“Nunca nadie me había bailado de
esa manera...”
Música de nuevo. El olor a humo y alcohol invadía todo
el establecimiento, mezclado con el olor a perfume y sudor que la
gente iba dejando. No soltaba su mano, no podía. Aún no llegaba a
sentirme segura en aquel lugar y mucho menos con esta ropa. La gente
bailaba separada, pegada, muy junta. No sabías donde empezaban el
cuerpo del otro. Manos por todas partes, arriba, abajo,
balanceándose, tocando. Apreté su mano. Al fondo el DJ ponía Bad
Boy de Cascada. Vaya, venía al pego, ¿una indirecta? La música
sonaba alta, fuerte, hacía retumbar el suelo y te incitaba a bailar.
Poco a poco la gente nos iba dejando pasar y pudimos llegar a la
pista. Justin movía su cabeza al ritmo de la música. Dio un apretón
a mi mano cuando llegamos al centro.
-Remember the feelings, remember the day. My stone
heart was breaking. My love ran away. This moments I know I would be
someone else. My love turned around and I fell-
Siempre me había gustado esta canción, podías bailar
bien con ella (en este ambiente, claro). Mordí mi labio aún no muy
segura de que hacer o que decir. Justin soltó mi mano dándose la
vuelta hacia mí. Sonrió de lado, con esa sonrisa tan suya. Su
cuerpo se acercó a mí rozando sus labios con mi oreja. Un susurro,
dos. La música nos envolvía.
“¿Sabes bailar, gatita?” Voz ronca. Piel de
gallina.
Su mano se deslizó por mi mano subiendo poco a poco por
mi brazo para una vez llegar a mi hombro, hacer su camino hasta
abajo, hasta mi cintura.
-Be my bad boy, be my man, be my weekend lover. But
don't be my friend-
“Mejor de lo que tu crees.” Respondí. Iba a ganar
su juego por una vez. Iba a seguir el consejo de Danna, ese que me
dió hace mucho tiempo: Se tu misma pero un poco mas atrevida.
-You can be my bad boy, but understan that I don't
need you in my life again-
Se lo tomó exactamente como yo quería. Un juego. Sus
manos apretaron mi cadera, ambas ya se habían colocado ahí en un
movimiento rápido. Un empujón, como un golpe seco. Mi cuerpo pegado
al suyo y sus manos acariciando parte de la espalda que mi vestido
dejaba ver. Había electricidad pura, fugaz. Apoyé mis manos en sus
brazos. Los tatuajes aún podían verse bajo la luz tenue del lugar.
Fui subiendo mis manos como él antes había hecho por sus brazos.
Poco a poco alcancé su cuello y subí un poco mas, colocando mis
manos en su nuca, sintiendo su pelo entre mis dedos. El estribillo
volvía a repetirse. Mi cuerpo quería amoldarse al suyo. Mis caderas
comenzaron lentas a un lado y al otro. Mis dedos recorrían su pelo
revuelto. Me dejaba llevar por la música y me pegaba aún mas a él.
Cintura a cintura. Notaba su respiración, cada vez mas rápida. No
se movía. Me encanta. Cerré los ojos acercándome a él, a
su cuello. Y lo besé. Lo besé lento. Lo besé con un toque
delicado, el cual te dejaba loco (sabéis el tipo de beso del que
hablo). Oí un gemido. Sonreí, esto ya estaba hecho.
Me dí la vuelta cuando sus dedos se aflojaron un poco
tras el beso. Lo estaba consiguiendo y me encantaba. Sus manos
volvieron a atrapar mi cintura.
-You once made this promeise to stay by my side, but
after some time you just pushed me aside. You never thought that a
girl could be strong, now I'll show you how to go on-
Mi cuerpo comenzó a balancerse de un lado a otro. Manos
arriba siguiendo el ritmo que Cascada me marcaba. Mi cadera
acompañaba a mi cuerpo y mis manos fueron bajando poco a poco
dibujando el contorno de mi cuerpo. Las manos de Justin se apretaron
en torno a mí. Lamí mis labios. Comenzaba a tener calor.
-Be my bad boy, be my man, be my weekend lover. But
don't be my friend-
Pegó estaba vez su cintura a la mía. Fuerte. Mis ojos
se abrieron al sentirle. ¿He hecho yo eso? Con sus manos marcaba el
ritmo de mi cintura y la suya. Nos movíamos lentos, sin nada de
separación. Eché mi cabeza hacia un lado haciendo que mi pelo
cayera en esa dirección. Mis manos fueron a las suyas.
-You can be my bad boy, but understan that I don't
need you in my life again-
Sentí sus labios en mi cuello. Un beso, dos, tres. La
música y el baile nos llevaba a otro mundo. Lengua, un dulce
lametón.
“Gatita, ¿has visto lo que has hecho?” Susuró
contra mi cuello.
-That I don't need you again, no I don't need you
again-
“¿Tigre, no puedes ni contenerte en un baile?”
Respondí sonriendo cuando la canción terminó.
Le miré todavía colocada delante de él. Justin se
miró hacia abajo y se encongió de hombros. La sonrisa irónica
volvió acolarse en sus labios.
“Lo que haga, no es problema mio. Deberías controlar
a ese precioso culo que tienes.” Sus manos bajaron entonces a mi
culo. Me aparté de un empujón.
“No te pases, solo estábamos bailando.” Mi voz
había cambiado drásticamente. Eso no iba a pasar.
Levantó las manos en señal de rendición una vez ver
mi cara. “Tranquila, ___.” Metió después sus manos en sus
bolsillos. Se veía adorable si no fuera por el bulto que sobresalía
en sus pantalones. Mi cara se tornó roja cuando me fijé en ese
punto y aparté la mirada. La sonrisa de Justin se ensanchó.
“Voy a por algo de beber.” Pasó por mi lado para
dirigirse a la barra no sin antes acercase a mi y susurrar una frase
que hizo que mi bello se erizara. “Nunca nadie me había bailado de
esa manera...”
Mi cara se puso aún mas roja si eso era posible. Agaché
la cabeza y evité mirarlo mientras una risa brotó de su garganta
mientras se alejaba. Gilipollas. Ahora me había quedado sola.
Cerré los ojos y aparté mis pensamientos del baile, Justin y su
estúpido empalme. Observé mi alrededor. Las parejas bailaban
juntas, pegada. ¿Qué tenía mi baile de especial? Joder, pasa de
eso, solo quería ponerte nerviosa. Lo había conseguido. Agh. Me
abracé ami misma no sabiendo que hacer. Justin comenzaba a tardar un
poco. Coloqué un mechón de mi pelo detrás de mi oreja e intenté
visualizarlo por el lado en el que se había marchado.
“¿Estas sola, preciosa?”
Unas manos acariciaron mi espalda. Me alejé. Un chico
alto y moreno se había acercado. Llevaba el pelo corto, rapado por
los lados y sonreía con los dientes torcidos mientras sujetaba una
cosa. Sus ojos negros no me gustaban nada.
“No, lo siento, estoy con alguien.”
“Oh vamos, ¿quieres bailar?” Preguntó dando un
paso hacia mi. La distancia se cortó de nuevo. Negué con la cabeza
y me eché hacia atrás chocándome con alguien que hizo que caminara
de nuevo para adelante.
El chico pensó que me había acercado y agarró mi mano
tirando con fuerza hacia él. Mis manos pararon mi golpe en su pecho.
Las suyas acariciaban mi cintura bajando poco a poco al final de mi
vestido.
“Así estas mejor, guapa. Bailame como has bailado
antes.” Su aliento olía a alcohol. Aparté mi cara con asco de él
intentando soltarme.
“Suéltame.” Espeté. Como vi que estaba borracho le
pegué un fuerte empujón que hizo que se tambaleara hacia atrás
soltándome. No sin antes tirarme la copa encima cuando casi se
tropieza. La cara de aquel chaval cambió en un segundo y pronto lo
tenía delante de mi agarrando mis hombros con mas fuerza que la de
antes. Justin, te necesito.
“Puta, vas a pagar-”
“Creo que no, tío.” Su voz. Mi salvación. “Y
ahora vas a soltar las manos de mi chica. ¡Ahora!”
Justin había aparecido detrás de mi. Aquel grito había
asustado al chico que en seguida apartó sus manos de mi. No
necesitaba ver la expresión del rostro de Justin. Sabía como debía
de estar ahora. Su mano agarró mi muñeca y tiró suavemente de mí
para colocarme detrás de él mientras encaraba al tipo.
“No sabía que estaba contigo, Bieber.” El chico
tragó saliva alejándose poco a poco de Justin. Su expresión era de
horror total. La espalda de Justin se tensó. Me pegué a él.
“Dejálo, por favor. Olvidalo y vamonos...”
Supliqué. Pero no me oyó. La voz estaba muy alta y yo no podía
gritar mucho más.
El puño de Justin se levantó y las manos del chico
también al mismo tiempo, cubriéndose la cara. Esto no podía pasar.
Cerré los ojos y apreté la mano de Justin.
“Justin, por favor, no.” Volví a suplicar. Abrí
los ojos. El chico seguía con las manos en la misma posición pero
Justin comenzaba a bajar su puño. Su cuerpo se relajaba. Se giró.
No me dio tiempo a decir nada más.
