"Voy a
matar a este cabrón de una vez por todas."
El gorila se acercó. Se acercó
demasiado. Mis manos agarraban con fuerza la camiseta de Justin.
Ahora no joder, ahora
que lo tenía, no. El
gran hombre nos miró con una sonrisa irónica. Esto no me gustaba.
No me gustaba nada. Justin apretó su agarre en torno a mi cintura.
“¿Por qué haces esto?”
Pregunté sin darme cuenta.
Justin nos echó unos pasos
hacia atrás. El matón seguía acercándose.
“Tom, ¿no me has oído? ¡Mata
al chico!” Ordenó Tony sin ni siquiera escuchar lo que había
dicho.
“Sí, jefe.” Dijo con voz
ronca.
Tom se acercó con mas cuidado,
prestando atención cada uno de nuestros movimientos. Justo cuando su
puño viajó hasta la cara de Justin, él me empujó hacia atrás
para recibir él solo el golpe. Antes de que Tom preparara un segundo
puñetazo, el puño de Justin voló hasta la barbilla de Tom,
golpeándolo con fuerza. Los dos se balancearon en la misma
dirección. Y yo sólo podía quedarme ahí, inmóvil. Tom agarró a
Justin por la camiseta y le tiró al suelo pero él fue mas rápido y
consiguió que Tom cayera con él. Estuvieron en el suelo
golpeándose, casi sin respirar. Justin daba mas duro que Tom y
conseguía esquivar todos los ataques de Tom.
Pero en un descuido Tom se había
colocado sobre Justin y ahora no dejaba de atestarle puñetazos por
todos lados. Yo no podía mirar. Me tapé la cara con las manos
incapaz de echar un vistazo.
Pero antes de que me diera
cuenta, oí un gruñido de dolor que me obligó a entreabrir los
dedos y observar. Justin ahora era quién le sacaba la ventaja.
Agarró el pelo de Tom haciendo que su cabeza golpeara con fuerza
contra el suelo. Ahora comenzaba a salir sangre de un punto por la
parte trasera de su cabeza. Pero Tom se mantenía despierto. Justin
dudó por un momento porque la sangre no dejaba de salir, formando un
gran charco alrededor. Tom se apoyó sobre un brazo y embistió con
la mano libre contra la mandíbula de Justin.
Justin sonrió, todavía sobre
Tom. “Ese es el último que me vas a dar.”
Fue en ese momento cuando unas
manos me rodearon y me taparon la boca con fuerza. Intenté soltar
mis brazos del agarre pero tenía mas fuerza que yo. Intenté morder,
pero la presión era demasiada como para incluso poder abrir la boca.
Tony me apretaba contra su cuerpo y yo gritaba en silencio mientras
venía como Justin dejaba completamente inconsciente a Tom de un solo
puñetazo.
“Hola, guapa, ¿me echabas de
menos? Prometí que volveríamos a vernos.” Susurró contra mi
oído. La nota… La
nota de mi cuarto la escribió él.
Justin se levantó lentamente
con la mirada fija en Tom que yacía en el suelo completamente
inmóvil mientras el charco de sangre crecía. Los nudillos de Justin
estaban completamente rojos y manchados de sangre, y su cara dejaba
ver algún que otro hematoma producido por los puñetazos de su
adversario.
“Sueltala. Ya.” Pronunció
con voz peligrosa.
Tom negó con la cabeza y noté
como sonreía cerca de mi oído.
“¿Por qué debería? Es un
jueguete nuevo muy delicioso.” Murmuró inclinandose sobre mí.
Mi cuerpo se intentó apartar
cuando se inclinó y olió mi pelo cerca de mi cuello pero el agarre
seguía siendo demasiado fuerte. Mis ojos empezaron a empañarse al
ver la expresión de odio y asco que la situación le estaba
produciendo a Justin. Él dio unos cuantos pasos hacia delante.
“Ah, ah” murmuró Tony con
rintintin. Quitó la mano de mi boca lo que me hizo poder respirar. A
los segundos noté algo afilado contra mi cuello. Un cuchillo. “Ni
un paso mas, muchacho.”
La garganta se me cerró. Las
lágrimas empezaron a caer sin control. Esto no estaba ocurriendo. No
era real. Cerré los ojos y me concentré en poder tragar saliva y
respirar. El mundo estaba comenzando a ser demasiado oscuro y
borroso.
Justin levantó las manos y dio
otro paso hacia nosotros. “Vamos, Tony, no hagas esto.”
“¡He dicho que te alejes!”
Gritó en su dirección. Justin se paró en seco y apretó su
mandíbula. Los dos estábamos en posición de perder en este
momento. No podíamos hacer nada. Me sentía inútil e indefensa.
“¿Crees que es farol? Parece
que no me conoces.” Dijo de forma arrogante.
El cuchillo se apretó contra mi
cuello con un poco mas de fuerza y se deslizó produciéndome un
punzón de dolor. Cerré los ojos con fuerza y me obligué a no
gritar y a dejar de llorar. Mi cuerpo temblaba y podía caerme en
cualquier momento si no me sujetaban. Noté como un pequeño liguero
de sangre caía por mi garganta. Abrí los ojos y vi como Justin
apretaba los puños con fuerza y se le marcaba la vena del cuello. Su
rostro comenzaba a tornarse pálido.
“Justin…. Es-estoy bi-bien…
Tranquilo…” Intenté murmurar para tranquilizarle.
Tony soltó una fuerte carcajada
que me hizo estremecer.
“Patético. Aún sabiendo que
vas a morir, le tranquilizas. Vaya, que bonito es el amor
adolescente, ¿verdad?”
Entonces su voz cambió por
completo. Sonaba como en las peores pesadillas. Echó mi cuerpo hacia
atrás con el suyo y apretó, con mas fuerza que la que había
utilizado antes, el cuchillo contra mi cuello.
“Lástima que no vaya a
durar.”
Y antes de que el cuchillo se
deslizara en horizontal el sonido de un disparo atravesó el aire.
Noté como el agarre se deshacía y como el cuchillo escapaba de mi
cuello. Me eché hacia delante con toda la rapidez que me fue posible
escapándome de mi peor pesadilla mientras esta gruñía con fuerza.
Justin vino a mi encuentro sujetándome por la cintura mientras yo
caía contra su pecho. Las lágrimas hacían que mis ojos escocieran
pero ahora, en este instante, en sus brazos, me sentía a salvo.
Unos pasos se acercaron a
nosotros pero yo estaba demasiado asustada como para poder alzar la
vista y ver a la persona que me había ayudado. Los pasos se oían
pesados y tardaron en llegar hasta nosotros. Justin levantó la vista
encontrándose con el que había apretado el gatillo.
“Yo…yo… ¿le he matado?”
Preguntó una voz conocida.
Levanté entonces la vista
encontrándome con Ryan al lado del cuerpo de Tony. Dejó caer la
pistola de sus manos mientras miraba a Tony con los ojos totalmente
abiertos. Se le veía perdido, asustado, totalmente en shock.
“Tenemos que irnos, ya.”
Dijo Justin en tono dirigente.
Asentí y me volví a mirar el
camino por donde Ryan y yo habíamos dejado anteriormente nuestras
cosas, incluido su coche. Justin tiró de mi en aquella dirección.
“¡Maldita sea, Ryan, vamos!”
Le gritó a su amigo haciendo que despertara de su trance.
El sonido de varias sirenas de
policía nos hizo empezar a andar con mas rapidez. Agarré la mano de
Justin mientras el marcaba el camino detrás de Ryan.
Cuando pasamos al lado de Tony
juraría a ver escuchado un gemido pero continuamos andando. Había
que largarse. Estábamos vivos. Apreté la mano a Justin y sonreí.
Íbamos a salir de esta. Lo habíamos conseguido. Todo estaba bien,
estábamos de nuevo juntos. No mas mierda que nos pudiera separar. No
mas Tony Watson.
Pero supongo que lo pensé
demasiado pronto.
De nuevo el sonido de un arma
atravesó el aire. La mano de Justin se soltó de la mía y se agarró
con fuerza el hombro. Eché un vistazo hacia atrás mientras veía a
Tony sobre el suelo con el arma de Ryan en la mano y una sonrisa de
autosuficiencia dibujada en el rostro.
Justin gruñó de dolor y cayó
de lado contra la pared para mantenerse de pie. Mire la herida con
completo horror y me acerqué para sostenerle y seguir caminando.
“Vamos, Justin… Tenemos que
irnos.” Susurré con la voz entrecortada.
“No, no, ____... Espera…”
Susurró con los ojos cerrados.
Las sirenas de la policía
sonaban cada vez mas cerca seguida de unos cuantos gritos. Agarré la
cintura de Justin e hice que su brazo rodeara mis hombros para poder
cargarle. Ryan estaba a unos metros mirándonos en completo shock.
Dio unos pasos hacia nosotros para ayudarme a llevar a su amigo antes
de que este se soltara de mi y me apartara de un empujón.
“¡No! Idos. Tengo que
encargarme de esto.” Dijo apretándose la herida con la mano con
fuerza. La sangre estaba empezando a empapar toda su camiseta.
“No vamos a dejarte de nuevo.”
“Volveré por mi cuenta, ¿de
acuerdo?” Abrió los ojos y me miró con total promesa. “Volveré.
Ahora que te tengo de nuevo no voy a dejarte.”
“Pero, tío…” Susurró su
amigo.
Justin levantó la mirada y le
miró con dureza. Se miraron como si hablaran entre ellos, como si
conocieran como acabaría la discusión.
“No, Ryan. Llevatela. Voy a
matar a este cabrón de una vez por todas.”
Se
estiró y se puso de pie sacando el arma que tenía guardado detrás
de la cinturilla del pantalon. Cargó el arma y nos echó una última
mirada.
“Te
veo en casa, ¿prometido?” Susurró cuando se inclinó hacia mí y
rozó sus labios contra los míos. Las lágrimas volvieron a
presentarse por sorpresa.
“Prometido.”
Y
me besó como si fuera a despedirse.
Y
Ryan tiró con fuerza de mí hasta el coche.
Y
otro disparo resonó por tercera vez aquel día.
Y
nos prometimos volver a casa aquel día.
No
se cumplió.
**
Ultimas
noticias:
Encontrado
bando de narcotraficantes en las afueras de Portland.
El
jefe de la organización, Tony Jones Watson, de una de las empresas
mas importantes de la ciudad, ha sido haya muerto cerca del barco del
cual se extraía la mercancía. La banda dueña del barco, llamada
Damaio, todavía sigue en busca y captura.
Mientras
se sigue investigando a todos los participantes en el contrabando y
en la organización. Tampoco hay paradero del asesino de Tony Watson
pero se duda de uno de los segundos al mando de la orden.
Todavía
no ha sido posible sacar ninguna prueba concluyente con respecto al
asesinato. El arma ha sido haya en la playa pero no se encuentra
ninguna de las huellas del propietario. De momento, la policía está
haciendo su trabajo y nos mantendrán informados.
Gracias
y buenas noches.
Tuve
que apagar la tele por décima vez aquella semana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario