"Pensaba mas en él que en la persona que estaba en una estúpida cama de hospital."
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“Matt, hey…” Susurré
acariciando su frente. “Hola…” Sonreí cuando sus ojos me alcanzaron.
“¿Qué-qué…?” Matt parecía
confuso. Se intentó levantar de la cama mientras miraba todo a su alrededor,
como si estuviera perdido y a oscuras. “¿Dónde estoy…?”
“En el hospital, ¿recuerdas
como llegaste?” Pregunté manteniendo mi voz en el mismo tono.
Matt acababa de despertarse
después de una semana entre la vida y la muerte. Había pasado una semana desde
que todo se había quebrado, desde que todo se hubo roto. Una semana sin
llamadas, sin saber de él y de nadie. Una semana con el único pensamiento en la
cabeza de sí volvería a ver los ojos de Matt. De sí todo volvería a su cauce.
Tal vez merecía eso, la
culpa. Por confiar en quien no debía, por enamorarme de la persona errónea. Matt
estaba en esta cama por mí, por haber ido demasiado lejos. Por pensar que él no
sería capaz, por no lo que tenía delante.
No había tenido noticias
suyas desde aquel día. Ni un mensaje, ni una llamada. Nada. Y Ryan tampoco. Ni
si quiera su familia que vivía ajena a todo esto. Nadie sabía donde estaba, ni
si seguía vivo. Cada vez que pensaba que podía estar muerto mi corazón dolía. Dolía
como si lo arrancaran. Pero yo sabía que seguía vivo, en alguna parte, con
quien fuera, pero vivo. Y eso, por lo menos, me daba un motivo para no echar
todo por la borda. Le echaba de menos, mas de lo que podía admitir. Tal vez, sólo
tal vez, volviera. Porque yo sólo quería una noticia suya. Que alguien me
dijera que estaba bien, que no le habían hecho daño. Que a pesar de todo, seguía
vivo. Con eso podría seguir adelante. Sola. Sin él. Como debería haber hecho
hace tiempo.
“No, no recuerdo nada a
parte de estar bailando con vosotros y… y luego…” Frunció el cejo como si se
estuviera obligando a recordar. “Sa-salí con Justin… y… Joder, no puedo.
¡Maldita sea!” Matt dio un fuerte golpe al colchón con la mano frustrado.
“Para, Matt. No te obligues,
¿de acuerdo? Poco a poco.”
“Cuéntamelo, ____. Por
favor.”
“Yo-“
“¡Hijo!” La voz de la madre
de Matt se coló por toda la habitación. Sus padres habían salido a comer algo
mientras yo me quedaba a cuidarlo. Habían estado toda la semana sin despegarse
de su hijo. Casi no habían pasado por su casa y dormían cada noche en la sala
de espera si no les dejaban pasar la noche con él.
Me levanté de la silla
cuando Johanna, la madre de Matt, fue corriendo a abrazar a su hijo. Lloraba lágrimas
de felicidad y abrazaba a su hijo como si le fuera la vida en ello. Dándole
amor y cariño. Que era lo que necesitaba en este momento.
“Gracias, ____. No sé que
hubiera pasado si no hubiera estado con vosotros.” Charlie, el padre de Matt,
me apretó los hombros de forma cariño mientras los dos contemplábamos la
estampa. Era un momento íntimo y yo empezaba a sentirme incómoda por obsérvalo.
“Si ese ladrón hubiera movido unos centímetros mas el brazo mi hijo no lo
hubiera contado. Gracias a Dios, vosotros estabais con él. Tiene que entender
que no puede ser siempre el héroe.”
“Eso siempre se lo he
dicho.” Forcé una pequeña sonrisa. Levanté la vista y le miré haciendo una
mueca. “Os dejo solos, tenéis que disfrutar ahora.”
“Gracias.” Escuché la voz de Johanna antes de
cerrar la puerta tras de mi.
Necesitaba café. Fuerte.
Fui caminando por los pasillos casi huyendo. No
quería volver a estar en esa habitación. No quería sentir mas culpa de la que
ya tenía. No quería agradecimientos. No quería nada. Le quería a él pero eso
era imposible. No después de esto. No después de haber tenido que ocultar lo
que realmente pasó a los padres de Matt. De inventar otra historia
completamente distinta. Porque, ¿cómo iba a decirles la verdad? ¿Cómo les dices
que el verdadero culpable era mi novio? ¿Cómo les contaba que lo hizo delante
de mis propios ojos y que después huyó sin ni siquiera mirarnos? No puedes
hacerle esos a unos padres, no podía hacerle eso a Justin.
