“Ven conmigo.”
“Puta” susurré.
Acto seguido lo único que pude hacer es volver clase
con la máxima naturalidad posible si es que eso se podía. La verdad
es que no quería volver a encontrarme con Justin y mucho menos con
Katy. Todo eso me resultaba repulsivo. Es decir, las manos de ella
sobre él, sus labios rozándose, devorándose, soltando gemidos a la
par... ___, para, para, ¿qué estas diciendo? Es Justin. El idiota
que se ríe de ti, el imbécil de ojos miel precioso, el cabrón que
te insinuó que eras una puta, el gilipollas que tiene un cuerpo de
infarto, el capullo egocéntrico que te cabrea y que cuya sonrisa te
lleva al séptimo cielo. Esto no podía pasar. No había ningún
sentimiento bueno por mi parte hacia él. Es decir, mirale, por lo
visto sólo le importa follar en el baño del colegio.
Las siguientes clases pasaron sin que me diera cuenta.
La clase de gimnasia al menos me mantuvo algo despierta cuando Emma
me lanzó un balón directo a la cara. Creo que hasta debí de
agradecérselo incluso. Mi mente llevaba fantaseando durante casi
toda la hora con el cuerpo de Bieber y no era especialmente
agradable. Claro, que el golpe tampoco lo fue. Cuando acabó no tuve
mas remedio que ir a la enfermería a por algo de hielo, no me
gustaba la forma en la que estaba mi nariz. Parecía un tomate y no
es bonito, si quieres saberlo. Supongo que alguna vez todos nos hemos
dado con balones en la cara, pero la mía parece un imán. No soy
capaz de contar las veces que había besado una pelota.
Danna ya me esperaba en la entrada de la cafetería. Al
menos esta vez se ha acordado de mí. La saludé con la cabeza
cuando me vio, cambiando la postura de su cara a preocupación y se
acercó a mi.
“No me creo que fueras tú a la que Emma dio el
balonazo.” Intentó esconder una pequeña risilla.
“Ya sabes como es mi cara con estos temas” hice una
mueca y entramos en el comedor. Al menos él no estaba por ahí.
Agarramos unos platos de lo que parecía ser albóndigas
y nos fuimos a nuestra mesa. Eric ya estaba sentado leyendo un libro.
Espera. Eric con un libro. Algo no cuadraba en todo eso.
“Eric, ¿qué se supone que haces?” Preguntó Danna
antes de que yo abriera la boca.
“Estoy fichando.” Dijo serio. Él pasaba la mirada
del libro hacia delante, más allá de nosotras. A la puerta. Hacia
ese gesto cada pocos segundos y luego volvía la mirada al libro,
disimulando.
“No está aquí, se ha saltado la anterior clase”
comentó Danna a sus pensamientos seguramente.
“¿Quién?” Pregunté, aunque me temía la
respuesta.
“Justin” respondieron los dos al unísolo.
Solo pude reírme de ellos. Todo esto era ridículo. Sus
caras fueron un poema después de eso.
“Oh vamos, solo es un tío, ni que fuera famoso”
suspiré.
“Es el chico más sexy que he visto en toda mi vida.
Le daba por detrás tantas veces que no puedo ni contar, amiga.”
Objetó Eric levantando su dedo índice hacia mi.
Sonreí al verle así. “Me parece que no juega en tu
liga, amigo.”
Me guiñó un ojo ante eso y sonrió. “Tranquila,
tengo tiempo para hacerle cambiar de idea.”
Los tres reímos ante tal comentario. No podía creer
que los dos estuvieran tan ciegos a como era Justin realmente.
“Pues en mi clase no ha estado, asique tal vez no haya
venido.” Comentó Danna.
“Que va, ha venido” aseguré. Los dos me miraron
sorprendidos por mi afirmación.
“Espera, tú no tienes historia con él hasta última
hoy.” Danna levantó una ceja, no se le escapaba ni una. “¿Cómo
sabes que ha venido?”
“Estaba en la sala de castigos cuando entré” tomé
un sorbo de mi refresco y me encogí de hombros.
“Estar castigado es su estilo...” Eric se abanicaba
con la mano. “Me pone perro el, cabrón.”
“Eric relaja las hormonas.” Danna le dio una mirada
de “cierra la boca, es mio” y yo reí aún más que antes. “¿Por
qué le castigaron?”
“Se tiró a Katy en los baños” dije sin demasiada
importancia.
Juro que en ese momento parecía que venían un
fantasma.
“Estas de coña.” Dijo Eric incrédulo “Imposible.
No me creo que se haya tirado a esa mierda.”
“Pues es cierto. Además me amenazó. 'No te acerques
a Justin, bla bla bla'. Juro que casi la arranco los pelos de su
rubia cabeza.” Gruñí.
Eric y Danna se miraron cómplices de algo que no
entendí y sonrieron mirándome.
“Te gusta” susurró Danna.
“¿Qué dices? Ni loca.”
“Oh vamos, no me digas que no, se te nota demasiado”
continuó.
“Lo que vosotros digáis...” Lo dejé pasar
cambiando de tema. No me gustaba, no podía. Él era él y yo era yo.
Incompatibles.
Lo demás siguió solo. La conversación fue a parar al
fin de semana pasado, cuando mientras Danna y yo estábamos en la
fiesta y Eric estaba en Canadá visitando a unos familiares. Por lo
visto su abuela tenía hongos. No sé como acabamos hablando de eso.
**
Para ser sincera, no esperaba que apareciera. Y más
siendo última de un martes. Pero ahí estaba, en la puerta apoyado
con los brazos cruzados, buscando entre la gente sin que se le notara
demasiado. Cuando fijé su mirada en él y él en mi una descarga
recorrió mi espina dorsal. Sonrió de esa manera tan suya, la ironía
tocaba sus ojos. Esquivé su mirada e intenté llegar a la puerta de
clase cuando su mano rodeó mi brazo y tiró de mí hasta él.
“Suelta, Justin” dije sin mirarle.
“Ven conmigo.”
No me esperaba eso. Me imaginaba cualquier cosa idiota
como las que suelen salir de su boca. Pero no eso, eso nunca. ¿A
dónde iba a ir con él? ¿Qué se pensaba que era? No soy como su
estúpida rubia. Pero te encantaría que te hiciera lo mismo.
Sh.
“No voy a ningún lado contigo.” Levanté la mirada
y le miré intentando descifrar sus ojos.
“Quiero pedirte perdón por todo.” Sus ojos parecían
no mentir, y no sonreía, solo estaba serio. Sus ojos en mis ojos.
“¿Esto es un truco?” Dije sorprendida levantando
las cejas.
“Para nada.” Sonrió. “Solo una vuelta, tú y yo.
Venga vamos.” Tiró de mi hacia la dirección de la salida.
“Justin, Justin.” solté mi brazo y le miré. “Aún
no han acabado las clases.”
“¿Y qué emoción tiene si no hacemos algo
prohibido?” Soltó una leve risa.
“Que está mal, que puedo ser expulsada, que nos puede
ver cualquiera. ¿Quieres más razones?” Le respondí irónicamente.
Él solo se rió, volviendo a fijar sus ojos en mí.
“Tenía razón, eres una aburrida.”
“Siento no ser como tu puta.” Me giré cansada de
esto. Pero él no me lo permitió, de nuevo no me dejaba ir. Me
agarró de la cintura y me giró acercándose un poco más a mi.
“Nunca dije que lo fueras, y no quiero que lo seas.”
Suspiró rascándose la nuca con una mano que alejó de mi. Quería
que la volviera a colocar donde estaba entes. Mierda.
“Quiero hacer bien las cosas, ___. Por favor, ven
conmigo. Prometo que no te meterás en ningún problema y merecerá
la pena.” Me regaló una pequeña sonrisa intentando convencerme.
“Justin, no puedo...” Intentaba excusarme, pero en
el fondo quería que lo siguiera intentado, quería irme con él. El
corazón me decía que le diera una oportunidad y no sabía por qué.
“Por favor, una última oportunidad...” Susurró
rozando mi cintura con los dedos.
“Esta bien, pero vayámonos ya, ¿de acuerdo?” Acabé
pidiendo.
Sonrió, esta vez de verdad. Y juro, que jamás había
visto una sonrisa tan bonita como aquella. Tenía que sonreír a
menudo, le hacía perfecto. Creo que me quedé mirando sus labios
demasiado tiempo. Él los lamió y agarró mi mano tirando de mi con
él, hacía la salida. Libertad, él y yo. ¿Por qué estaba tan
malditamente nerviosa?
Pasamos la puerta principal. No había nadie a la vista
y por lo visto el conserje tenía mejores cosas que hacer que vigilar
en ese momento. Salimos a toda prisa riéndonos al mismo compás. No
creía que podía hacer esto. Jamás pensé que me iba a escapar así
y con él. Sonreí como una idiota. La verdad es que todo esto me
gustaba. Llegamos al aparcamiento y Justin me dirigió a una pequeña
moto, que la verdad, pequeña lo que se dice pequeña no era. Era una
MV Agusta F3 675. Vale, algo de motos sabía. Mi padre trabaja en
eso, ¿qué quieres que diga?
“En serio, ¿voy a tener que montarme en eso?” Dije
mirándole con las cejas levantadas. Él rió montándose.
“Claro nena, no pensarías que teniendo esta maravilla
íbamos a ir andando.” Abrió el asiento sacando una chaqueta de
cuero que se puso a continuación.
Demonios,
¿le tenía que quedar todo bien?
“Es lo que alguien piensa cuando le dicen 'dar un
paseo'” suspiré y esperé a que se montara en la moto. Él me
miraba sonriendo.
“Oh vamos, no me digas que te da miedo” su sonrisa
se torció hacia un lado, peligrosa.
“No le tengo miedo a nada, y menos a ti.” Me monté
dicho esto, detrás de él. Me agarré a la parte baja del asiento
mientras él me miraba sorprendido por mi reacción.
“¿Nos vamos o ha pasado un ángel? Porque creo que me
lo he perdido.” Solté una pequeña risa.
Abrió su chaqueta por un lado haciendo un gesto con su
cabeza. “Agarrate a mi, gatita.”
“Estoy bien así.” Le sonreí irónica. Entonces fue
cuando dio un aceleron repentino que me hizo soltar un grito y
agarrarme a su cintura con fuerza. Él rió con ganas.
“Mi moto, mis normas, preciosa.” Dijo girándose
para agarrar el manillas.
“Eres un completo imbécil” dije propinándole un
golpe en la espalda con la mano. Él se encogió de hombros y sonrió.
“Un completo imbécil que te tiene loca.” Dicho esto
aceleró y nos alejamos del colegio.
No pude negar sus palabras.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Aquí otro capitulo. Espero que os haya gustado porque a patir de aqui empieza lo guay jajajaja. Quiero por favor que me deis vuestra opinión y me ayudeis a que otras personas lean esta novela y se lo pasen bien leyendo. Eso me ayudaría a seguir escribiendo. Recomendadla por favor, sé que cuesta pero solo es copiar un enlace.
Muchas gracias a todas por leer y espero que os haya gustado este capitulo. Nos vemos pronto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario