"Pero acepté. Ahora voy a luchar por
Tony."
El coche rugió fuerte cuando Justin pisó el
acelerador. Sabía que tenía que irse y sabía la razón. Es decir,
era obvio. Pelea. Y odiaba eso. Odiaba que estuviera por debajo de
eso. Pero era su abuelo. Su abuelo siempre iba a estar por encima de
todo. Pero eso no quitaba que me doliera que tuviera que irse. En ese
momento no pensaba en su abuelo, no pensaba en nada mas que en que se
iba. En que se iba y me dejaba sola, de nuevo. Estaba siendo egoísta
y me daba igual. Le quería para mí hoy, era nuestra noche. ¿Pero
por qué estas así si no sois nada? Tal vez sea por eso.
Tal vez sea por que no tengo ni idea en que punto estamos. Pero
quizás es mejor así. Quizás no importe que seamos, que hagamos.
Tal vez de igual si somos esto o aquello. Tal vez sólo debamos
sentirnos infinitos como en aquel libro que tanto me gusta. A lo
mejor debemos dejarnos llevar, por el uno, por el otro, a donde sea.
Pero si se largaba ahora no íbamos a dejarnos llevar a ningún
sitio.
Miraba por la ventana. No tenía ganas de hablar con él.
Las farolas iluminadas eran más interesantes, la verdad. Iba
contando una a una. Parecía gilipollas. Apoyé la cabeza sobre el
cristal. Después de todo, había sido una noche increíble.
“¿Dónde quieres que te lleve?” Preguntó
levantando la mirada de la carretera unos segundos para echarme un
rápido vistazo.
“A mi casa.” Era pronto todavía y no tenía ganas
de ir a casa de Danna, ya la llamaría cuando estuviera en casa.
Justin asintió y sus manos se apretaron en el volante.
Los nudillos blancos. “¿Vas a seguir enfadada mucho más tiempo?”
Preguntó.
“No estoy enfada-”
“A mi no intentes mentirme, ___. Se cuando lo haces”
dijo con el ceño fruncido. Mierda.
“Olvídalo.” Dije con desdén.
Suspiró y dejó caer su cabeza contra el volante un
instante. Después sus ojos fueron hacia mí.
“No quiero volver a cagarla de esta forma, contigo.”
“Pues no lo hagas, Justin.” Crucé mis brazos. No
quería discutir nada ahora. “Sé que tienes que irte. No tienes
que explicarme nada.”
“Sí, si lo tengo. Porque no quiero que pienses que no
me gustaría quedarme contigo toda la noche.” Cuando dijo aquello
no supe reaccionar. Le miré intentando encontrar algo de mentira. No
había nada. Sus ojos volvieron a la carretera. Íbamos por la
carretera principal y no había ningún coche. Extraño.
“Lo siento...” susurré.
Frunció el ceño y me miró. Un coche se había
colocado detrás de nosotros. “¿Por qué? No has hecho nada para
que tengas que disculparte.”
“Sí, por haberme enfadado.” Tragué saliva y lamí
mis labios lista para mirar sus ojos mieles. “Lo siento mucho,
Justin.”
PUM.
El golpe nos había dado de lleno. La fuerza del impacto
nos lanzó hacia delante. Mi voz se apagó cuando todo ocurrió. Los
cinturones nos mantenieron lo suficientemente sujetos para que
nuestras cabezas no chocaran contra el coche. Me sobresalté cuando
miré hacía atrás. El coche de detrás nos había dado de lleno. Su
delantera estaba aboyada, y no quería ni imaginar como debería de
estar la parte nuestra de detrás.
“Hijos de puta.” Justin agarró con fuerza el
volante y cambió de marcha. La velocidad comenzó a notarse.
Justin:
No, no, joder. Aquí con ___ no. Mierda. Esto no
estaba pasando ahora. Apreté el acelerador. Necesitaba alejarnos de
ellos. Las cosas que podrían pasar esta noche no eran buenas y con
___ aquí no iba a poder perder el tiempo en jueguecitos estúpidos.
120, 130, 140. Tenía que alejarme y darles esquinazo. Otro golpe.
Por la derecha. Y rápido. Maldita sea, iba a perder el control como
volvieran a golpear de esa manera.
Miré a ___. Estaba apretada al asiento con los ojos
cerrados. Estaba asustada, con verdadero pánico. Giré hacía un
lado. Ahora nos separaban dos carriles. La carretera era de 4 y
estaba desierta. Debería meter más gas. Alejarme por completo pero
quedaban unos cuantos kilómetros en línea recta hasta la casa de
___. No iba a poder llevarles allí. No podía meterla en toda esta
mierda. Era asunto mío y lo iba a arreglar. 150, 160, 170. Intentaba
pillarnos pero por ahora le sacaba una buena ventaja. Se movió otro
carril. Su velocidad aumentaba con la mía. Mierda.
“___, ¿estas bien? Respóndeme.”
“Si...si.” Todavía seguía con los ojos cerrados.
Joder, esto no debería pasar ahora. Miré por el retrovisor. Mismo
carril. Pocos metros.
“Gatita, necesito que me ayudes.” Sus ojos se
abrieron y me miraron todavía asustados, llenos de terror. “No va
a pasar nada, ¿de acuerdo?” Asintió a regañadientes. “Necesito
que mires hacía atrás y me digas en que posición van, ¿vale? Voy
a darles esquinazo en la siguiente salida.”
____ se incorporó un poco y miró hacia atrás. Yo
había comenzado a acelerar de nuevo. Desde el retrovisor no podía
ver quienes eran pero tenía una idea. Ahora la prioridad era sacarla
de aquí.
180, 190, 200. Cambiaba de carril para mantenernos
alejados de ellos, al menos lo suficiente para poder tener una
seguridad y mas tarde una oportunidad de darles esquinazo.
En 50 metros estaba la siguiente salida.
“Justin, nos van a coger.”
“Tranquila, solo unos metros mas.” Fruncí el ceño
y apreté el volante con todas mis fuerzas. Tenía que bajar la
velocidad si no quería que nos estrellásemos al girar. 30 metros.
“Justin...”
10 metros. Un giro y entramos. Seguíamos teniéndolos
detras.
“JODER.” Golpeé el volante y volví a darle marcha
al coche. Íbamos entrando de nuevo a la ciudad. Estos tíos no se
iban a rendir. Tiré de la camiseta de ___ para que se sentara. Un
movimiento fuerte. Su respiración iba muy muy rápido. Saqué mi
móvil y se lo tendí.
“Llama a Adam, rápido. Dile que les diga que acepto y
cuelga.” Ella se quedó paralizada sin entender nada de lo que
había dicho.
El coche de detrás nos rozó de nuevo la parte trasera
lanzándonos un poco hacia delante. Mi pié pisó el acelerador.Volvíamos a coger velocidad. Había que salir de todo esto.
Ella hizo esa llamada. Adam gritaba incoherencias por el telefono que hizo que ___ lo alejara de su oído y colgara rápidamente. Yo tampoco querría oírle después de lo que acababa de decirle. No tardó ni dos segundos después
de colgar que el coche paró. Paró y nos dejó irnos. Maldita
sea. ___ miró hacía atrás comprobando que era cierto que ya no
nos seguía. Suspiró de alivio y volvió a su sitio. Parpadeaba
repetidas veces intentando no llorar. Mi corazón dolía en ese
instante. La había puesto en peligro. Mi estúpida vida lo había
hecho y no había ningún perdón. Siempre es la misma mierda,
siempre son los mismos problemas. Y todo por lo mismo. Todo por la
mierda de la Mafia. Todo por ellos y su jodido dinero. Mis manos
condujeron hasta casa de ___. Ahora mismo sólo pensar en llevarla
allí y que no tuviera que volver a verme si no quisiera. Que no
tuviera que volver a hablarme ni a saber de mí si era lo que quería.
Porque yo no iba a poder alejarme sólo.
No me atrevía a mirarla. “¿Estas bien...?” Susurré
sin apartar los ojos del camino.
“Si... creo que sí. Tu coche, no tanto.” Al menos
aún podía bromear.
Hice una mueca con la boca y asentí. “No te preocupes
por eso.”
No volvimos a hablar. Todo lo que quedaba de camino fue
en completo silencio. Ambos lo necesitaban. Mis nudillos dolían, aún
no había alejado la presión de ellos. No tardamos en llegar. A los
pocos minutos ya divisaba su casa, su jardín, su valla. Estábamos
delante de la puerta. Y aún no podía mirarla. Mi cabeza estaba procesando la decisión que había tomado. Era lo mejor para los dos. Sobre todo para ella. Era una bestia, un monstruo. Debía de tener a alguien en su vida que la quisiera de verdad, que la cuidara y no se metiera en los líos en lo que yo estaba. Alguien que estuviera día si y día tambien y no de vez en cuando. Y menos cuando tenía que cuidar de un anciano. Un anciano enfermo. No cuando tenía que cuidar a alguien por el que daría su vida. No podía arriesgar también la suya. Tenía que dejarla ir. Sin interferir.
“Justin, ¿qué fue lo que aceptaste?”
Esa fue la pregunta que temía que hiciera. No quería
que supiera nada. No quería que se metiera en esto. No quería otra
noche como esta o peor para ella.
“Nada.”
“¿Has aceptado la petición del señor Watson? Dime
que no.”
Apreté la mandíbula y la miré. “No había otra puta
opción.”
“Justin, sí que la había.”
“No iba a permitir que te mataran. Y mucho menos por
mi mierda.”
“No iban a matarme...” Susurró. Sus ojos volvieron
a encharcarse.
“Iban hacerlo. Pero acepté. Ahora voy a luchar por
Tony, voy a ganar dinero para él y no quejarme porque eso va a ser
lo único que te va a mantener a salvo.” Desvié la mirada. No
podía seguir así. No con ella.
“Tú me mantienes a salvo...” Susurró cuando sus
manos se alzaron hasta acariciar mi mejilla.
Aparté la cara de su toque. “Esta es la única forma
que encuentro de hacerlo.” Tragué saliva y hice un gesto con la
cabeza hacia la calle. Iba a rompernos el corazón. “Vete, ___. No
creo que volvamos a vernos.”
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