"Eres mi mejor arma..."
Aparté
a Sam de mí lo mas rápido que pude. Ella se quedó descolocada
mirándome como si fuera un bicho raro. Supongo que no estaba
acostumbrada a que nadie la rechazara. Pero yo no quería ni
necesitaba nada de eso. Escapé hacia un lado de la cama, dejando
espacio entre ambos.
"Vamos,
pequeño, no tengas miedo." Susurró con voz sugerente dando
unos pequeños pasos hacia mi.
Mis
pasos fueron por el lado contrario, alejándome de ella. Desvié la
mirada al suelo para no tener que ver su cuerpo desnudo. "No, no
hace falta que hagas nada de esto."
"Shhh,
sólo tienes que relajarte." Lamió sus labios de forma
provocativa.
Mi
cuerpo se sacudió en un escalofrío. Tenía que llegar a la puerta y
salir lo antes posible. Anduve otro paso hacia atrás hasta que mi
cuerpo chocó con la pared. ¿Por qué mierda tuve que venir hasta
aquí?
¿Y
dónde ibas a ir sino, héroe?
Sacudí
la cabeza. "Te lo agradezco mucho, pero no." Eché un
vistazo rápido a la puerta. Tal vez si la bordeaba a ella con
suficiente rapidez podría salir... pero, ¿a dónde iría? Aquí
dentro estoy totalmente a ciegas. "Yo... yo sólo..."
Tartamudeé.
Sam
pareció distinguir hacia donde se dirigía mi mirada. Pareció caer
en la cuenta de algo y se tapó el pecho con los brazos. Su mirada
cambió por completo. Ahora era todo súplica. Miedo. "Tu no
eres de por aquí verdad... Nunca te he visto con Tony."
Negué
con rapidez. "Hago algún trabajo para él a veces."
"A
veces..." Sam susurró dando unos pequeños pasos fuera de mi
campo de visión sin dejar de mirarme. "Dime una cosa, ¿quieres
irte?"
Levanté
la vista con rapidez hacia ella. Estaba al otro lado de la cama de
donde yo me encontraba. Asentí.
"Entonces,
llévame contigo." Suplicó con un sollozo.
**
"Hay
una pequeña salida por este pasillo." Señaló Sam en un
susurro.
Después
de nuestra 'pequeña charla' había aceptado escaparme con ella. Algo
en la forma en la que me lo pidió hizo que aceptara y confiara en
ella. Además, ella se conocía perfectamente todo el recinto y todo
sería mucho mas fácil, a pesar de no tener ninguna arma con la que
podernos defender. Debíamos de ser cuidadosos y no dar un paso en
falso, de lo contrario no saldríamos nunca.
Sam
se había cambiado de ropa con una rapidez increíble. En dos
segundos se había puesto unos pantalones y una camiseta que la
llegaba hasta la pantorrilla. Lo mejor de esto es que ya no tendría
distracciones porque a pesar de todo la chica estaba muy buena y
bueno... Sacudí la cabeza y me concentré en lo que Sam estaba
diciéndome.
"El
problema es que por aquí suele pasearse mucho Maxy." Susurró
contra mi oído.
Estábamos
en un pasillo con casi la total oscuridad. Unas pequeñas bombillas
colgaban del techo casi fundidas, lo que permitía un alumbramiento
mas bien inútil para alejar a todas las sombras. Nos encontrábamos
apretujados en un pequeño agujero que había entre dos puertas, al
principio del pasillo. Sam estaba detrás de mi, casi encima de mi
cuerpo porque el agujero no permitía mucho mas espacio. Me sentía
un poco incómodo con ella.
"Está
bien, iremos con cuidado, ¿de acuerdo? No te separes de mi."
Di
tres pasos hacia delante cuando unas voces aumentaron a través del
pasillo. Volvimos a meternos al agujero a toda prisa. El pulso iba a
mil por hora. ¿Por qué tenía la impresión de que esto no iba a
funcionar? Ah si, porque llevabamos todas las de perder.
"Se-señor,
¿dónde va? Ta-tal vez todavía no hayan terminado." Pronunció
Maxy con miedo.
Iba
acompañado con uno de los gorilas de Watson. Los dos andaban a paso
ligero por el pasillo perpendicular al nuestro. Pegamos nuestras
espaldas con mas fuerza a la pared. Podía escuchar la respiración
agitada de Sam a mi lado. Si nos cogían cuando aún no habíamos
intentado escapar...
"Les
has dejado sin vigilancia, idiota. Si el jefe se entera se cabreará."
En un movimiento agarró a Maxy del brazo y tiró de su cuerpo contra
la pared dándole un buen golpe. "Y tu no quieres que se enfade,
¿verdad, rata estúpida?" Acercó su cara a la de Maxy y
escupió aquellas palabras con amenaza y el mayor veneno que había
escuchado nunca.
Sam
se tapó la boca para reprimir un sollozo cuando el matón le dio un
fuerte puñetazo a Maxy que hizo que cayera al suelo como si de un
juguete roto se tratase. Apreté los puños de rabia. Era sólo un
crío.
"¡Levanta!"
Agarró la camiseta de Maxy mientras este continuaba tirado en el
suelo. Le levantó y le tiró hacia delante. Su cuerpo volvió a caer
con fuerza al suelo. "Maldito inútil, tengo que hacer yo
siempre el trabajo sucio."
Por
el rabillo del ojo vimos como se estiraba la camisa y continuaba su
camino, sin ni siquiera volver a mirar a Maxy que soltaba algún que
otro gemido en el suelo, mientras intentaba levantarse sin éxito.
Cuando
los pasos fueron siendo cada vez menos audibles, Sam salió del
escondite y corrió hasta el cuerpo de Maxy. No pude detenerla a
tiempo, ni siquiera sabía que estaba haciendo antes de darme tiempo
a actuar contra ello. Iba a echar a perder todo el plan. Joder.
"Sam,
Sam, vayámonos ya." Grité en un susurro.
"Jus-Justin...
yo... nosotros... no podemos dejarle aquí tirado." Sam
intentaba contener las lágrimas.
Le
dio la vuelta al pequeño. Sam temblaba, sus manos sobre todo. No
sabía en que lugares podía tocarle y en cuales no para no causarle
mas dolor.
Se
inclinó susurrándole algo que no pude apreciar. Pero él no le
respondió.
Acarició
con cariño el pelo sucio y graso de Maxy. Este en cambio sólo gemía
de dolor sin estar muy atento a nada de lo que pasaba a su alrededor.
"Nos
van a matar." Dije apretando los dientes.
Sam
negó con la cabeza mientras volvía a llorar con fuerza. Se agachó
para apretar a Maxy contra ella mientras le abrazaba. "Respira,
sigue respirando." Levantó el cuerpo del pequeño para que no
siguiera tirado.
Y
como si todo el maldito karma se hubiera abalanzado sobre nosotros,
un disparo impactó contra la espalda de Maxy. El chico abrió los
ojos de golpe y su cara fue de completo dolor.
"¡NO!"
Gritó Sam como si la vida le fuera en ello.
Levanté
la vista a tiempo para ver como el gorila corrí hacia nosotros con
una sonrisa de satisfacción. Nos iba a matar, a todos. Había que
escapar. Ya.
Corrí
hasta Sam que lloraba sobre el cuerpo inerte del chico. Tiré con
fuerza de su brazo pero ella no parecía moverse. Seguía abrazada a
su amigo.
"Maxy,
Maxy por favor... ¡Por favor, despierta!" Movió el cuerpo con ímpetu, como si esperara de verdad que el chico abriera los ojos y la
mirase.
"¡Sam vayámonos, ya!" Grité a su lado.
Otro
disparo voló por encima de nuestras cabezas, lo bastante cerca como
para que Sam cerrara los ojos por el miedo y se pusiera de pie poco
después para encaminarse hacia la salida a toda velocidad mientras
yo la seguía los talones.
Sam
y yo atravesamos el pasillo a la máxima velocidad que nuestros
cuerpos nos permitía. Teníamos que salir, tengo que salir, tiene
que salir. El gorila había estado gritando a voces el nombre de sus
compañeros que no tardaron en unirse a ellos. Otra bala salió de
sus pistolas y zumbó cerca de mi oído. Mis pasos se aceleraron.
Izquierda,
derecha, todo recto. Sam ni siquiera dudaba. Y tal vez nos hubiéramos perdido, no lo sabía. Cuando ella me había explicado el camino me
había parecido mucho mas corto. Los pies golpeaban el duro suelo de
cemento. Pero era incansable, era todo velocidad. No podía
detenerme. Había que seguir luchando.
Perdimos
de vista en un giro a todos los hombres que nos perseguían. Pero sus
gritos y sus maldiciones nos seguían advirtiendo de que aún a pesar
de todo estaban todavía cerca.
"¡Justin,
por aquí!"
Sam
se giró de improvisto. Entró dentro de una habitación mucho mas
grande de la que habíamos estado hacía unos escasos minutos.
Pero
no, esto no era una habitación. Esto era algo mucho mas parecido a
un laboratorio. Había mesas cuadradas de aluminio esparcidas por
toda la sala. Sobre estas había todo tipo de material de
laboratorio. Probetas, utensilios de decantación, bisturíes,
animales... Me quedé de pie contemplando todo el conjunto. ¿Qué
demonios hacían con un laboratorio aquí dentro?
Sam
tiró de mi para que me escondiera debajo de una mesa junto a ella.
Abrí la boca para decir algo cuando uno de sus dedos se posó en mi
boca pidiendo que me callara. No iba a tener que repetirlo mucho mas.
La
puerta se abrió entonces con un fuerte estruendo. Sam tembló a mi
lado. Cogí aire y me preparé para lo que se avecinaba. Unos pasos
hicieron camino por el laboratorio. Silenciosos. Pude ver el arma
colgando en una de sus manos cuando pasó por nuestro lado. Si
tan solo pudiera cogerla...
"Greg,
¿qué coño haces aquí dentro?" Preguntó una voz.
"Creía
haberles visto entrar." El hombre que había visto apretó el
agarre en su arma. Sus nudillos se pusieron blancos.
"Tom
les ha visto ir por el otro pasillo, vamos."
Este
pareció estar de acuerdo y se encaminó de nuevo a la puerta. Cuando
los dos hombres salieron esperamos unos cuantos minutos hasta que
vimos que todo estaba en calma y asomamos la cabeza por encima de la
mesa. Por
poco...
Sam se levantó al mismo
tiempo que yo. Bordeamos la mesa cada uno por su lado mientras la oía
hablar."La salida está justo en frente. Hay una pequeña escalera de incendios que sólo conocíamos Maxy y yo. No nos podrán ver desde ahí."
Asentí y agarré el pomo de la puerta. Antes de salir de la habitación susurré:
"Siento lo de tu amigo, no merecía esto."
Sam mostró una leve sonrisa que se esfumó en un instante.
"Ni él ni nadie, pero es uno de los precios a pagar cuando entras en esto. Él lo sabía. También deberías haberlo sabido tú." Susurró saliendo del laboratorio antes que yo. Ni siquiera me miró esta vez.
Asomó la cabeza y con cuidado miró hacia todos los lados por si volvía a parecer alguien en cualquier momento. Cuando todo estuvo despejado salimos y nos dirigimos a la pared que había justo delante. Fruncí el ceño al no encontrar una puerta, una rendija o incluso un pequeño tirador. Nada. Sam estaba de pie delante de la pared. Miró hacía la parte mas alta y contó con una voz casi inaudible. Cuando encontró lo que buscaba, tocó un pequeño agujero que se encontraba inadvertido en la pared de cemento junto con otros tantos. Entonces un hueco en la pared se abrió. Dejando a la vista el amanecer que se dibujaba en el horizonte y una pequeña escalera que nos permitía llegar hasta el suelo.
Sam entró la primera sin miedo, y yo la seguí. Cuando ambos cruzamos, el hueco se cerró de la misma forma con la que se había abierto. Sam se encaminó hacia abajo. Y la seguí. Ya podía respirar aire libre, aire puro. Ya podía ver la luna siendo comida poco a poco por la abundancia del sol. Ya pude apreciar la lejanía a la que nos encontrábamos. Si conseguíamos salir, ¿qué haríamos? No habíamos pensado en eso. Esto estaba totalmente alejado de todo. ¿Cómo íbamos a ir a algún lugar seguro?
Nos quedamos quietos cuando vimos a un coche acercarse. La puerta de un garaje a nuestra izquierda se abrió. Creo que ya teníamos una forma de salir.
Cuando el coche hubo entrado y la puerta se cerró, bajamos lo que nos quedaba de escalera. Había que darse prisa. Ambos saltamos del ultimo escalón de la escalera hasta el suelo, ya que este se encontraba a unos dos metros de nosotros. Caímos haciendo el mínimo silencio posible y le hice señas a Sam para que se acercara.
"Hay que conseguir un coche." Susurré intentando recuperar la respiración.
Sam asintió. "¿Alguna idea?"
Hice un gesto con la cabeza en la dirección en la que el coche había ido. Caminamos agachados para no ser visto por cualquiera de las ventanas que había en la pared, hasta la puerta del garaje. Una vez ahí, nos quedamos agazapados esperando a que todo dentro quedara en silencio. Me levanté una vez que todo estaba en calma de nuevo.
"Sí, tú te quedas aquí. Yo entro." Respondí mirando a través de una de las ventanas que había en la puerta del garaje. Antes de que Sam replicara, volví a hablar. "Si algo pasa ahí dentro quiero que salgas corriendo hacia la carretera, alguien hará stop, ¿de acuerdo? No vuelvas aquí."
"No voy a dejarte solo en esto, Justin." Replicó con dureza.
La miré entonces y fruncí el ceño. "Vas hacerlo y harás una cosa mas. Si algo pasa ahí dentro quiero que me prometas que buscarás a una chica, a una chica llamada ____ Sanders. Necesito que la digas que la quiero, y que siento todo lo que he hecho desde el momento en el que me conoció. Necesito que sepa que lo siento, ¿podrás decírselo?"
"Te lo prometo." Susurró. Asentí y me encaminé hacia una pequeña puerta que había para entrar en el garaje al otro lado de la puerta. Antes de dar un paso, Sam me agarró la mano. "Pero se lo dirás tu mismo."
Asentí y me soltó la mano dejando que pudiera seguir mi camino.
Cuando llegué a la manivela de la puerta está se abrió sin rechistar. Ni siquiera han puesto llave. Eché un rápido vistazo dentro. La poca luz que entraba por las ventanas alumbraba el garaje. La verdad es que era demasiado grande y cabían unos cinco coches con suficiente espacio entre ellos. Había unos coches muy elegantes y caros ahí dentro. Pero me decidí por el mas cercano a la salida. Corrí hasta él y tiré de la puerta por si había suerte y esta estaba abierta. Bingo, por fin algo que iba conmigo.
Me deslicé dentro del coche y cerré la puerta con sumo cuidado detrás de mí. Era hora de hacer magia. Cuando había estado peleando en el círculo, Adam me había enseñado algún que otro truco por si algún día la cosa se torcía y había que salir echando leches, y una de ellas era como hacerle un puente a un coche. Eran pan comido si lo habías hecho mas de una vez. En mi caso, era la segunda. Mejor no hablar de como fue la primera.
Me incliné sobre el asiento delantero y me puse manos a la obra. Una vez hube abierto la caja donde se encontraban los cables tiré del verde y del amarillo. Había que romper el amarillo y pelar un poco el cable para luego hacer lo mismo con el verde, y unir ambos extremos. El problema era de que si no lo hacías con el suficiente cuidado, en algunos coches podía saltar la alarma y eso era exactamente lo que no podía permitirme en este momento.
Tiré del clave amarillo y lo mordí con los dientes hasta que este se hubo roto. Perfecto. Pelé un poco el cable con la boca escupiendo los trozos de goma sobrantes. Sólo quedaba el verde.
"Oye Chris, ¿crees que el jefe nos dejaría dar una vuelta en el porche? Me muero de ganas por probarlo."
"Si quieres que te pegue un tiro, adelante, pregúntale."
La voces me sorprendieron. Había estado tan enfrascado en montar todo el puente bien que ni siquiera había odio como habían entrado. Terminé con el cable verde. Ahora sólo tenía que juntarlos. Pero mas me valía hacer todo bien. Si oían el coche y no salía pitando de aquí me matarían. Sabía que iba a hacerlo.
Vamos Bieber, hazlo ya y sal.
Junté los claves. El pulso me temblaba. ¿Y si elegían este coche para dar una vuelta? Oh joder, ¿por qué esto no arranca? Apreté los cables con fuerza. Vamos, joder, vamos funciona de una puta vez. Apreté la conexión de los cables con los dedos y la retorcí. Nada. Funciona, funciona, funciona. El sudor hacía que mi pelo se pegara a mi frente. Tenía que conseguirlo. Apreté de nuevo los cables y el motor rugió. Si.
Y entonces sonó la alarma.
Mierda.
Antes de que pudiera incluso moverme, unos brazos me sacaron con fuerza del coche tirándome al suelo. Levanté la vista para ver a dos hombres trajeados sonriendo con diversión mientras se crujían los nudillos. Era hombre muerto.
"¿Ibas a alguna parte?" Preguntó uno de ellos, el que quería dar la vuelta con el coche.
"Vereis muchachos, tengo que ir a comprar comida, asi que si no os importa..." Me puse de pie mientras decía todo esto. Eran dos contra uno. Me fije en que no iban armados. Bueno, Bieber, esto será pan comido.
Vi por el rabillo del ojo que Sam se había asomado por la ventana. La hice un gesto con la cabeza y captó mi mensaje porque entonces desapareció. Uno lo había conseguido, ahora solo quedaba yo.
"¿Te crees gracioso, microbio?" El otro tipo apretó su mandíbula.
"Oh, ¿pero tú sabes lo que significa eso? Vaya, y yo que pensaba que todos por aquí erais unos idiotas, me siento orgulloso de ti." Comenté con una sonrisa.
El tipo se puso rojo de rabia. "Te vas a enterar, hijo de puta."
Saltó hacia mi con el puño en algo. Antes de que impactara contra mi, lo esquivé y le proporcioné un fuerte golpe en el estomago. El hombre gruñó y se apretó el estomago con fuerza mientras volvía a por mí con el otro brazo. Volví a esquivar el golpe y le di una fuerte patada en las piernas haciendo que cayera al suelo sobre su hombro izquierdo. El otro, al ver que había un momento de distracción, me atacó por el lado izquierdo. Evité su puñetazo y le atiné yo uno en la mandíbula con toda mi fuerza. Esto hizo que se desestabilizara y diera unos pasos hacia atrás. Escupió la sangre que llenaba su boca y volvió a por mi. Esta vez no llegué a tiempo a apartarme y su puño golpeó mi mejilla. Antes de darle la oportunidad de otro golpe, mi pie voló hasta su pecho e hice que se golpeara contra un coche. Aproveché ese momento para darle una fuerte patada en el estómago a su amigo que intentaba levantarse. El otro tipo entonces se acercó y eso me permitió golpearle con los puños con fuerza. Uno, dos, tres, cinco, pam. Con el último acabó en el suelo junto a su amigo.
Intenté recuperar la respiración. Había que irse.
Unos aplausos y una risa que conocía demasiado bien impidieron que me moviera.
"Bravo, chico. Has tumbado a dos de mis mejores hombres, enhorabuena." Alabó Tony desde la puerta.
No me volví a mirarle. "Deja que me vaya."
Oí como se iba acercando a mí, pero me impedí moverme. No iba a ser débil delante de él. Nunca.
"Creo que no." Noté una sonrisa en su voz. Se paró a un metro de mi. Dejando entre medias de nosotros los cuerpos de sus hombres heridos.
"¿Para qué me quieres?"
"Eres mi mejor arma, entiende eso. No puedo permitir que te vayas así como así. Tengo un futuro planeado para tí."
"Pero yo no quiero."
"No te lo estoy ofreciendo."
Levanté entonces la vista. Odiaba a aquel hombre. Odiaba en que me había convertido. Odiaba todo lo que había hecho por él. Odiaba no tener posibilidades de vencerlo.
Tony se rascó la barba y una sonrisa perversa se dibujó en su cara. Me miraba como si fuera dinero, como si fuera la meta para algo. Era un objeto para él, un simple peón que estaba a su total obediencia. Algo dentro de mi se removió por el asco.
"Tú y yo, Bieber. Date cuenta, estés donde estés siempre voy a llegar a ti. Te metiste en un juego muy peligroso y no voy a dejar que ta vayas de rositas. Porque no vas a irte nunca. Ahora no tienes nada, sólo te quedo yo. Acepta la caridad que te ofrezco, muchacho."
"Ya te dejé claro todo, Tony."
"No admito un no por respuesta." Negó con la cabeza. Suspiró y prosiguió. "Me da lástima todo esto, porque sólo tienes dos opciones. Te unes a mi por decisión propia y yo hago que salga de tu boca."
Apreté los puños hasta que los nudillos estuvieron totalmente blancos. Noté entonces las rozaduras que me había provocado pegarme con los inútiles que estaban a mis pies. Noté la pesadez de mi cuerpo y la adrenalina diciéndome que saliera de allí. Noté como me cabeza gritaba y me hablaba al mismo tiempo buscando cualquier solución. Lo que no noté fue...
"Tendrás que hacerlo por la fuerza, entonces." Anuncié con los ojos fijos en los suyos. Inexpresivos, sin miedo.
"Muchachos." Llamó.
No me moví. Si iba a obligarme no iba a ponérselo fácil. Y Tony esperaba eso, siempre lo esperaba de mí. Sin debilidades, sin emociones, nada. Un juguete roto a su disposición. Así me quería. Así me haría ser.
Unos brazos me agarraron con fuerza y noté un fuerte pinchazo en el cuello. Después, todo negro.
Lo que no noté fue mi corazón, que estaba en otra parte, roto pero a salvo. Con ella.
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Bueno, quería pediros perdón por no haber subido al final esta semana, así que por eso he hecho este capitulo mucho mas largo y en vez de subirlo mañana lo subo hoy.
Sólo quería deciros que mas o menos vamos acercándonos al final de todo. Tal vez salgan unos diez capítulos mas o a lo mejor alguno menos, pero esto ya empieza a terminarse.
Me gustaría mucho que me dierais vuestra sincera opinión con respecto al capitulo, la novela o todo en general.
Muchas gracias por contar conmigo para poder leer.
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