Justin aumentó la velocidad sacándonos del local a
toda prisa. Estaba asustada, preocupada. Dios, casi se monta una
pelea delante de todo el lugar. Ni un solo comentario. Ni una sola
palabra. La noche fría nos daba de lleno pero nosotros seguíamos
caminando. Paso rápido. Mis tacones golpeaban el suelo con dureza.
Casi estábamos corriendo.
“Justin, para.” Pedí. Tiré un poco de él pero no
surgió efecto. El seguía andando y conmigo a su lado. Su mano
sostenía con fuerza la mía. No iba a soltarme.
No, no hasta que llegamos al coche que abrió mi puerta
con un golpe seco.
“Entra.”
No discutí mas. Pero no quería verle así. Hoy era
otra noche, hoy no debía haber peleas, no debía haber enfado.
Eramos él y yo. Quería sentirme bien, quería que él también lo
estuviera. Monté en el coche y cerré la puerta al mismo tiempo que
él entraba por su lado. Cerró de un golpe e introdujo la llave de
contacto. Sus manos apretaron con fuerza el volante y los nudillos se
volvieron blancos. Le miré. Mandíbula apretada, mirada fija en la
carretera y ojos negros, negros como la noche. Nunca le había visto
así. El motor rugió y aceleró. Íbamos rápido y no sabía hacía
donde.
“Justin...”
El acelerador se apretó. 100, 110, 120... La carretera
recorría las ruedas del coche. Cada vez mas rápido, cada vez la
mandíbula mas apretada y el ceño mas fruncido.
“Para, Justin...”
130, 140, 150... La aguja del acelerador seguía y
seguía aumentando. La carretera principal estaba desierta pero tenía
miedo. Tenía miedo con Justin. 160, 170, 200...
“¡JUSTIN, PARA!” Grité con todas mis fuerzas.
Entonces sus ojos volvieron a su origen, su mirada se
suavizó y frenó. Frenó en medio de la nada. Le eché una mirada
aún con la agitación de la velocidad. Abrí la puerta y salí. A la
mierda la cita, a la mierda el vestido, a la mierda él y su enfado
suicida.
“¡Estas completamente loco!” Le grité una vez que
salió del coche. “¡Podíamos haber muerto!”
“No iba a dejar que eso pasara.” Su cabeza estaba
agachada.
“No puedes conducir así, ¿no lo ves?” Mi pecho
subía y baja con rapidez. Él levantó su mirada y frunció el ceño.
“Puedo conducir como me de la gana. No eres mi madre.”
“No, no lo soy.”
“Entonces, ¿qué coño haces?¿Eh?” Gritó
acortando la distancia que quedaba entre nosotros. Levanté la vista
para verle y él acercó su cara a la mía encarándome. “Eres una
niña de mamá. Casi me pego por ti, ¿y así me lo pagas?”
“No te pedí que me defendieras.”
“¡NO IBA A DEJAR QUE TE TOCASE DELANTE DE MI NI DE
NADIE!” Me asustó. Su voz realmente me asustó. Las lagrimas
querían salir en ese instante. Mordí mi labio y agaché la cabeza.
“Estaba contro-”
“Oh, por favor, no me hagas reir, ___. Ese hijo de
puta podía haberte hecho cualquier cosa ahí.” Se alejó dejándome
espacio para respirar. Dio unos pocos pasos dándome la espalda con
las manos sobre su cintura. Mis puños se apretaron.
“Eso nunca iba a pasar.” Susurré casi para mí.
“Dios y tu cara, joder...” Pasó una de sus manos
por su cuello, frustrado.
Levanté mi cara para mirarle. “Le empujé, todo
estaba bien.”
“No, no lo estaba. Y cuando me hiciste no pegarle lo
que se merecía yo...”
“¿Tú, qué?” Solté enfadada.
“¡Nunca había hecho eso! Nunca había parado por
nadie, ¿vale?” Mis ojos se abrieron de sorpresa y mis puños de
aflojaron. “Tu me haces parar. Me haces pensar con claridad. Pero
cuando Jordan te estaba tocando, yo-” Se cortó apretando la
mandíbula y se dio la vuelta para no mirarme.
Di unos pasos hacia él y rodeé su cintura desde atrás
con mis manos, apoyando mi mejilla sobre su espalda.
“Gracias. Gracias por parar y por haberme sacado de
allí.” Susurré. Su cuerpo se relajó ante eso y continué. “Sé
que no soy lo mejor que vas a encontrar y que no soy como se espera
muchas veces, pero gracias por todo.”
Se giró. Mirada con mirada. Miel y verde. Suspiró y
acarició mis mejillas con ambas manos. Su frente se posó en la mía
y cerró los ojos. Su respiración chocaba con la mía y mi corazón
aceleraba cada vez más. A mil por hora.
“Gracias a ti, por ser lo que llevo tanto tiempo
buscando, una razón para parar.”
Y sus labios fueron en busca de los míos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario