jueves, 26 de septiembre de 2013

Capitulo 7

"...esto no es un sitio donde puedo protegerte y tampoco es un sitio para una cita."


No pude negar sus palabras.

Sentí la necesidad extrema de besarle en el momento en que bajamos de aquella máquina. Íbamos a toda velocidad, el aire nos rozaba la cara sin dejarnos escapatoria, nos alcanzaba plenamente y tuve que esconder mi cara trás su espalda, aprentando mi agarre alrededor de su cintura. Noté como reía en silencio cuando hice eso, su estomago se contraía. Con los ojos cerrados no pude divisar el lugar exacto en el que estabamos, ni si quiera recordaba el camino. Estaba perdida. Con él. Y llegó un punto en el que me asustó. Asi que cuando bajamos de la moto tuve ganas de besarle, pero no por deseo, si no por haber parado la máquina, por haber frenado al fin. 
Miré alrededor intentando conocer algo, pero por ahí no había nada. Bueno, excepto un "restaurante" si es que podía llamarse así. El letrero estaba medio torcido y una de las luces del panel estaba fundida, por lo que solo podía leerse: Tony's Restarant. Creo que os podeis hacer una idea de como era aquel sitio solo con eso. Le miré levantando una ceja esperando que hablara. ¿En serio pensaba que este sitio era el mejor para arreglar las cosas? O sea, no esperaba una cita con velas, rosas y corazones, pero algo mejor que esto al menos si. Un McDonald. Lo que daría por estar en uno en este momento.
"Que no te engañen las apariencias, sirven comida que es una pasada." Se encogió de hombros echándome una leve mirada a la vez que comenzaba a andar hacia la puerta de entrada.
"Un bar de carretera, genial..." susurré para mí a la vez que le seguía.
Me sostuvo la apuerta cuando la abrió a la vez que sonaba esa campana cuando entra alguien. En algunas tiendas las ponene, pero aquí asustaba. 
El bar por dentro no estaba tan mal, un pequeño mostrador cuando entrabas (vacío, eso si), y por detrás todo lleno de mesas. Unas con sillas y otras pegadas a la pared con asientos en cuero rojo. Al fondo había dos puertas, para el baño supuse y a un lado, la cocina, con otro cartel reluciente encima. Justin agarró mi mano y tiró de mi hasta una de esas mesas con asientos rojos. Hice una mueca cuando caí sobre el asiento y él soltó una carcajada cuando vio mi cara, sentándose justo en frente de mi.
Apoyó sus brazos sobre la mesa, a ambos lados de los míos y se acercó un poco susurrando: "Te va a gustar gatita, confía en mi." Bufé y eso solo hizo que riera aún más.
Solo habia unas 15 personas más, por lo que no tardaron en atendernos. Cuando la camarera llegó entendí porque Justin frecuentaba este lugar.
"Hola, Bieber, ¿lo de siempre?" Una morena alta, sobre su traje de camarera ajustada miraba a Justin con una sonrisa seductora. Su ropa había sido personalizada, dejando su escote y ombligo al aire, enseñando demasiado. Mi cara era de repugnancia total.
Lo siento, no me controlo. Cuando algo no me gusta me lo puedes ver a kilómetros sin que abra la boca.
"Em, si Lisa, y pide otro más para ___" sonrió en mi dirección.
"¿Quién...? Oh, hola." Por fin sus ojos viajaban de la entre pierna de Justin a mi. La sonreí irónicamente y rodé los ojos suspirando.
"Hey" saludé. Ella volvió a hacerme caso omiso y se giró hacia quien realmente le interesaba.
"Apuntado, si quieres algo mas, no dudes en llamarme, cari" sonrió hacia él y se fue balanceando sus caderas de forma escandalosa. La verdad es que la chica era guapa, si no fuera por la pinta de puton que tenía.
Llevé mis manos a mi pelo intentando que quedara mejor y mordí mi labio inferior haciendo que se inchara un poco, y coloqué mi pelo hacia un lado. ¿Justin me verá bonita? Tal vez. ¿Qúe haces pesando esas cosas? Ni idea.
"Que no te intimide, siempre se pone celosa cuando vengo con alguien."
Ese comentario dolió. Yo no había sido la primera en venir con él aquí. Suspiré.
"Ahora entiendo por que frecuentas tanto este sitio" dije echando una mirada por donde Lisa había ido. Él solo rio.
"Solo lo hemos hecho unas d-" le corté.
"No tengo interes en saber cuantas veces la has metido ahí dentro." Negué con la cabeza.
"No estes celosa..." las comisuras de su boca se levantaban.
Reí sin ganas. "¿De esa? Ni soñando."
"Yo no apostaría..." Se recortó en el asiento mirándome. "De todas formas te he traido para compensarte por todo y empezar de nuevo." Estiró una mano hacía mi y yo le miré confusa. "Hola, soy Justin." Sonrió.
Acerqué mi mano a la suya y la esteché. "Hola, yo ___"
"Bueno, ahora que nos conocemos oficialmente, vamos a comer." Reí porque en ese justo momento Lisa se acercó a nosotros y depositó nuestros pedidos. Justin no la miró, sus ojos no se separaban de mi. Lamí mis labios y pude notar el sonrojo llegar a mí.
Durante la comida hablamos de cualquier cosa. La verdad es que cuando se comportaba así no era un capullo. Era simpático y se interesaba por lo que le contaba. Me enteré de que venía de Stratford, de un pueblo de Canadá y sonreí por dentro cuando pensé en la cara de Eric al decirle esto. Sus padres se divorciaron cuando era pequeño, tenia dos hermanos por parte de padre y hablamos un poco de sus peleas. Por lo visto el boxeo era solo un escape para él, para conseguir dinero y así pagarse sus estudios y el tratamiento que tenía su abuelo. Por lo visto estaba bastante enfermo en el Alberta's Largest Hospital de Ontario. Entonces me preguntó por mí y le conté algunas cosas. Hablé sobre mi hermano, sobre mi madre, mis amigos y lo que quería hacer en la universidad. Nunca de mi padre. 
"¿Y tú padre a que se dedica?" Preguntó curioso.
"Bueno... Él, él era mecánico, sí. Hacia motores de motos" susurré como pude. "Tuvo un accidente en el trabajo y él... fue hace unos 3 años, pero aún me cuesta hablar de esto."
"Lo siento mucho, debe ser horrible perder a alguien así." Su mirada no fue de compasión. No era como la de las personas que sabían esto y me daban el pésame. Él no me veía como una niña desecha, rota. Agradecí eso, nunca nadie lo había hecho por mí.
"Sí, pero intento no pensar en él."
"Creo que deberías. Es decir, recordarle no es malo, lo que no tienes que hacer es ponerte triste, llorar. Pero hay que recordarle para saber que alguien cuida de tí y seguro que a él le gustaría que le recordaras. Pero feliz." Sonreí como pude y asentí.
"Gracias." 
Su telefono sonó entonces. Lo abrió y su cara cambió. Estaba serio, nunca le había visto así, concentrado.
"Si, soy yo. ¿Media hora? Luke... Si, vale, pero no... No me digas que hacer, en seguida voy. Yo tambien tengo una vida fuera de esto... Lo que tú digas. Que sí joder, adios" y colgó. Su mandíbula se tensó.
"Puedo admitir que era una conversación extraña." Reí intentando calmar el ambiente.
No funcionó. Idiota.
Justin se levantó de la mesa y sacó el dinero pegándolo de un golpe a la mesa. Me sobresalté y le miré. Hizo un gesto con la cabeza y le seguí a fuera. Esto empezaba a darme miedo.
"¿Puedes decirme que demonios pasa?" pregunté.
Siguió sin decir nada. Solo se ajustó su chaqueta y se subió a la moto.
"Sube."
"Dime primero que es lo que pasa." Me crucé de brazos mirándole. No entendía este cambio de humor.
"Sube, ___. No voy a volver a decirtelo." Su voz seguía seria y no me miraba, solo tensaba la mandíbula.
"Prefiero caminar" solté.
"He dicho que subas, tengo que llevarte a casa, no puedes venir conmigo." Me fuliminó con la mirada.
"¿A dónde?"
"¡DEJA DE SER CABEZOTA Y SUBE, JODER!" 
Mi corazón se agitó demasiado por el susto. Tenía miedo de él. Había cambiado totalmente y este no era el chico de hace 5 minutos, era un desconocido. Lo de empezar de nuevo no iba a funcionar.
"No."
Se levantó de la moto y fue directo hacia mi, agarrando mis brazos con sus manos. Apretaba.
"Tengo una pelea y no pudes venir, ahora sube a la puta moto."
Tiró de mi hacia la moto en un empujón. "Eres gilipollas, no vales mierda." Me solté con un fuerte tirón que casi hace que pierda el equilibrio. "Puedes simplemente decirlo y ya está. No tienes que ponerte así." Apretó los puños con fuerza y el telefono volvió a sonar. Un mensaje.
"JODER" Gritó apretando el móvil con la mano. "Sube ya, te vienes conmigo."
"¿No me iba a casa?" Pregunté. Ya estaba cabreandome demasiado.
"Cambio de planes, gatita." Susurró con una sonrisa de lado.

**

"Bien, escucháme." Frenó al tiempo que decía esto. Estabamos en unos almacenes. En la parte alejada de la ciudad. Todo esto no me gustaba, no me olía bien aquello. "Vas a estarte calladita, sin hablar. Ahí dentro hay mafiosos de todo tipo que no dudaran en volarte la cabeza si dices algo, ¿entendido?"

"¿Y por qué no me quedo aquí?"
"Te necesito dentro, no quiero preocuparme por tí durante la pelea." Bajó de la moto despúes que yo y metió la mano en su bolsillo sacando un paquete de cigarros. Uno de ellos llegó a su boca, lo encendió y el humo se deshizo en el aire. "Estarás donde yo te diga."
"Gilipollas." Grité.
"No me hagas lavarte la boca." Agarró mi brazo y tiró de mi con él. Hacia dentro. Hacia lo peor que he visto nunca.
La gente se arremolinaba alrededor de dos chicos, dejándoles el suficiente espacio para que pudieran matarse el uno al otro. Formaban todos un enorme círculo con esos dos en el centro. Se lanzaban golpes, fallidos, acertados, llenos de sangre y dolor. Me estremecí y cerré los ojos unos segundos. ¿Qué hacía ahí? Danna me dijo que esto sería divertido. Justin me metió en una habitación llena de cables y con un escritorio al fondo. Las luces estaban apagadas, solo llegaba la luz de fuera, del círculo donde los focos del almacen apuntaban. Estaba asustada.
"___. Miráme." Alcé mi cabeza hacia él. Todo esto me daba escalofríos. "Perdoname, por todo. Estoy volviendo a portarme como un cabrón contigo. Sólo que esto no es un sitio donde puedo protegerte y tampoco es un sitio para una cita."
"¿Cita?" Pregunté sorprendida.
Se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla, luego se quitó la camiseta y me la tendió. "Cuídamela" me guiñó un ojo y salió fuera.
La otra pelea tuvo que haber acabado porque en ese momento un hombre alto, con bastante tripa y una sonrisa con bastantes menos dientes de lo normal habló por un megafono.
"SEÑORES Y CABALLEROS, PREPARENSE PARA ÉL. SEÑORITAS FUERA DE AQUÍ. OS PRESENTO A LA BESTIA BIEBER"
Justin saltó al cículo. Se le veía totalmente concentrado, sin fijarse en la multitud que le rodeaba. Me fijé en sus manos. ¿Y los guantes? Oh dios mio.
"Y AQUÍ, PARA TODOS USTEDES, LA ROCA, EL MONSTRUO JOHNSON."
Un hombre entró en el círculo. Era el dobre que Justin, no creía que el pudiera con él. Sus brazos eran enormes, como cabezas y su mirada era de ira. Tenía el pelo rapada por ambos lados, dejando una pequeña cresta por el centro. Sus tatuajes recorrian todo su cuerpo.
Justin sonrió divertido cuando le vio.
"QUE EMPIECE LA PELEA. AQUÍ VALE TODO. ADELANTE."
El gorila se lanzó sobre Justin. Cerré los ojos tapandome la cara con las manos. Iba a morir, iba a presenciar su muerte. Entonces oí vítores y abrí mis ojos. Justin había conseguido apartarse y darle una buena patada en la espalda. El gorila se echó hacia delante por el golpe y se giró para encararle más furioso que antes. Lanzó los puños contra Justin, uno, dos, tres y él los esquivaba todos. Un gancho bajo voló hasta el estomago de Johnson y se dobló por la mitad, lo que le permitió a Justin golpearle la cara con todas sus fuerzas. Sus músculos se marcaban en cada golpe, haciendolos mas fuertes que los anteriores. Finalmente su pierna voló hacia su cara pero el gorila atrapó su pie. Mi corazón se comprimió. No, no, no. Ahora es cuando va a morir. El gorila le lanzó un puñetazo al estomago que hizo que cayera al suelo. Mis ojos se abrieron intentando buscarle.
"JUSTIN" grité. Y ahí estaba, se volvió a levantar con su sonrisa irónica. Se limpió la frente de sudor y caminó de nuevo hasta su oponente.
Cerré los ojos. No podía ver más, no podía ver como iba a morir. Pasados unos minutos los abrí y Justin estaba de pie, mirándo hacía abajo, a su oponente que yacía en el suelo. Sonreí sin creerme que hubiera ganado. Todos los hombres vitorearon mientras el dinero volaba de mano en mano. Las apuestan tuvieron que ser altas. Mis pies se movieron hacia el círculo, pero me acordé de las palabras de Justin.
Me moví nerviosa por la habitación esperando a que apareciera, le había perdido de vista. Estaba precupada, mucho y tenía miedo. Por él, por mí.
"___, ¿estas ahí?" susurró.
Y no dudé, envolví mis brazos alrededor de su cuello y lo abracé fuertemente. Estaba bien, o eso pensé hasta que oí un "auch" de él. Me aparté mirándole como pude en la oscuridad.
"Venga, vámonos." Dijo despacio.
"¿Estas seguro...?" La preocupación seguia en mi voz.
"Sí, ahora solo quiero curarme y estar contigo." Sonrió.

1 comentario:

  1. Ala:O porque no la sigues? Me ha encantando, en serio. Es genial. Justin es genial. Siguela por favor:$

    ResponderEliminar