domingo, 6 de octubre de 2013

Capitulo 8.


  "Mi enfermera sexy."


"Sí, ahora solo quiero curarme y estar contigo." Sonrió.

Nunca imaginé que estuviera aquí. Es decir, ni en sueños imaginaba pisar este lugar. Ni loca. Pero no había otra cosa que pudiéramos hacer en su estado. 
Le dejé caer sobre su cama con cuidado. Tuve que llevarle apoyado sobre mí hasta su casa. Por lo visto su estomago le dolía como el infierno, pero a mi me preocupaba mas el golpe de su mejilla y su labio. Todo estaba rojo e hinchado. Me dolía hasta a mí. Cuando le dejé caer soltó un leve gruñido cerrando sus ojos con fuerza. Me mordí el labio y susurré un pequeño lo siento. No quería causarle mas dolor. Me puse de pie mirando como se agarraba el estomago con una mano mientras con la otra se apoyaba sobre la cama levantando su cuerpo para ponerse en una mejor posición, con su espalda pegada por la parte superior al cabecero de la cama.
"Dime donde está el botiquín" exigí.
Con los ojos aún cerrados sonrió de lado. "No me digas que vas hacer de enfermera sexy." Abrió los ojos para ver mi expresión.
Levanté una ceja y negué con la cabeza. "De enfermera tal vez, pero sexy no y menos para ti."
"Eres tan arisca" rió pero el dolor de su estomago hizo que parara. Me preocupé aún más.
"Dime donde está Justin."
"Debajo del lavabo, creo." Asentí y seguí sus indicaciones. Su habitación era bastante grande, más que la mía y tenía baño propio.
Toda la habitación estaba pintada de un azul oscuro y de las paredes colgaban algún que otro póster de grupos. Había bastante ropa esparcida por el suelo y sobre la silla del escritorio que tenía. Además en una esquina tenía una batería y una guitarra. Me preguntaba como podía pagarse todo esto, pero después de esta noche me lo imaginaba.
El resto de la casa era igual de grande, pero no muy decorada. Sabrías que era una casa de tío en cuanto entraras por la puerta. El salón estaba dividido entre el salón propiamente dicho y una barra americana donde justo detrás estaba la cocina. El salón solo era un par de sofás y la televisión. Pero la casa, además de la habitación de Justin, tenía otra por lo que imaginé que tendría un compañero de piso.
Me dirigí a su cuarto de baño temiendo encontrarme calzoncillo o algo así tirado por ahí. Pero era un baño normal, lavabo, ducha, váter y demás. Me agaché delante del lavabo y abrí el armario encontrando el botiquín.
"Por favor, ahora no seas un niño pequeño y no te quejes mucho. Voy a curarte." Dije cuando llegué a la cama sentándome en un lateral a su lado. Él no dejaba de mirarme. Nunca lo hacía.
Abrí el botiquín sacando un par de algodones y alcohol seguido del betadine. Unté los líquidos en el algodón y me acerqué a él un poco más. Sostuve su barbilla con mi mano para girarla un poco y tener mejor vista de su herida. No era tan grave después de todo pero necesitaba ser curada. Di unos golpecitos suaves con el algodón en su mejilla.
"Tsss" susurró cerrando los ojos. "Quita eso, ___"
"No seas quejica, los golpes han tenido que dolor mas" apreté un poco mas el algodón.
Agarró entonces mi cintura tirando hacia atrás, alejando mi mano de su mejilla.
"Quieta, gatita. En serio." Abrió los ojos y giró su cara hacia mi. "Escuece."
"Cuanto antes acabe menos te va a doler, ¿no crees?" Sonreí un poco para que me dejara terminar.
Suspiró y giró su cara de nuevo. Mi mano volvió hasta allí acabando de limpiar y curar la herida. Esta vez no se quejó, pero pude notar como le dolía cada vez que apretaba con sus manos mi cintura.
"Solo queda el labio. Gira la cabeza, anda."
"No intentes besarme, eh" rió olvidándose del dolor de su estomago pero este apareció de nuevo cortando su risa.
"El karma. Y no, besarte sería lo último que haría." Rodé mis ojos y acerqué el otro algodón a su boca. "Estate quieto ahora, ¿podrás?" Empecé a limpiar su labio hinchado y no negaré que no tenía ganas de morderlo. Dios, ___ ¿quieres parar de pensar esto?
Sus ojos marrones no se apartaron ni se fueron de los míos esta vez. Le miré una vez y seguí curando su labio. "No me mires así, me pones nerviosa."
"¿Sabes? Tenía razón." Susurró.
Dejé de el algodón cuando terminé y le miré. "¿En qué?" 
"Si eres mi enfermera sexy." Se acercó un poco más a mí. Centímetros. "Mi enfermera sexy."
"Justin, estas delirando, debe de haber sido el golpe." Susurré como pude intentado ocultar mi nerviosismo.
"No, creo que eres tú." Sus manos acariciaron mi cintura, trazando círculos. Moría por dentro. Se acercó de nuevo. Milímetros.
"Justin..." Mi mirada cayó en sus labios entreabiertos. Lamí los míos y volví mi vista a sus ojos caramelo. Su mirada era viva.
"Shhh, tranquila..." Susurró contra mis labios casi rozándolos. Su aliento se juntaba con el mio. No podía moverme, no podía respirar. Sus ojos no dejaban los míos. Sus labios acariciaron los míos. Un roce lento.
____, para esto ahora. No puedo. Hazlo, no quieres esto. Si lo quiero. Pero él no, él te va a usar como una más, una del montón.
Me aparté de él. Miré hacia mis manos y negué levantándome de la cama. 
"Tengo que irme." Agarré mis cosas sin dirigirle una sola mirada. Sabía su expresión. Sabía que no se esperaba esto. Pero no podía. Yo no era una más. No era una a la que añadir a la lista de polvos. No soy como todas ellas. 
"Lo siento, nos vemos ma-" Su mano agarró la mía y tiró de mí hacia él.
"No." Entrelazó sus dedos con los míos y le miré. Estaba de pie frente a mí. De nuevo su mirada fija en la mía. Y su expresión... Nunca le había visto así. Dolor, decepción, pedón... No sabía describirla.
"Justin, yo..."
"No ___. No me quieres besar, vale. Pero no quiero que te vayas." Dijo totalmente serio.
"No voy a besarte aun que me quede." Desvié la mirada. 
"¿Qué hice mal?" 
"Nada. No hiciste nada." Quité mi mano de la suya y salí de su cuarto para irme a casa. Esto estaba empezando a ser incómodo para los dos.
"Dime que hice, joder. Pensaba que querías que te besara." Gritó frustrado detrás de mí.
Me giré encarandole cuando agarré el pomo de la puerta de salida.
"Esa es la cosa, no quiero que me beses, ¿lo entiendes o te hago un croquis?" Respondí defendiéndome.
"¿Por qué no? Antes no parecía lo mismo."
"Porque no soy ninguna de tus putas, Justin." Solté al final. Ya está, ale. ___, que genio eres.
Justin no podía creer lo que le dije. Sus ojos se abrieron de sorpresa y se acercó a mi. Acorralándome 
contra la pared, apoyado sobre su mano se acercó a mi oído. 
"No eres como las demás" se apartó despacio. "No quiero que lo seas y yo no te estaba tratando como tal."
"No necesito que me beses para probar algún punto tuyo o para darme las gracias por nada o lo que quiera que hayas pensado." Le empujé con cuidado pero lo suficientemente fuerte para tener un espacio para mi.
"No te besaba por nada de eso." Comentó dolido.
"¿Entonces por qué? ¿Por qué ibas a besarme?" Respondí enfadada. No era estúpida. No iba a meterme en su cama, no iba a caer a sus pies. No iba a gustarme y mucho menos enamorarme de él. No podía.
"Porque me apetecía." Contestó sin darme tiempo.
"Puede apetecerte cualquiera, ¿por qué tengo que ser yo?" Esto era ridículo.
Volvió a su lugar acorralándome, esta vez apoyando ambas manos en la puerta inclinándose hacía mi.
"Debería besarte y que lo superes." Dijo mirando mis labios. Lamió los suyos y se acercó a mi. Milímetros de nuevo nos separaban. No podía moverme de nuevo, me faltaba el aire y las piernas no me respondían para poder marcharme.
"¿Quieres saber por qué tu?" Susurró contra mi mejilla. "Porque eres diferente. Porque no he conocido a nadie como tú y me gustas. Por eso, ___, voy a besarte."
No tuve tiempo a decir nada mas. A reprocharle nada o incluso defenderme de aquello. Mi cerebro se apagó y todo lo que sentía era mi corazón latir cada vez mas rápido mientras sus labios se juntaron con los míos. Todo era suave, los roces, sus labios, la forma en la que me besaba. Llegué hasta el quinto cielo, hasta la nube mas alta y me quedé allí, saboreando sus labios que se movían al compás de los míos. El beso se hizo cada vez mas fuerte, mas fiero. Su lengua rozó mis labios pidiéndome acceso que tuvo cuando mi lengua se unió a la suya. Ambos luchábamos por el dominio de la boca del otro. No podía respirar, el aire no entraba en mí pero no me importaba. Mordí su labio inferior haciendo que soltara un leve gemido para luego separarse de mi. Todavía podía rozar sus labios al hablar. Sonrió, pero era su sonrisa irónica.
"Parece que no me odias tanto como aparentas, gatita." Susurró mientras su respiración iba igual de rápido que la mía.
Su comentario me calentó. De nuevo el imbécil de siempre. El gilipollas por el que te has dejado besar. Este era él, lo que habías conocido hace unas horas era solo una mentira para meterse en tus bragas. Mi mano voló a su mejilla sin que él se diera cuenta. 
Abrí la puerta y la cerré antes de que él pudiera decir nada más. No recuerdo mucho más de aquella noche, solo sé que oí mis lágrimas caer mientras escapaba de esa casa diciéndome a mi misma que no me iba a enamorar. Que no iba a caer en su estúpido que juego. Que era más lista que él.
Pero ha entrado muy adentro.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Bienvenidas a mis nuevas lectoras. Y siento mucho haber tardado tanto en subir capitulo pero con el instituto y los exámenes empieza a costarme sacar tiempo para poder escribir. Espero que este capitulo os haya gustado. No quería que todo fuera tan feliz con un solo beso, Justin tenía que sacar su "yo cabrón" de dentro. Pero bueno, aún así aun queda mucha nove por delante y espero no defraudar jajaja.
Gracias por ayudarme leyendola y por animarme a seguir con ella. Espero que os haya gustado.
Recomendadme si podeís para que mas gente la lea.
Y nada mas, un beso a todas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario