sábado, 22 de febrero de 2014

Capitulo 39

“Los ángeles no se enamoran de monstruos.”



Justin:

Tenía 5 llamadas perdidas de Ryan, y otra docena mas de ____. Pero yo sólo había respondido a una. Y sólo fue un mensaje. Ryan había vuelto a llamar después de que lo recibiera. Estaba preocupado y quería venir a buscarme. Mi cabeza estaba hecha un lío y le dije donde me encontraba. Era él después de todo, mi mejor amigo, mi hermano, podía pedirle ayuda a él.
Esta mañana había vuelto a llamar Tony. Dándome una dirección y un nombre. Luke. Yo no sabía nada, no tenía ni idea de donde me estaba metiendo. Con Watson nunca podías estar seguro de nada. Pero aún así fui, porque tenía que hacerlo. No había discusión. Dejé a ____ dormida en su cama y me escabullí por la ventana haciendo el mínimo ruido posible. El plan funcionó porque ella no notó nada hasta horas después y para entonces todo estaba hecho.
Tony me había enviado a otro círculo. Me había obligado a volver a luchar. Había roto la promesa que le hice a ____ y había vuelto a pelear. Y había ganado, pero no me sentía así. No notaba que fuera una victoria real. ¿Por qué? Todos estos años había estado peleando por conseguir dinero para mi abuelo, y esas victorias eran reales. Las celebraba, me sentía bien conmigo mismo. Pero esta no, esta fue bajo presión. Si no, la harían daño.
Así que todas y cada una de las veces que golpeé a mi contrincante solo sentí ira, miedo. Y no iba dirigido hacia él. Sino a la persona que estaba observándome tras sus matones. Viendo que si fallaba, que si le defraudaba, daba por terminado todo.
Lamí mis labios y me apoyé contra la pared relajando mis músculos. Ryan me había dicho que debía contárselo, que debía ser sincero con ella. Y yo había querido poder hacerlo. Pero todas las veces en las que lo intentaba me la imaginaba muerta, con una bala en la cabeza. Y nunca lo hacía. Me echaba para atrás. Era un cobarde con la única persona con la que debía ser valiente.
Pero, tal vez, con esto la salvaba.
Revolví mi pelo con una mano y rasqué mí nunca intentando aliviar la frustración. ¿Podía cagarla todavía mas? Por supuesto que sí, era un experto en eso.
Saqué mi móvil del bolsillo. ____ había mandado un mensaje.

De: ____

Te echo de menos.
¿Qué ha ocurrido?
Por favor, responderme.

Apreté el móvil entre mis dedos. Mentirla era lo que mas me dolía. Pegué un fuerte puñetazo a la pared. Y me dejé caer al suelo. Apretando mis rodillas a mi pecho, hundí mi cabeza entre ellas.
Ten huevos, Bieber.
Pero, ¿qué iba a decirla? ‘Hola, cariño. Sí he vuelto a pelear, sí casi mato a gente a golpes, sí me estoy convirtiendo en alguien al que odio, sí todo esto es por protegerte. Y sí, no voy a pararlo.’ No podía. Ella me odiaría. Jamás me miraría a la cara.
La única opción eran mentiras.

Para: ____

Pronto estaré contigo.
Fue una falsa alarma al final.
Estoy bien, no te preocupes.
Te quiero.

“¿Ya estás llorando, marica?” Levanté la mirada para encontrarme con esos ojos marrones que también conocía. Ryan estiró la mano hacia mí para ayudarme a levantarme.
La acepté y me puse en pie. Ryan levantó las cejas al darse cuenta de mi expresión. Debía de tener un aspecto de mierda.
“¿Le has contado algo?” Preguntó cuando se fijó en mi mano, todavía apretando el teléfono con fuerza.
Negué. No podía. Aún no.
“Venga, te invito a una birra.” Dijo golpeándome la espalda a modo de ánimo. Asentí y nos dijimos hacia su coche.



_____:

La música de mi móvil comenzó a sonar. No eran mas de las 12. Me revolví entre las sábanas y me tapé la cabeza con la almohada con fuerza intentando sin éxito parar aquel horrible sonido. ¿Quién demonios llamaba a esta hora?
Alargué la mano, todavía bajo las sábanas, y respondí casi con un bostezo.
“¿Diga...?” Pronuncié cuando el cansancio me dejó.
“¡¿____?! ¡Necesito que vengas!” La música y el ruido casi hacia retumbar el teléfono. Ryan al otro lado hablaba con voz rápida y preocupada. ¿Qué mierda-
“¿Qué pasa, Ryan?” Me incorporé quitando todo el cansancio de mí. Si Ryan llamaba debía de ser importante.
“Verás…” Soltó una pequeña risa que casi no pude oír. “Justin está muy borracho, ¿vale? Tienes que llevarle a casa”
“Estas de coña…” Froté mi frente con un suspiro. Justin…
“No lo estoy” otra risa se escapó de su boca. Estaba borracho también. Genial. “Nena, ahora estoy contigo. Tengo que hablar con mi amiga.”
¿Eso iba para mí? Una voz que no reconocí me respondió. Seguramente Ryan ya tenía compañía esta noche. Sea lo que fuere que le dijera eso hizo que Ryan riera todavía con mas fuerza y gritara un fuerte: ¡viva!
“¿Dónde estáis, Ryan?” Pregunté mientras salía de la cama y me cambiaba de ropa. Tenía que ponerme algo para poder entrar allí. No creo que un pijama fuera suficiente, además de que cerrarían el paso después de reírse de mí.
“En Judebox. ¿Sabes donde está?” Gritó para que pudiera oírle cuando la música comenzó a sonar mas fuerte en el club.
“Sí, ahora mismo voy.”
Colgué la llamada pero no sin antes oír como Ryan decía a pleno pulmón: “¡____, se une a la fiesta amigos!” Seguido de un montón de risas.
Iba a matar a Ryan por llevar a Justin allí.


Apagué el motor del coche. Había tenido que cogerle el coche a mi madre ya que yo todavía no podía comprarme uno. Mas me valía que al coche no le pasara nada si no quería permanecer en cuarentena todo lo que me quedaba de vida.
Salí del coche y eché un vistazo a mi ropa. Me había puesto unos vaqueros negros ajustados con unos buenos tacones negros altos. Además de la camiseta granate sin una manga que había comprado hace poco. Mi chaqueta negra daba el toque final a todo el conjunto. Supongo que con esto valdría para dejarme entrar. Me había pintado un poco mas de lo normal para parecer mas mayor, así que por el bien de Justin eso debía de bastar.
Cuando llegué a la puerta me dejaron entrar con bastante rapidez. Al gorila de la puerta solo le bastó una mirada rápida por todo mi cuerpo, parándose en las zonas donde los cerdos suelen mirar fijamente y un billete de 20 pavos.
Ya estaba dentro. Sólo tenía que buscar a Justin y llevarlo conmigo. No tardaría mucho. Ryan podía buscarse solito la forma de volver.
Todo el club estaba hasta arriba. Los cuerpos se apretaban los unos de los otros en la pista mientras el DJ aumentaba el volumen de la música. Unison de Party Knife hacía aumentar el calor de la sala. La barra estaba a mi derecha iluminada por una tenue luz blanca, mientras que el resto estaba lleno de colores azules y rojos. El humo era bastante presente pero no se veía a nadie fumando.
Me dirigí a la barra. Desde allí tendría un mejor ángulo para poder encontrarle. Ser bajita y un montón de gente junta no era una buena combinación. Pero eso no dejó que no echara de vez en cuando alguna que otra mirada mientras caminaba.
Finalmente encontré a Ryan sentado al lado de una morena. La chica tenía una cara bastante rara, estaba llena de botox hasta arriba, sus labios eran demasiado gruesos. Su pecho era casi el doble que su cabeza, y el vestido rojo tan ajustado no dejaba mucho a la imaginación. Me sorprendió que Ryan eligiera ese tipo de compañía. No parecía que tuviera mucho tema de conversación.
Me acerqué a él por la espalda, dándole unos golpecitos en ella cuando llegué. Se giró con el ceño fruncido pero cuando me reconoció mostró una sonrisa blanca.
“¡Has venido!” Dijo con alegría.
“Claro que he venido, ¿dónde está Justin?” Pregunté yendo directa al grano.
Ryan sólo se rió mientras la morena pasaba sus manos por sus hombros acariciándole.
Me giré hacia la pista intentando verle. Misión fallida.
“Justin está al lado del baño, pasándolo bien.” Dijo con una sonrisa. “¿Verdad, Diana?”
La chica asintió y se inclinó besando su cuello. Ryan seguía con la vista fija en mí, con una sonrisa divertida.
“¿Por dónde?”
Mi amigo señaló hacia la esquina derecha de la sala. Asentí y me despedí de él con la mano sin ni siquiera esperar que respondiera. La parte de ‘pasándolo bien’ no me había gustado nada. Y si había mas lapas sueltas por el club como Diana estaba segura de que me iba a gustar menos.
Fui poco a poco hasta el baño. Un pequeño cartel de neón marcaba el camino. La gente me apretujaba por un lado y por el otro impidiendo casi avanzara. La música cambió a una que nunca había oído. La gente se pegaba todavía mas y se rozaba con ímpetu entre ella. Me dieron ganas de vomitar. Tenía que encontrar a Justin con rapidez.
Logré atravesar la barrera de gente que ‘bailaba’ en la pista. Y encontré a Justin. Y a una rubia. Ambos estaban sentados en el suelo al lado de la puerta del baño. Justin con los brazos apoyados en sus rodillas. Ella con los brazos sobre él. Parecían tener una conversación bastante cortante, al menos por parte de Justin.. Ella sólo le sonreía coqueta. La sangré comenzó a hervir dentro de mi. ¿Qué coño hacía esa tía? Me acerqué a ellos. La tía me vio antes que Justin. He de admitir que tenía una cara guapa, demasiado barbie para mi pero no era fea. Y tenía un cuerpo bastante bonito, y el vestido negro la quedaba bien. Joder. Apártate de él.
“Disculpa, estamos hablando.” Cuando habló fue cuando quise retirar todo aquello de que era guapa. Tenía una voz muy aguda y gritona. Podía pegarla una patada ahora y…
“¿____?” Justin se fijó entonces en mí y sonrió de esa forma tan suya que me volvía loca.
“Hola” susurré. Sabía que no me había oído pero esperaba que hubiera leído mis labios.
“¿Qué haces aquí?” Preguntó todavía feliz mientras se intentaba levantar. Se apoyó en la pared con ambas manos antes de resbalar un poco. Mi instinto me hizo adelantarme y le sujeté por la cintura levantándolo con cuidado.
“He venido a buscarte” sonreí cuando sus ojos mieles encontraron los míos. Eché un vistazo a la rubia que todavía estaba en el suelo sin demasiado aprecio. “Pero parece que no me necesitas, ¿quién es tu amiga?” Pregunté con una voz amable bastante falsa.
La chica se levantó y rodeó con sus brazos el brazo de Justin cuando yo le hube soltado después de que se estabilizara. Él pareció sorprendido de que se agarrara a su brazo.. Ahora tenía ganas de golpearla aún mas. ¿De qué mierdas iba?
Soltó una risa y besó el cuello de Justin. Luego me miró sonriendo. “Soy Cath” dijo estirando una mano hacia mí.
La dejé en el aire mirándola con absoluta repugnancia. Justin la agarró de la cintura y la alejó de él.
“He dicho que te vayas.” Soltó Justin apartándola hacia un lado. “¿Tengo que hacerte un croquis?”
La chica nos miró a ambos con bastante indignación y se fue sin mirarnos de nuevo. Ahí te pudras, pensé. Justin se acercó a mi me rodeó la cintura con sus manos antes de colocarme entre él y la pared. Comenzó a besar mi cuello con ganas, como si hacía mucho tiempo que no nos veíamos, con desesperación. Sus manos subían y bajaban por mis costados a la vez que él hacía magia con sus labios. Le aparté de mi con cuidado para que no volviera a caerse.
“Justin , para, no podemos…” Dije sonrojándome.
Él pareció no escucharme ya que volvió a la carga posando sus labios en los míos, mientras su cuerpo se apretaba contra el mío. Su boca sabía a humo y alcohol. Era un beso húmedo y asqueroso, y él no parecía darse cuenta de nada de lo que pasaba a su alrededor. Podía estar besando a Cath en vez de a ti… Mi corazón se heló.
Lo aparté de un empujón alejándolo de mí.
“He dicho que no, Justin” Grité con el pulso a toda hostia.
Aquello pareció molestarle. Su rostro cambió totalmente, estaba enfadado. Cabreado. Dio unos pasos hacia mí y antes de que pudiera responderme algo se inclinó hacia delante vomitando. Aparté la mirada esperando a que acabara. Alguien tendría que limpiar eso. Una vez terminado me acerqué a él y llevé uno de sus brazos sobre mis hombros y rodeé su cintura haciendo que apoyara su peso sobre mí. Esperaba que los tacones aguantaran.
“Vámonos.” Él asintió y se dejó guiar.


Abrí la puerta como pude y entramos en su casa. Cerré la puerta con el pie una vez dentro y nos encaminamos poco a poco hasta su habitación. Nos balanceábamos un poco con cada paso. Justin pesaba bastante y casi no tenía fuerza para mantenerlo de pie yo sola. Miré el reloj que marcaba la 1:30 am. Ryan todavía no había vuelto así que supuse que estaría con su morena plástica, Diana.
Después de unos cuantos objetos en el suelo y unos cuantos golpes, dejé a Justin sobre su cama. Le senté con cuidado y se dejó caer hacia atrás. Solté un bufido. No iba a dejar que durmiera con esa ropa y mas después de haber vomitado.
Le hice incorporarse tirando de su mano. Aquello le hizo reír pero no se quejó. Enganché su camiseta entre mis manos y tiré de ella para sacarla.
“____, si querías que me desnudara sólo tenías que pedírmelo.” Dijo con voz ronca. Una sonrisa seductora se coló por sus labios.
Le quité la camiseta y le besé la mejilla dispuesta a seguir su juego si eso hacía que se quitara la ropa y yo pudiera echarla a lavar.
“Pues quítate tú los pantalones” susurré contra su oído.
Me aparté dejándole espacio suficiente y me apoyé contra su armario esperando. Justin desnudo era admirable de ver. Sus músculos se contraían con cada movimiento que hacía. La V de su cintura había empezado ha hacerse mas visible y su espalda era mas ancha. Estos meses había empezado a estar en mejor buena forma y joder, lo disfrutaba bien.
Justin se lió con los pantalones y cayó sobre la cama riendo.
“No puedo ni hacer esto.” Dijo con frustración después, golpeando la cama con el puño.
Me incliné hacia él y le quité la zapatilla que le quedaba para poder deslizar sus pantalones poco después.
“Ya está, bobo.” Levanté la vista encontrándome con sus ojos. “¿Qué pasa?”
“Los ángeles no se enamoran de monstruos.”
“Aquí no hay ningún ángel” comenté.
“Pero si un monstruo. Un monstruo asesino.”
Tragué saliva. ¿Un monstruo asesino? En esta habitación solo estábamos los dos. Él con sus demonios y yo con los míos. Él con sus cosas buenas y yo con las mías. No había personajes fantásticos en esta habitación. No había nada que se pareciera a ello.
Negué con la cabeza. “Tampoco lo hay, sólo te veo a ti y a mi.”
Asintió y atrajo la almohada hasta a él. Se tumbó mirando hacia el techo, colocando sus brazos por detrás de su nuca. Sonrió de manera pervertida poco después.
“Estarías… joder, tu vestida de ángel, joder, gatita”
Suspiré. Aquello era mi aviso de que tocaba volver a casa. Mi madre podía matarme si se enteraba de que el coche no estaba y aún mas, si se enteraba de que la que faltaba era yo.
“Buenas noches, Justin” susurré.
Me giré para salir de la habitación cuando una mano se cerró en torno a la mía y tiró de mi con suavidad hacia la cama.
“Por favor, ____, quédate. Te necesito esta noche, por favor.” Cerré los ojos cuando su aliento chocó contra mi nuca. Notaba el calor irradiar de su cuerpo aún sin apenas tocar el mío.
Asentí.
Porque en este punto podía pedirme todo.


Y cualquier cosa le concedería.



------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Quería avisaros de que para el siguiente capitulo tardaré bastante, ya que esta semana y a comienzos de la siguiente tengo unas pruebas para practicar la selectividad en el insti y voy a tener que estar toda la semana estudiando sin casi respirar. Así en cierto modo por eso he hecho el capitulo mas largo, para que me perdonéis un poco. Espero que os haya gustado. Dentro de poco empezaremos a meter caña al asunto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario