sábado, 26 de octubre de 2013

Capitulo 14

"Porque el amor no existe para toda la vida."


Quiero una cita. De verdad. Tú y yo.”
Me quedé quieta. No podía respirar. ¿De verdad estaba pidiendo esto? Le miré a los ojos y vi como sonreía esperando mi reacción. Pero yo estaba en completo shock. Me estaba pidiendo una cita, es decir, él y yo. Como la otra vez... Eso me echó un poco atrás.
Justin...”
Prometo que no será en Tony's. Será algo mejor, lo prometo.”
Sonreí y dije aquel si que tanto estábamos deseando escuchar. Justin rió y besó mi mejilla sin parar de sonreír, cosa que me contagió de la misma manera. Después se separó de mi y agarró su chaqueta de cuero y abrió la puerta mientras yo seguía en mi misma posición, sin creerme todavía lo que acababa de ocurrir. Entrelazó mi mano con la suya y tiró de mi para poder salir por la puerta. Cerró detrás de nosotros.
¿Que-qué haces?” Pregunté aturdida. Tenía que volver pronto a casa si no quería no volver a ver la luz del sol. Mi madre era bastante drástica a veces. Se encogió de hombros y fuimos caminando hasta su moto.
Voy a llevarte. ¿No pensarías que te iba a dejar sola a estas horas?” Me miró por encima del hombro como si aquello que había dicho fuera obvio.
Me crucé de brazos cuando se montó en la moto. “Puedo cuidarme sola, Drew.”
Él levantó una ceja y comenzó a reírse, bien fuerte. “Por favor, no mas chistes...” Puso su pie en el pedal y con un rápido movimiento la moto arrancó. Me miró esperando a que montara tras de él pero yo aún no iba hacerlo. “Oh, Dios ___. No seas imposible ahora. Sube.”
Sé cuidarme sola.” Repetí.
Rodó los ojos y se apoyó con una mano en el manillar mientras que con la otra tiraba de mi chaqueta hacia él. “Venga, sube que es tarde.”
Admite que lo soy o no me voy a ninguna parte contigo, nene.” Lamí mis labios mientras veía como pensaba que decir a continuación. Sonrió de lado cuando lo supo.
Tengo razón. Si supieras hacerlo no te habrías acercado nunca a mí.”
Eso es porque no te tengo miedo.” Le encaré, dando un paso más cerca suyo para demostrárselo. Eso pareció alegrarle. Porque su sonrisa se ensanchó. La sonrisa que me ponía nerviosa y agarró mi cintura con fuerza. Me sacudió un fuerte escalofrío cuando sus dedos tocaron parte de mi piel que mi camiseta dejaba al descubierto.
No tiembles, gatita, sólo soy yo. Y no me tienes ningún miedo...” Inclinó su cabeza para ir hacia mi cuello pero me aparté cuando noté su aliento contra él. Esta vez sonreí yo con ironía.
Me apoyé en sus hombros y subí a la moto bajo su mirada de confusión. “Y por esa razón, llevame a casa.” Me sujeté bien a su cintura a la vez que él giraba su cabeza hacia la carretera. Apretó el acelerador mientras su estómago temblaba producido por su risa.
Y con aquel sonido tan perfecto, nos machamos.

**

La moto paró al fin. Le pedí que me dejara una calle mas atrás. Imaginaba la cara de mi madre al verme llegar así y podía asegurar un paro cardíaco en ese instante. Se llevaría las manos a las caderas y empezaría a soltar cualquier cosa por la boca. Desde que estaba completamente loca hasta por qué pensaba suicidarme. Y después empezarían las preguntas sobre Justin. Y eso me daba aún mas miedo, porque no sabía que pensaría de él. Es decir, no es que me avergonzara de él, sólo que no era el típico chico al que presentas a tu madre y va vestido como para ir a la iglesia. Él era todo cuero, humo y adrenalina. Aquella adrenalina que necesitaba pero que mi madre pensaba que era peligrosa. Y en cierto modo Justin lo era. Era adrenalina en mi piel, en mis sentidos, en su mirada. Y yo simplemente era una adicta. Joder, te está calando hondo.
Me bajé de la moto cuando Justin la aparcó. Él lo hizo poco después apoyándose sobre la moto con cuidado. Antes de que pudiera despedirme o hacer, incluso, el amago de irme, el susurró algo que hizo que mi corazón diera un vuelco.
Sé que puedes cuidarte por ti misma. Lo he visto.” No me miraba. Simplemente cerró los ojos y cogió aire para poder volver la vista hacia mi. Sus ojos con los míos. Lamió sus labios y continuó. “Una chica que no supiera hacerlo no se hubiera comportado como tú en medio de la Mafia.”
Hice una mueca con mi boca intentando formar una sonrisa.
Eres valiente, ___. Y es algo que me gusta de ti.” Aquella afirmación fue lo que hizo que mi piel se erizara. Me consideraba valiente. Valiente... Eso era algo que yo no era, es decir, jamás me había considerado eso. Pensaba que sólo los caballeros y los héroes podían serlo. Yo no era valiente, yo me enfrentaba a mis miedos. Pero no salvaba a nadie... ¿Era eso ser valiente? ¿Era enfrentarte a todo lo que te de miedo o tener el coraje de hacerlo? Yo tenía miedo allí. Yo no me sentía segura en aquel lugar. Pero, ¿era valiente por no irme corriendo? ¿Por esperar y aguantar?
Gra-”
No me las des” interrumpió antes de que terminara la palabra. “Vete a casa, mañana hablaremos.”
Asentí. Y antes de que mi cerebro dijera que no, antes de que mi cuerpo se avergonzara, le hice caso al corazón. Me acerqué a él y le besé. Un toque suave de labios. Él se echó hacia atrás un poco antes de que nuestros labios se juntaran por la sorpresa. Pero al final se dejó llevar de la misma forma que yo. Rodeé su cuello con mis manos acariciando su nuca con mis uñas. Él me rodeó con sus brazos y me pegó a él. Había querido volver a besarle desde la última vez. Labios contra labios, piel con piel. Su respiración acompañada de la mía. Fue un beso lento, suave, de los que no tienen prisa por acabar. De los que te suben a la quinta, décima o centésima nube y no quieres que acabe. Su lengua rozó con cuidado mi labio inferior pidiéndome más acceso a mi boca. Se lo dí con ganas. Nuestras lenguas comenzaron a acompañar a nuestros labios. Mis manos tiraron de su pelo haciendo que soltara un dulce gemido en mi boca. Sonreí ante eso y el imitó mi sonrisa. Reímos y nos separamos poco a poco.
Buenas noches” susurré mezclando mi aliento con el suyo. Su pecho subía y bajaba a la misma velocidad que el mío.
Buenas noches, gatita...” Mordí mi labio y me separé despacio. No quería irme, pero tenía que hacerlo. Justin deslizó sus manos de mi cintura poco a poco hacia abajo, dejándolas caer a ambos lado de él.
Metí un mechón de mi pelo detrás de mi oreja y sonreí hacía él con las mejillas sonrojadas. Me devolvió la sonrisa con diversión. Agaché mi cabeza y anduve los pocos pasos que quedaban hasta mi casa. Atravesé el jardín intentando no hacer mucho ruido. Tal vez mi madre no había mirado aún en mi habitación. Tal vez aún no había notado que me había ido... Eché un vistazo a mi espalda cuando una moto pasó por delante de mi. Sonreí. Dios, parecía una idiota enamorada. No quería ser así. No quería tener que recordar una fecha cada mes, cada año. Dios, esto era ridículo, ni siquiera era mi novio. No sabía ni que eramos. Algo mas que amigos, eso estaba claro. Pero no había un nombre... Tal vez deberían buscar alguno. “Posible pretendiente a novio formal” quedaba bastante raro. Pero que digo, con Justin eso no existía. Ni siquiera sabía que podía pasar más allá de la cita. La anterior no fue como esperaba, aun que tampoco tenía ni idea de que era una. Pero tal vez todo esto sólo era para llevarme a su estúpida cama. Le gustas, creele por una vez. Pero me era difícil. En el fondo aún desconfiaba.
Matt también me dijo eso. Matt me dijo que seríamos felices, como los abuelitos, que viviríamos muchos años juntos. Él y yo. Me prometió que el amor existía para siempre. Que los finales felices no solo están en los cuentos. Y le creí. Le creí como una estúpida y mira lo que pasó. Pero tal vez con Justin no sea así. O tal vez sea peor. Podía ser peor por muchas razones. Porque el amor no existe para toda la vida. No creo que puedas querer de la misma forma para siempre. Todo acaba. Todo acaba en desastre, sufrimiento y llanto. Todo tiene un final que nadie espera. Y con Justin jamás me espero nada... Todo me sorprende. Todo hace que el corazón me de un vuelvo, que mi respiración se agite o se pare, que se me erice la piel por cada palabra que dice o cuando me toca. Eso no lo había sentido nunca por nadie, ni siquiera por Matt. Y eso era lo que me daba miedo. Que Justin pudiera tener el suficiente poder como para romperme. Como mi padre.
Suspiré librando mis pensamientos. Abrí la puerta cuando pude encajar la llave y entré con total sigilo. Eran casi las once de la noche y podía darme por muerta si mi madre se enteraba. Me quité los zapatos con cuidado para no hacer ruido y caminé con total silencio hacia la escalera. Que no estuviera despierta, que no estuviera despierta... La luz se encendió entonces. Mierda.
Ejem.” Mi madre se encontraba apoyada en el marco de la puerta que conducía al salón. “¿Qué son estas horas, señorita?” Mi madre cruzó sus brazos sobre su pecho y me echó su mirada de “madre enfadada”. Creo que todas sabéis a cual me refiero. Exacto, esa que realmente acojona.
Yo... Estaba en casa de Danna haciendo un trabajo y a lo tonto nos quedamos dormidas las dos” respondí en medio segundo. Que suene convincente, por favor.
Danna... Claro, ¿y no pudiste llamar?” Levantó una ceja empezando a acercarse a mi.
Saqué mi móvil y se lo enseñé. “Apagado, ¿ves?” Menos mal que eso era cierto...
Vete a la cama. Hablaremos de tu castigo mañana.”
Pero ma-”
A la cama, ___.”
Apreté los dientes y subí las escaleras sin decir ni una sola palabra. Sabía que me lo merecía. Al menos no tendría un castigo muy severo. Si supiera donde realmente estuve... Suspiré abriendo la puerta de mi cuarto y saqué la chaqueta por mis hombros colocándola sobre la silla. Cerré la puerta con el pie sin que hiciera mucho ruido. No quería despertar también a Jake.
Me quité el resto de mi ropa y agarré una camiseta ancha que tenía guardada en el armario. La azul. La camiseta favorita de mi padre. Me llegaba por la mitad del muslo. Me encantaba. Todavía olía a él. Cerré los ojos intentando no imaginarle aquí. Ahora sería el momento en el que entraría en mi cuarto con una taza caliente de colacao y me diría que todo estaba bien, que a mamá se le pasaría el enfado en seguida y que hablaría con ella para que no me castigara. Sonreí cuando las lágrimas comenzaron a formase.
Me acerqué a la cama y enchufé el móvil para que se cargara antes de meterme en la cama. Bip, bip. Mensaje. Tenía unos cuantos de Danna. Y otros tantos de Eric preguntándome que a donde había ido con Justin. Que respondiera en seguida, que mas me valía contarles todo y... Bueno el último de Eric no es muy agradable. Pero el mensaje que había llegado fue el que de verdad me hizo sonreír. Respondí a toda prisa y dejé el móvil sobre la cómoda antes de taparme hasta arriba y dejar que Morfeo se ocupara del resto.

De: Justin
Pasa una buena noche, gatita.
Ya echo de menos que me beses como antes.
Y que admitas que te tengo totalmente enamorada.

Para: Justin
Buenas noches.
Yo también echo de menos esos besos.
Y que admitas que te tengo totalmente loco.

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