“No soy tu puto
muñeco. Soy una persona..."
Hay muchas veces en la vida en la que nos harán daño.
Hay muchas veces en la vida en la que todo va a escapar de nuestro
control y nos va a doler, nos van a dañar pero eso nos va hacer mas
fuertes. Eso conseguirá que sigamos adelante, que continuemos, que
veamos que después del dolor vienen sonrisas, que después de la
tormenta llega la calma. Porque aún a pesar de que la persona que
nos dañe no nos importe lo más mínimo el dolor aparecerá, siempre
lo hace. Siempre está esperando su oportunidad. Y le vamos a dejar
entrar en nosotros. Porque sí, porque no somos de piedra y no
podemos sentir solo alegría, así no se consigue la felicidad. El
dolor está hecho para nosotros y nosotros para él. Pero lo
superamos, nos hacemos más fuertes que él aunque siempre sea el
vencedor. Superamos miedos, superamos experiencias, superamos heridas
abiertas y las cerramos. Porque somos valientes, porque somos
nosotros, cada uno mismo, el dueño de nuestra vida. Y aunque hay
veces en la que caigamos hay que levantarse, hay que mirar hacia
adelante. Sonreír cuando queramos, no cuando nos obliguen y soñar.
Soñar con el mañana. Porque el dolor es solo un paso y nosotros
controlamos nuestro camino.
Aquella mañana mis ganas de levantarme fueron nulas.
Aún me seguía preguntando como fui capaz de dejarme besar por él,
como fui tan idiota de que encima me gustara el beso. Nunca debí
haber ido con él. ¿Segundas oportunidades? JÁ, eso que se lo digan
a las princesas con finales felices. A esas que sólo ven el lado
bueno de todo, porque las personas no cambian y eso ya lo tengo
visto.
A pesar de todo, había soñado con el beso. Con él. Y
maldecía cada segundo de aquella pesadilla. Justin no estaba hecho
para mí, de la misma forma que yo no lo estaba para él.
Incompatibles. Polos opuestos, pero no de los que se atraen. Somos
muy diferentes. Y aún a pesar de eso no puedo llegar a odiarle del
todo.
Suspiré dejando mis libros sobre la taquilla, cerrando
la puerta una vez que cogí los libros de Historia. Me toca clase con
él y no sabía como lo iba a superar. Es decir, no iba a poder
simplemente pasar de él. Era su olor, su pelo, su cuerpo, su voz. Me
atraía, pero dolía. Dolía haber creído por un momento que yo
podía gustarle de verdad. Eres una mas, una mas que no importa
nada. La voz lo repetía incesante en mi mente y tenía razón.
Mucha.
Caminé hacia la clase esquivando a unos cuantos
estudiantes que no me importaban nada. Tal vez debería ser de piedra
como él. Tal vez debería pasar de los hombres y vivir mi vida,
total, ¿quién los necesita? Sólo causan problemas.
Cuando entré en clase Justin estaba allí, en su mesa,
con Katy. Ella sentada sobre su mesa con la vista fija en él,
mientras su manos jugaban con los botones de su camisa. Justin estaba
entre sus piernas, acariciando sus muslos de arriba a bajo colándolas
un poco bajo su diminuta falda. Coqueteaban. Mucho. Y me ponía
enferma. Justin la sonreía y ella le devolvía la sonrisa. Tenía
ganas de vomitar, ganas de estamparla contra la pared y pegarla un
buen puñetazo en el ojo. Katy se acercó al cuello de Justin riendo
y lo besó suavemente. Cuando lo hizo fijó sus ojos en mí y
entonces volvió a besarle con más ímpetu sin apartar la mirada de
mi. Maldita zorra. Desvié la mirada con una mueca de asco y
me acerqué a mi mesa. No iba a ser cobarde ahora. Me acerqué antes
de que cambiara de opinión mientras ellos rozaban sus labios riendo.
No parecieron notar mi presencia. Agarré la mochila de Katy de
encima de mi mesa y la tiré al suelo, colocando mis libros en su
lugar. Ambos me miraron cuando la mochila cayó.
“Lo siento mucho, ¿os he interrumpido?” Solté en
tono irónico.
“Niñata, ¿por qué no te largas un rato?” Dijo
Katy volviendo la mirada a Justin rodeando con sus manos su cuello.
Justin seguía en mí.
Me senté en mi asiento y miré al frente. “Justin,
deberías sacar la basura de tu mesa.” La cara de Katy fue un poema
y Justin soltó una sonora carcajada que me hizo sonreir. Katy
intentó lanzarse sobre mí pero Justin le agarró las muñecas antes
de que hiciera nada.
“Hey, hey, nena, tranquila. Anda, vuelve a tu sitio,
ya la has oído.” Katy protestó pero Justin la calló con un beso
haciendo que ella asintiera luego y se marchara de nuestra mesa con
su “encantador” pavoneo.
Justin se sentó en su asiento riendo lo suficientemente
bajito para que solo lo oyera yo. Vaya, parece que mi ironía y
ataques defensivos había funcionado. Mi mesa estaba libre de
puterío.
“Hola, ___” dijo una vez antes de girarse cuando el
profesor entraba.
No le respondí. Tampoco sonreía ya.
**
Danna seguía hablando de su preocupación por el examen
de Biología que acababa de hacer. No paraba de hablar de los
compuestos orgánicos y del ciclopentanoperhidrofe... o como fuera,
era demasiado largo como para acordarse. Eric no había venido hoy,
por lo visto le dolía la tripa o algo así, aunque Danna y yo
sabíamos que lo que realmente pasaba es que su grupo favorito,
Paramore, venía a la ciudad e iba a estar toda la tarde en la cola
para entrar al concierto el primero. Era típico de él y mentiría
si dijera que alguna vez no lo hice yo también.
“Tia, ¿me estas escuchando?” Dijo Danna con un tono
un poco molesto.
Me había quedado en las nubes.
“Eh, ¿qué? No, no, perdona... ¿qué dijiste?”
Intenté remendar la situación.
“Decía que hay muchos rumores sobre tí y el
sexy-hombre-niño-buenorro-Justin.” Levanté una ceja cuando le oí
llamarle así y me reí, con ganas además.
“No le llames así por Dios que me voy a descojonar
siempre.” Mi risa no cesaba y a Danna empezaba a molestarle en
serio.
“No es gracioso. Dicen que ayer a última tu y él lo
hicisteis en el gimnasio.” Eso me cortó.
Yo. Justin. Gimnasio. Sus manos sobre mí. Asco.
Repugnancia. Horror. Y me moría por dentro por que hubiera sido
real. Despierta, ___, que no se te olvide el cabrón que fue ayer.
“¿Él y yo? ¿De dónde mierdas saca eso la gente?”
Solté enfadada.
“No sé, pero ayer no apareciste después de clase y
él tampoco. ¿Hay algo que deba saber?” Me sonrió levantando y
bajando sus cejas con rapidez. Negué con la cabeza.
“No. La verdad es que no, me fui porque no me
encontraba muy bien la verdad...” Odiaba mentirla. “La cabeza me
iba a explotar.”
Odiaba mentirla, de verdad. Pero esto no iba a volver a
pasar, quería olvidarlo. No podía contarle el desastre de la otra
noche. Me sentía humillada y el dolor seguía ahí aunque lo
evitara. No quería que sintiera lástima por mí de nuevo. No quería
que se preocupara. Esto ya pasó y no va a volver, no tiene que saber
eso.
“Oh, ¿y ya estas mejor?” Preguntó preocupada.
“Sí, si, por suerte se pasó con unas horas de
sueño.” Mentí de nuevo.
Al menos conté algo de la verdad. Las lágrimas me
provocaron jaqueca.
**
El resto del día no fue tan malo. En la mayoría de las
siguientes clases Danna estaba conmigo y nos poníamos a la última.
Cotilleábamos, nos reíamos de nosotras, hacíamos bromas y
hablábamos sin parar. La verdad es que nos regañaron bastantes
veces pero nosotras poníamos la cara de niña buena que siempre
funciona y al rato volvíamos a lo de antes. Amaba a mi mejor amiga,
pero Justin se quedaría para mí. En el fondo de mí, escondido sin
que nadie lo viera.
Al salir Danna tuvo que irse con su padre, ya que la
había venido a buscar y le tocaba quedarse a dormir en su casa. Yo
me disculpe cuando me invitaron a irme con ellos y regresé a casa
sola. Me coloqué los cascos y puse la música a todo volumen.
Grenade de Bruno Mars invadía mis oídos. Amaba a este cantante, su
voz, su manera de ser, todo. Tenía un algo especial que llegaba a
las. personas.
Seguí caminando divisando ya mi casa a unos palmos
cuando una mano agarró uno de mis auriculares y los sacó de mi
oreja.
“Eh, ¿qué coño ha-” gruñí. Mierda. “Justin,
dame eso.”
