"Tenía pinta de dar bien duro."
“Danna,
tranquilízate” Supliqué.
“Explícame como se hace eso, porque mi mejor amiga ha perdido su
virginidad y ¡aaaaaaaah!” Solté una risa apartando el teléfono de mi oreja. Sus
gritos eran demasiado agudos para cualquier tímpano, ella ya lo sabía bien.
"Por favor no grites. Acabará enterándose el vecino."
Dije bajando mi tono de voz.
"No vaciles, quiero saber todos y cada uno de los
detalles" hubo una breve pausa. "¿La tiene grande?"
"¡DANNA!" Grité por sus palabras. Eso no se lo diría
nunca, ni en un millón de años.
"¿Qué? Mi misión como mejor amiga es saber todos los detalles
de la vida privada de mi mejor amiga y si ha recibido lo mejor." Comentó
como si se lo supiera de memoria.
"No, eso es de ser una cotilla."
"Sabes que además lo soy."
Ambas reímos. Me senté sobre el retrete (la tapa estaba bajada, no
vayamos a pensar mal). Me había encerrado aquí en cuanto vi el nombre de Danna
en la pantalla de mi móvil. Sabía de que hablaríamos y sobre todo, sabía que la
conversación no iba a ser exactamente corta. Así que mas le valía a mi culo y a
mi meternos en el baño y que mi madre no se enterara de nada. No era un tema
del que se pudiera explicar en una comida/cena familiar y menos con un hermano
como el mío añadido al bote.
Cerré la puerta y respondí. Después de la música que tenía puesta
de llamada, lo primero que oí fue un: 'cuenta', pero de esos que son una orden
y se dicen a 50000 voltios.
"Fue... no sé, como siempre he querido que fuera..."
Admití. "Fue incluso mejor."
"Mmmmm, ¿tenemos un Christian Grey en el instituto y yo no me
he enterado?"
"Cállate. No me ha esposado, ni dado con la fusta, ni nada
parecido."
"Lástima... Tenía pinta de dar bien duro."
"Yo no he dicho que no diera duro..." La piqué de esa
forma que tanto me gustaba.
"¡Lo sabía! Eso no te lo puedes guardar para ti misma."
Hizo otra pausa en la que se oía un 'mmmm', como si estuviera pensando o
meditando. "Creo que deberíamos compartirlo, ya sabes."
"Ni en tus sueños mas profundos, amiga." Solté sin
pensarlo.
"Los celos son los que mas hacen que las relaciones se
rompan..."
"Eres una idiota" recalqué con diversión.
"Pero te gusta" dijo con una risa divertida en su voz.
"Me alegro de que fuera especial. Es un buen tío, aunque con un carácter
no tan simpático."
"Es increíble... Divertido, amable, cariñoso, caliente,
protector, se-" Comencé a decir con voz soñadora antes de que Danna me
interrumpiera desde el otro lado de la línea.
"Para, para, para y para. No me interesa nada de eso,
embalada."
"Déjame." Rodé mis ojos y cambié de tema. "¿Qué fue
lo que hiciste tú? Te se veía muy amigable con Nate, eh"
"Dios, no me lo recuerdes. Todo fue un caos."
"¿Qué pasó?”
“Eric estaba
dando por saco, ¿no? Pues Nate y yo fuimos al baño de chicos.” Mi respiración
se cortó. “No hicimos nada de lo que te estas pensando.”
“No estaba
pensando en nada…” Dije para intentar disimular un poco. Misión totalmente
fallida.
“Ya, bueno.
Estuvimos morreándonos y tal, entonces aparece Katy-“ Interrumpí.
“¿Katy? ¿Qué
Katy?” Fruncí mis cejas.
“Oh, a ver si lo
adivinas. Una alta, rubia, muy guarra.”
“Me suena, continúa.”
“Bien, pues la
golfa me apartó de Nate y se puso a besarle. ¡Delante de mí! Y el gilipollas ni
se apartó ni nada, siguió ahí, disfrutando. Así que me encargué de ambos.” Pude
notar como una sonrisa de orgullo se expandía por su rostro.
“Dime que les hiciste llorar…”
Supliqué. Casi rezaba.
“Mas o menos. A Nate le di
una buena patada en sus partes, y a la zorra (quiero bautizarla con ese nombre
para siempre), la empapé entera con el agua del váter.”
“¿Del váter?” Las carcajadas
salían por cualquier parte de mí. Estaba disfrutando con esta historia de lo
lindo. “¿Cómo?”
“Había un vaso de mini por ahí”
Soltó una carcajada. “Tenía que haber visto su cara, toda llena de rimel y su
cara de zorra del infierno. Estaba que echaba humo.”
“Gracias por destruirla de
esa forma” agradecí. Casi podía ponerme a pegar saltos de felicidad.
“De nada, se lo merecía.”
“Entonces, ¿dormiste donde
Eric?” Pregunté.
“Sí, y debo decir que es un
gay aburrido.” Suspiró con pesadez.
Una voz se oyó de fondo al
otro lado del teléfono: “DANNA CUELGA Y BAJA A AYUDAR A TU MADRE”
“VALE, PAPÁ. Bueno, niña,
tengo que ir colgando.”
“Eso he oído” dije con ironía.
“Boba. Te veo mas tarde, ¿no?”
“Claro, nos vemos esta tarde.
Un beso.”
“Un beso, adios.” Y la
llamada se colgó.
Guardé mi móvil en uno de los
bolsillos de mi pantalón y salí fuera del baño. Llegaba un punto en el que
estar ahí dentro asfixiaba un poco. Coloqué mi pelo hacia un lado. Esta tarde
saldría con Danna y Eric tal y como había prometido. Tocaba una de nuestras
tardes que tanto me gustaban. Un paseo por el centro seguido de un chocolate. Como
hacíamos todos los años por estas fiesta. Supongo que podría volver a llevarme
la cámara. Unas cuantas fotos navideñas mas nunca vienen mal.
Sin querer eché un vistazo a
mi escritorio. Todos los deberes que tendría que hacer estas vacaciones estaban
ahí encima. Dios, cuanto los odiaba. Pero debería intentar organizarme. Tendría
que estudiar, leer y hacer comentarios de texto. Malditos deberes. Estamos de
vacaciones, vosotros no deberíais ni existir.
Me dejé caer sobre la cama
cuando noté que me había sentado sobre algo. Levanté un poco el cuerpo atrapando
con una mano el pequeño papel sobre el que me había sentado. No me sonaba haber
dejado nada ahí. El papel estaba doblado por la mitad y parecía tener algo
escrito. Lo abrí y lo leí. La letra no me resultaba familiar.
Te echo de menos,
preciosa. Nos volveremos a ver pronto.
¿Justin? Tal vez había venido
cuando estaba encerrada en el baño. ¿Habría entrado por la ventana? Supongo que
sí, ya lo hizo una vez. Pero, debería haberse quedado, así no me echaría de
menos. Porque yo también le echaba de menos. Tal vez sólo había entrado a
dejarme la nota, por muy romántico y cursi que quedara. Tal vez no me había oído
y pensaba que no estaba, y por esa razón se había ido.
Sonreí como una tonta al
pensar que había estado aquí sólo para dejarme este trozo de papel. Creo que
debería de llamarle. Si se hubiera ido no creo que estuviera muy lejos y podría
volver de nuevo.
Saqué de nuevo el móvil y
marqué el número. Un tono. Dos. Tres…
“Buenos días, gatita.” Saludó
al instante.
“Buenos días, ¿dónde estas?”
La sonrisa idiota volvía a adornar mi cara.
“¿Dónde estoy…? En mi casa,
¿por qué?” Preguntó extrañado.
“¿Ya has llegado?” Soné
sorprendida. La verdad es que lo estaba. Me resultaba muy raro que hubiera
llegado tan rápido a su casa desde aquí. “Caray, debo de haber estado hablando
bastante…”
“Gatita, te juro que estoy un
poco perdido.”
“Tú, tú acabas de venir y me
has dejado una nota, ¿no?”
“¿Una nota?”
“Si” me expliqué. “Había una
nota sobre mi cama, dice: ‘te echo de menos, preciosa. Nos volveremos a ver
pronto.’ ¿No has sido tú?”
“No.” Su voz se tensó y su
respuesta provocó lo mismo por todo mi cuerpo. ¿Si él no había sido, quién
demonios…? “Voy a tu casa.”
“Justin…”
“____, espérame, ¿de acuerdo?
No tardo.”
“Pero-“ No pude terminar la
frase, la llamada se había cortado.
¿Quién había mandado la nota?
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Siento que el capitulo no haya sido muy largo, la verdad es que ahora mismo mi imaginación esta en fase nula y descendiendo. Perdón de nuevo.
De todas formas empiezo ya a meter poco a poco toda la trama que va a aparecer... Chan, chan.
Lo que sí me gustaría es que dierais vuestra opinión y qué cosas os gustan y que no, además de que querríais que sucediera. Así que pasaros por aqui: ask.fm/bedftmaddox
Muchas gracias a todos por leerla y a las nuevas, bienvenidas.
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