sábado, 9 de noviembre de 2013

Capitulo 17

  "Eres la primera... Porque este sitio es especial, igual que tú."



No recordaba así sus labios. No recordaba así los besos. Este fue diferente, fue mejor, fue perfecto. Lento, suave y dulce, muy dulce. De esos que hacen parar el tiempo. De los de “soy capaz de batir el record del mundo”. De esos que cada vez que los piensas te devuelven las mariposas al estomago. No quise que acabara, no quise ni respirar otro aire que no fuera el de su boca. No quería nada lejos de sus labios, dientes y lengua. Quería todo lo que me demostraba en ese beso. Provocativo. Deseoso.
Nos separamos cuando el aire que nos dábamos mutuamente no fue suficiente. Abrí mis ojos y mordí mi labio. Mi respiración iba rápida, al compás de la suya, pero él mantenía aún sus ojos cerrados. Miré sus ojos de cerca, apoyando mi frente sobre la suya. Sus manos acariciaban mi cintura con suavidad. Mieles, marrones, eran maravillosos.
Cuando nuestras respiraciones se relajaron, suspiró.
Quiero mostrarte algo.” Sus ojos se abrieron y buscaron los míos en la oscuridad de la noche.
Bajó una de sus manos hasta encontrar la mía y entrelazó nuestros dedos. Sonrió levemente separándose de mí. Y con su mano aún sujetando la mía, nos dirigió de nuevo al coche.

**

Durante todo el camino viajé con los ojos cerrados y la mano sujeta por la de Justin. Sólo la soltaba cuando cambiaba de marcha pero después, volvía a su anterior posición. Conducimos en silencio. Cómodo. Reconfortante. Pero yo me moría de los nervios. No tenía ni idea de a donde podíamos ir o que era lo que iba a enseñarme. Y que me hubiera obligado a cerrar los ojos lo empeoraba todo. Intenté adivinar por donde podíamos ir. Sólo recuerdo haber llegado a la carretera principal. De vez en cuando hacía alguna que otra pregunta del tipo “¿cuanto queda?” ¿a donde vamos?” “¿me das una pista?”, pero Justin solo reía y decía que no, que debía esperar a la sorpresa. Pero sobre la decimoquinta pregunta, ya empezó a enfadarse un poco, por lo que opté por estarme calladita y dejar de parecer una niña consentida.
Contaba el tiempo por canciones. Justin de vez en cuando cantaba alguna canción, en voz baja. Siempre en voz baja. Cuando llegué a la séptima, The Other Side de Jason Derulo, el coche por fin paró. Mis manos buscaron la manija antes de que él pudiera decirme nada y salí. Salí llevándome un enorme coscorrón en la cabeza, que hizo que las carcajadas retumbaran por la noche.
Ja, ja, ja, me parto.” Señalé. Llevé una mano a mi cabeza, justo donde el golpe, y masajeé como pude para que se fuera el dolor.
Eres tan boba” dijo riendo todavía. “Anda ven” oí los pasos mientras se acercaba.
¿Puedo abrir ya los ojos?” Intenté entreabrirlos un poco, pero Justin se dio cuenta y me chistó cuando lo hice regañándome.
Cerré de nuevo los ojos, apretándolos para que él lo viera. “No miro, no miro.”
Noté como el tono de su voz cambiaba. Creo que sonreía. Volvió a agarrar mi mano y a dirigirme de nuevo por el camino. Esta vez intenté averiguar donde estábamos. Sonidos, olores, lo que fuera. Y olía a mar, arena. La brisa de vez en cuando alcanzaba. Y la colonia de Justin llegaba a mí. Y temblaba. Y no de frío, si no por él. Apretó su mano a la mía con fuerza y fue llevándome. Poco a poco alcanzábamos ese sitio, esa cosa que tenía que ver.
Con cuidado...” Susurró unas cuantas veces. Mis pies tropezaban con él suelo. Se había vuelto piedra. “Ahora vamos a tener que subir, ¿de acuerdo? Yo te ayudaré.” Me colocó entonces delante de él, agarrando fuerte mi cintura, pero no tan fuerte como para hacerme daño.
Su cuerpo iba empujando el mío poco a poco para que caminara. Me levantaba cuando tenía que subirme a una roca o cuando había un saliente en el que podía caer. Subimos de roca en roca. No eran complicadas si no fuera con los ojos cerrados. Parecían bastante fáciles. Cuando llegamos arriba la roca se volvió mas plana que las demás. Justin me colocó en una posición. La brisa me daba en la cara. Noté como se puso delante de mí, a un lado.
Ya puedes abrirlos.” Y lo hice. Y nunca olvidaré aquello.
El mar se veía delante de nosotros, lejano, hermoso. Desde este pequeño acantilado podías ver más allá que desde la playa, mas allá que desde cualquier sitio. El cielo parecía unirse a él. Ambos juntos. No sabías donde acaba uno y empezaba el otro. Las estrellas se reflejaban en el mar, en las olas. Y no podía apartar la vista. No quería perderme detalle de aquello. Justin se colocó detrás de mí y apoyó su barbilla sobre mi hombro observando aquel paisaje. Sus dedos acariciaron mis brazos de arriba a bajo.
¿Te gusta?”
¿Como has encontrado esto?” Pregunté al mismo tiempo que él.
Se encogió de hombros y me miró desde su posición. “Un día, caminando. No hay mucha mas historia.”
Me alejé lo suficiente para mirarle. “Justin...”
¿Te gusta?” Volvió a preguntar. Asentí. Asentiría millones de veces.
Me encanta, gracias” sonreí. Y eso le hizo sonreír a él.
Imaginaba que conseguiría impresionarte con esto.” Besó mi mejilla y sus manos rodearon mi cintura, colocándolas sobre mi viente.
Así que, ¿usas siempre esto para impresionar, Bieber?” Pregunté con sarcasmo.
Sólo contigo, gatita.” Ronroneó en mi oído. La electricidad invadió mi cuerpo. “Eres la primera en venir.”
¿La primera? ¿Por qué? Este sitio es perfecto para... No sé, llevarte a cualquier tía ala cama.”
¿Eso quiere decir que vas a probarla?” Sus cejas se levantaron y su sonrisa estúpida apareció.
Sigue soñando, tigre” dije dándole unas palmaditas en la mejilla. Reí ante la mueca que hizo.
Eres la primera... Porque este sitio es especial, igual que tú.” Afirmó. Agachó su cabeza en mi hombro y lo besó.
Después se incorporó. “Sé que sabes porque hago lo que hago. Y no me arrepiento. Volvería a elegirlo siempre.” Me giré cuando sus manos abandonaron mi cuerpo y miré sus ojos. “Cuando me enteré, tenía 16 años y desde entonces, he estado consiguiendo dinero para mi abuelo. Me escapé de casa y me vine con Ryan. Tenía que hacer algo por él, luchar y ayudarle.”
Tragó saliva y desvió la mirada. “Un día mi abuelo se puso peor, la quimio no le hacía nada y yo no podía verle morir. No puedo decirle adiós en una cama de hospital. Y aquel día estaba destrozado. Rompí cosas, grité gilipolleces, me enfadé con cualquiera que me mirara incluso. Tenía en mente que mi abuelo iba a morir, ___. Que moriría pasando un puto infierno y...” Lamió sus labios y miró al mar, para poco después volver sus ojos a mí.
Encontré este sitio por casualidad. Iba con la moto y llegué a la playa. Anduve en línea recta, sin importar a donde fuera. Y encontré esto. Y pensé, ¿por qué no? Mi abuelo se va a ir, ¿por qué yo no con él? Y quería hacerlo, quería saltar. Pero no lo hice. Porque soy un cobarde.”
No Justin, tu no eres un cobarde...”
Lo soy. Lo soy porque quise huir. Quise escapar de todo porque no iba a poder soportarlo.”
Pero cambiaste de opinión, y ahora estas aquí, conmigo.” Mi voz empezó a quebrase.
Por este sitio, ___. Cuando llegué y estaba a punto de hacerlo miré al mar, al cielo. Y vi que mi abuelo lo conseguiría, que si me iba jamás le ayudaría. Que lucharía siempre por él. Que seríamos infinitos como el cielo y el mar. Que jamás iba a perderle.”
Le abracé. Le abracé por todo. Por su dolor, por el mío, por el de cada persona que pasa por esto. Por haberse ido de casa, por haber tenido que pelear por ayudar a un ser querido. Por ser más valiente y fuerte de lo que nunca había sido. Y él al final me abrazó. Con fuerza. Porque estaba ahí para él.
No quiero que me veas así, ___.”
Calla.”
Esto era para tí, no para-”
Justin, callate.” Me aparté centímetros. Sólo para mirarle. Nuestras bocas estaban muy cerca aún. “Gracias, gracias por esta noche, por demostrarme como eres. Por enseñarme esto. No estas solo de acuerdo, nunca más.”
¿Tú estas conmigo?” Susurró con voz ronca.
Si.” Asentí mirando sus ojos marrones. “Y no voy a irme.”
Sus labios se acercaron a los míos. Un suave roce. Lento. Dejándome sin respiración.
Bip. Bip. Mensaje.
Justin gruñó y sacó su móvil del bolsillo. No necesité ver el mensaje, imaginé lo que venía a continuación.
Llévame a casa.”
Levantó la vista de su teléfono. Su expresión cambió a tristeza. “___, yo no quier-”
No importa, sólo déjame en casa.” Sonreí un poco. Asintió y me indicó con la cabeza.
Ven, es por aquí.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario