lunes, 10 de marzo de 2014

Capitulo 41

"Va acumplir 20 años y tiene pene. Joder, si le gustará."


Justin:

Viernes por la noche

Apreté la pistola en mi puño. Arwin y yo habíamos llegado demasiado pronto. Nos tocaba esperar. Esperaba que todo acabara lo mas rápido posible. Era la segunda vez que hacía algo como esto y la primera no salió especialmente bien. Evan salió herido. Y por mi culpa.
Arwin hizo un gesto con la cabeza y le seguí con rapidez. Nuestro plan consistía en entrar y salir. No teníamos tiempo para entretenernos con nada. Debíamos encontrar lo que andábamos buscando a la primera y salir a toda leche. No podían cogernos. Arwin hizo palanca en la puerta y la abrió de un golpe. Metió la cabeza echando un vistazo al interior. Me miró y asintió. Despejado. Era la hora de entrar. 
Arwin avanzó con paso decidido por el almacén. Las cajas se apilaban una encima de otra a nuestro alrededor, por todas partes, sin dejar casi suelo por el que caminar. Avanzamos pegados, pero protegiéndonos el uno al otro. Arwin buscaba de un lado a otro aquello que veníamos a encontrar. Yo nunca sabía que era. Yo solo servía para proteger y de anzuelo. Nunca me contaban el plan. Nunca me decían por qué ese sitio, por qué esa persona, por qué aquella situación. Iba a ciegas. Siempre. Y eso es lo que mas me acojonaba.
Arwin encontró lo que veníamos a buscar y me lo señaló. Asentí al comprenderlo. Como siempre, droga. Unos cuantos montones de droga que le habían robado a Tony o que él (nosotros) se encargaba de robar. Nos acercamos en una carrera guardando nuestras armas en los pantalones para poder meter las bolsas dentro de las mochilas. No había nadie a la vista. Esto no pintaba nada bien. Metimos cuatro bolsas dentro. Dos por cada mochila y nos preparamos para salir. Esto estaba resultando demasiado fácil. Incluso un simple aprendiz se hubiera dado cuenta. Cuando me colgué la mochila me fije en el montón. En un pequeño hueco había una cuenta atrás. Quedaban 30 segundos para que llegara a cero. Mi cuerpo se quedó rígido y completamente frío.
"Una bomba." Tragué saliva.
"Bieber, corre."
Ninguno esperó a nada mas. Salimos corriendo lo máximo posible. Las piernas dolían por la fuerza con la que mis pies se impulsaban contra el suelo. Cada vez que miraba a la salida la veía mas y mas lejos. Fuimos apartando cajas de nuestro camino. Teníamos que salir. Tengo que salir. Vamos, joder. 
Alguien gritó al fondo, pero no nos detuvimos. Ni tampoco lo hicimos cuando las balas casi nos rozaban. Se nos acercaban, pero ¿y la bomba? Creo que ni sus secuaces tenían ni idea de lo que había allí dentro. 
La puerta quedaba a solo dos metros. Acortamos la distancia y en el instante en el que la puerta volvió a cerrarse el almacén salió por los aires. El impacto de la bomba nos tiró hacia delante. Caí al suelo sobre mi costado. Mis oídos me pitaban y estaba totalmente desorientado. El fuego nos podría alcanzar en cualquier momento.
Arwin fue el primero en ponerse de pie. Se acercó a mi y tiró de mi brazo para que pudiera levantarme. Ni siquiera esperó a que me estabilizara. Salió corriendo indicándome el camino hacia el coche. Había que salir de allí.

_____;

"_____, por favor, deja de hacer el tonto. Estas increíble." Gritó Danna con alegría.
"¿Tu crees que le gustará?" Mordí mi labio mirándome en el espejo. 
Estábamos en la tienda de Victoria's Secret. Danna había conseguido convencerme de que era un buen regalo comprarme algo de ropa 'especial' para el cumpleaños de Justin. Y aquí estaba, como una idiota delante del espejo con uno de esos modelitos que no dejaban nada a la imaginación pero eran increíblemente sexys. El que llevaba era morado oscuro. El sujetador casi hacía que se viera mi pecho entero y la parte de abajo digamos que era demasiado trasparente. Mi cuerpo entero estaba teñido de rojo por la vergüenza. Todavía no sabía como había acabo aquí.
"Va acumplir 20 años y tiene pene. Joder, si le gustará."
Reí por su comentario y la eché fuera del probador. "Ale, ale, me lo llevo, pesada."
Levantó los pulgares y sonrió con gesto de aprobación mientras salía y me permitía volver a mi ropa. La verdad es que la echaba de menos.
"Por cierto, yo ya tengo elegido unos cuantos modelos."
Saqué la cabeza del probador y miré las 6 prendas que sujetaba en sus manos. Fruncí el ceño.
"Danna, eso no esconde nada."
"Es de lo que se trata." Me guiñó un ojo de manera seductora y reí metiendo de nuevo la cabeza.
Una vez me hube cambiado y pagamos volvimos al frío invierno de Marzo. Menos mal que para la noche de mañana predecían una buena noche.
"¿Tienes todo listo para mañana?"
Asentí. "Ryan se llevará a Justin a un partido de los Heats y mientras nosotras preparemos las cosas en su casa."
"Me refería a los regalos..." Danna rodó los ojos.
"Oh, eso, si, también lo tengo previsto."
"No vas a decirme que es, ¿verdad?"
Sonreí con malicia. "Ni loca."
Me sacó la lengua. "Eres una pésima amiga, que sepas que el sexo no superará mi regalo."
Reí por aquella afirmación. "¿Y qué se supone que es?"
"Ryan y yo le vamos a regalar unos patines de hockey. Ya sabes, ultra deslizantes."
"Danna, tú no sabes nada de hockey y menos de patines..."
"Pero por suerte, Ryan sí así que todo arreglado."
Bip, bip.
Saqué el móvil del bolsillo. Número desconocido. Fruncí el ceño y me quedé quieta. ¿Quién demonios...?
"¿Quién es?"
"No lo sé."
"A ver... A lo mejor es una de estas líneas calientes" Dijo con una sonrisa.
"¡Danna!" Me quitó el móvil antes de que yo pudiera decir o hacer cualquier cosa. 
Abrió el menú y se dirigió a la zona de mensajes. Se echó el móvil hacia atrás para que yo no pudiera leerlo haciéndome de rabiar. Pero su sonrisa se apagó cuando leyó el mensaje.
"¿Qué pasa?"
"____..."
Cogí el teléfono de entre sus manos y leí aquel mensaje. Mi respiración se cortó cuando esas líneas acabaron. Y mi corazón se paró cuando vi todo lo que contenía.

De: Desconocido.
Deberías saber qué hace tú novio cuando no estas con él, gatita.

Había una imagen adjunta. Un edificio en llamas.

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