“Las otras solo intentan sustituir algo que solo tú
consigues llenar.”
Me dirigí por fin a casa. La imagen de Justin sufriendo
no se iba de mí.
**
Desde aquel día no volvimos hablar. Desde ese instante
nuestros caminos se separaron. La semana había pasado rápida, o al
menos lo suficiente para no hacer pensar en otra cosa. Había visto a
Justin un par de veces, iba con alguna morena, alguna rubia, tal vez
dos. Pero no me importaba, dolía pero lo dejaba pasar. El dolor iba
desapareciendo y eso es lo que quería. Su vida no era asunto mío.
Nada de lo que hiciera o con quien debía importarme, pero había
veces en que lo pensaba, me preocupaba. ¿Y si llegaba alguien y se
quedaba? ¿Y si fui demasiado dura con él? No, no. Hice lo correcto,
no podía tener a nadie como él a mi alrededor. Era peligroso, muy
peligroso.
Las dos veces que se sentó a mi lado en Historia no
habíamos avanzado mas del “buenos días” de cortesía. Puede que
le tuviera miedo. No lo sé, pero no me atrevía a ir más allá. El
vivía en su mundo de peleas, alcohol y chicas. Yo no pertenecía
ahí. Nadie lo hacía. Bueno, Katy sí. Durante estos dos días no se
despegaba del culo de Bieber. Tal vez quería darme celos, tal vez lo
hacía porque sabía que me molestaba. No lo sé. Solo sé que era
viernes por la noche y mis planes no iban más allá de quedarme en
casa.
“Cariño, tu hermano y yo nos vamos a ir al cine” mi
madre dijo detrás de la puerta entreabierta de mi cuarto. “¿Quieres
venirte?”
“¿Qué vais a ver?”
“Oh, eh... Asalto al poder, creo. Sale el actor ese
que tanto te gusta, deberías venir.”
En este punto ni siquiera Channing Tatum podía
levantarme el ánimo.
“Creo que voy a pasar. Me quedaré leyendo.” Sonreí
a mi madre mientras ella asentía y cerraba la puerta dejándome de
nuevo con mis pensamientos.
Suspiré y agarré mi teléfono de encima de la cómoda.
Había otro Whatsapp de Danna.
-Aburrida, si quieres venir hemos quedado a las 8 en el
pinar ;D-
-Ponte sexy si vienes, ordenes del Buenorro Bieber-
Me reí y negué con la cabeza. Danna y Eric iban a ver
pelear a Justin. Estaba preocupada por ellos, pero según Danna el
sitio al que iban era completamente distinto al que yo fui. Allí si
boxeaban en serio. Había cuadriláteros. Con eso ya me convenció y
no la dije nada. Danna estuvo insistiendo bastante con que fuera,
porque no entendía mi postura. Le había dicho que me daba miedo el
boxeo. Es decir, no le iba a decir que era por que no quería ver a
Justin, ella no podía saber nada. Pero me preocupaba aún porque lo
que le hubiera dicho fuera mentira y Justin les hubiera llevado al
mismo sitio al que fui yo.
Abrí mi libro. Obsidian. Daemon me había enamorado
completamente aunque a veces fuera demasiado borde y esquivo. Quería
saber el secreto que guardaba. Puse mis cascos y la música empezó
llevándome a mi mundo. Allí no hay dolor, no hay pensamientos. Solo
estamos mis libros, mi música y yo. Someone Else de Miley Cyrus
atacó mis oídos. Adoraba su voz. Todo ayudó a olvidarme del
tiempo, del mundo de mi alrededor.
Pasado lo que fueron unas cuantas horas oí mi teléfono
sonar. Aparté el libro dejando a Katy con la palabra en la boca (si,
la del libro se llama como la perra esa). Respondí con un susurro
que fue borrado por la voz gritona de Danna.
“____, ERIC HA TENIDO UN ACCIDENTE. NECESITO QUE
VENGAS A BUSCARNOS POR FAVOR.” La voz sonaba desesperada.
Sin decir palabra me levanté de la cama a toda prisa y
coloqué mis vans negras y agarré mi chaqueta junto con las llaves
de mi coche.
“¿Dónde, Danna? Respira y cuéntame todo. Voy para
allá.”
“Avenida Whistle número 8. Por favor no tardes, está
sangrando y la ambulancia no aparece...” Su voz empezó a
quebrarse.
No hubo tiempo para más. Corté la llamada y salí
corriendo de mi casa cerrando todo tras de mí. Agarré las llaves
del bolsillo mientras me acerqué a mi coche y arranqué sin
pensármelo dos veces. A la mierda la L, a la mierda mirar y colocar
los espejos, a la mierda el cinturón. Mi amigo estaba mal y no había
tiempo para nada de esas gilipolleces. Metí primera y salí de allí
lo mas rápido que pude. Las lagrimas empezaron emborronar mis ojos.
Eric aguanta, Eric por favor, por mi... Eso se repetía en mi
mente una y otra vez. Rezaba por él, rezaba porque no fuera
demasiado grave. No podía perderle, a él también no. Las lagrimas
ya caían por mis mejillas pero no me permití limpiarlas. Grité.
100 kilómetros por hora. Podía matarme pero tenía que llegar.
Justo cuando giré por última vez empecé a divisar a
un montón de gente. Reían, gritaban, iban entrando por una puerta a
Dios sabe donde. No los encontraba. Mi mirada iba de un lugar a otro
pero no los veía por ninguna parte. Decidí aparcar y salir a
buscarles.
“¡DANNA!” Grité por cada lugar por el que pasaba.
Me chocaba contra le gente pero yo solo miraba hacia delante
buscándolos.
La divisé apoyada en un árbol. Sonriendo. Hablando con
Eric. ¿QUÉ COJONES?
“¡VOSOTROS!” Les grité a ambos lo que hizo que se
dieran la vuelta mirándome mientras sonreían.
“Viniste” dijo animadamente Eric mientrás pegaba un
pequeño saltito y se acercaba a mi para abrazarme. Cuando me vio la
cara de odio total que tenía paró en seco.
“Uh-uh” hizo una sonrisa avergonzada y prosiguió.
“Danna, creo que estamos muertos...”
“¿Os parece gracioso?” Limpié las lagrimas de mis
mejillas y les miré a los dos. No podía creer nada de esto. Podían
simplemente haber llamado, haberme venido a buscar pero no, tenían
que montar toda esta mierda para que viniera. Pero, ¿venir a donde?
Oh no. Joder, joder. “Sois un par de gilipollas. Yo me largo.”
“No, ___. Por favor, no lo hicimos para que te
pusieras así. Joder solo queríamos que vinieras.” Danna se
intentó acercar un poco mas a mí. “Te necesitamos aquí. No
puedes encerrarte en casa un viernes por un chico.”
“¿Qué-” me cortó antes de terminar.
“Justin nos lo contó. Y sí, es un auténtico
gilipollas, pero pensábamos que éramos tus mejores amigos, no unos
desconocidos a los que no les cuentas nada.” Ahí estaba.
“No os lo conté porque no tenía absoluta importancia
para mí.”
“No nos lo contaste porque te ha jodido.” Dijo esta
vez Eric. “Estamos contigo y vamos a ayudarte pero no puedes
simplemente evitarlo.”
“Yo, no...”
“___, siempre hemos estado para ti, como tú para
nosotros. Puedes contarnos lo que sea, ¿de acuerdo?” Danna agachó
la cabeza y susurró de nuevo. “Siento haberte llamado así pero no
se nos ocurría otra forma de que vinieras antes de que empezara la
pelea.”
“Chicos, no voy a quedarme.” Hice que ambos me
miraran sorprendidos. “Siento mucho no habéroslo contado pero no
estaba orgullosa de mí. No fue porque no confiara en los dos. Pero
no voy a enfrentarme a él. Me vuelvo a casa.”
“____, hazlo por nosotros.” Los dos se acercaron a
mi mientras Eric hablaba.
“No puedo...” Nos abrazamos los tres pidiéndonos
perdón. No necesitábamos mucho más, los tres no aguantamos sin los
otros.
“Quédate. Solo mira la pelea y luego vete, no te
obligaremos a hablar con Justin.” Danna se separó de nosotros y me
sonrió. “Por favor...”
Suspiré y asentí. “Sólo la pelea, pero me debéis
una.” Afirmé. Los dos sonrieron como tontos de felicidad al ver
que su plan había salido casi como ellos querían.
“¡Helado de brownie para todos!” Canturreó Eric.
**
Nos sentamos a unos pocos metros del cuadrilátero. El
presentador y el árbitro acababan de dar su aparición dándonos las
gracias por venir y pidiéndonos que disfrutáramos de la pelea. Todo
el mundo murmuraba y reía a la vez que aplaudía una vez que ambos
oponentes subieron con sus respectivos entrenadores. Esta vez Justin
no iba sin camiseta, llevaba una de tirantes blanca y unos pantalones
de baloncestos blancos con una raya negra al final de estos. Llevaba
protector en la boca y sus guantes. Todo era completamente distinto a
la otra vez. Me pregunté si esto si era lo que realmente le gustaba
y no las peleas en esos lugares. Un escalofrío recorrió mi espina
dorsal al acordarme de la sensación de allí dentro. Le miré.
Estaba concentrado escuchando lo que su entrenador le decía. Esta
vez su oponente no le sacaba un cuerpo, eran de la misma estatura y
peso. Una pelea equilibrada.
El combate dio comienzo y todos animaban a su campeón.
Danna y Eric no dejaban de hacer fotos y gritar “vamos Justin”
cada vez que tenían oportunidad. Todo el mundo estaba de pie. Nadie
aguantaba los nervios. Yo sólo le miraba a él, mordiéndome el
labio cuando el puño de su contrincante pasaba lo suficientemente
cerca como para poder darle. Iba a ganar, sabía que lo haría. La
otra noche fue espectacular, se notaba que le gustaba este tipo de
adrenalina. Uno, dos, otro más. No podía esquivarlos y Justin al
fin se hizo con la victoria.
Danna y Eric se abrazaban felices mientras yo sonreía
en su dirección. Volví mis ojos al cuadrado del centro de la sala y
caí en sus ojos. Su vista cayó en la mía y sonrió. Sonrió como
la vez en que le dije sí, sonrió de verdad. Me sonrojé y por
primera vez en la noche agaché la mirada. Tenía que irme ya. Él me
había visto y eso era exactamente lo que no quería.
Me despedí de mis amigos entre sus caras de tristeza y
salí de allí como pude. El aire rozó mi cara y me vino bien,
dentro hacía calor. Caminé hacia mi coche y miré el móvil por si
mi madre me había llamado. Nada. Volví a guardarlo y levanté la
mirada, encontrándome cara a cara con él.
“Justin...” murmuré sorprendida.
“Hola, ___. Volvemos a encontrarnos como la primera
vez” Hizo una mueca con lo que parecía una sonrisa.
“Tengo que irme, perdona” incité a que se apartara,
pero no pareció captarlo.
“Te he visto dentro. Nunca pensé que el boxeo pudiera
gustarte tanto, ¿o soy yo?” Sonrió esta vez claramente, con su
sonrisa arrogante.
“Tú no, hazme caso.” Pasé a su lado golpeando mi
hombro con el suyo.
“Agh, siempre la cago.” Tomó un segundo que
siguiera. “Por favor espera, quiero aclarar algo contigo.”
Suspiré. Venga ___, esta conversación en algún
momento tenía que pasar.
Me giré mirando sus ojos miel. “¿El qué?”
“Tú y yo.”
“No hay de eso, Justin.”
“Quiero que seamos amigos, ___”
Amigos. Los amigos no se besan, los amigos no se miran
como nos miramos, los amigos no se comportan así.
“No podemos hacer eso.” Me giré y eché a caminar a
mi coche. Saqué las llaves y abrí la puerta cuando una mano la
agarró cerrándola de nuevo.
“¿Por qué no?” Su mirada estaba fija hacia
delante, dolida.
“Porque no quiero ser eso contigo.” Suspiré con
resignación soltando la puerta cruzando mis brazos sobre mi pecho.
Él dejó caer su cuerpo contra ella y me miró.
“¿Entonces que quieres ser?” Preguntó mirando mis
labios, subiendo poco a poco a mis ojos.
“Nada Justin, yo...” tragué saliva. “No quiero
que seamos nada.” Desvié mi mirada de él dejando caer mis manos.
Él agarró mi cintura con su manos acercándome a él
con cuidado. Agachó su cabeza buscando mis ojos.
“___, dímelo.” Susurró. Eso me hizo girarme hacia
él con la mirada fija en sus labios.
No podía, no iba hacerlo. Le odiaba, tenía que
hacerlo. Que mi corazón se aceleraba no significaba nada. Ese calor
que notaba donde me tocaba no era nada, mi imaginación. Sí, eso, mi
imaginación. No era que me faltara el aire cuando le tenía cerca.
No me ponía celosa cuando alguien que no era yo se le acercaba. No
me enfadaba cuando cualquier chica le besaba y él se dejaba. No
te mientas a ti misma. No quería ser nada de él. Quería serlo
todo y eso dolía porque nunca lo sería.
Negué con la cabeza y mis ojos alcanzaron los suyos.
Marrones contra verdes. La electricidad estaba ahí, se notaba, al
menos yo la notaba.
“Es eso Justin, no quiero estar cerca de ti.” Mentí.
Mentí porque yo no soy de su mundo. No soy lo suficientemente buena,
no soy lo que él quiere y necesita.
“Eso no me dice tu cuerpo.” Se inclinó un poco
sobre mí. “Me gustas ___, no sé por qué pero es así. Y creo que
yo también te gusto aunque no niegues.” Sus labios comenzaron a
rozar los míos.
Negué lentamente y lamí mis labios haciendo que mi
lengua tocara su labio inferior sin quererlo.
“Tienes a las otras...” El oxígeno comenzaba a
acabarse.
“Las otras solo intentan sustituir algo que solo tú
consigues llenar.” Mi corazón dio un vuelco. “Te voy a besar
gatita, te voy a besar hasta cansarme de ti y no creo que sea
pronto.”
“Justin...”
Pero no había mas timpo para hablar. No había mas
tiempo para decir nada. Las palabras se acabaron y nuestras
respiraciones se fundieron como nuestros labios. Mis manos subieron
por sus brazos lentamente hasta apoyarse en su pecho. Nos besábamos
necesitando del otro. Sus labios me llevaban lejos de aquí, lejos de
este mundo y del mío. Al nuestro. Nuestras respiraciones iban
aumentando pero ninguno pararía. Sus manos apretaban mi cintura
acercándome más aún. Su lengua se encontró con la mía y jugaron.
Jugaron rápido, lento, suave como el beso. No queríamos descansar
del otro. No queríamos nada que no fuera esto. Mordiscos pequeños
en su labio, en el mio. Nos separamos un poco para coger aire pero lo
suficiente como para volver a unir nuestras bocas en un instante.
Esta vez un beso delicado, sin tanto deseo. Esto no tenía que
acabar. Él y yo. Su lengua pasó lentamente por mi labio inferior
mandándome aún más descargar al cuerpo. Nos separamos despacio,
volviendo a nuestra respiración habitual.
Su frente se apoyó en la mía.
“No podemos ser amigos. Quiero ser más que eso para
tí.” Concluyó.
---------------------------------------------------------------------
CHAN CHAAAAAAN NO ME MATEIS JAJAJAAJ. Siento haber tardado en subir, pero lo he hecho largo para que así me perdoneis. Por favor, dadle aquí RT y asi os avisaré con el siguiente. Muchas gracias y espero que os haya gustado.
Asfgkdhs mueroooooo de amor!!! Cuando subiras otra vez?
ResponderEliminar