Él se colocó el casco en su oído y escuchó la
música. “He de admitir que Bruno no es mi estilo, pero esta
canción me gusta...”
Quité el casco de su oreja y seguí caminando
malhumorada. Idiota. “Me alegro por eso.”
“Hey, ___” vino corriendo hasta mí colocándose
delante. Me hizo frenar. Otra vez. Ag. “Vengo a hablar contigo. Paz
y todas esas cosas.” Hizo una mueca que supuse que era una sonrisa.
Lo ignoré y pasé de largo.
“No tengo nada que hablar contigo. Adios.” Dije
caminando un poco mas rápido.
Él no
se cansaba, no se detenía y como siempre, agarró mi muñeca tirando
de mí hacia él haciendo que me diera la vuelta. Le encaré
cabreada. Esto ya no era divertido.
“Vamos
hablar, si o si. Asi que no te largues.” Comentó serio.
“Sueltame.”
“___.”
“'¡HE
DICHO QUE ME SUELTES, JODER!” Mi grito lo asustó. Soltó mi muñeca
y me miró con tristeza. Yo no me iba a detener. “No soy tu puto
muñeco. Soy una persona. No del tipo al que acostumbras a ver o
tocar, no soy como tu Katy. Yo no voy a estar besando tu culo cada 5
segundos porque a ti te suba al ego. Dejame en paz. No es tan
difícil.”
“Sé
que no lo eres, pero yo-”
“No,
tú nada. Olvidate de mí. Olvidate de que me has conocido. Del beso,
de todo.” Recriminé.
“¿Estas
molesta por lo del beso?” Preguntó sorprendido.
“Vete
a la mierda, Bieber.” Intenté girar para continuar mi camino pero
sus manos se posaron sobre mis mejillas haciendo que le mirara. El
aire empezaba de nuevo a escasear. Joder.
“Escuchame
ahora a mí.” Ojos caramelo en una dirección, yo. “Siento lo del
beso, siento haber soltado esa gilipollez que dije ayer pero soy un
cabrón. Voy a decir cosas así siempre porque no quiero que me hagan
daño, ¿lo entiendes?” Dolía, dolía mucho de nuevo porque
mentía. Pero sus ojos no me decían eso.
Cogí
sus manos y las quité de mí. “Eso díselo a tu zorra. Yo no tengo
interés en ti.”
“____...”
Su mirada era de total tristeza. Me rompía.
“No.”
Cogí aire. “¿Sabes como me sentí ayer? ¿Sabes como mierda me he
sentido hoy cuando te he visto con Katy? Porque no tienes ni idea.”
“Lo
de Katy fue-” le interrumpí por última vez.
“No
me lo cuentes. Necesitabas follar, enhorabuena. Sal con ella y deja
de tratarla como un trapo.”
“Yo
no soy así” gruñó bajo.
“No,
tú eres peor y espero que ella se de cuenta.” Di un paso hacia
atrás. Necesitaba alejarme ya, necesitaba no volver a llorar porque
las lágrimas empezaban a pinchar.
“Ni
siquiera me conoces...” Su mandíbula se tensó. “No tienes ni
idea de las cosas que hago o no.”
“Tranquilo,
no quiero averiguar nada más sobre ti.” Me giré pestañeando
rápidamente para intentar que las lágrimas se fueran. No iba a
llorar aquí, no delante de él.
“Pero
yo te voy a demostrar como soy realmente.” Me giré sorprendida
cuando dijo eso y me dio tiempo a ver como cruzaba rápido la calle
para subirse a su moto y desaparecer de allí. En un abrir y cerrar
de ojos, igual que cuando apareció.
Respiré.
Había estado conteniendo el aire sin darme cuenta. ¿Eso era una
amenaza? ¿Qué carajos me iba a demostrar? Una lágrima se deslizó
por mi mejilla y deprisa la atrapé con mis dedos. No iba a llorar.
Nunca más.
Me
dirigí por fin a casa. La imagen de Justin sufriendo no se iba de
mí.
------------------------------------------------------------------------------------
Hola, ya os he traido otro capitulo nuevo que muchas me pediais que continuara. Muchas gracias a mis nuevas lectoras y a las que siguen aqui porque cada vez sois mas y esto me da muchos motivos para seguir escribiendo. Me gustaría que pusierais lo que os gustaría que pasara o creeis que va a pasar. Y además deis RT para poder avisaros con el siguiente. Muchas gracias por leer mi novela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario