lunes, 20 de enero de 2014

Capitulo 34

 “No hago tratos contigo.”



¿Dónde está?”
¿Dónde está qué, Justin?”
La nota, ___. Quiero verla ahora mismo.” Pronunció con voz dura.
Le entregué la carta después de haber cerrado la puerta de mi cuarto. Justin acababa de llegar y había subido por la ventana (parece ser que es su forma mas habitual de entrar en una casa ajena). Antes de si quiera darme un beso de bienvenida, o como quieras llamarlo, había venido pidiendo la nota. La estúpida nota que no sabía quien había podido escribir. Si Justin no había sido, ¿entonces quién? ¿Matt?
Justin inspeccionó la nota con mucha atención. La leyó, volvió a leer y releyó por infinita vez. La nota iba a ser la misma. Arrugó la nota en un puño y comenzó a pasearse de arriba a bajo por mi cuarto. Estaba nervioso y tenso. No tenía mucha idea de qué decir en este momento.
No puede ser...” Susurró lo suficientemente bajo para que me costara entenderlo. Estaba hablando para sí mismo.
¿Qué no puede ser?” Pregunté antes de darme cuenta. Bocazas.
¿Qué?” Respondió sin pisparse. Señalé la bola de papel entre sus manos y él bajó la mirada siguiendo mi señal. “Oh... No es nada, voy... Voy a llamar a Ryan. Ahora vengo.” Dijo sin expresión.
Justin tiró la bola de papel a la basura y se encaminó al baño sacando su iPhone del bolsillo. Marcó el número que se sabía de memoria, el de su mejor amigo y se puso al teléfono. Justo cuando estaba apunto de hablar cerró la puerta tras de él.
Me quedé sola en mi cuarto, perpleja y sin entender nada de la situación. ¿Habría reconocido la letra? ¿Sabría de quien podría ser? ¿Y por qué no me lo decía? Suspiré y fui a la papelera a recoger el cacho papel.
Una vez lo hube estirado en mis manos, volví a intentar ver si conocía la letra. Plan fracasado. Miré a contra luz, por si acaso tenía algo escrito con una tinta casi invisible o algo por el estilo. El plan volvió a fallar. ¿Quién demonios mandaba mensajes así? Todo esto estaba empezando a ponerme nerviosa y a asustarme.
Ryan, llámalo.”
La voz de Justin se colaba a través de la puerta. Hubo un silencio después de esa frase. Ryan estaría respondiendo, supuse.
No. Mira, entiende que... ¡Me importa una jodida mierda! ¡Llámalo!” Gritó lleno de enfado.
¿A quién mierdas tenía que llamar? Desearía poder estar escuchando que decía Ryan.
Joder, joder. Bien. Quedaré con él mas tarde.” Podía notarse que tenía la mandíbula apretada. “No, no vas a venir conmigo. Adiós, Ryan.”
La puerta se abrió de golpe antes de que pudiera procesar que la llamada había acabado. Pegué un pequeño salto debido al susto y a la expresión de ira que tenía Justin. Dejé caer mis manos, las cuales todavía sujetaban el dichoso papel y me acerqué con cautela. Él apretaba su teléfono en su mano izquierda. Estaba quieto, quieto e ido. Miraba al frente pero su vista estaba fija mas allá, mas allá de una pared. Fuera de aquí.
Justin, ¿es... estas bien?” Lamí mis labios y entrelacé una de sus manos con la mía.
Él pareció reaccionar y bajó la mirada. Su expresión cambió cuando vio la preocupación dibujada en mi cara.
Asintió. No dijo ni hizo nada mas. Me acerqué a su cuerpo y rodeé su cintura apoyando mi cabeza contra su pecho. Le abracé durante unos segundos antes de decir nada. Él poco a poco fue respondiéndome, hasta que finalmente los dos quedamos fuertemente abrazados el uno al otro.
Gatita, voy a arreglar esto, ¿de acuerdo? Confía en mi.” Susurró contra mi pelo antes de depositar ahí un beso.
¿Sabes quién-”
Shhhh” cortó. “Dejámelo a mi, ¿si? No te preocupes por nada mas.”
Levanté la vista encontrándome con sus ojos miel. Confiaba en él, claro que lo hacía. Pero estas palabras habían hecho que saltara la alerta por todo mi cuerpo. ¿No iba a decirme quién era? Eso no tenía sentido, sea quien fuere, era cosa mía. Cosa de los dos. No iba a dejarle sólo en esto. No iba a dejar que se ocupara de este asunto y me mantuviera al margen. Yo no era así.
Dime quién es, Justin.”
Besó mi frente y volvió a abrazarme con fuerza. “Debo irme.”
Su cuerpo se despegó del mío. El vacío invadió todo. La habitación, mi cuerpo, mi corazón. ¿Iba a irse tan normal después de todo? ¿No confiaba él en mí? Abrió la ventana sacando medio cuerpo fuera. Se quedó ahí parado un segundo antes de inclinarse y saltar hasta abajo.
Volví a quedarme sola. Y esta vez me sentía sola de verdad.
Justin, ¿por qué...?” Susurré cuando ya no había forma de que pudiera escucharme.

**
Mas tarde.
Justin:

Habíamos quedado en unos minutos. Pero me daba igual. Había estado todo el día deseando que llegara este momento. Toda la tarde pensando en ____. Toda la tarde pensando en que había hecho lo correcto en no haberle dicho quién había mandado la nota, porque en verdad, no era para ella. La nota iba para mí, a través de ella.
Abrí la puerta empujando con el hombro y pasé la recepción sin percatarme de cada uno de los gritos que pegaba la recepcionista. No me importaba no poder entrar, no me importaba una mierda nada en este instante. Mi mente estaba fija en un sólo hombre.
La recepcionista siguió detrás de mí hasta que me paré delante de la puerta que buscaba. Había un gran tipo custodiando la puerta. Un negro enorme y corpulento. Si hubiera sido Ryan en este momento hubiera dado la vuelta y estaría diciéndomelo con la recepcionista y esperando que fuera mi turno junto con un café. El hombre me miró de arriba abajo con arrogancia. Esperaba a que dijera algo. Me sacaba una cabeza pero era todo grasa y mal olor. Podría...
¿Qué miras? Sigue andando.” Ordenó.
Mi sonrisa arrogante surcó mi cara sin ni siquiera pretenderlo. “Voy a entrar.”
La risa se escapaba de su boca. “¿Qué te hace pensar eso?”
Mi puño voló hasta su estomago y en momento justo en el que se dobló para agarrarse la tripa mi codo encontró ese sitio detrás de la nuca. Con un fuerte impacto, sordo, hice que el grandullón cayera a mis pies. La técnica consistía en saber donde dar y no dejar que te diera. Aparté uno de mis pies que sujetaba parte de la cara del gorila y moví su cuerpo con ese mismo pie hacia un lado, para poder abrir la puerta y entrar.
Dentro había dos hombres. El que estaba buscando y otro tío clavado al que acababa de derribar, la diferencia era que este tenía mas cara de mala ostia. Tal vez en otro momento me encantaría encargarme de él también.
Apreté mi mandíbula y me acerqué con decisión hacía la mesa. Mis puños la golpearon con tanta fuerza que hizo retumbar cada una de las cosas que había encima. La ira estaba invadiéndome y yo solo quería dejarla salir. Que saliera y fluyera. No iba a detenerla, no iba a pararla. Podría romperle los huesos ahora mismo y ni me importaría.
El gorila dos pareció alterarse y se inclinó a modo de protección contra mi futura victima. ¿Tienen que defenderte de mí, Tony?
Tranquilo, Greg. Todo está bajo control.” Dijo dándole unas pequeñas palma ditas en la espalda a su guardaespaldas.
Si, Greg, ¿por qué no te largas?” Solté con ironía sin ni siquiera mirarle.
Soltó un gruñido y se cruzó de brazos colocándose detrás de su jefe. Así que tenían miedo de mí, eh.
¿En que puedo ayudarte, Bieber?” Preguntó con una sonrisa. Estuve apunto de arrancársela de la cara.
No te hagas el gilipollas. Sabes a que he venido.” Mis manos se apretaron. Todavía seguía inclinado sobre la mesa. Mi ceño continuaba fruncido y la ira seguía creciendo.
Mmmm, creo que era algo así como: Te echo de menos...” Se echó hacia atrás en su silla mientras contemplaba como cada una de sus palabras se clavaba en mi. Hijo de... “Que bien, que quieras negociar.”
Yo no he venido a negociar contigo.” Escupí.
Oh, pero yo si quiero negociar contigo.” Entrelazó sus dedos sonriendo. Estaba harto de su felicidad.
¿Qué coño quieres, Watson?” Golpeé con fuerza la mesa de nuevo con ambos brazos. El gorila volvió a intentar avanzar hasta mí pero Tony le paró levantando la mano. Él continuaba sonriendo. Y su grandullón no hacía mas que enfadarse.
Un trato” soltó cascando su cabeza de un lado a otro.
No hago tratos contigo.”
Pero este te interesa.” Se inclinó hacia delante. Cara a cara conmigo. “Verás, o trabajas para mí o tu novia muere. ¿Te gusta el trato?” Sonrió de manera peligrosa.
Un escalofrío recorrió toda mi espalda. ¿____? Joder, por eso le mandaron la nota a ella. Por eso toda esta estúpida patraña. Joder, no podía hacer nada. No podía decir nada. Si no aceptaba, si llamaba a la policía ambos moriríamos antes incluso de marcar el primer número.
La prometí no volver hacer esto. Me prometí a mi mismo no hacerlo. Pero ahora... La última vez intenté alejarla de mí y nada funcionó. ¿Qué haría ahora? ¿La mantendría conmigo? Esta mañana me había sentido terriblemente mal al no contarla nada. Pero no podía. No debía. Este cabrón es para mi. Sólo tiene que joderme a mí. Ella queda al margen. Al margen...
De acuerdo, ¿qué tengo que hacer?”
Eso querido amigo, vendrá después.” Su sonrisa oscura invadió la habitación. Mi cuerpo. Mi mente.
____, no iba a correr ningún peligro. Prometí cuidarla. Sea cual sea el precio.

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