, pero gracias por todo.”
Se giró. Mirada con mirada. Miel y verde. Suspiró y acarició mis mejillas con ambas manos. Su frente se posó en la mía y cerró los ojos. Su respiración chocaba con la mía y mi corazón aceleraba cada vez más. A mil por hora.
Gracias a ti, por ser lo que llevo tanto tiempo buscando, una razón para parar.”
Y sus labios fueron en busca de los míos.