He mentido por salvar a alguien al que no volveré a
ver nunca. Alguien que no se ha vuelto a preocupar por mi ni por su familia. Y
estoy defendiéndolo. Y callándome, porque si dijera algo la policía iría tras él
y me preguntarían, y yo no quiero sentirme mas inútil de lo que me siento al no
poder decirles nada. Porque no sabía nada. Y Matt tenía un jodido agujero de
bala en el pecho.
Llegué a la cafetería y eché la moneda en la máquina.
Un café doble me vendría de maravilla, y eso que no me gustaba el café, pero
esta semana no había bebido otra cosa que no fuera eso. Tenía que estar
despierta. Tenía que ser la primera que viera que Matt estaba vivo.
Cogí la pequeña taza y me la llevé a los labios. El
líquido cayó por mi garganta quemándome, pero ya estaba acostumbrada. No me
importaba lo caliente que estuviera. Había cosas que dolían todavía mas.
Tiré el vaso a la papelera cuando terminé y decidí
salir a que me diera el aire. Si Matt recordaba todo el plan se iría al traste.
Estaba segura de que Matt lo contaría. ¿Qué iba a impedírselo? Justin al final
acabaría encerrado, unos cuantos años y quizá demasiados. Y yo no podía tenerlo
entre rejas. No podía. Sería como tener aquello que mas deseo a centímetros de
mí y jamás alcanzarlo. Nunca. Y me jodía estar tan enamorada de él. Porque
incluso ahora, pensaba mas en él que en la persona que estaba en una estúpida
cama de hospital. ¿Cómo podía ser eso sano para alguien?
No lo era.
Había caminado hasta la salida casi sin darme
cuenta. Me senté en las escaleras de la entrada abrazando mis piernas contra mi
pecho. No había vuelto a llorar. No después de la primera noche. Y mi cuerpo me
lo gritaba, pero mi cabeza no le dejaba. No iba a ser débil. Había aprendido de
él a no serlo, a mantenerme a flote aunque doliera infinito. Enterré la cara
entre las piernas y cerré los ojos.
Tal vez ahora podría desobedecerle y llorar. Merecía
hacerlo. Pero no podía.
“¿Qué voy hacer?” Susurré a la nada.
“Perdona, ¿eres ____ Sanders?”
Levanté la cabeza al oír mi nombre completo. Una
chica morena y alta se alzaba delante de mi, vestida con unos vaqueros
ajustados y una camiseta bastante ancha. Era muy guapa a pesar de las ojeras
que tenía bajo sus ojos. Respiraba entrecortadamente.
“¿Quién eres?”
“Eso no importa. Eres Sanders, ¿si o no?” Volvió a
preguntar con insistencia.
Asentí levemente. “Soy yo.”
“Te traigo un mensaje de alguien. Justin.”
Mi corazón dio una voltereta. Me puso de pie en
seguida ante la mención de su nombre. Mi cuerpo temblaba.
“¿Dó-dónde está? ¿Qué le ha pasado? ¿Está bien?
Dime que si, por favor, dime que sí.” Mi boca y mi cerebro actuaban con vida
propia. No supe que había soltado todo aquello hasta que lo hube hecho.
“Verás, yo sólo venía a decirte que siente todo lo
que te ha hecho desde el día en el que te conoció.” Lamió sus labios y tragó
saliva. “Y…”
“¿Y qué mas?” Pregunté con ansia. Era lo primero
que oía de Justin en mucho tiempo. Necesitaba mas que eso, mucho mas.
“Y que te quiere.”
Me quería, estuviera donde estuviera, me quería. Mi
corazón se encogió haciéndose cada vez mas y mas pequeño. Sus palabras se habían
clavado dentro.
Agaché la mirada intentando relajar mi respiración.
Pero no quería eso. No quería que me dijera que me quería. Quería saber dónde
estaba, cómo se encontraba, qué estaba haciendo. No que lo sentía. Necesitaba
saber que seguía ahí.
“¿Dónde está? Por favor, dímelo, tengo que saberlo,
tengo que ir-“
“No. No. Ir a buscarle es inútil.”
“No me sigas que es inútil, eso no es posible.” La
encaré. “¿Dónde está?” Pregunté esta vez remarcando cada una de las palabras.
“En un lugar del que jamás va a poder salir.”
Y
está vez, me permití romperme.
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Siento que el capitulo sea bastante corto, pero quería centrarme sobre todo en esta parte y hacer un capítulo sólo para esto. Quería que vieraís como se ha sentido y se siente en estos momentos ____.
ATENCIÓN: Empezaré a subir la novela CADA DOMINGO en vez de los lunes.
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